CONOCIDOS EN EL PUERTO

- ¿Y bien? –

Elizabeth se encontraba sentada en la barandilla del Perla, esperando la respuesta de Barbossa, quien se encontraba pensando en lo que la joven le acaba de contar sobre la desaparición de los piratas Lores.

- Como ha dicho, Sra Turner, no son coincidencias. Por lo que se ve, alguien esta buscando extinguir la Corte… debe ser alguien que busque la destrucción de la piratería nuevamente – replico Barbossa – Si no fuera porque lo hemos matado, apostaría a que es Beckett –

- Debemos reunir la Corte nuevamente… advertir y ver que podemos hacer. He oído que los Lores que ya han muerto han dejado ya sus respectivos sucesores, tal vez ellos sepan quien los ha asesinado –

Barbossa asintió silenciosa, pensativa y distraídamente.

- Pero Jack no piensa más que en el – replicó Elizabeth molesta – Debemos convencerlo de que por ahora lo más importante es saber lo que ocurre –

El pirata permaneció en silencio, con la mirada en un punto fijo. Elizabeth frunció el ceño al ver que no obtendría por el momento otra respuesta del hombre. Dando media vuelta lo dejo allí, aun pensando.

…………………………………………………………………………………..

El Perla avanzaba (como de costumbre) velozmente a través del océano. Llevaba algún tiempo así, buscando puerto para poder abastecerse; comida y agua comenzaban a escasear.

Finalmente, un pequeño puerto se abrió ante ellos. Los piratas comenzaron a desembarcar, cumpliendo con la orden de buscar donde conseguir algo de alimento.

Por su parte, cinco miembros tuvieron la libertad de poder hacer lo que querían mientras el resto trabajaba.

El Capitán Sparrow se adentro en la ciudad en busca de una taberna. Aquel puertito era demasiado humilde e inocente, pero era imposible que no hubiera por allí aunque fuese una gota de alcohol. Finalmente, dichosa edificación se levanto ante el. Con una sonrisa, Jack se dirigió hacia allí.

- Buenos días –

Jack se volteó. Junto a la puerta le observaba una preciosa rubia joven de ojos aceitunados, sonriéndole coquetamente. El devolvió la sonrisa.

- Buenos días, querida – dijo mientras se quitaba su amado sombrero.

- Parece usted ser un hombre de mar que luego de un largo viaje busca un trago – se acerco a el – Pero me pregunto yo, ¿que seria beber si se hace solo? –

Jack sonrió aun más ampliamente. Volvió a colocarse su sombrero y poso su brazo por la cintura de la joven y ambos entraron (y alla va nuestro capt)

………………………………………………………………………

Elizabeth y Barbossa hablaban en la cubierta del Perla, mientras Kate y el pequeño Oliver caminaban por la playa.

Pasaban la mayor parte del tiempo en el mar, por lo que cada vez que pisaban tierra, el niño aprovechaba y sentía la arena bajo sus pies, siendo estos rozados por las suaves olas mientras jugueteaba.

La mujer lo acompañaba con una cálida sonrisa en su rostro. También le agradaba sentir tierra firme de vez en cuando. Poco a poco se fueron alejando del pueblo, no lo suficiente como para perderlo de vista, pero si como para poder ignorarlo perfectamente.

- Veo que también les agrada la tranquilidad –

Sorprendida, se volteo. Apoyado cómodamente contra un tronco, un joven hombre la observaba. Oliver aun correteaba por el agua, ajeno a la presencia del extraño.

Kate lo observó directo a los ojos esmeralda, amenazante; la experiencia le había enseñado a no confiar en nadie. El hombre lo notó y solo sonrió.

- Damien André – se presentó mientras se acercaba.

Permaneció un instante en silencio, pero respondió;

- Katherine Harper – replicó fríamente.

- Un gusto, Mademoiselle - respondió galantemente Damien con una reverencia.

Kate frunció levemente el ceño mientras el hombre se volvía a erguir. Notando pero ignorando esto, el intento sonreír amablemente.

- Le molesta si la acompaño? – preguntó educadamente.

Kate lo pensó. Su seguridad de si misma peleaba contra su experiencia.

- No - replicó para continuar caminando detrás de Oliver.

Damien sonrió y la siguió. Desde los pocos minutos que había visto a aquella mujer se había sentido peculiarmente atraído hacia ella.

Desde su lugar, el pequeño Oliver observaba al hombre con el ceño fruncido. Había notado que Damien no se acercaba para hacerse solo amigo de su madre. Con paso ligero, se acerco hasta ella, y la tomó por la mano para luego dirigirle al hombre una amenazante mirada.

Kate sonrió divertida ante esto, mientras que Damien miro al pequeño atónito.

-… veo que quiere mucho a su padre para protegerla así de mí –

- No tengo ni necesito un padre – respondió el niño, a la defensiva – Tengo a mi abuelo –

Damien comprendió entonces en la situación en la que ambos vivían.

- Entonces debes querer demasiado a tu abuelo – se corrigió, ahora dirigiéndose al pequeño.

- Mucho. Y, como a mi, no le agradan ni un poquito los pretendientes de mi mamá -

Kate contuvo su risa. Jamás había visto a Oliver así. Era peor que John.

- Cuando son indeseados, que útil es eso para ella. Pero, y si no lo son? – preguntó Damien esbozando una sonrisa.

- Eso lo decidimos mi abuelo y yo –

Aquí Kate dejo de reír.

- ¿Y eso por que? –

Oliver se arrepintió de haberlo dicho. Solo le dedico a su madre una inocente y tímida sonrisa, para luego voltearse hacia Damien y cambiar bruscamente su actitud.

- El punto es que el se queda lejos – replicó, respondiendo a Kate e informando al hombre.

- No te preocupes - dijo Damien y miro el cielo - Ya me voy. Zarpare al atardecer -

Dio media vuelta y se dispuso a irse. Oliver sonrió al verlo a punto de marcharse.

- Ollie, creo que nosotros también deberíamos volver. Como veras, en un par de horas anochecerá –

Damien se volteó para mirar a Kate, esperanzado, mientras Oliver se cruzaba de brazos. A veces su madre se rebajaba a su nivel, el de un niño, y lo provocaba. Este era uno de esos momentos; lo podía ver en su mirada.

- Yo creo que nos pueden esperar un poco más. No me quiero ir aun – respondió molesto.

- Muy bien. Te quedas y yo y Damien nos vamos solos al puerto, ¿te parece? – le sonrió amplia y divertidamente ella.

- Mejor no – y volvió a colgarse del brazo de su madre, quien rió, mientras caminaban junto a Damien hacia al puerto.


lynnpirate; metida! que miras lo que le dejo a los demás ;P

aldi; hay que tenerle paciencia a elizabethsijack la perdono, yo también ¬¬… aunque unos ladrillazos no le vendrían mal… creo que arreglarian unas cuantas cosas...

aenor sachiel; creo que debo dejar de ser tan obvia… o tal vez, eres demaciado observadora. espero que sea la 2da opcion

tiagopirata; bueno… me olvide lo del turco n.n