EL SUEÑO
- Vamos rápido. Le pediré a papá de irnos en cuanto podamos – dijo Katherine mientras volvían a recorrer los pasillos.
Salieron de la cantina y se dirigieron al Degollador mientras comenzaba a anochecer. Subieron a la nave, sin saber que un par de hombres los habían visto.
- ¿Ves, Matt? Te dije que eran ellos –
- Busquemos al Capitán, Nicky. Creo que le agradara verlos nuevamente –
Dicho esto, ambos gigantones se encaminaron hacia la ciudad, en busca de Alfred.
Al subir al Degollador, Jack se quedó en cubierta. Su mente se encontraba pensando en otras cosas. En cuanto pudiera, quería hablar con Kate.
La mujer, por su parte, entró al camarote de su padre. Este se encontraba esperándola.
- ¿Y bien? -
Kate nada dijo. Solo sonrió mientras a la habitación entró un sonriente Oliver.
- ¡Oliver! –
Sonrió y fue a abrazarlo.
Este se acercó y también lo abrazó.
Kate rió. Era la primera vez que reía en mucho tiempo. Se abalanzó sobre ambos, uniéndose al abrazó.
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Katherine dormía plácidamente en su cama. Desde hacia varias noches, había tenido siempre el mismo sueño. Y esta noche, no seria la excepción;
Se encontraba en Tortuga, bebiendo en una cantina con algunos amigos, entre los cuales le era fácil distinguir a un más joven Jack, quien estaba en la barra comprando algunos tragos mas para todos.
Todo transcurría años atrás, cuando ella aun utilizaba sus humildes vestidos y aun no era una pirata propiamente dicho.
- Sera mejor que vuelva al barco – sentenció luego de algunas bromas Kate – Papá me matara si tardo más en ir –
- Entonces, no vemos mañana – le sonrió uno de los hombres.
- Lo dudó. Zarparemos mañana por la mañana –
Se dirigió al puerto, pero había una gran pelea en medio de su camino. Decidió tomar el camino largo. Esquivando el pleito, se dirigió por un oscuro callejón. De entre las sombras, salió un torpe hombre.
- Sal ahora de aquí – espetó, borracho – No tienes permiso para pasar -
- Como si necesitara un permiso para pasar – replico Kate.
Sorpresivamente, el hombre sacó un arma.
- Ya te di una oportunidad –
Ella retrocedió. En verdad parecía tener intenciones de dispararle. El hombre apuntó hacia ella y se dispuso a jalar del gatillo.
Kate sintió como era "arrastrada" en la oscuridad hacia dentro de un edificio, alejándola del borracho, quien se había quedado en atrás, gritando barbaridades.
Finalmente, la huida paró.
-… gracias – agradeció, agitada por la corrida.
Dio media vuelta, dispuesta a volver a salir, pero sintió como un fuerte brazos la tomaba por la muñeca.
Encaró al hombre que anteriormente la había salvado con desafiante mirada. Pudo notar en sus claros e irritados ojos que estaba borracho.
Sin previo aviso, la arrinconó contra una pared y la beso.
- ¡Suéltame! – espetó furiosa mientras se zafaba.
Pero el hombre la volvió a tomar. Con rudeza, la empujó. Ella calló al suelo con un sordo golpe.
Antes de poder levantarse y huir, el hombre se colocó encima.
- ¡Déjame! – chilló, encolerizada – ¡Déjame, sucio borracho! -
El hombre era mucho más fuerte que ella.
- ¡Te dije que me sueltes! –
Volvió a ignorarla y comenzó a desvestirla.
- ¡Aléjate de mí AHORA! –
Despertó con agitada respiración. Luego de tranquilizarse un poco, miró a su lado. Dormido sobre su pecho, se encontró con Oliver. Su pequeño Oliver.
Secó el sudor de su propia frente. Nueve meses más tarde de esa noche, su hijo había nacido.
- ¿Tan horrible fue esa pesadilla? –
Katherine miró de donde provenía la voz. Jack la observaba apoyado en el marco de la puerta de la cabina.
- ¿Quieres salir a tomar aire? –
Ella asintió. Sacó la cabeza del pequeño de su torso con cuidado para no despertarlo y siguió a Jack.
- Yo creí que Oliver seria un hombre… –
- ¿Por que creíste eso? –
Jack prefirió no responder con la verdad.
- No lo se -
Hubo algo de silencio.
- Debe de ser un niño muy valiente. Después de todo, pasó bastante tiempo alejado de todos los que conoce, tuvo que adaptarse a vivir con extraños y sobrevivir a ser un esclavo –
- Oliver es el niño más valiente que he visto. Demasiado, tal vez –
- Debiste haberlo extrañado -
Kate miró hacia Jack.
- ¿Que buscas, Jack? –
- Saber quien es el padre… me da mucha curiosidad –
Katherine sintió que su corazón dio un brinco. Jamás le había dicho a nadie quien era el padre del pequeño. Ni siquiera a John, el abuelo del niño.
- No lo se – respondió.
- ¿No lo sabes? Katherine, una prostituta podría dar esa respuesta –
Ella lo fulminó con la vista.
- ¿Así que soy una prostituta? –
- No. Una mentirosa –
Kate se volteó, dándole la espalda.
- Es todo. Oliver ya esta de vuelta conmigo. En cuanto lleguemos a Tortuga, podrás quedarte y continuar con tu vida –
Se dirigió hacia el camarote.
- Aun no me dijiste nada sobre tu pesadilla – intentó retenerla Jack.
La mujer lo ignoró.
Jack era un buen hombre, pero a veces podía ser desesperante… o ella podía ser muy irritable.
Se volvió a acostar. Cerró sus ojos y durmió antes de lo que había creído.
Sinceramente, creo que este capitulo es complicado…
aldi; espero que después de este enredo de palabras, sueños y realidades entiendas quien es oliver
león dorado; si queres que te diga que norrington parece en la historia… te diría que esperes. No pienso dar adelantos :P pd: espero q tiago en verdad se haya olvidado de leer
