LA CORTE
Jack se encontraba en su camarote, repasando con frustración las cartas de navegación que le había robado a Barbossa. Aun no se creía que había retrasado su búsqueda por unos tripulantes miedosos.
Sintió como la puerta se abría. Elevo con fastidio la vista para ver como Susan se acercaba. Ella le sonrió.
- ¿Sabe, Capitán? No terminamos lo que empezamos en el puerto – dijo seductoramente mientras se dirigía a Jack.
Flashback
- Buenos días –
Jack se volteó. Junto a la puerta le observaba una preciosa rubia joven de ojos aceitunados, sonriéndole coquetamente. El devolvió la sonrisa.
- Buenos días, querida – dijo mientras se quitaba su amado sombrero.
- Parece usted ser un hombre de mar que luego de un largo viaje busca un trago – se acerco a el – Pero me pregunto yo, que seria beber si se hace solo –
Jack sonrió aun más ampliamente. Volvió a colocarse su sombrero y poso su brazo por la cintura de la joven y ambos entraron.
Ella sonrió. Parecía ser que conocía al cantinero, por lo que le pidió que pusiera un par de botellas en su cuenta. En cuanto se las dieron, en vez de tomar asiento, sacó a Jack por la parte trasera de la cantina, saliendo a un callejón por el que nadie pasaba. Y allí se olvidaron completamente del ron.
Se besaron durante varios minutos en los cuales exploraron sus cuerpos con lujuria (y para sorpresa de Jack, la ansiosa rubia recorrió más de su cuerpo que él el de ella)
Hasta que tuvieron que separarse para respirar.
- ¿Conoces alguna posada cerca? –
Antes de que la rubia respondiera, fueron interrumpidos;
- ¡Oh, Susan! -
Jack y Susan se voltearon para ver a un castaño claro joven con uniforme de alto rango, con sus verdes ojos llenos de pena y sorpresa, observándolos.
- ¡Bobby! - se sobresalto ella - Esto... -
- ¡Susan, ni te atrevas a dar explicaciones! Jim me lo contó todo. Por eso estoy aquí –
- Bobby, amor, no es lo que crees y… y… y ese amigo tuyo Jim nunca me quiso a tu lado! No me sorprende que invente mentiras sobre mi! – intentó defenderse Susan, nerviosa y preocupada.
Jack no pudo evitar hacer una mueca de dolor. Eso no saldría bien. Ni para el no para ella. Menos para el. Mucho menos para el...
- ¡Oh, Susan, es un pirata! – continuo Bobby – ¡Te traerá terribles consecuencias con mi padre! –
Susan le miro con algo de capricho.
- ¿Que, le dirás al "gran Almirante Dunstar"? – replico.
Jack sintió como si le tiraran un balde de agua fría. Genial.
- ¡Oh, Susan! – replico Bobby, casi dolido.
Mientras la pareja continuaba discutiendo acaloradamente, Jack se escabullo lentamente hasta dar vuelta en la esquina del callejón para luego huir.
Fin del flashback
ESO era lo que Jack necesitaba en ese momento; algo de distracción. Le sonrió mientras ella se sentaba sobre sus piernas.
- Y, ¿que fue lo que empezamos en el puerto? – preguntó con picardía – No logro recordarlo, ¿savvy? –
Susan sonrió divertida.
- Le hare recordar, Capitán –
Sus labios se rozaron cuando repentinamente la puerta se volvió a abrir. Ambos miraron para encontrarse con una sorprendida Katherine.
Susan volvió a mirar a Jack.
- Se ve que lo tendremos que terminar otro día, Capitán – dijo divertida mientras se levantaba.
Paso con indiferencia al lado de una mortalmente seria Kate. Una vez que la rubia se fue, la mujer miro a Jack.
- ¿Que fue eso? – preguntó con frialdad.
- Gracias a ti, nada – suspiró Jack.
- ¿Eso es nada? – arqueó una ceja – Estaba sobre ti –
- Era el final de nada, pero no era el comienzo de algo... así que, Kate, querida, no te pongas celosa –
Katherine soltó una sarcástica risa.
- ¿Yo? ¿Celosa? Por que lo estaría, ¿eh? –
Ahora fue Jack quien rió sarcástico, pero la mirada asesina de Katherine lo hizo callar.
- ... Bueno, Kate; ya me interrumpiste. Cual es la razón? – preguntó con un leve suspiro.
- Estamos a punto de tocar puerto – informó para luego irse, sin necesidad de palabras, aun mostrando una incomoda frialdad.
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El Perla se interno en la ya conocida entrada hasta tocar puerto. Como la ultima vez, ya todos los Lores se encontraban esperándolos.
Kate, Oliver y Susan miraban asombrados el fuerte pirata a medida que avanzaban junto a Jack y Elizabeth. Katherine y su hijo habían oído hablar de el, pero jamás lo habían creído mientras que la rubia joven era nueva en todo eso.
Elizabeth tomó su lugar en la cabecera de la mesa.
- ¡Ya saben por que nos hemos reunido! – empezó a hablar – ¡Y en primer lugar, antes de sacar cualquier conclusión, me gustaría llamar al frente a los sucesores de los difuntos Lores! –
Un regordete hombre y una mujer dieron un paso al frente. El primero en hablar fue el hombre.
- Capitana Swann – empezó mientras se sacaba su sombrero y hacia una reverencia – Sucedo a mi hermano Eduardo Villanueva, Lord del Mar Adriático –
No había necesidad de aclarar que era hermano de Villanueva. Era prácticamente idéntico al difunto español.
La poco agraciada mujer a su lado también dio un paso al frente.
- Abigail Blake, Capitana Swann. Me presento ante usted con el título de Ammand; nueva Lord del mar Negro – informó.
Llevaba ropas de hombre, pero con un leve toque femenino. Su lacia y oscura melena caía libre sobre su espalda hasta llegar a sus caderas, pero sin interponerse en su rostro de adormilada y estúpida expresión.
Elizabeth frunció levemente el ceño y miró alrededor.
- De nueve Lores, solo veo siete – dijo en un imperceptible susurró notando la ausencia no solo de un sucesor, sino también de Barbossa.
Se dispuso a levantar la voz, para llamar a quien faltaba, pero fue interrumpida.
- Y yo, Capitana Turner, vengo en lugar del Capitane Chevalle, Lord del Mar Mediterráneo – oyó un voz a su espalda.
Elizabeth se volteo para ver como el joven se acercaba con Barbossa a su lado.
- ¡¿Damien?! – no pudo evitar decir Kate.
- Oui– respondió el con una leve sonrisa.
Elizabeth intentó ocultar su asombro.
- B-Bueno – replicó mientras Jack y Oliver también miraban al joven con asombro y desprecio – Ya que estamos todos, me preguntaba si cada uno podría relatar algo sobre la muerte de sus anteriores ¿Capitán Villanueva? ¿Le molestaría empezar? –
- Lamentó decirle, Sra Turner – se corrigió mientras le echaba una ojeada a Damien – que no viajo con mi hermano. Mi título llego a través de un pobre muchacho que logro sobrevivir. Me dijo que Eduardo había muerto y que antes de ellos me había dejado su lugar aquí –
- Pero, ¿no tiene idea de cómo murió? – preguntó algo escandalizada Elizabeth. ¡Eran hermanos! ¡No podía ser que el hombre no se hubiese tomado la molestia de averiguar como había muerto su sangre!
- Fue un naufragio o algo parecido. Nadie sobrevivió a excepción de ese pobre muchacho… y no quiso hablar del tema – replicó el pirata.
Elizabeth apretó los labios y luego miro a la mujer.
- Algo parecido ocurrió conmigo – replicó esta – Anteriormente me había encontrado con Ammand, y en un trato, me dijo que a su muerte yo le sucedería. Una mañana, vino un hombre y me informó de lo ocurrido. Lo que si se, es que fue atacado por una nave humilde, pero llena de diestros piratas y armas de fuego –
Elizabeth miró ahora hacia Damien.
- Yo, por mi parte, si estuve en el momento de la muerte de Chevalle –
Todos lo miraron asombrados y curiosos mientras el joven aclaraba su garganta para comenzar a contar.
- Yo no era más que un simple tripulante más. Jamás había hablado con el Capitane – contó – Una mañana bastante nublada, una nave aparentemente pesquera aprecio en el horizonte. Decidimos ir a atacarla, pero para nuestra sorpresa, nos ataco primero. Y de que manera! El Maestre me mandó a ir por Chevalle, que aun no había salido de su camarote.
Cuando entre para verle, vio una sombra frente a mi desarmado Capitán. No le puse ver el rostro… estaba demasiado oscuro… pero me miró y disparó – levanto su camisa para mostrar una cicatriz en su abdomen – para luego disiparle en el pecho al Chevalle. Antes de que su vida lo abandonara me dejo su legado y me ordeno que si yo me llegaba sentir morir, que lo imitara no importa que tan absurdo sonara.
Luego de esto, los piratas atacantes nos dejaron y huyeron. El Maestre fue por el Capitán para encontrarlo muerto y conmigo herido. Me atendieron enseguida, y cuando estuve dentro de todo mejor y les conté lo ocurrido, me dijeron que no era delirio de Chevalle. Que el en verdad era Lord y que ahora recaía en mi aquella responsabilidad –
Elizabeth permaneció pensativa. Eso no ayudaba demasiado. Solo le decía que su perseguidor andaba en una nave que aparentaba algo que no era.
- ¿No recuerdas algo de aquella sombra? ¿Algo? ¿Lo que sea? –
Damien negó lentamente.
- ¿Llevaba alguna bandera aquella nave? –
El muchacho lo pensó.
- Ahora que lo menciona… si – replicó.
- ¿Como era? –
Damien no pudo evitar arquear una ceja.
- Estaba salvando mi vida. No tuve tiempo de frenar a ver la bandera. Solo recuerdo que era azul -
La joven Swann intentó pensar en alguna bandera pirata azul, pero pocas venían a su mente.
- ¿Ves, querida? No hay demasiado por hacer ahora que la Corte esta reunida – oyó Elizabeth como Jack le susurraba triunfante.
Le ignoró.
- Bien, como Reina Pirata que soy, yo ordenó que cualquiera que vea una nave con dichas… -
- Disculpa, cariño, pero aquí tú no eres nada más que otro Lord –
Terriblemente sorprendida e insultada, Elizabeth se volteó para encarar a quien le había llevado la contra.
como que deje a mis personajes principales abandonados, no? Pero bueno, elizabeth era el personaje central del cap, guste o no...
aenor sachiel; este fanfic transcurre entre potc3 y la escena que hay después de los créditos, en la que aparece el will turner jr
chukii; yo también la vi, pero diría que esta escuálida, no gorda XP
aldi; sep, la ex altecita deja el trono. pero la preg del millón, a quien?
