DESTRONO
Terriblemente sorprendida e insultada, Elizabeth se volteó para encarar a quien le había llevado la contra.
Detrás de ella, vio parada una pequeña tripulación. Encabezándola, estaba un hombre de larga y gris barba la miraba con sus fríos ojos celestes. A su lado, se encontraba una hermosa mujer morena, de ondulada cabellera azabache. Miraba alrededor con su oscura mirada, curiosa, inspeccionando el lugar.
Elizabeth desenvainó su espada y les apuntó, siendo imitada por gran parte de la Corte.
- ¿Quienes son y que demonios hacen aquí? – preguntó.
El hombre miró con indiferencia el arma con la que se estaba siendo apuntado, y apretó los labios levemente.
- No es nuestra identidad la que debería preocupar averiguar, querida – dijo la mujer – Si no del verdadero Rey -
Elizabeth la miró confundida. No entendia a que se referia.
Oliver se paró sobre la punta de sus pies para ver mejor. Las espaldas de la joven Swann, Barbossa y Damien no le permitían ver bien lo que estaba ocurriendo. Pero se preguntaba por que todos habían callado. Miró a su madre, esperando ver en su rostro alguna expresión que pudiera darle un indicio de lo que estaba sucediendo. Luego miró también a Jack. Tanto la cara de este como la de Kate, mostraban una extraña sorpresa.
Cansando, se abrió paso hasta quedar junto a Elizabeth. Ahora era su turno de sorprenderse. Fue el primero en romper el silencio, haciendo que su voz retumbara a través de toda la sala.
- ¿Un niño? –
- … de hecho, - replicó Jack, acercándose por detrás junto con el resto de los curiosos – es una niña –
La pequeña pecosa fulmino ofendida con sus pardos ojos a Oliver por haberla confundido, cosa que todos lo presentes también habían hecho. Llevaba ropas de niño, y su castaño cabello apenas rozaba sus menudos hombros. Esto le daba a su aun no formado cuerpecillo un aspecto más masculino que femenino. No se los podía culpar por haberla confundido.
Luego de contemplar a la pequeña, Elizabeth se volteó con el ceño fruncido hacia la mujer. Se dispuso a hablar, pero fue interrumpida.
- Tú mejor que nadie sabes como son las monarquías. Un Rey no puede ser elegido. Quiera su pueblo o no, esa así. Es un título que no puede ser perdido aunque hubiese estado ausente –
Ahora si le veía sentido. Abriendo terriblemente sorprendida sus ojos, la joven pirata miró a la pequeña nuevamente.
- ¿Quieres decir que ella es…? –
La mujer asintió.
- ¡Esto es absurdo! – replicó molesta Elizabeth – ¡No hay pruebas! -
- No me la pase meses buscando por el mundo a una cualquiera para hacerla pasar por la heredera. Es ella – dijo la otra mujer - Además, ¿tienes pruebas de lo contrario? –
- N-no – tartamudeó Elizabeth – Pero eso no quiere decir… -
- ¿Necesitas el Código para creerme? – interrumpió.
- No, no necesitamos el Código. A mi se me hace muy creíble todo esto, a ustedes no? –
Todas las miradas se centraron en Jack, quien luego pareció arrepentirse de haber hablado.
- Yo concuerdo con Sparrow – se oyó la imponente voz de la Sra Ching, sorprendiendo no solo al pirata nombrado.
- ¡Ja! – replicó Villanueva – ¡Es sola una mocosa con un puñado de idiotas que la siguen! ¡Yo creo igual que la Capitana Turner! ¡No hay pruebas! –
- ¡Pero claro que estamos del lado de Turner! – exclamó la sucesora de Ammand.
- No hable por todos, porque no es así. Sri Sumbhajee le ve mucho sentido a todo este asunto – frunció el ceño Sri Sumbhajee mientras su "interprete" hablaba por el.
Como de costumbre, una gran y alborotada discusión que era más pelea que otra cosa comenzó.
Viendo por primera vez como esto funcionaba, Kate y Oliver intercambiaron incrédulas miradas. Si la Corte siempre había sido así, en verdad era algo increíble que hubiera sobrevivido durante cuatro generaciones. Miraron hacia los únicos que parecía no pelear; Jack, Barbossa, Damien y Elizabeth.
Esta última no había apartado ni un segundo su mirada de la pequeña, quien junto a sus acompañantes habían permanecido a una prudente distancia de la batalla que se libraba.
- Esto es como me dijiste, Diana; – dijo la niña a la mujer – En verdad necesitan una autoridad –
Aquello ofendió a Elizabeth. Sorprendida, vio como la niña se paraba sobre la mesa y el hombre de junto a Diana sacaba su revolver y disparaba al aire. Pero no fue esto lo que paró la batalla, sino la presencia de la niñita observándolos.
- ¡Ya basta! – ordenó, a lo que todos los piratas la miraron con los ojos abiertos como platos, atónitos – ¡No me interesan sus opiniones! ¡A los que no les agrade quien encabeza su Corte ahora, pueden irse! ¡Nadie se los impide! –
Nadie se movió de su lugar. Tal vez, por el hecho de que aun no se reponían de su sorpresa al ver a la pequeñita ordenando sobre un grupo de sangrientos piratas.
Diana se acercó a la pequeña.
- Vamos, Meg. Déjales asimilarlo – sonrió divertida.
Meg bajo de un salto de la mesa y, de la mano de Diana, se alejaron seguidos de su tripulación. La Corte permaneció por unos segundos en silencio. Nadie podía hablar. Sus mentes estaban en blanco.
Una vez que lentamente fueron volviendo en si, todas las miradas se posaron en Elizabeth, expectantes.
- Yo… - no podia seguir. No sabía como -... no hay nada por hacer –
Salió con paso firme del lugar, dirigiéndose al exterior y dejando a los Lores sin habla. En su camino, sintió como alguien la tomaba por el brazo y arrastraba hacia un rincón en la oscuridad.
- Capitana Turner –
Ella reconoció la profunda voz de Jocard.
- A mi también me han atacado –
Aun en la oscuridad, se pudo ver un destello en la mirada de la joven.
- ¿Por que no lo dijiste antes? –
Tal vez ya no era Reina, pero aun así, aun era Lord, y eso la convertía en un blanco.
- Por que no fue un ataque propiamente dicho – replicó el hombre – Estábamos navegando con mis hombres una mañana nublada con fuertes vientos. Notamos que una nave se nos acercaba. ¿Y para que se acercaría una nave a otra? Simplemente para atacar. Ordene a mis hombres que se prepararan, pero me sorprendió ver que la nave comenzó a cambiar de curso… como si huyera… -
Elizabeth permaneció cayada, pensando.
- Y si vi su bandera, Capitana –
La joven permaneció cayada mientras sus ojos se abrían.
- Efectivamente como dijo el Capitán André, es azul… con una rosa y una calavera bordados en rojo intenso -
La joven Swann sintió una gran emoción, pero la ocultó y preguntó con firmeza;
- ¿Por que me lo dices? No soy mas Reina. Ya no -
- Mientras alguien le siga, si lo será – respondió Jocard con una leve reverencia antes de irse.
Elizabeth sintió como las esperanzas le embargaban. Aun tenía por lo menos un hombre de su lado. Decidió que debería averiguar cuantos más tenia y pelear por su puesto. Silenciosamente, entro donde la Corte se encontraba discutiendo acaloradamente. Se sentó algo alejada, pero sin perderse nada de lo que ocurría.
Oliver también observaba todo cayado. Todos lo presentes discutían, hasta las tripulaciones de los Lores. Sintió como tomaban suavemente su mano. Elevó la vista para ver a su madre. El entendió su mirada.
Sin discutir, la siguió hasta afuera. Kate se dirigió al Perla, mientras que algo capto la atención de Oliver. Vio a la niña, sentada, meciendo sus desnudos pies sobre el agua metro abajo. No muy lejos pudo ver la silueta de Diana, caminando y contemplando la entrada por la que el Perla habia ingresado.
Se acercó a ella.
- ¿Como te llamas? –
La niña le miró, aun algo recelosa.
- Meg – respondió, mirándole de arriba hacia abajo con cara de pocos amigos – ¿Tú? –
- Oliver – respondió el – Puedo sentarme? -
Ella pareció pensarlo. Miró hacia la mujer, quien aun les daba la espalda.
- Adelante –
Oliver obedeció y se sentó.
- En verdad quieres ser… emm… Reina? Porque suena complicado -
- Suena divertido –
- Reina de piratas – remarcó el niño.
Meg suspiró, resignada.
- Bueno, no suena encantador, pero Diana dice que es mi deber – dijo señalando a la nombrada mujer.
- ¿Y, como lo supiste? – preguntó Oliver.
- Me lo dijo –
- ¿Y como sabia ella? –
Meg se encogió de hombros.
- Dijo que me estuvo buscando… que me rastreo – respondió – Aunque, en verdad me encontró por casualidad –
Oliver la miró sin comprender. Ella decidió continuar su explicación.
- Hace unos meses, aun navegaba con mi mamá y mi papá. Siempre navegue con ellos. Este es el primer viaje que hago sola… - suspiró tristemente - Pero el barco de papá no fue lo suficientemente fuerte como para soportar una tormenta… -
Oliver bajo la mirada.
- El barco de David me salvo… el sujeto de barba gris. Me da miedo – agrego con un escalofrío al ver la cara de incertidumbre de Oliver.
- Oh… ya veo –
- ¿Sabes? – miró Meg a Oliver a sus oscuros ojos – Eres el primer niño que conozco de mi edad –
- ¿De veras? –
- Casi. Solía jugar con la tripulación de papá, con el o con mamá, pero es difícil hacerse de amigos cuando uno deja las ciudades que visita en menos de una semana –
- Te entiendo – sonrió el pequeño.
perdón por tardar tanto!! pero tuve algunos problemas con internet
chukki; y ya subi el cap y ya sabes quien se revelo ;)
aldi; jack ni sabia que susan tenia novio (y con esto no quiero decir que jack no sea un sinvergüenza, porque se debe admitir; si lo es). es mas culpable susan que el
aenor sachiel; y aunque se haya revelado quien es reina, mi enredo no termina aquí
hatun punchaw; espero que a ambos les siga gustando lo que sigue!
