EL PRINCIPE AZUL

Jack frunció el ceño entre sueños mientras oían alboroto fuera de su cabina. Se volteó en su cama, colocando su casaca (la cual había estado abrazando anteriormente) sobre su cabeza, esperando poder así sofocar la molestia.

Pudo oír como su puerta se abría y alguien entraba con rápidos pasos.

- ¡Jack! ¡Jack! ¡Despierta! – ordenó la voz de Elizabeth mientras lo sacudía por el hombro.

Jack soltó un molesto gruñido, sin moverse.

- ¡Jack, vamos! –

El pirata la tomó por la muñeca de la mano que lo sacudía y, con agilidad, tiró a la joven en su cama para colocarse sobre ella.

- Siempre supe que terminaríamos así, Lizzie – sonrió ante la aturdida Elizabeth – Pero jamás espere que seria una vez que estuviese casada. Le romperás el corazón al pobre William. No literalmente, espero. Si es así, con gusto lo hare yo mismo –

Elizabeth le miró por unos segundos sorprendida, antes de mostrarse furiosa.

- ¡Sal de encima mío en este mismo instante! – ordenó mientras lo empujaba fuera de su propia cama y se levantaba echa una fiera.

Con fuertes y rabiosos pasos, se alejó, no sin antes informar, escupiendo las palabras con ira;

- Tu tripulación te necesita en cubierta – y salió, dejando la puerta abierta.

Jack sonrió. Elizabeth era inofensiva. Bueno, tal vez no, pero sabía que no se atrevería a acabar con su vida. Claro que no. No tenía nada que temer. Se levanto del suelo, sacudió las prendas y se colocó su casaca antes de seguir a Elizabeth para salir y encontrarse con su tripulación amontada.

- Lo encontramos inconsciente entre los cañones – Barbossa le miró de reojo, cruzado de brazos.

Un desarmado y uniformado jóven se encontraban en medio del circulo que formaba la tripulación a su alrededor, choreando agua. Parecía ser que en la batalla de la noche anterior (la cual no habría transcurrido hacia no más de siete horas atrás) había noqueado en el Perla y nadie había notado su presencia hasta el momento.

- Oh, no – suspiró cansinamente Jack.

- ¡Tu! – estalló el joven Bobby, temblando de rabia arrodillado desde el suelo – ¡Pirata! ¡¿Que le hiciste a mi Susan?! ¡¿Donde la tienen?! –

Toda la tripulación dirigió su mirada hacia Jack, confundidos, mientras el Capitán revoleaba sus ojos. Ahora que se había deshecho de Calypso, tenía que soportar a un loco ingenuo romántico.

- ¡Mas te vale que este bien! – continuó el joven soldado.

- Dudo que lo sepas, y por eso me veo en la obligación de informarte que ella vino con nosotros voluntariamente. Es más, vino contra mi voluntad – terció Jack, pero fue ignorado. Los verdes ojos del marino y su total atención se habían dirigido hacia otro lado.

- ¡Susan! – exclamo casi sin voz.

- ¡Bobby! –

La rubia muchacha paso corriendo rápidamente junto a Jack para aterrizar en los brazos de su "caballero"

- ¿Que ocurre? – preguntó una algo adormilada Kate mientras se acercaba para ver mejor que pasaba.

- Creo que apareció el novio de Susan – respondió Elizabeth sin inmutarse junto a Barbossa, mientras ambos y el resto de la tripulación observaban todo como quien mira una obra de teatro.

Kate frunció el ceño antes de fijar su atención en el espectáculo.

- Oh, Susan – estrechó entre sus brazos Bobby a la rubia con una dramática alegría – ¡Mi querida Susan! Dime, ¿te han echo algo? ¿Te han maltratado? ¿Te ha tocado ese sucio pirata? –

Jack arqueó una ceja, entre ofendido y desconcertado. El jamás se había enamorado de una persona, pero estaba casi seguro de que ese chico o bien no amaba sana y sobriamente a Susan o era mas era un pobre idiota que la admiraba y se dejaba utilizar por ella.

- No, estoy bien. A menos que cuentes dormir mal y comer poco como un maltrato -

- Pues agradece que por lo menos comiste algo y dormiste mal en tu cama tu sola, por que para ser un polizón en una nave pirata, la pasaste muy bien – intervino Kate. La muchacha no le caía bien. No desperdiciaría la oportunidad para molestarla un poco – Si yo fuese Capitán, en cuanto te hubiese encontrado te habría tirado por la borda, te lo aseguro –

Tanto Bobby como Susan le echaron molestas miradas. Jack decidió intervenir antes de que otra pelea más empezara.

- Tripulación, Robert… para amigos, Bobby... Robert, tripulación – "presentó" Jack con desgano – Ya nos conocimos. Ya tienes a tu chica. Ya podemos dejarte con ella en el próximo puerto a su suerte y cada cual sigue con su camino –

- ¡No te desharás de mi tan fácilmente, pirata! – gritó Bobby.

- Capitán. Si quieres en todo caso, Capitán "pirata" –

El joven soldado le ignoró para responder dramáticamente;

- ¡Te buscare por los siete mares si es necesario! ¡Te buscare para vengar a mi Susan! –

Jack no pudo evitar arquear una ceja. Bobby parecía ser el típico muchacho criado entre anticuadas tías-abuelas que llevaban a su pobre sobrino (o nieto… puntos de vista) a obras románticas y aburridas y lo tenían de lacayo ordenándole que hacer y como tratar a sus mayores y a las damas. En poca palabras, un estropeado muchacho de entre casa. Demasiada influencia, pensó Jack. Unos días entre piratas cambiarían eso.

- ¿Te recuerdo que ella es quien te engaño y dejo? – no pufo evitar decir.

- ¡Estaba confundida! – intentó defenderse nerviosamente Susan – ¡Pero Bobby acaba de mostrarme cuanto me quiere y su ausencia me hizo darme cuanta de cuanto lo quiero! –

Varios "Oh", "Ah" y "Embustera" se oyeron entre la tripulación.

- Sin mencionar – ignoró Jack la interrupción de la rubia – que no hace bastante, ella se acercó a mí en busca de diversión. En verdad vale la pena recorrer los siete mares por ella? –

- Mientes – murmuró Bobby no del todo seguro – No creo en tus palabras –

- Y bien hecho. Lastima que esta vez diga la verdad – replicó con poca importancia Jack, antes de mirar al joven con un brillo en su mirada – No creas en mi. Pero, ¿tus ojos te mintieron cuando la viste conmigo en el puerto? –

La ciega seguridad y confianza de Bobby se sacudió peligrosamente.

- P-pues no – intento parecer confiado – Pero, ya la oíste… ¡ella estaba confundida! –

Susan asintió frenéticamente, aferrándose al muchacho. Jack suspiró vencido.

- Como quieran. Llévenselo a la celda – ordenó Jack y miro a su tripulación, quienes simplemente miraron a su Capitán mientras este fruncía el ceño – Que no me oyeron?! Llévenselo! –

Los piratas respondieron a coro con un grito antes de que Pintel y Ragetti tomaran a Bobby cada uno por un brazo y se lo llevaran bajo cubierta.

- ¡Jack, no puedes dejar que se lo lleven! – pidió Susan mientras observaba como su novio era arrastrado.

- Tampoco puedo dejarlo andando por ahí en mi barco – replicó sin importancia el Capitán mirándola de reojo. ¡Que raro le parecía que semanas atrás ella había huido del muchacho y ahora velara por su bienestar!

- Pero… Pero… - los aceitunados ojos de Susan se abrieron suplicantes.

- En cuanto puedas formular una oración gramaticalmente correcta que me interese y con buen fundamento como para dejar a ese loco dramático suelto por mi nave hablamos, ¿savvy? – Jack sonrió mientras giraba sobre sus talones y se dirigía campante hacia el timón.

Susan sollozó como una niña caprichosa mientras daba media vuelta y se dirigía hacia las celdas.

Jack la observó irse con suficiencia. En cuanto no pudo seguirla mas con la vista, miró alrededor mientras sus negros ojos se entrecerraban con desconfianza. Viéndose solo frente al timón del Perla y notando que todos estaban ocupados sin prestarle atención, metió la mano en su casaca para sacar las famosas ex cartas de Sao Feng.

Sonrió doradamente mientras miraba su destino. ¡Nadie podría detenerlo! ¡Ni siquiera un enamorado maniático! ¡Al fin a lo que el quería; ir tras su eterna juventud!


y sigo actualizando bastante seguido :D

bobby me da pena -¬- es tan idiota jaja no… esa no es la palabra. pero es la que mas se le acerca. pero en fin; como jack ya dijo, unos días entre piratas lo traerán a la realidad

aenor sachiel; sep. susan es una mezcla entre ambas. y yo agregaría histérica XP quiero decir, hacer que tu pobre novio te busque por el océano solo porque si…