Perdonen las molestias de haberme tomado TANTO tiempo. Es que... ps ustedes saben, el back to school... hace que te pierdas un rato.
¡En este capi entra una titán nueva!


5: La nueva.

La siguiente luna nueva no fue tan reconfortante para Enrique de Hanover.
-No creas que te dejaré solo. Una mujer perdona, pero no olvida. Y yo no te perdonaré jamás.
-Carrie... tú no entiendes.
De nuevo el viento helado llenó el palacio hacia las memorias perdidas de ambos
-Señoras y señores...-anunció el padre del actual rey mientras los músicos tocaban mas alegremente para ocultar unos gritos: Carietta White estaban siendo arrastrada a una celda para no interrumpir el anuncio real- Nuestro hijo, el Príncipe Enrique se unirá en matrimonio a la joven marquesa de Irlanda.
-¡No, no, no!-gritaba la joven mientras los guardias la llevaban a rastras. Uno de ellos le tapó la boca
-Vamos chiquilla, deja de gritar que él no será tuyo- se burló otro.
Una niebla llenó el aposento del tirano inglés.
-¡Yo te amé, Enrique, te amaba! ¡No sabes cuándo me dolió verte tan felíz con esa...esa.... mujer! ¡No sabes cuanto luché por no matar a esos dos niños que te dió apenas nacieron! ¡Y por no matarlos ahora!
-Uno de ellos está muerto.
Carrie soltó una carcajada lúgubre que hacía parecer más bien que lloraba desconsolada.
-Siempre en tu mundo, Enrique. No sabes cuan equivocado estás.
Desapareció de nuevo la fantasma y dijo para sí el rey.
-Yo también te amé, Carrie, pero primero estaba mi familia.

Raven fue la primera que se levantó con la alarma que sonó esa mañana llena de neblina por las primeras lluvias del verano. Escondió a los niños y salió corriendo a enfrentarse al invasor.
Victor tomó su arma y salió acompañado de Amy y Alan. Gabriel no estaba ahí.
-Dick... yo también voy- le dijo Catalina al verlo levantarse.
-No, su majestad. No sabemos que sea lo que nos amenaza.
Pero como buena mujer, Cata puso oidos sordos y tomó su invento para seguir al pelinegro al principio de uno de los túneles.
Ya estaban todos blandiendo sus armas cuando unas estrellas de metal, ligeras, pasaron cerca de Alan y apenas lograron rozarle un mechó de pelo para cortárlo. Este no lo lamentó ni nada.
-¿Quién eres?- gritaron juntos los hermanos.
-Vaya... no te veo desde hace un año y ya me tratas como desconocida- dijo una voz con tono medio festivo y burlón. Acto seguido, su dueña salió de entre la neblina.
-¿Julia?- preguntó Raven
La chica era apenas mas alta y mejor formada que la hechicera. Tenía el pelo negro con un extraño mechón rosa del lado izquierdo de la cabeza. Los ojos con un pequeño parecido con las pupilas de un gato. Piel blanca, pero no tanto como Raven. Llevaba un vestido negro a la rodilla con los dobladillos destrozados en picos, botas largas y masculinas, la blusa parecida pero con un medallón colgando del cuello y un cinturón con armas pequeñas y trucos de asesino. Las manos eran largas y delicadas.
Todo un caso de extravagancia.
-Ya te dije que no quiero que me llames así, soy Jinx.
-Como en la Academia- dijo Raven.
Fabricio había quedado anonadado al ver a la chica. No podía creer lo que veía, pero era real. Así que logró apartarla unos instantes del grupo para preguntarle.
-Soy Fabricio de Menso... perdón, de Mendoza.
-Un gusto Fabricio.- suspiró ligero- ¿Sabes? Deberías regresar?
-¿Eh? ¿Porqué?
-El que te prestó el cerebro debe de estarlo extrañando- se mofó de la timidez del chico.

Lo primero que Dick hizo fue preguntarle sus habilidades, pero eso ya en su oficina.
-Sé combate cuerpo a cuerpo, manejo de armas blancas, uso de venenos y lanzar rayos... pero no así espectaculares, como los que solía usar tu hermana, son mas sencillos.
-Todo un caso- respondió sorprendido el rebelde.- Bien, tu primer misión es ser espía y buscar la anormalidad que detectó Catalina en el laboratorio del palacio.

Así que ahi vemos a la chica nueva con su vestido negro con blanco echando vistazos a todos los cuartos para encontrar el laboratorio. Apenas con una mirada ya sabía lo que había adentro. Pero uno de los vistazos provocó que alguien que le había echado el ojo la encerrara.
-Vaya, vaya... ¿que tenemos aquí?
-Soy nueva, su majestad.- hizo una reverencia de lo más cómica por lo tosca que lo había hecho.
-Bien- entonces la forzó y la besó de un modo para nada santo y la acarició de un modo de por mas poco puro. La chica logró soltarse tirándole una patada al reyezuelo.
-¡Suélteme!- gruñó.
-Ruda. Me gusta.- Jinx le lanzó un shuriken que logró detenerle una manga de la camisa.
-Déjeme en paz. Usted se la pasa arrebatándole a las mujeres algo muy preciado. ¿Qué es lo que busca con eso, eh?- dijo con muy poca educación.
Hanover en ese momento sintió un escalofrío. El pelo lacio de Jinx, así como su mirada de enojo le habían resucitado un recuerdo. Cayó en crisis nerviosa y comenzó a gritar nervioso.
-¡Ellos me lo pidieron! ¡Tenía que obedecer! ¡Tenía... que hacerlo!
Los guardias entraron corriendo para ver que le sucedía al rey. Pero estaba él solo en el cuarto. En el lugar de JInx había una rosa quemada que ella no había dejado. A la sola vista de eso, Hanover siguió gritando enloquecido hasta que se desmayó.
-Enrique- dijo Carrie a su oido antes de que perdiera la conciencia- Tu perdición está mas cercana ahora mas que nunca. Lo ha estado desde mi luna. La Luna de Carrie.

Esa noche, en el cuarto de las chicas, Jinx y Raven sostenían una conversación oculta. La chica de los ojos azul imposible peinaba a su amiga mientras se comunicaban mentalmente.
-Por eso no quería que vinieras, Julia.- dijo Raven.- Porqué eso es lo que quiere siempre. Por fortuna no pudo conmigo gracias a mi hermano.
-Es que es más que eso. Él entró en crisis al verme enojada.- cruzó los brazos- sé que estaba loco, pero no es para tanto.
-Chicas- dijo Amy- recuerden que queremos enterarnos de lo que vió Jinx. No tienen porqué usar la comunicación mental.
-Esto es entre nosotras- dijo Jinx. Las demás entendieron.
-Tú don es el de Saber intenciones ocultas... según te dijeron en la Academia.
-Y que por eso no podía dominar la magia más allá, por la fuerza de mi don. Aunque tenía un nombre mas impronunciable, me gustó el apodo que le pusimos "los cuatro terribles".- los ojos se le llenaron de nostalgia.- ¿Aún no sabes cuál es tu don?
-No. El de Mirjam era la astronomía ¿te acuerdas?. Pero el mío ni en sueños. Sólo que con una melodía puedo ver el pasado de alguien.
-Ah, eso no es un don. Es algo diferente.
-¿Y cuál era la intención de Hanover, a ver, Jinx?
-Simple: su intención era que los nobles hispanos no odiaran más a los Ingleses. Así los casaría entre sí para formar una nueva nobleza con ambas sangres. Una vez que funcionara, su hijo sería visto como rey normal y natural de España.
-Entonces Raymond comenzaría a levantar el país y así estarían sometidos todos, sin darse cuenta, a un orden que no les pertenece.
-Así tal cual. Y luego sus nietos y bisnietos conquistarían mas naciones y tras unos cien años, todos caerían. Todos bajo el poder de los Hanover.
-¿Pero con qué fin lo hace?
-Eso no lo sé.