Chicas, gracias por todo su apoyo, las quiero mucho, perdón si no puedo actualizar pronto, voy a salir de viaje, pero aquí les dejo un capi más largo de lo normal, espero les guste, y pues espero escriban reviews, los contestare en cuanto pueda, gracias de nuevo besos

Bye bye

Cap 7 Una reunión

Después de agradecerle el detalle a Mike, aunque la verdad hubiera preferido no recibirlo porque nada más me generó dudas, recogí mis cosas mientras esos pasaba, Mike salió corriendo del salón, eso se me hizo raro ya que hace un minuto estaba encima de mi queriendo acompañarme a todos lados, pero me alegro que haya pasado eso, al levantar mi vista vi que Edward estaba en la puerta, estaba ¿enojado?, no yo esa mirada la conocía… estaba ¿celoso?, pero ¿de qué?.

En ese momento me di cuenta que había sido por Mike, eso me hizo sonreír, al final creo que Edward si era mi admirador, pero todavía sería una secreto, esperaría a saber al 100% si sí era el o quién era.

Acabé de recoger y acomodar todas mis cosas, y caminé hacia la puerta, Edward me volteó a ver y me sonrió con esa sonrisa que tanto me gustaba, eso hizo que mis mejillas se tiñeran de rosa, que mi corazón se acelerara, que mi respiración se entrecortara, y para acabarla de amolar que tirara mis cosas, Edward muy lindo me las recogió.

-Hola Bella, ¿Cómo estas?- me dijo Edward, con un tono de picardía.

-Hola… Edward…bien gracias y ¿tu?- le dije, la verdad no quería arruinar ni este día ni mañana, pero siempre sentía que mi torpeza arruinaba el momento.

-Feliz de verte, aunque un poco apenado, ya que olvidé el regalo que te iba a dar de San Valentín, ¿te molesta si te lo doy mañana?- ¿Edward me iba a dar algo, ya sin ser admirador secreto?, tal vez con ese regalo confirmaría mis suposiciones, pero al pensar que sí es él me volví a sonrojar.

-Emm… ohh…- no podía articular no siquiera una palabra, estaba totalmente embobada- si no te preocupes.

Cuando logré por fin contestarle Edward ya estaba a menos de 30cm de mi cara, con esa sonrisa tan linda y perfecta que tiene él, se acercó a mi oído, y en el momento en que iba a decir algo, se alejó y volteó, eso me hizo darme cuenta que no estábamos solos, ahí estaba Alice, la hermana de Edward, con una sonrisa de oreja a oreja.

-Hola Bella, te traje esto- me dijo Alice, poniendo en mis manos una cajita- no lo abras aún, ábrelo cuando estés en tu casa, por cierto, ¿quieres venir a mi casa después de clases?, voy a hacer una pequeña reunión, aunque ya sé que mañana es el baile yo quería hacer una reunión hoy, ¿Qué te parece, vienes?

No pude contestar, mis pensamientos estaban en otro lugar, cuando logré regresar gracias a que sentí algo frío tomando mi mano, pude reaccionar.

-Sí… gracias-lo dije mientras soltaba una bocanada de aire, creo que respirar y sentir a Edward cerca no funcionaba para mí del todo, mi límite de torpeza y de ser distraída se estaba agrandando, pero ¿cómo no quería que me pasara eso, si el chico más guapo y lindo de la escuela me tomaba de la mano, e iba a estar en una reunión en su casa?, eso me hizo sonreír, pero no dije nada más.

-Perfecto, gracias Bella, feliz San Valentín-dicho esto me dio un abrazo y se fue dando unos pasos como una bailarina, me le quedé observando, era mi imaginación o esto había pasado en cierto punto rápido para mí, bueno no importaba del todo.

Sentí que una mano me jaló, fue Edward quién me hizo voltear y quedar a solo unos centímetros de su boca, eso solo logró que mis mejillas se tiñeran más rápido y más fuerte de rosa, yo creo que ya más bien era rojo.

-Bella…- me dijo Edward, yo sentía su aliento en mi cara, cerré mis ojos, y sentí como sus labios tocaban los míos, era tan hermoso, no hubiera cambiado ese momento por nada del mundo.

-Bella… tú eres mi vida- me dijo cuando nos separamos, esa frase… pero… ¿por qué se me hacía conocida?... ¡claro!... ¡mi paisaje!, ¿podía ser verdad?, sólo pude abrir mis ojos como platos y en seguida abracé a Edward, era él de verdad era él.

Edward correspondió mi abrazo. No quería soltarlo, estaba tan feliz, de verdad él era mi admirador secreto, en ese momento llegó alguien a quien no esperaba… Edward solo gruñó, ese gruñido se me hacía muy raro pero no le hice mucho caso, cuando me separé de él para saber quién era… en ese momento quería desaparecer.

Me escondí detrás de Edward, él me sonrió y tomó mi mano, eso me tranquilizó pero es que la mirada de Rosalie me ponía demasiado nerviosa, ella intimidaba a cualquiera pero yo sentía que si Edward no hubiera estado en ese momento conmigo yo sinceramente hubiera corrido como cobarde, aunque ahora que lo pienso no era mala idea, pero preferí ya ni arriesgarme.

-Vaya, y ahora andas con cualquier mocosa que se te cruza… ¿hermanito?- se le veía a Rosalie bastante enojada pero después de lo que dijo ahora era Edward quien me daba miedo.

-Rosalie, te pido de favor que no si vas a decir nada bueno mejor te lo guardes para ti misma- no podía creer que él le dijera eso, pero en sí sonó bastante educado, se tensó tanto que me apretó demás la mano pero no quise decir nada.

-Vaya, vaya… y ahora eres tu el mal educado, bueno solo vine a avisarte que tanya vino a visitarte, me acaba de llamar que llegó, y va a estar hoy en la casa- Edward se tensó más eso me hizo soltar un grito, al darse cuenta Edward volteó a mirarme con ojos de suplica de que lo perdonara, Rosalie soltó una de sus risas y se fue.

-Bella perdóname por favor, no era mi intención lastimarte, perdón- Edward estaba muy preocupado, pero estaba ida, ¿quién era tanya?, y ¿por qué Edward se había puesto tan tenso?

-Bella, reacciona por favor me estas preocupando mucho más- al escuchar esto mire a Edward, y sonreí, sentí que con eso lo calmaría, y así fue el se calmó y me llevó a la enfermería, no me había dado cuenta de mi mano, pero Edward tenía una fuerza impresionante, me había dejado la marca de sus dedos en mi mano, estaba realmente en shock y sentí que Edward se puso aún más triste viendo que yo estaba así y observando mi mano, la oculté y le pedí a Edward que fuéramos a comer algo, él a regañadientes aceptó.

Tomé una manzana, y Edward no tomó nada, no quise preguntar. Nos sentamos en una mesa y el seguía sobando mi mano.

-Edward, no te preocupes, estoy bien- le dije poniendo mi otra mano sobre la suya, el sonrió pero esa sonrisa no llegó a sus ojos.

-Hay Bella, es que lo último que quería era lastimarte- Edward de verdad estaba preocupado pero no quería que lo estuviera, no sabía qué decirle.

-Bueno ya no te preocupes, por favor, fue un accidente nada más- en eso él se calmó pero solo duró un instante al siguiente, reaccionó otra vez de forma rara, miró hacia la puerta de la cafetería y ahí había una mujer, muy bella; aunque no sé quien era ella.

Se acercó y me miró con ojos de rabia, yo no sabía qué había hecho, y menos a ella, si ni siquiera la conocía.

-Hola Eddie, cuanto tiempo sin verte, sigues igual de guapo que siempre- le dijo a Edward dándole un beso cerca de los labios, yo me quedé de una pieza al ver esto, instintivamente quité mis manos de la mesa, Edward solo me miró, pero no entendió el por qué de que yo reaccionara así, yo tampoco lo entendía, pero sentía un mar de celos recorriendo mi cuerpo, pero... aunque Edward no fuera mío no quería a esa chica cerca de él, Edward no es mío… no es mío… lo último me hizo soltar un suspiro.

En eso Alice llegó, no se de dónde, pero llegó.

-Tanya vente vámonos- le dijo Alice en un tono bastante amable.

-No me quiero ir- le dijo Tanya un poco enojada, entonces… ella era la famosa Tanya, por la que Edward se puso tenso, y… bueno ya es mejor ni pensar en ello.

-Hay Tanya, no sé para qué viniste, si vienes a seguir una lucha la cual ya está perdida , desde hace mucho tiempo, mejor ya deja de estar acosando a mi hermano o estar haciendo tus conjeturas falsas y vámonos.

Tanya se fue indignada con Alice siguiéndola de cerca, Edward nada más sonreía, y yo sinceramente… no entendía NADA.

Edward volvió a tomar mi mano y eso al fin me hizo reaccionar.

-Bella creo que hoy nada me está saliendo bien- no entendía nada, él no era mi novio, aunque deseaba con todo mi corazón que lo fuera, pero… ahora que lo pensaba… Alice había dicho cosas que me hacían sentir un… que quizá yo tenía una oportunidad, ahora eso me hizo sonrojar, al levantar mi vista veía a Edward con gesto de confusión.

-Bella, quisiera saber lo que piensas- Edward era tan lindo, sólo pude acertar a tomarlo de la mano, ya que ya habían tocado el timbre y nos tocaba clase juntos, nos fuimos a la clase, no podía pensar en otra cosa mas que en él.

Terminó la clase, y lo que me hizo darme cuenta de ello fue el sentir una mano fría tomar mi mano, al principio me asusté, estaba demasiado distraída en mis pensamientos, eso hizo que Edward se pusiera triste, lo tomé de la mano.

-Lo siento es que andaba distraída- no sabía qué más decirle, él sonrió, guardé mis cosas, pero cuando quise tomar mi mochila él ya la había tomado, y me enseñó esta sonrisa tan irresistible a la cual no le podía decir que "no".

Caminamos y me preguntó si necesitaba ir a mi casillero por algo… lo pensé pero no hubo respuesta, Edward rió y fuimos a mi casillero.

Abrí mi casillero, pero no había nada fuera de lo normal, no regalos, no notas, no rosas, nada, solo mis libros, en eso un libro en especial llamó mi atención, era mi libro de Cumbres Borrascosas pero ¿Qué hacía ahí?, no recuerdo habérmelo traído… en ese momento lo tomé y cuando lo quise abrir, Edward lo tomó y lo guardó en mi mochila y me mostró esa sonrisa que me encanta.

-Vámonos Bella- me dijo Edward pasando su abrazo por mi hombro y abrazándome, caminamos hacia el estacionamiento, nos acercamos a mi camioneta, Edward puso mi mochila en el asiento del copiloto y cerró la puerta, en eso se acercó a mí.

-Bella paso por ti a las 6, ¿ok?- ¿pasa por mi?, ¿por qué?

-¿Por?- Edward rió, yo no entendí nada hasta que recordé lo que me había dicho Alice de la reunión, Edward me dio un beso rápido en los labios y se fue a su auto en eso Mike se acercó.

-Bella, ¿lista para la tarde?- pero… Mike ¿iba a ir?

-¿De qué?- me hice la loca, para saber a ciencia cierta si él iba a ir a la reunión, o era otra clase de plan.

-Hablo de la reunión en casa de los Cullen, bueno nos vemos en la tarde, adiós- no quise ser melodramática, pero… ¿Mike?, eso me hizo pensar en las demás posibles personas que iban a ir, ya al final lo borré de mi mente.

Abrí la puerta del conductor, me subí y encendí el motor, puse la radio para escuchar un poco de música, llegué a mi casa, hice la comida y le hablé a Charlie para pedirle permiso para ir a la reunión a la cual le dije que me había invitado Alice, lo cual era cierto, pero no quería mencionar el nombre de Edward porque mi papá se ponía entre celoso y sobre protector.

Le expliqué que iban a ir Mike, y otros amigos, que era una reunión que quiso organizar Alice, al final mi papá dijo que sí, pero que no llegara muy tarde, le dije que iba a llegar temprano y que le iba a dejar comida preparada para que él solamente la calentara y se la comiera.

Comí, y después me subí a darme un baño, cuando salí y me cambié de ropa a unos pantalones de mezclilla y una blusa azul, tocaron el timbre, miré y el reloj y noté que apenas eran las 4, así que no creía que fuera Edward, bajé y abrí la puerta, y efectivamente no era Edward, era Alice, eso me desconcertó, ¿Alice?

-Hola Bella, ¿ya abriste la cajita que te dí?- se me había olvidado por completo la cajita, negué con la cabeza y la agaché sintiéndome avergonzada.

-No te preocupes, bueno cuando la abras, hay algo adentro que hace juego con esto- me entregó una caja un poco, grande, no sabía que era, la tomé.- Bueno me voy Bella, nos vemos en la noche, espero te guste, póntelo, adiós.

¿Póntelo?, pero ¿qué era?, al abrir la caja, no podía creer lo que vi, era un hermoso vestido negro.

Estaba totalmente en shock, no sabía como reaccionar, así me quedé un rato, hasta que sonó el teléfono.

-Hola Bella, oye perdón pero no voy a poder llegar por ti a las 6, ¿te molesta si te recojo a las 6:30?- en eso me di cuenta que ya eran las 5 y yo aun no me arreglaba.

-No, no te preocupes- le dije, tratando de sonar de lo más natural cuando en realidad estaba colapsando, en eso pensé… el vestido, pero y ¿los zapatos?, en eso vi que en la caja había unos tacones negros de tiras, creo que Alice había pensado en todo.

-Esta bien, te veo al rato, cuídate, adiós- me despedí de Edward y me subí corriendo a mi cuarto, y con tanta adrenalina me cambié al vestido, los tacones, me peiné de colita de caballo con un poco de voluptuosidad arriba, era algo que últimamente me gustaba mucho hacer pero solo lo usaba los fines de semana, me pinté, solo un poco de rimel, un brillo labial, y ya, noté que todavía quedaba tiempo en eso busqué en mi mochila la cajita, y me acordé del libro, encontré ambas y abrí primero la cajita, dentro había una pulsera con diamantitos, pero bastante sencilla, y debajo de ella venía una notita:

"Feliz Día de San Valentín,

te quiero mucho,

Alice"

Me dio mucha ternura el detalle, creo que había sido el mejor regalo que me había dado una amiga hasta ahorita, sin ofender a Ángela, pero con Alice no era tan cercana y seguía siendo un amor de persona.

Luego de colocar la cajita en mi buró, me senté en mi cama, vi mi libro, y recordé la escena perfectamente de como Edward evitó que fuera a hojear mi libro, eso me hizo tomarlo rápidamente y hojearlo, en eso un papel cayó a mi cama.

Lo abrí y al ver desde la letra hasta el inicio, primero era una carta, segundo estaba casi segura que era la letra de Edward y tercero, hasta arriba decía "tú eres mi vida"

La carta decía:

Tú eres mi vida

Hola Bella la verdad no se ni por donde empezar…

Para mi todo lo que ha pasado entre nosotros es nuevo yo nunca había sentido nada igual, cuando estoy contigo todo lo demás no tiene importancia, todo mi mundo gira entorno a ti; no sabes lo que siento cuando estoy alejado de ti, siento un vació en mi corazón pero cada vez que te vuelvo a ver siento que mi vida vuelve a mi.

No se si es muy apresurado de mi parte decirte todo esto pero la verdad yo ya no podía más necesitaba decirte todo lo que siento; empezando por el mejor sentimiento que eh experimentado en toda mi existencia, aunque este mismo no es nada fácil de explicar… tu eres todo lo que siempre espere y mucho más; para mi eres la persona las importante que puede haber porque sin ti simplemente no podría vivir porque mi vida carece de sentido si tu no estas a mi lado.

Me gustaría saber cuando y como este sentimiento empezó a nacer dentro de mí porque ya es mucho mas grande e intenso de lo que yo imaginaba, cada vez que tu mano se encuentra con la mía siento como si una corriente de electricidad recorre todo mi cuerpo, y siento que ya no estoy solo.

Gracias por hacer que este sentimiento exista y que seas tu quien me haga sentirlo. Te amo, ya no puedo ni quiero ocultarlo.

Al terminar de leer la carta, yo estaba sin saber qué decir, agradecía infinitamente el estar sola porque estaba realmente sonrojada, eran unas palabras tan bonitas, … nunca creí recibir una carta así.

Cuando vi mi reloj que estaba en mi buró eran las 6:15, guardé la carta dentro de la cajita que me había dado Alice y terminé de darme los últimos retoques, en eso escuché el timbre, bajé y abrí la puerta, ahí estaba Edward, tan guapo como siempre.

Iba vestido con un pantalón de mezclilla oscuro, y una camisa negra, que sinceramente, le quedaba bastante bien, me quedé observándolo hasta que me topé con unos ojos dorados, sonreí.

-Hola Bella, ¿lista?- me dijo, sonriéndome con esa sonrisa tan endiabladamente sexy que tenía.

-Hola Edward, sí estoy lista- me tendió el brazo y caminamos hasta su coche, me abrió la puerta del copiloto y entré. El entró en el lugar del piloto y arrancó el coche en el camino sólo escuchamos música, me agradaba que a Edward le gustara música tan… bonita, yo estaba encantada escuchando "kiss the rain" de yiruma, es uno de mis compositores favoritos.

En eso ya llegamos a su casa, parecía que ya habían llegado ya algunos de mis compañeros, él estacionó su coche, se bajó y me abrió la puerta, me tendió la mano y bajé del coche, a pesar de que su mano era fría cuando yo la tocaba la sentía cálida.

Entramos a su casa y llegó Alice.

-Hola Bella, me alegra que hayas venido- me abrazó y al separarse me observó.- Veo que te quedó muy bien, me alegro- y esbozó una sonrisa la cual yo le correspondí gustosa.

-Sí Alice, muchas gracias- le dije, no sabiendo qué más decirle, entramos y yo sentía que todo mundo me miraba, eso me hizo sentir incómoda, en eso sentí la mano de Edward apretar la mía en manera de apoyo, volteé y le sonreí, el me regresó la sonrisa.

-Ven, hay una persona a la que te quiero presentar- me dijo Edward, susurrándome al oído, lo seguí, y esas dos personas eran, según lo que yo creía sus papás.

-Bella, ella es mi mamá Esme y mi papá Carlisle, bueno ya lo conoces- me dijo Edward con un tono de orgullo, les sonreí, claro que conocía a Carlisle si yo me la vivía en el hospital, bueno ya no tanto pero aún así mi papá me hizo el favor de que cuando llegué a Forks presentarme al Dr. Carlisle Cullen.

-Hola mucho gusto- le dije, Esme me abrazó.

-Hola Bella, me alegra por fin poder conocerte, Edward me ha hablado mucho de ti- eso hizo que me sonrojara, ¿qué le habrá dicho Edward a Esme de mí?, en eso sentí que Esme me soltaba y que Carlisle me abrazaba.

-Hola Bella, no te he visto por el hospital, eso es bueno, pero me alegra verte de nuevo- me dijo Carlisle dándome un cálido abrazo, al soltarme le sonreí.

-Hola Dr. Cullen, sí, gracias- le dije, pero él en cierto modo se molestó, ¿acaso había dicho algo malo?

-Bella, no me hables de usted, dime Carlisle- me dijo, esbozándome una cálida sonrisa paternal.

-Sí eh Bella, a mi también dime Esme por favor- me dijo Esme muy linda, yo asentí a ambos y sonreí, en eso Edward se disculpó con sus papás y me llevó a la sala dónde estaban todos, ya se veían más personas ahí, logré ver a Ángela con Ben, pero cuando me iba a acercar una persona se nos cruzó en el camino.

-Hola Bella- era Emmett que estaba muy sonriente.

-Hola Emmett- le dije, tratando de que su repentina aparición no me afectara… tanto.

-Vaya, me alegro, me haces muy feliz Bella- y ahora comenzaba a no entender de qué hablaba.

-Ah si… ¿por?- le dije confundida, el mostró una sonrisa juguetona.

-Ya por fin tengo cuñada- eso hizo que me sonrojara, ya que Edward no era mi novio, ni nada.

-Emmett no digas cosas que no son ciertas- esa fue Tanya, quien se le pegó a mi nov… a Edward.

-Bella, ven- me dijo Alice tomándome de la mano, para poder zafarme de tan incómoda situación.

Al voltear, vi a Edward con cara de sufrimiento, tratándose de zafar también de Tanya, Emmett ya se había ido.

-Bella, acompáñame a mi habitación tantito- me dijo Alice, haciéndome subir las escaleras, yo aproveché para ir conociendo su casa, tenía un estilo único, me gustaba que se sentía acogedor y de cierta manera sencillo.

Llegamos a su habitación, y ahí me sentó enfrente del espejo.

-Bella, solo te quiero corregir un poco tu maquillaje- eso me espantó- calma Bella, no te voy a pintar exagerado, solo tenme paciencia, no me tardo nada.

Yo solo sentía que Alice, cogía diferentes cosas y me las ponía una y otra vez, yo solo imaginaba que el "no te voy a pintar" imaginé algo peor, me imaginé como un payaso, eso me hizo estremecer pero no pude decir que no a tiempo, ni siquiera tuve tiempo de decirlo.

-Ya, terminé- me dijo Alice con un sentimiento de triunfo y orgullo a la vez, al mirarme al espejo no me reconocía, me veía… bonita, yo nunca creí que el maquillaje pudiera hacer eso.

-Alice… me veo… bonita- le dije, todavía sorprendida

-¡¿cómo te atreves a decir eso?!- me dijo Alice, frustrada.- ¡Te ves hermosa!

Eso hizo que me sonrojara- Gracias Alice- le dije, ya sin poder decir nada más.

-Ven, vamos a que te vea mi hermano, y se ponga celosa Tanya- eso hizo que me sonrojara más pero a la vez me dio miedo, Tanya me daba mucho miedo.

-Pero…- no pude decir más Alice me tomó de la mano y me jaló, caminaba muy rápido ella, apenas y le pude seguir el paso, nos detuvimos en las escaleras- muy bien, espera aquí- me dijo Alice sonriéndome, solo pude corresponder a la sonrisa y asentir con la cabeza.

Cuando ella iba a la mitad de la escalera, me hizo una señal de que bajara, comencé a dar paso por paso, para bajar con cuidado la escalera, no quería caerme, y hacer el ridículo como siempre.

Miraba al piso, cuando una mano tomó la mía, era Edward.

-Te ves preciosa- me dijo, eso me hizo sonrojar.

Terminamos de bajar la escalera, y nos acercamos a la pista de baile.

-Bella, ¿quieres bailar?- me dijo Edward, yo dudé, no sabía bailar, y no quería que me viera hacer el ridículo.

-Vamos Bella, no va a pasar nada, confía en mí- me dijo todavía tendiéndome la mano, eso me inspiró confianza, y tomé su mano.

Empezamos a bailar, yo no sabía cómo hacerlo, así que simplemente me dejé guiar por Edward, él en cambio, bailaba muy bien, cada vez que iba a mostrarme torpe, él me tomaba entre sus brazos y me sostenía, haciéndome ver, que él lo había hecho apropósito, y no por mi torpeza.

Me tuvo mucha paciencia, bailamos mínimo seis canciones seguidas, y Edward no paraba, yo no podía creer que esto fuera real, sentía que solo era un sueño, pero no lo era, además cada vez que, se puede decir lo iba a pisar, el lo esquivaba ágilmente.

Cada vez que levantaba la vista, él me veía y sonreía, eso me hacía corresponderle la sonrisa, hasta que llegó Tanya, otra vez.

-Edward… ¿bailas conmigo?- le dijo Tanya, todavía sonriente casi encima de él, a pocos centímetro de sus labios, eso me hizo enfurecer y un mar de celos llegó a mi, no, no puedo sentir esto, él no es nada mío…

-Vamos hermanito baila con Tanya, yo mientras bailo con Bella- dijo Emmett, cuando escuche mi nombre, volteé a verlo, me sentí de lo más incómoda, porque el sonreía, sentía que la mano de Edward me soltaba y sentía que la mano de Emmett tomaba la mía.

-Bella, estás muy bonita- me dijo Emmett, eso me hizo sonrojar, solo pude sonreírle…a pesar de que al principio dudé en poder bailar con él… él no bailaba nada mal, pero no era lo mismo, con Edward yo me sentía menos torpe.

-Hay vamos, no te sonrojes, te ves bien… la verdad muy bien… que mal que mi hermano…- me dijo Emmett, eso me hizo sonrojar aún más, pero en eso llegó Jasper y Emmett ya no pudo decir nada más… Jasper, le pidió a Emmett si podía bailar conmigo, él asintió, me guiñó el ojo y empezó a bailar con Alice.

Cuando sentí la mano de Jasper tocar la mía, un mar de tranquilidad me invadió, estaba algo tensa, entre que Emmett me ponía nerviosa, y celosa porque Edward bailaba con Tanya, yo ya no sabía si iba a poder controlar mis emociones.

Cuando terminó la pieza, Jasper se inclinó, besó mi mano, y se fue con Alice, eso… se me hizo un gesto lindo, que me volvió a hacer sonrojar, cuando nuevamente una mano tomó mi mano derecha, era Edward, le sonreí, y él me sonrió de regreso.

Bailamos unas cuantas piezas más.

-Bella, ¿no estás cansada?- le negué con la cabeza pero un bostezo me delató.

-Vamos, te llevo a casa- me tomó de la mano, me despedí de sus hermanos y de sus papás, lo demás también ya se fueron yendo, al siguiente día, iba a ser un día largo.

-Bella, espera- me gritó Alice, me dio un papel, nos despedimos otra vez, y me fui con Edward.

-Se me olvidó mi suéter- le dije a Edward apenada, porque solo lo retrasaba, pero andaba en la luna, con él siempre me pasaba eso.

-No te preocupes, ahorita regreso- me dijo Edward con una sonrisa, dejándome en la puerta, cuando regresó, me puse mi suéter, pero una ráfaga de aire llegó y me hizo estremecer de frío.

-Ten, traje esto por si te daba frío- me dijo poniéndome una chaqueta suya en los hombros, no me negué primero porque sí tenía frío, y segundo, no le podía negar nada a Edward.

Nos acercamos a su coche, me abrió la puerta del copiloto, entré a su coche, el se subió al lugar del conductor, y condujo, llegamos a mi casa en poco tiempo.

Se estacionó, Charlie todavía no había llegado, me abrió la puerta y al igual que cuando llegué a su casa, me tendió la mano, la tomé y me bajé de su coche.

Me acompañó hasta la puerta, abrí, y me volteé a verlo, él me sonrió.

-Buenas noches Bella, descansa- me dijo esto y me dio un beso corto en los labios, yo solo me sonrojé, y asentí, esperé a que se subiera a su coche, y arrancara, al entrar a mi casa, subí directamente a mi cuarto, a desmaquillarme y cambiarme, me fui a la cama, sabía que mañana sería un día muy especial, al pensar esto sonreí y en poco tiempo me quedé dormida.