Hola !! aquí está el tercer capítulo de mi historia.
Los personajes no em pertenecen, solo la trama xD
Lamento si hay alguna cosa que no se entienda, es que tenía la idea fresca en la mente y lo escribí muyyy rápido.
La tormenta viene antes de la calma
Kagome pidió permiso para salir de clases y se reunió con Sango en los jardines.
— ¡Kagome!—le gritó a la chica— ¡Tienes 23 años! ¡Estás loca! ¿Qué acaso no piensas en tu futuro? ¡¿Casarte a esta edad?! ¿Acaso estabas ebria?
Kagome se sonrojó de vergüenza. Todo el asunto le había dado ganas de tomar. Sango seguía gritando colérica, daba vueltas en su sitio, de cuando en cuando la miraba a la cara. Era un desastre, no debió haberle dicho que estaba comprometida. ¡Arg! ¿Porqué la simple mención de esa palabra le daba nauseas? Ella estaba lista para sentar cabeza, ¿No es así?
—… ¡Piensa en todos los chicos que estás rechazando! ¡Las fiestas!
—Calma, calma. —le suplicó Kagome—Ni que estuviera embarazada ¡Por Dios! Solo me voy a… casar, —tragó saliva—no es gran cosa.
Sango se quedó callada por dos minutos. Volteó su rostro y la miró como si fuera el mismo demonio.
— ¡¿No es gran cosa?!
Inuyasha estaba apoyado en la pared de ladrillos de la universidad esperando a Miroku, pero lo único que veía era un grupo de chicas que se debatían en acercarse a él o no. Botó su cigarro. Estúpida reputación. Una chica con jeans pegados y un top le sonrió desde el otro lado. Él ni se molestó en devolverle el gesto, él estaba comprometido. No sería infiel a su pareja.
Miroku se acercó a él y le sonrió, pero esa sonrisa no llegó a sus ojos. Miroku no estaba feliz con su decisión.
—Creo que es demasiado pronto, digo, ni siquiera han convivido juntos.
Inuyasha roló los ojos.
—Convivir antes de casados van en contra de mis principios—dijo.
—Pero tener relaciones antes del matrimonio no está dentro de ellos, ¿o sí?—se burló.
—La convivencia está subestimada. Si convives y la relación termina mal, nadie te asegura que todas tus cosas sean tuyas de nuevo. Si estás casado y termina mal, el estado aplica la separación de bienes. Es completamente sencillo.
— ¿Entonces para eso te casas? ¿Para terminar divorciado?
Inuyasha guardó un largo silencio. Estaba enojado y no sabía porqué. Idiota, él no era nadie para decirle qué hacer con su vida o no. Si él quería se casaba, si él quería se divorciaba, punto final. Y lo que él quería era estar con Kagome por siempre, al carajo con el resto.
—Vete al demonio, Miroku.
Vio como Inuyasha le decía algo a la profesora y esta llamaba su nombre. Kagome recogió sus cosas y salió acompañada de Inuyasha. Este la sujetó por la cintura y besó su mejilla.
—Gracias por sacarme de ahí.
—De nada, mi amor.
Kagome se sonrojó. Aún no se acostumbraba a los gestos de amor por parte de Inuyasha. Todo iba demasiado rápido. Tenía miedo, esto era mucho para ella. ¡Planear una boda! Ella no podía manejar nada de eso, ni siquiera mantenía ordenada su propia habitación. Era mucha carga; comprar un vestido, el banquete, las invitaciones, la música, la decoración, la fecha, el lugar, los invitados… ¡Su familia! ¿Cómo mierda le iba a decir a su familia que estaba comprometida? Esto era mucho para ella. Pero ella amaba a Inuyasha ¿no es así? Ella haría todo lo que fuera para que Inuyasha sea feliz, y si contraer matrimonio lo hacía feliz…ella lo haría. Kagome solo quería quedarse al lado de Inuyasha por siempre. Incluso si el matrimonio no era su primera opción.
—Estás muy callada.
Kagome salió de sus catastróficos pensamientos y lo miró a los ojos. Inuyasha tenía un brillo singular en sus ojos, parecía alegría. Estaba alegre con ella, se sentía enamorado con ella como un niño de diez años que está experimentando el amor por primera vez. Kagome sonrió de forma instantánea e Inuyasha la besó.
—No tengo nada que decir. —dijo mientras rompía el beso—Estoy feliz.
—Te amo tanto, Kagome.
—No puedo creer que vayamos a casarnos.
— ¿Te arrepientes?—preguntó nervioso.
Kagome lo miró en silencio y fastidiada.
¿Se arrepentía? ¿Se arrepentía de haberle dicho que sí, que sí iba a amarlo toda la eternidad y que si él quería casarse con ella para probarlo ella lo haría solo porque lo ama?
—No.
Inuyasha sonrió de una manera tan deslumbrante que Kagome comenzó a preguntarse si sus hijos tendrían ese rostro tan perfecto. Se sonrojó, estaba pensando en hijos cuando ni siquiera podía digerir bien la palabra prometido. Idiota, idiota, idiota.
—Sango se puso histérica hoy cuando le conté.
Inuyasha se turbó.
—Miroku tampoco está totalmente de acuerdo.
—Que se pudran, me conseguiré otra dama de honor. —Kagome rió.
—Creo que no hará falta, como tú tienes tantas amigas…—se burló.
Kagome frunció el ceño y le peñiscó el cuello a Inuyasha.
—No es mi problema que la mayoría sean unas zorras. No me quiero unir a su club "Si tienes lindo cabello me acuesto contigo".
Inuyasha rió a carcajadas y Kagome sonrió.
—Justo hoy día vi a la presidenta del club siguiendo sus propias reglas, —a Kagome se le borró la sonrisa—me sonrió de una manera tan desesperada que me dio ganas de llevarla a un consultorio psiquiátrico.
Kagome sonrió pero no le hizo mucha gracia. Las chicas de su clase eran superficiales, estúpidas y huecas, preocupadas solo por ellas. Y odiaban a Kagome, la odiaban por que era bonita, inteligente, sencilla y por que tenía a Inuyasha. Pero Kagome también las odiaba, por que ellas eran despreocupadas, no tenían—o no les importaban—problemas, ellas eran felices a su manera, y eso le fastidiaba, porque se creían tan felices que pensaban que el resto también lo era.
Inuyasha se mordió la lengua, sabía que ese comentario no le había gustado nada a Kagome, su mujer.
—Casi se me tira encima…—continuó. Kagome frunció el ceño sin mirarlo—pero yo soy fiel a mi pareja, a mi mujer, a mi prometida. Soy un hombre que ya tiene dueño.
Kagome sonrió como estúpida y lo beso tiernamente.
—Tengo miedo—le susurró en la oreja cuando estaban saliendo de la universidad.
— ¿De qué?—le preguntó intrigado.
—De hacerlo mal, idiota.
— ¿Pero siempre que lo hacemos estás entusiasmada y justo ahora te mariconeas? Lo vas a hacer bien.
Kagome hizo una mueca.
—Pero es la primera vez que lo hacemos…tú sabes, de esta manera.
— ¿Sobrios?
Kagome asintió avergonzada.
— ¡Qué va! No hay de que preocuparnos, eres buena en esto.
—Eso lo sé…solo que…—Kagome tragó saliva cuando llegaron a su destino.
— ¿Qué?
Inuyasha abrió la puerta y la chica detrás del mostrador se sonrojó. Inuyasha le sonrió y la muchacha suspiró. Se acercó a ellos y sonrió.
—Buenas tardes—los saludó.
Kagome no podía mirarla a la cara, Inuyasha sonrió.
— ¿Vienen…a buscar lo de siempre?—preguntó avergonzada.
—No, —respondió Inuyasha—queremos ir a la zona matrimonial.
Kagome dio un saltito en su sitio al oírlo, la muchacha se mordió el labio. Era la primera vez que los veía entrar a su tienda totalmente sobrios, peinados, con la ropa propiamente puesta y buscando la parte matrimonial. Normalmente esa clase de personas eran mayores y serios.
—Claro…síganme.
Kagome e Inuyasha entraron hasta el fondo de la tienda y se sorprendieron. Era todo un mundo. Inuyasha miró cada prenda y sonrió satisfecho. Kagome no podía levantar la vista.
—Escoge lo que más te guste, pequeña bruja—le susurró Inuyasha.
Kagome pasó sus ojos por la tienda y se sonrojó. Jamás había echo esto con Inuyasha estando sobria y le daba vergüenza.
—Elige tú, total, eres tú el que lo va a apreciar mejor.
Inuyasha rió y se acercó hasta un estante lleno de encajes de color rojo. Kagome se mordió la lengua. Escogió uno y se lo mostró.
—Este me gusta, te va a quedar espectacular.
Era un diminuto baby-doll rojo con encaje. Era muy hermoso, era muy descubierto, era muy vergonzoso.
—Pruébatelo.
Kagome se volvió un tomate con piernas y brazos. Jamás volvería a comprar lencería con Inuyasha, al menos sin estar borracha.
—No volveré a comprar mi ropa interior contigo.
Inuyasha sonrió con pena. A él le gustaba comprarle lencería a Kagome.
—Pero si siempre venimos juntos. ¡Y es la primera vez que te da vergüenza!
— ¡Porque estoy sobria!—le gritó molesta— ¡Y a la gente sobria le da vergüenza!
Inuyasha se fastidió.
— ¿A la gente loca también?, ¡LOCA!
Kagome se mordió el labio y frunció el ceño.
— ¡Eres un idiota! ¡Idiotaaaa! ¡No te quiero ver, me voy!
Y Kagome se fue, se fue con su nueva adquirida lencería, con su cartera y con el dinero de Inuyasha (que estaba en su cartera). Inuyasha se quedó parado mirando como ella se alejaba sin comprender bien qué mierda había pasado entre ellos. ¡Solo habían ido a comprar ropa!
Lencería. Le recordó su conciencia.
Y ahora Kagome estaba molesta por una tontería como aquella. ¿Y a dónde iba Kagome cuando estaba molesta?
—Al bar.
Kagome se sentó en la barra y saludó a Koga. Este le sirvió tequila puro y Kagome se lo tomó de un solo sorbo.
— ¿Un mal día?—le preguntó mientras secaba unos cuantos vasos.
—He tenido mejores.
— ¿Es por Inuyasha?
Kagome se sonrojó pero de furia.
— ¿Cómo lo sabes?
Koga rió. Su sonrisa pareció calmarla.
—Hummm...porque vienes de comprar ropa interior femenina, porque estás pagando el licor con el dinero de Inuyasha y porque sé que has venido con él. ¡Vamos, Kagome! Todos en la universidad ya saben de lo de ustedes.
— ¿Y qué es lo que saben?
—Que se casan.
Kagome se sonrojó, pero esta vez de vergüenza.
— ¿Y tú que piensas de eso?
—Pienso que estás loca.
¡Oh, genial! Hoy todo el mundo estaba en contra de ella.
—Es mi vida y yo hago lo que se me da la gana con ella.
— ¡Piénsalo! ¿Casarte con Inuyasha? Es prácticamente un suicidio.
Kagome conocía a Koga desde que estaban en primaria. Varias veces él intentó estar con ella, pero Kagome solo tenía ojos para una sola persona y esa era su prometido. Koga era…uno de sus mejores amigos (porque su mejor amigo siempre ha sido Inuyasha). Entonces se dio cuenta que todo en su vida giraba en torno a Inuyasha. Inuyasha era su mejor amigo, Inuyasha era su amor, Inuyasha era su amante, Inuyasha era como su hermano, Inuyasha era como su padre, Inuyasha era su consejero, Inuyasha era su prometido. Inuyasha era su todo. Y ella también quería ser todo de Inuyasha.
—…Inuyasha te va a terminar destruyendo. —dijo Koga.
Kagome lo miró sonriente y Koga pensó que ya debía de estar borracha. No comprendía a Kagome; él siempre la quiso, siempre estuvo ahí para ella, pero ella siempre eligió a Inuyasha. ¿Qué tenía Inuyasha que él no tuviera? Ambos practican deportes, ambos eran atractivos, ambos eran sus mejores amigos. Entonces, ¿por qué Inuyasha y no él? Ella nunca accedió a salir con él, sin embargo accedió a acostarse con Inuyasha; ella nunca quiso ir a su casa, pero sí quería ir a la casa de Inuyasha; ella nunca quiso ser su novia, no obstante aceptó ser la futura esposa de Inuyasha. Toda la vida de Kagome dependía de Inuyasha. ¿Por qué no podía depender de la de él?
—Sírveme más.
Koga la miró y suspiró.
—Inuyasha no es bueno para ti—insistió.
— ¿Y tú sí?
Koga la miró fijamente sin saber qué contestar. ¿Era bueno para Kagome? ¿Realmente él la llegaría a comprender? Él pensaba que sí. Él conocía Kagome desde la infancia, él conocía sus problemas, sus inseguridades, él la conocía incluso mejor que Inuyasha. O eso creía.
—Yo amo a Inuyasha, —soltó de la nada. Koga se sintió mal—y no me importa si está bien o mal lo que estamos haciendo porque lo amo lo suficiente como para hacerlo feliz. Si él se quiere casar conmigo, nos casaremos. Si él quiere que nos vayamos de viaje, viajaremos. Si él decide que ya no quiere verme, no volverá a hacerlo. Y no me importa si eso me hace mal porque lo amo y lo único que quiero es que él sea feliz. Y me llega a la mierda lo cursi que suena, porque eso es lo que siento y si al resto le parece mal, al carajo con ellos.
Kagome se tomó el licor y caminó hacia la puerta con delicadeza. Aún no estaba borracha y no quería estarlo, no si quería disculparse con Inuyasha de la manera apropiada. Inuyasha entró rápidamente al bar y la vio a punto de salir, Kagome sonrió y corrió hasta él. Inuyasha la tomó por la cintura y la besó apasionadamente.
—Lamento haberte insultado, mi amor. Soy un idiota.
Kagome sonrió y lo abrazó.
—Perdóname tú por ser una loca. Te amo.
—Quién diría que nuestra primera pelea sería por un baby-doll.
—Yo creo que ha sido por que el miedo al resto.
—Al carajo con el resto—dijo en voz alta.
—Al carajo con el resto y con nuestros miedos. Por que me caso contigo porque quiero y el resto no tiene derecho a opinar.
—No más peleas—la hizo prometer.
—No más tormentas, bebe.
Bueno :D una pequeña explicación sobre este capítulo:
*Sobre el título, bueno, lo puse por que en las relaciones de parejas siempre hay altas y bajas y no siemrpe la gente está de acuerdo con las decisiones que toman. En resumen, son las peleas, discuciones, (entre ellos y con el resto) y eso produce la lluvia en su relación.
*Sobre las peleas, sé que son estúpidas pero ¿qué peleas no lo son? y eso es solo para fortalecer la relación.
*Y esa parte donde Kagome se da cuenta de que depende de Inuyasha, no me peguen, no soy masoquista ni nada por el estilo, solo queme parece una buena manera de representar el amor que siente hacia él. Osea, que no puede vivir sin él.
Gracias por todos sus comentarios, y si quieren seguir dándome ánimos siganme dejandome revews xD.
