DE VUELTA AL DEGOLLADOR

Jack había sido llevado a las bodegas, donde lo tenía atado, sentado en el suelo. Miraba nerviosamente a quienes habían pedido un par de horas para entretenerse con él; Nicky y Matt.

- Te dijimos que no podrías salvarte – sonrió Mathew.

- Lo malo es que el Capitán te quiere "completo" – replicó Nick – Piensa venderte como el resto en nuestra colonia –

- Pero eso no quita el hecho que alguna que otra cosa podamos hacerte – sonrió Matt - ¿Quieres empezar, Nick? –

Nicholas sonrió.

- Será un placer -

Jack tragó sonoramente saliva.

- Tú me llamaste eunuco, pero yo te enseñare lo que es un verdadero eunuco –

Jack abrió los ojos como platos. ¿No pensaría…?

- Así es – rió Nicholas adivinando lo que pensaba.

Si Jack no se desmalló al ver como Nicky sacaba un cuchillo fue porque hasta su miedo vio que no era oportuno quedarse inconsciente en ese momento.

- Caballeros… por favor… no seamos incivilizados… – dijo nervioso mientras intentaba desatarse de su ataduras con desesperación.

Retrocedió como pudo hasta chocarse contra la pared de la nave, mientras ambos se le acercaban.

- Matt, sostenlo –

Forcejearon un buen instante. Jack parecía hacer adquirido una fuerza sobrehumana, ni siquiera esos dos mastodontes podían contra el. Hasta que ocurrió lo obvio: que resulta de 3 hombres forcejeando si uno de ellos lleva un cuchillo?

- ¡Nicholas! ¡Imbécil! ¡Me cortaste! –

En el brazo de Mathew se veía una profunda herida que comenzó a sangrar.

- ¡Es tu culpa! ¡Por no estarte quieto! –

- ¡¿Mi culpa?! – se defendió Jack – ¡El eun… digo, él es que lleva el cuchillo! ¡No yo! –

- ¡Cállate! – espetó Nicholas.

- ¡Cállate tú! ¡Tiene razón! – gritó Matt.

Mientras ambos discutían, Jack notó que a unos escasos cm estaba el ensangrentado cuchillo en el suelo.

Estiró su pierna y lo acercó a su mano. Con mucha dificultad, lo tomó y comenzó a cortar las sogas que lo aprisionaban. Finalmente, lo logró.

Ni Nicky ni Matt notaron como Jack se paraba, tomaba un par de botellas y se acercaba a ambos.

Miró con mucho pesar las botellas y las rompió en la cabeza de uno y luego del otro, noqueándolos.

- Que desperdicio de ron… -

Miró alrededor, buscando con la vista sus cosas. Luego de encontrarlas, las tomó y se dispuso a ir a las celdas en busca de Kate.

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- ¿Eso es todo? – preguntó Alfred.

- Evidentemente –

- En ese caso… - O'Connor se paró y dirigió hacia la puerta.

La abrió y llamó a uno de sus hombres.

- Escolte a la "dama" de vuelta a las celdas – ordenó.

El hombre tomó a Kate por el brazo y comenzó a llevarla hasta las celdas.

Repentinamente, la mujer oyó un golpe detrás de ella. Sintió como el pirata la soltaba y sintió su cuerpo caer al suelo. Se volteó, sorprendida, para encontrarse con Jack.

- ¿Como…? –

- Es hora de irnos – la interrumpió.

- Nadie se ira de aquí – oyeron como alguien decía a sus espaldas.

Se voltearon y vieron unos tripulantes que los apuntaban.

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Jack y Kate se encontraban bajo la mira de varias armas, ahora en medio de la cubierta. Frente a ellos, se abrió paso entre los hombres el Capitán O'Connor.

- ¿Sabe que con esto me ha retado? Y eso lo tendrá que pagar – preguntó seriamente O'Connor.

Jack bajo preocupado la vista, mientras que Kate levantó un poco su mentón, lista para recibir su muerte.

Alfred rió.

- Tu no, preciosa. Eres valiosa mercancía. Puedo vender a mujeres como tu a un gran precio. Además, te mereces un castigo, y no veo la muerte como tal… Pero, por otro lado, veo que este hombre es importante para ti… creo que sufrirías más viéndolo morir a el que cualquier otro castigo –

Jack tragó sonoramente saliva.

- ¿Y por que yo debo pagar el castigo de los dos? –

- Vaya, que cobarde poco caballerosos eres – se quejó Kate.

Jack la miró con le ceño fruncido mientras la tripulación los observaba entre sorprendidos y entretenidos.

- Soy pirata. Además, eres tan o más culpable que yo –

- ¡Ja! Yo no te puse un arma en la cabeza y te obligue a que me ayudaras –

O'Connor no pudo evitar sonreír divertido mientras sus "presas" se peleaban entre si.

- No, pero con tus quejas me pusiste ente la espada y la pared. "Jack, tú nos dejaras y te iras a Tortuga. No te importamos, Jack" – se quejo el hombre, imitando la voz de la mujer.

- ¡Y tu como un idiota sentimental aceptaste! – replicó Kate, dándole un bruto empujón.

- No como un idiota sentimental, como un hombre de buen corazón –

Las furiosas miradas de Kate y de Jack se posaron por un fugaz segundo en la tripulación que los observaba. Ya debían estar lo suficientemente desprevenidos. Volvieron a mirarse al uno al otro con una mirada que lo decía todo; era entonces o nunca.

Antes de que la distraída tripulación pudiera reaccionar, Jack tomó la mano de Katherine y, sin previo aviso, corrió hacia el barandal y saltó junto con ella.

Sin caber en su asombro, todos se asomaron por la borda.

- ¿Capitán, que ordena? –

El hombre pareció dudar un instante.

- Nada. No sobrevivirán – replico finalmente Alfred, para luego entrar en su camarote.

Pero se equivocaba. Jack y Kate flotaban como podían, sin separarse. Esperaban que el Degollador llegara lo antes posible, ya que cada segundo que pasaba, más oscurecía y más difícil se les haría hallarlos.

Luego de varios minutos, la imponente nave apareció. Sin la necesidad de llamarlos, la tripulación los vio y lanzó una soga. Al subir, fueron recibidos por un ansioso John.

El anciano miró hacia los lados y se cara entristeció.

- Lo siento – se disculpó Kate – No estaba allí –

- Pero… - intervino Jack – el Montero es una nave contrabandista de esclavos que, como he interpretado, los suele vender siempre en el mismo lugar. Aun no lo hemos perdido de vista. Hacia su colonia se dirigían y se dirigen. Podríamos seguirlos, y al llegar a ese puerto averiguar –

John sonrió.

- Jack, hoy compartimos mi camarote. Tú y Kate necesitan deshacerse de la ropa a menos que quieran enfermarse – y se dirigió hacia el timón.

Kate miró a Jack y le sonrió con un dejo de tristeza.

- No se como agradecerte – dijo para luego irse a su camarote.

Jack lo sentía muy en lo profundo de su alma. Ambos Harper habían creído que aquella misma noche, todo volvería a ser como antes. Pero no había sido así. Ese alguien aun faltaba.

Jack se dirigió hacia el camarote de John.

Al entrar se quitó sus mojadas prendas y las tiró sobre una silla, donde esperaba que se secaran para la mañana siguiente.

Se recostó y comenzó a pensar quien podría ser esa persona. Moría por preguntarlo, pero no era el momento oportuno. Esperaría a que apareciera para luego averiguarlo.

Cerró los ojos y, antes de lo que hubiese creído, quedó profundamente dormido.


El capitulo anterior lo publique algo apurada… pero dentro de todo, creo quedo bien… espero...

Gracias por los reviews nuevamente!