¡¿DE VUELTA?!
La mañana siguiente a temprana hora, zarparon. El Capitán Harper veía demasiado peligroso continuar compartiendo el puerto con el Montero.
Jack debía admitirlo; el pequeño era encantador.
Parecía tener una insaciable curiosidad, sin mencionar que para tener tan poca edad, era muy astuto.
Se pasaba correteando de un lado para el otro, jugándole bromas pesadas a los tripulantes que el consideraba poco agradables para luego ir a esconderse tras su madre o abuelo.
Pero ahora que Jack se encontraba en el navío, le gustaba desperdiciar su tiempo oyendo sus increíbles aventuras.
El hombre veía agrado en la completa atención que le prestaba.
Kate también se veía más feliz. Ignoraba a Jack, pero el estaba acostumbrado a eso. En sus tiempos, en varias ocasiones Katherine se había enojado con el y no le había dirigido la palabra por días.
Sabía que pronto se le pasaría. Solo debía persuadirla un poco…
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Katherine se encontraba en su camarote. Oliver se encontraba con su abuelo, jugando en el camarote del Capitán.
La puerta se abrió. Miró hacia allí y vio a Jack, quien la cerró detrás de si.
Frunció el ceño. Antes de poder pedirle de una manera poco amable de que se fuera, el pirata la había tomado entre sus brazos y ya ambos se encontraban en un intenso beso.
No pudo evitar dejarse llevar. Finalmente, logró reunir fuerzas para separarse.
- Esto no arregla nada – replicó.
- ¿Ah, no? – vio un brillo en los ojos del pirata, quien sonrió.
Dudó sobre su respuesta. Ella ya conocía esa mirada. Jamás presagiaba algo positivo para quienes le llevaban la contra a Jack.
-… no -
- Eso quiere decir solo una cosa – la sonrisa y brillo aun presentes, es más, más intensos.
-¿… que? –
- Que si simplemente un beso no funciona… tendré que avanzar… -
La colocó sobre la cama y el encima.
- Jack… pasó mucho desde la última vez… -
- Eso debería importarme? – sonrió el mientras se quitaba su camisa.
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- Aun no me dijiste quien es el padre –
- No empieces –
Kate se encontraba acostada, con su cabeza en el pecho del hombre.
El hombre se propuso a replicar pero callo. Se oyó un golpe en la pared.
Para sorpresa de Katherine, Jack se paró rápidamente.
- ¡Póntelo! – le susurró a Kate mientras le tiraba su ropa.
Ella la tomó.
- ¡Hazlo rápido! –
Confundida, así lo hizo.
Elevó la vista, en busca de Jack, pero el hombre parecía haberse desvanecido.
En ese mismo instante, la puerta se abrió bruscamente; el Capitán Harper entró al camarote.
Kate sintió que su corazón daba un salto. Que cerca había estado eso! Pero… como había adivinado Jack que su padre entraría?
La respuesta la miraba nerviosamente parado desde la puerta; Oliver.
Ella le hecho una mirada en forma de reproche. ¡El pequeño se había complotado con Jack! ¡Era el encargado de mantener a John ocupado mientras el pirata "le pedía perdón"! ¡El había sido quien con el golpe en la pared había alertado a Jack!
Repentinamente, Kate notó que sobre una silla estaban las prendas del hombre.
Su respiración se cortó.
- ¿Emm… que ocurre? – preguntó mientras le señalaba disimuladamente a Oliver la silla.
El pequeño miró hacia allá y sus negros ojos se abrieron como platos. Silenciosamente, se deslizó por detrás de su abuelo, intentando llegar hasta allí.
- Solo buscaba a Jack… no lo habrás visto, ¿cierto? – sospechó John.
Katherine tardó en responder. Observaba a su hijo. El niño acaba de llegar a la silla y, ya con la ropa entre sus brazos, se dirigía a la salida.
Pero una morena mano se asomó desde la entre abierta puerta del armario y lo introdujo en el con un sordo sonido.
-… No. Seguramente esta en las bodegas – respondió.
John miró un poco alrededor.
- Iré a ver – dijo y salió.
Katherine se dirigió hacia el armario y abrió la puerta.
- Jack, fuera. Oliver, tu te quedas –
Ambos se propusieron a replicar, pero guardaron sus comentarios por la mirada de la mujer.
Jack se paró (se había puesto su pantalón en la oscuridad del armario). Katherine lo empujó fuera del camarote.
Con el resto de sus ropas entre sus brazos, Jack sintió como la mujer cerraba detrás de si la puerta con un portazo.
Kate se volteó hacia su hijo. Este intentó sonreírle inocentemente.
- Te parece correcto complotarte con Jack para que el y yo… - frenó. Oliver aun era un niño - … para meterlo en mi camarote? -
- … no te gustara mi respuesta… Además, así lo perdonarías -
- ¿Eso creíste? Pues no podías estar más… en lo correcto – suspiró, vencida.
Oliver sonrió.
- No te entiendo, Ollie – volvió a suspirar Kate mientras se sentaba en la cama.
El niño se sentó sobre su regazo.
- Tu y el abuelo son muy molestos referente a los hombres conmigo. Mi papá no parece mostrar excepción en esta "regla" ni siquiera con Jack, y eso que el lo conoce prácticamente desde que nació. Pero tu si. ¿Por que? –
Oliver se encogió de hombros.
- Me cae bien –
- ¿Pero, por que Jack? Varios tripulantes te caen bien –
- No lo se… Creo que el es diferente – respondió.
Repentinamente, la nave se sacudió.
- Oliver, quédate – ordenó seriamente Kate.
- Pero… -
- QUEDATE – volvió a ordenar.
Tomó sus armas y salió a cubierta.
Allí, le esperaba un ahora completamente vestido Jack, mientras la tripulación tomaba sus puestos de ataque y John salía a cubierta.
- ¿Que pasa? –
- ¡Katherine, vuelve adentro! – ordenó el Capitán Harper, al notarla.
Ella frunció el ceño.
- ¿Y desde cuando no puedo formar parte de las batallas? –
- ¡Desde que la nave que nos ataca es la misma que se llevo a Oliver! –
Kate palideció.
- ¿Que? - susurró.
- ¡Katherine, ya te lo he dicho; vuelve a adentro y esta vez protege a Oliver! –
Ella permaneció inmóvil, desafiante. Respetaba mucho a su padre y solía obedecerlo; pero no en esto. No se escondería y los dejaría pelear solos.
- Katherine… - John parecía muy molesto.
Jack era más un hombre de acción. Al ver que las ordenes no funcionaban, decidió tomar cartas en el asunto. Tomó a Kate por el brazo y comenzó a llevarla hacia el camarote.
- ¡Jack! ¡Suéltame! –
De ente la niebla, unos piratas abordaron la nave, mezclándose con la tripulación y comenzando la pelea.
Aprovechando la distracción, Jack la tomó por la cintura y la cargó sobre su hombro.
- ¡Bájame! – chilló, furiosa por la degradación mientras pataleaba.
Jack la ignoró y soportó los golpes, insultos y patadas que ella le atestaba. Entró al camarote. Oliver, desde su cama, miró la escena, preocupado pero divertido.
- ¡Sparrow, bájame ahora! –
Jack la soltó bruscamente.
hace tiempo, vi la película don juan demarco (que es muy buena dicho sea de paso) y hay una parte algo parecida a lo que paso en el camarote con jack, kate y john… me gusto y lo agregue :)
aldi; no… ese borracho no es nadie conocido… lo que seria realmente triste
leon dorado; sigo teniendo las esperanzas de que como siempre decistiago se paresca a mi y te ignore o se olvide
