OLIVER

Kate sintió como era "arrastrada" por la oscuridad hacia dentro de un edificio. Una familiar pero apenas reconocible voz gritaba barbaridades en la distancia.

Finalmente, la huida paró.

Ella miró a quien la había llevada; un hombre de mediana edad.

-… gracias – dijo, agitada por la corrida.

Katherine despertó con agitada respiración. Permaneció un instante sentada en su cama, hasta que se levanto y colocó sus acostumbradas prendas, dejando su vestido atrás.

Los tripulantes se encontraban trabajando arduamente, siguiendo al Montero.

La mujer subió hasta el timón, donde se encontraba su padre.

- Ya se ve tierra – informó John – Antes del anochecer llegaremos si es que ese es el rumbo que el Montero sigue -

- ¿Y Jack? –

- Aun duerme –

Kate se dirigió hacia el camarote del Capitán.

Cerrando la puerta detrás de si, Katherine se acercó a la cama donde Jack se encontraba durmiendo boca abajo, dejando su espalda destapada.

- ¿No podrías haber dejado dormir a mi papá en la cama en vez que en el sillón? El es más… –

- ¿Viejo? – preguntó Jack, quien evidentemente estaba despierto.

- Mayor – respondió Kate frunciendo el ceño.

- Pues si durmió mal, cosa que dudo, estamos a mano. El durmió incomodo y yo no dormí gracias a sus ronquidos – replicó el hombre mientras se volteaba y apoyaba sobre sus codos, encarando a Kate.

- Tú dices que no dormiste, pero estoy segura de que hace horas que mi papá salió del camarote y te dejo solo – respondió ella mientras se sentaba en la cama– Siempre es el primero en levantarse –

Jack cerró los ojos y suspiró.

Se levantó de la cama y dirigió a la silla donde se encontraba su ropa.

- ¿No conoces la palabra pudor? ¿O respeto por una dama? –

- Lo dices como si no me hubieras visto antes y no te agradara – replicó Jack mientras se colocaba su pantalón.

Se volteó hacia Kate, quien lo miraba con cara de pocos amigos. El comentario no parecía haberle agradado en lo más mínimo.

- ¿Por cierto, para que viniste? – cambió de tema Jack algo alerta por la mirada de la mujer mientras se ponía su camisa.

Katherine se levantó y aceró a Jack.

- Primero; porque pienso darle una segunda y ultima oportunidad a tu brújula. Segundo; porque ya estamos por llegar –

Dio media vuelta y se dispuso a salir.

- Aun no me explican a quien iremos a buscar –

Kate se volteó. Miró el suelo y luego a Jack.

- A mi Oliver – respondió para luego marcharse.

Jack se mostró algo angustiado. Su Oliver?

………………………………………………………………………………………………………………

- Jack y yo iremos a buscar por el pueblo. Espero no tardemos – dijo Kate en el muelle, mientras la nave anclaba – Lo mejor seria que todo este preparado por si es necesaria una huida rápida –

Resignado, John asintió.

No le gustaba mucho la idea de que ambos luego de haber estado en el Montero se pusieran a deambular como si nada estando la tripulación de la ya nombrada nave dispersa por el puerto.

Guiados aun por la brújula a mano de Katherine, Jack y Kate caminaron durante varios minutos, adentrándose, hasta llegar a lo que parecía ser una taberna.

Todo estaba tranquilo, no como las cantinas de Tortuga. Los hombres bebían solitarios y callados.

- ¿Lo ves por algún lado? –

- No… -

- ¿Estas segura que es aquí? –

- Claro que no. Es tu brújula. Tú deberías estar seguro. Ella me guía. Yo la sigo. Eso no quiere decir que confié en ella –

Se sentaron en una mesa. Jack pidió ron, mientras que Katherine prefirió mantenerse completamente sobria.

- Tu brújula vuelve a mostrarse inútil –

- O no estamos buscando bien – replicó Jack – ¿Como fue que... mmm… lo perdiste? –

- El Montero nos atacó. No nos dimos cuenta hasta que la nave ya se alejaba que faltaba -

- Entonces es posible que este por aquí. Solo que no justamente aquí – respondió Jack – Lo deben tener trabajando por atrás… -

- ¡Entonces, vallamos a ver! –

- Tengo una mejor idea –

Jack se levantó y acercó al hombre que estaba detrás de la barra.

- Estoy buscando algunos esclavos para comprar y… -

- No están en venta – respondió de mala manera el dueño.

Jack sonrió. De su casaca sacó una bolsilla y la agitó un poco, haciendo tintinear su abundante contenido.

- ¿Ni siquiera por un buen puñado de oro? –

El hombre dudó.

- Está bien. Síganme -

Pasaron detrás de la barra, por una puerta y caminaron por unos pasillos hasta que llegaron a una puerta. El hombre la abrió, dejando ver una oscura habitación. Dentro, había acurrucados varios jóvenes, mujeres y niños.

- ¿Ven algo que les guste? –

Jack miró a Kate. El rostro de la mujer se iluminó. Por lo visto, habían encontrado lo que estaban buscando.

- Oliver… - susurró en voz apenas audible.

Repentinamente, la puerta se cerró.

- Primero me pagan, luego les doy al que quieran –

Jack sonrió mientras buscaba en su casaca. Para sorpresa del cantinero, sacó su arma en vez de dinero.

- Kate, haz lo tuyo mientras yo me encargo –

Katherine sonrió. Volvió abrir la puerta.

- ¡Vamos, salgan! ¡Ya son libres! – les ordenó a los esclavos, quienes, sorprendidos, obedecieron.

Kate vertió varias lágrimas al ver a Oliver. Ambos se abrazaron, felices de estar nuevamente juntos.

Jack no podía apartaba su vista de Oliver.

Tenía el cabello oscuro y su tez había sido levemente dorada por el sol caribeño. Llevaba una simple camisa blanca, y debajo se asomaban sus pantalones negros, ropas simples, seguramente para marcar su anterior esclavitud.

Kate miró a Jack sobre el hombro de Oliver. El entendió esa mirada.

- Gracias por la "venta" – dicho esto, Jack le quitó las llaves al cantinero y lo empujó dentro de la habitación para luego cerrarla bajo llave.


Necesito aclarar; el abundante contenido de la bolsita de Jack no es dinero del todo… es una mezcla de basura por decirlo asi…

aldi; el "misterio" en parte se ha resuelto… en parte, por supuesto

león dorado; bienvenida! espero que te guste lo que seguirá