LUCHA DENTRO Y FUERA
Kate cayó sobre la cama. Acomodándose el ahora enredado cabello, lo miró con furia y agitada respiración, no solo de parte de ella.
- ¡Jamás vuelvas a levantarme así! –
- Si es necesario, lo volveré a hacer –
Ella se repuso a responder, pero un brillo en el escritorio llamo su atención. Jack se volteó a ver que era lo que la mujer contemplaba; la llave del camarote. Intercambiaron miradas y luego saltaron hacia ella.
Jack fue el primero en tomarla. Miró con una triunfante sonrisa a la mujer. Katherine bufó e intentó quitársela, pero Jack la elevó fuera de su alcance.
- Ahora, espero que te comportes como una buena niña – le sonrió.
Kate no pensaba quedarse encerrada. Volvió a intentar quitársela en vano. Frustrada, realizó lo que creyó las manera más "práctica" para arrebatarle la llave y encerrarlo a él; le dio un rodillazo en donde supo que le doria hasta en el alma.
Jack llevó sus manos a la parte afectada y cayó de rodillas al suelo, sin emitir sonido alguno.
- ¿…Así… así le pagas… luego de las pla… placenteras veladas que… que te hace pasar? –
Kate lo ignoró mientras tomaba la llave que había caído al suelo. Dio media vuelta y se dispuso a irse, pero Jack la tomó por el tobillo y la tiró al suelo. Hecho esto, la arrastró hasta el, quedando ambos uno al lado del otro.
La llave recorrió la mitad del camarote, pero quien la tomó no fue ninguno de los dos, sino Oliver.
- Ya me aburrí de verlos pelear… –
Jack y Kate se miraron entre si. La mujer terriblemente exhausta y el hombre aun temblando de dolor.
- Y como pelean por ver quien saldrá... –
-… ya se a donde se… dirige esto… –
- Ninguno saldrá – finalizó Oliver.
- … Lo sabia… –
- Oliver, no puedes retenernos – dijo Kate con seriedad.
El pequeño arqueó una ceja y levantó la llave de tal manera que su madre pudiera verla mejor.
- Yo creo que si –
Dio media vuelta con la intención de dirigirse a la puerta, pero se detuvo en seco. La puerta se encontraba abierta y un pirata se encontraba parado, observándolo.
Oliver retrocedió mientras el hombre se acercaba amenazante. El pequeño llegó hasta que llegó un punto en el que Jack estiró su brazo y, tomándolo por la camisa, lo tiró la suelo y colocó entre el y Kate.
Mientras Jack hacia esto, Katherine había sacado su arma y disparado al hombre.
- ¿Ves? Y tú siempre quieres salir a las batallas – reprochó Katherine a su hijo.
- Tal vez, si le dieras un arma… - replicó Jack, recuperando su capacidad del habla pero aun adolorido.
- ¡¿Que le de un arma?! ¡¿Estas loco?! –
- El niño necesita aprender a defenderse. ¿Como crees que lo hará? ¿Mirándote? –
- ¡Aun es muy pequeño! –
- ¡Claro que no! – se defendió Oliver.
Katherine revoleó los ojos mientras se paraba. El pequeño la imitó. Y con algo de dificultad, finalmente, Jack.
Elevaron la vista para notar sorprendidos que O'Connor los observaba parado desde la puerta que el ya muerto pirata había dejado abierta.
- No puedo que sigan con vida… y juntos – sonrió incrédulo.
Jack y Katherine se propusieron a sacar sus armas. Pero Alfred se les adelantó; sacó su arma y apuntó hacia Oliver.
Kate palideció.
- Si hacen el más mínimo movimiento, el niñito muere – amenazó – Ahora, "dama y caballero", sus armas, por favor –
Ambos piratas tiraron sus armas al suelo.
- Perfecto. ¿No ven que es más simple cuando se coopera? Ahora síganme; creo que les será agradable ver como ya los hemos derrotado –
Kate acercó a Oliver hacia ella, como si temiera que se lo volvieran a arrebatar.
Al subir a cubierta, pudieron ver como los hombres de Alfred llevaban a la tripulación en una fila desde el Degollador hasta el Montero, donde seria encerrados.
- Por favor, adelante – sonrió O'Connor mientras les señalaba la fila – No sean tímidos. Hay espacio para tres más –
Como la vez anterior, separaron a los prisioneros por sexos. Un pirata separó bruscamente a Oliver de los brazos de Katherine. La mujer estuvo a punto de ir tras el pequeño, pero la mirada de Jack la tranquilizó; el cuidaría de Oliver en las celdas junto con John.
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Todo estaba en silencio. Los piratas del Degollador se lamentaban en silencio su suerte; sabían lo que les esperaba.
Oliver se encontraba entre los brazos de su abuelo. John intentaba tranquilizarlo, susurrándole. Jack y Kate, por su parte, se encontraban hablando entre murmullos separados por los barrotes de las celdas.
- Debemos irnos cuanto antes. Nos volverán a vender –
- Y seguramente se desharán de los que no sirvan como esclavos –
Kate miró asustada a su anciano padre.
- ¿Que vamos a hacer? –
Jack miró el suelo, mientras pensaba. Kate notó que no tenía ni la más mínima idea de cómo saldrían.
aldi; jack eligió la manera que mas le gustaba. no me imagino que el orgullo de jack le permita andar pidiendo perdón por ahí…
