OK, perdonen la tardanza, pero con esto de la influenza en México crei que la falta de ideas era un sintoma xD. Bueno, entran dos personajes: Kole y Gnarr.
Sobre los poderes de Estrella Roja: en si solo es super fuerte y controla unas radiaciones. Como es el mayor de los titanes pues me parecio el mejor para ser sacerdote.


3: Rosa del desierto.

Subieron a todos los rebeldes que habían tomado vacaciones a las naves. Dick, Víctor, Alan y otros 5 muchachos iban a caballo para vigilar en caso de peligro. A Raven, Aki y Melva los pusieron en la misma nave.
-¿Estarás bien?- le preguntó Alan.
-Estos niños estarán bien conmigo si es lo que en realidad quieres saber. Estaremos bien, Alan, tu tranquilo.
Cuando arrancaron las enormes latas Raven miraba el horizonte como pensativa. Entre las sombras creyó ver la silueta de Mirjam, que aún no conocía.
Gabriel seguía vigilando desde arriba porque algo le había olido mal cuando salieron.
Aki dormía plácidamente cuando oyó un ruido extraño.
-¿Anoue-dono Raven, que pasó?*
-No lo sé. Iré a ver
Muy mala idea.

Observó que las naves que iban adelante ya estaban a medio destruir y la suya no tardaría mucho porque los soldados estaban avanzando muy rápido.
-¡Corran niños!
Tomó a Melva y salió corriendo en el primer caballo que se le puso enfrente mientras Alan los perseguía.
-¡No escapen!- les gritaba el apuesto pelinegro.
-¡Estas loco! ¡Nos matarán!.- respondió la hechicera.
El caballo dio vuelta al bosque y tomó forma humana
-Demasiado cerca- dijo el chico.
-Gabriel....¿que haces?
-Te dije que te protegería. Ahora, yo me quedo con Melva, tu regresa por el otro niño.
Raven corrió de regreso a la lata con todo y que Alan seguía persiguiéndolos como si fuera un soldado del rey. Pero ya no había nada ahí.
-¡Aki! ¡Aki!- gritaba.
Lo encontro rodeado de fuego y al padre con una expresión extraña en la cara. Atravesó las llamas como si no importara su vida y llegó a salvo a proteger al niño. Lo abrazó
-Estoy aquí, mi niño. Tranquilo.
-Anoue-dono...las llamas nos están alcanzando.
Desesperada por no encontrar alguna solución, Raven cerró los ojos.

Entonces ocurrió algo extraordinario: se escuchó el graznido de un cuervo y una energía de color blanco emanó de la chica, con la misma forma del ave. Esta extendió sus alas y apagó el fuego. Y a su vez, Alan cayó al suelo desmayado.
-¡Raven!- gritó Dick al verla hacer eso.- ¿Estás bien?
-Sí. ¿Ustedes?

-También. Dos personas desconocidas nos ayudaron.
Señaló a un tipo demasiado corpulento con pinta de cavernícola y a su aparente jovencísima esposa...con el pelo pelirrojo y ojos azules.
-Un gusto- dijo Raven extendiendo la mano- ¿Ustedes son?
-Gonzalo y Christine- dijo él mientras su esposa al parecer miraba tristemente a Melva.- Fuimos parte de la resistencia y ahora nos hacemos presentes para pagar un favor. Ahora, deben huir ahora a nuestra casa señorita.
Antes de que pudiera decir algo Raven se vio en un caballo de verdad con Aki y Melva en él. Dick le dio una orden y salieron cabalgando hacia el bosque.
Gabriel los siguió convertido en un cardenal
"¿Que fue eso"- preguntó el chico.
"Ese es el animal que me protege. Un cuervo."
"Entonces...mi sueño..."
Desconcertado, Gabriel volvió a su forma humana y se quedó quieto. Raven le ordenó al caballo detenerse y lo miró.
-¿Sucede algo?
-No es nada- le sonrió para ocultar su duda.- Los alcanzaré luego.

"Alan estaba controlado por una fuerza extraña- pensaba la hechicera- Por eso nos atacó. Pero hasta donde nos marca el protocolo a los hechiceros y magos...no debemos servir a los tiranos. No sé quien sería en realidad"
(Yo no fuí niña)
"Carrie. ¿Que haces aquí?"
(Una vieja amiguita tuya me esta molestando ¿La reconoces por esto?)
Un aroma a flores y frutas llenó el aire, casi ahogándola en él.
"Mi...mi no sabe"- respondió ocultando el nombre
(Ya veremos luego)

En el Palacio, Enrique de Hanover dormía plácidamente en cuando un olor a incienso llenó todo, escuchó pasos tan livianos como el aire. El miedo lo invadió cuando sintió algo sentarse al lado de él en su cama: un peso livianísimo, como si fuera una muchacha.
-No es posible
(Te has olvidado de mí)
La voz dulzona y criminal resonó en la habitacion
(Me rompiste el corazón ¡y te juro que te lo haré pagar! ¡Te burlaste de mí, Hanover!)

Hacía ya 21 años, en ese mismo palacio, habían llegado nuevos nobles, gracias a...
-Las nuevas leyes permiten a todo aquel que haya servido a la Corona Inglesa con grado heroico se le concederá el honor de subir de rango, sin importar su seña de identidad.- anunció el mensajero en aquella ceremonia.
Enrique de Hanover, de apenas 17 años, estaba aburriéndose en la ceremonia como nunca
-No sé porqué tengo que asistir si yo no tengo nada que ver aqui.
-Eres el Heredero al Trono- le reprochó su madre.- Tienes que estar aquí.
Entonces ocurrió lo mas fascinante que jamás pudo haber visto. Junto a uno de los nuevos nobles, hechiceros, estaba una chica de cabello largo, de ese color que se hará parduzco inevitablemente. Su piel era algo tostada por el sol, con los ojos color de miel.
-Sir White, su esposa y su hija Carietta. Condes de Canterbury.- los presentó el padre de Enrique.
-Un gusto, señor- dijo la reina.
-Tienen una hija muy bonita- dijo Enrique sin meditarlo, provocando el rubor de la chica.- No, en serio. ¿Cuantos años tiene?
-Quince, apenas los cumplió.- respondió el señor White.- Está esperando el Baile de las Iniciadas.

Lejos de ahí, Raven se dedicaba a sanar a Alan. Christine, su anfitriona jugaba con Melva preguntándole cosas sobre su vida.
-Yo tuve una niña como tú, pero como era hechicera me la mataron- le reveló.
La joven se quedó sorprendida ¿como que ahora estaban matando también niños con sangre de magos? Eso nunca antes había pasado.
-....dicen que se aproxima la Revancha de Carrie- escuchó decir a Víctor- Y por eso los han estado matando. Creen que ella está buscando a una niña para vengarse de Hanover
-Entonces está de nuestro lado.- dijo Fabricio.
-No. Cuando ocurrió la Luna Roja....mató a cuantos pudo, no solo a los culpables.
Alan no tardó en despertar. Se veía sumamente mal.
-Me duele la cabeza horrores.- se quejó.
-Ya estas bien. Solo fuiste poseído por alguna magia.
-¿Y Aki?
Ella le señaló al niño que estaba felíz de la vida practicando la caligrafía japonesa en un pergamino que ella le había dado.

-No quería dormir. Melva está jugando con nuestra anfitriona, Christine.

-Te ves preocupada- dijo él mientras le tomaba el mentón

-¿Sabes algo de cuando fue la luna Roja?
-Sé cuando fue.-respondió Alan- Nadie conoce la razón de porqué Carrie White se volvió la Asesina Bruja esa noche, hasta ahora creen que ella había visto el futuro de Enrique de Hanover como dictador, como asesino de su hijo mayor. Yo personalmente creo que ella estaba loca y perdio el control sobre sus poderes.
-Pero no tiene lógica, ella como yo estudiaron en una gran academia de magia y es imposible perder el control si tienes el conocimiento exacto.
-¿Que no la luna llena nos da mas poder? Dice la leyenda que solo a pocos les concede la fuerza y pureza de sus rayos y entonces aumenta a niveles estratosféricos el poder de esa persona.
Alan se levantó y le dio un beso en la frente a la confundida hechicera
-Ya deja de preocuparte por eso. Carrie no podría dañarte porque yo lo sentiría.
-Es eso lo que me preocupa, Alan. Esta noche alguna fuerza obtuvo el control sobre tu ser ¿y si fue ella?
-Carrietta jamás escogería a un hombre.

Hanover seguía recorriendo su pasado, con aquellos días recorriendo el palacio con aquella nueva noble que se volvió su fascinación. Aunque era tímida y a veces tomaba un aire de oveja sumisa, le parecía adorable.
-Carrie ¿usted quisiera ir conmigo al baile de las Iniciadas?
-No podría rechazarle.

De pronto, todo volvió a su época para el tirano. Un viento duro y cortante entró por la ventana y agitó todo.
(¡Me rompiste el corazón! ¡Yo te amaba!)
-Era necesario. Ellos no me iban a dejar estar contigo.
(Entonces no me hubieras hecho ilusiones si lo sabías, Enrique, por eso ocurrió lo que ocurrió)
-No me vengas de vuelta a ese cuento
(Mi sangre, derramada por tu espada, aun reclama venganza. Y ya encontré la depositaria, la urna de mis poderes)
El viento paró dejando a Enrique de Hanover como en un trance del que no salió hasta que salió el sol a terminar con las tinieblas que había dejado tras de sí la asesina bruja.


*Anoue-dono es una forma honoraria de decir en japonés "hermana". Claro que ahora está en desuso.

Dudas, comentarios....criticas, son bienvenidas.