NAUFRAGIO

Calypso permaneció pensativa bajo la azulina vista de Poseidón.

- Yo no tengo nada que negociar – declaro la diosa finalmente – El dominio de los océanos es mío –

- Yo tampoco tengo nada que negociar porque el dominio de las aguas es por derecho mío – declaro este con su profunda y firme voz – Vengo para que me acompañes y dejemos que los demás decidan que tu debes renunciar a lo que nunca te perteneció – (cuando surgía un problema entre los dioses griegos, a veces acudian a "juntas" con Zeus y otros dioses para que ellos decidieran... o eso lei en una de las tantas verciones que hay de los mitos griegos)

La mirada de la diosa se mostro algo insegura antes de brillar con malicia.

- Tú sabes bien que no le agrado a los demás – replico.

- Eso solo me da un segundo punto a favor –

Por otro lado, Davy aun miraba al dios, dolido y con ira reflejada en su cristalina mirada. Lo único que le retenía de atacar al ser que había acabado con el amor entre el y Calypso era que sabia que seria inútil. Jack, por otra mano, observaba todo desde su rincón, con la mirada desorbitada.

Y por otra parte, ambos dioses solo parecían tener ojos el uno para el otro.

- Eso te da un jugoso, pesado y único punto a favor – corrigió la diosa.

- Quieras o no, Calypso, tendrás que venir conmigo – murmuró con una fría mirada Poseidón – Así lo ordenan. Los demás están hartos de nuestra pelea –

- Al igual que yo - le devolvió una desafiante mirada Calypso.

Jack finalmente salió de su asombro al sentir un frio contacto en sus botas. Bajo la vista para ver que repentinamente el agua salada del océano parecía haberse filtrado y ahora subía rápidamente dentro de la habitación.

Jack miró sus acompañantes. Calypso y Poseidón aun se miraban con recelo, mientras Davy permanecía en su lugar, quieto y sin inmutarse. A ninguno parecía molestarle el agua ni su rapido aumentó de nivel.

- Puedes irte, Jack Sparrow – murmuró suavemente Calypso, sin sacar la vista de la del otro dios.

Jack dudó por unos segundos, pero no necesito que se lo repitiera. Con dificultad gracias al agua que ahora llegaba a sus rodillas, se encamino a la puerta de camarote. Dio una última mirada hacia atrás antes de abrir su salida, para (en vez de dejar salir agua) hacer entrar más, logrando apagar el unico fuego que lo iluminaba, dejando la habitacón en un completa y fría oscuridad.

Como pudo, se dirigió hacia la barandilla de la casi-sucumbida nave y tomó una soga libre para saltar hacia su amado Perla. Aterrizó, cintura para bajo chorreando, para voltearse y ver como los piratas de Calypso y los tripulantes de la y flamante nave de apenas visible ondeante bandera británica intentaban flotar o abandonar el navío, sorprendidos y confundidos.

Jack frunció levemente el ceño al reconocer algunos de sus hombres nadando hacia el Perla, mientras los que habían permanecido en la nave defendían el barco de tripulantes enemigos 

que intentaban abordar para evitar ahogarse o ser atrapados por el (claramente notable gracias a los uniformes de los soldados tripulantes) navío británico que había llegado.

- ¡¿Jack, que demonios hiciste?! -

Jack frunció el ceño antes de voltearse a encarar a Elizabeth.

- ¿Por que siempre que hay desgracia me culpan a mi? – gruñó.

La joven lo ignoró.

- ¡¿Que ocurrió?! –

- Es irrelevante, Lizzie – evitó responder Jack. Si quería saber que había ocurrido, debería esperar a que su aventura concluyera y se narrara como el gran Capitán Jack Sparrow no solo había salvado a la Corte de la Hermandad de la extinción, sino también se había enfrentado el solo a Calypso, Poseidón y Davy Jones en un mano a mano del cual salió airosamente vencedor - ¿Así que, por que no lo olvidas y te vas a dormir? -

- ¡Diana! –

Apiñándose contra el barandal, Meg y Oliver observaron, uno asombrado y la otra aterrorizada, lo poco que quedaba de la nave. Kate, detrás de los pequeños, observaba curiosa el espectáculo.

- ¡Diana! – volvió a gritar Meg – ¡Diana! ¡Diana! –

- Ella esta bien, querida – replicó sin importancia Jack.

- ¡¿Como que esta bien?! ¡¿Como lo sabe?! ¡Si ustedes la atacaron! – chillo la pequeña, volteándose hacia él, con ceño fruncido y una mirada temerosa.

- Créeme. Esta mejor de lo que crees. Tal vez en un pequeño problemilla, pero bien al fin y al cabo – dijo, para luego pensar en voz alta – Espero que salga perdiendo, o si sale ganando se olvide de la Corte –

La niña puso sus manitas en sus caderas, mientras fruncía el ceño molesta, ignorando el último comentario.

- ¡Más les vale que este bien! – dijo antes de salir corriendo, lágrimas asomando de sus ojos.

Kate miró a Jack con cansancio.

- ¿No te cansas de molestarla? –

- Yo no la molesta. Le molesta lo que hago. Es levemente diferente – replicó el Capitán.

- Y que pasó con esa Diana al final? La mataste? –

- Se hundió con la nave. Y, por cierto, era Calypso –Jack dio media vuelta para dirigirse al timón, para luego agregar - No nos molestara por lo menos por un tiempo -

- ¡Calypso! – repitió Katherine, asombrada – ¡¿Y que se supone que le dirás a la niña?! –

Jack lo pensó.

- Inventa algo – replicó.

- ¿Y por que yo? Es tu problema –

Jack le sonrió.

- No creo que ella quiera escucharme por el momento – dijo – ¿Y bien? ¿Lo harás? -

Kate frunció el ceño.

- Solo lo hare porque es una niñita – refunfuñó antes de seguir el camino de Meg.

Jack siguió con la vista a la dura, pero maternal mujer hasta donde pudo.

- ¡¿Tripulación, que demonios están esperando para zarpar?! – gritó a sus hombres, mientras tomaba el timón.

Los cansados piratas bufaron a coro antes de comenzar a moverse con desgano. Jack no pudo evitar sonreír. Al fin a lo suyo! Ya no más una loca diosa tras él!

Le dirigió una última mirada al naufragio y al galeón inglés con su confundida y desorganizada (por el momento) tripulación. Se notaba que los piratas del Perla se estaban más acostumbrados a sucesos sorprendentes e inexplicables. La mitad de la tripulación pirata se encontraba como si nada, mientras el resto si se mostraba algo desconcertado.

- No lo habia notado antes gracias a la oscuridad, pero acabo de notarlo… –

Jack se volteó para ver a Susan, sentada en la barandilla a un par de metros.

-… esa es la nave de mi novio Bobby –

Jack miró nuevamente la nave británica, que aun permanecía sin moverse.

- Ex novio, si no te malinterpreto – respondió sin importancia, volviendo a fijarse en el horizonte y agregar - Con un poco de suerte, habrá muerto a manos de algún pirata -

- Bobby es un excelente marino y espadachín – replicó ella molesta, para luego suavizar su semblante y tono – Es un gran muchacho. Y me ama. Por eso vino hasta aquí. Por mí –

- Nada de eso pareció no importarte cuando lo abandonaste para abordar al Perla –

Jack no necesito voltearse para saber que Susan le estaba mirando dolida y ofendida.

- Pues si me importa – replicó.

- Ya veo. Necesitabas que te buscara por el océano para fijarte completamente en él – sonrió mientras se volteaba a encararla – ¡Que difícil es ganarse el corazón femenino! ¡Lo mismo le paso a William con Elizabeth! -

La rubia se cruzo de brazos, y Jack notó algo en su mano.

- ¿De donde la sacaste? – preguntó curioso mientras observaba una pequeña petaquilla, imaginándose su contenido.

Susan le miró confundida antes de notar que se refería al nuevo objeto.

- La encontré tirada en el suelo… -

- Cubierta –

-… de tu barco en medio de la batalla que tuvimos – respondió Susan, haciendo caso omiso a su corrección.

Jack pensó por unos segundos.

- ¿Y que hacías tu en medio de ese encuentro? – preguntó extrañado. Susan no era la clase de chica que saldría a pelear, si es que siquiera sabía como tomar apropiadamente un arma.

- Tu amiga me ayudó – replicó.

Jack pensó por unos segundos.

- ¿Kate?– preguntó sin creerlo. Después de todo, a la pirata no parecía caerle muy bien la rubia - ¿Kate te ayudó? -

Susan asintió.

Jack no pudo más que reír imaginándose a la impaciente mujer defendiendo a una histérica Susan. ¿Que acaso ya no tenia suficiente protegiendo a Oliver, y posiblemente también a Meg?

La joven volvió a fruncir el ceño, pero decidió intentar ignorarlo.

- La usare para almacenar agua – acotó.

- ¡¿Agua?! – Jack le miró practicamente escandalizado e indignado - ¡¿Que clase de petaca sera esa?! -

Ella posó su mirada en el objeto sin inmutarse.

- Mi Bobby me contó que en los barcos a veces escasea el agua dulce. En cuanto en este barco empiece a escasear, yo tendré mi pequeña porción extra. El también lleva una – replicó para suspirar melancólica – Después de todo, no se cuanto tiempo mas estaré en este barco. Se que la necesitare –

- ¿Te recuerdo que tu fuiste la que abordaste? – arqueó una ceja Jack antes de voltearse nuevamente.

Susan fingió no oírlo, mientras se paraba.

- Estoy cansada. Creo que me ire a dormir - dijo con frialdad - Buenas noches, Capitán Sparrow -


estoy sorprendida de mi misma... publique bastante pronto :D aunque no me termina de convencer demaciado como quedo el cap (lo mismo que el anterior)...

nos leemos!