Chicas aquí les dejo otro capitulo, perdón por no haber actualizado… ando con mucha carga de trabajo en la escuela, espero les guste el capitulo, y pues… review please
Las quiero mucho
Besos
ILSVB
Cap 8 EL GRAN DIA (1ª parte)
Soñé con mi príncipe azul, con mí Edward. Soñé que estábamos en un tipo kiosco, bailando un vals, abrazados, y podía jurar que sentía su mano rozar mi mejilla, pero no se sentía fría como siempre sentía sus manos, la sentía cálida, y cuando nos íbamos a besar, sonó mis despertador.
Me levanté y ví la hora, eran ya las 10am, pero… yo había puesto la alarma a las 8am, bueno ya que le podía hacer, además, amé mi sueño, no me iba a quejar de haber podido soñar con mi Edward más, pero yo sigo y sigo diciendo mi Edward cuando no es mi novio ni nada, solo sabía que era mi admirador secreto.
Me metí a bañar, sentía muy placentero que las gotas cayeran sobre mi cuerpo, me costó trabajo salir de ahí, pero lo hice, porque sino no me iba a dar tiempo, en eso me vestí con una ropa cómoda, para bajar a desayunar, estaba acabando mi plato de cereal cuando tocaron el timbre, terminé y abrí la puerta, era Alice quien estaba en la puerta.
No esperaba que estuviera aquí, la verdad me tomó por sorpresa y ella lo notó de inmediato.
-Hola Bella- me saludó rápido.
-Hola Alice- le dije, con un poco de trabajo para articular cada palabra, porque no sabía el por qué de su visita.
-Creo que no leíste la nota que te dí anoche- me dijo, adivinando mis pensamientos, yo era muy obvia con mis gestos, en eso me sonrojé y recordé que dejé el papel en el auto de Edward.
-Ups, lo siento muchísimo, es que yo lo olvide en…- en eso sacó el papel.
-Auto de Edward- completó lo que iba yo a decir, no pude mas que sonrojarme de la pena que me daba eso.
-Perdóname Alice- le dije, sintiéndome la peor persona del mundo.
-No te preocupes Bella, pero ya llegué y ahora manos a la obra- ¿pero de que hablaba?
-Bella lee, mientras yo voy a mi auto- me asomé y me quedé en shock, ella tendía un Porsche 911 turbo amarillo, me acuerdo de todos los detalles, porque era un coche que me gustaba mucho, abrí el papel y este decía.
Bella, voy a ir a tu casa mañana
a las 10:30 para arreglarte, peinarte,
pintarte y todos eso detalles para el
baile de mañana en la noche,
besos
Alice
No podía creerlo, no podía articular palabra alguna, pero… bueno no podía negarle nada a Alice, además ya se había tomado la molestia de venir, doblé el papel y lo guardé en el bolsillo del short de mezclilla que traía.
En eso Alice entró, y me miró de abajo hacia arriba.
-Bella, si Edward te viera con esos shorts, te estaría comiendo con los ojos- eso me hizo paralizarme, sentía como toda la sangre, se subía a mis mejillas, en un instante, me imaginé la escena no pude más que sonrojarme.
-Haha, hay Bella tiene razón Edward, te ves muy tierna cuando te sonrojas- eso me hizo sonrojar aun más, ¿era posible eso?, bueno no sé, pero esto se sumó que mi corazón pareciera un colibrí de lo rápido que latía y que olvidé como respirar.
-Bella, respira- me dijo Alice preocupada, respiré hondo dos o tres veces y me tranquilicé.
-Bueno Bella, vamos, quiero ver como es tu vestido para saber cómo te voy a peinar- me dijo Alice, tomándome de la mano para que reaccionar y caminara.
Al subir a mi habitación Alice la inspeccionó de todos lados, mientras yo sacaba el vestido del armario, al enseñárselo, Alice brincó de la alegría, pareciera que de verdad le gustó el vestido.
-Bella, creo que al final no tuviste tan malos gustos- me dijo Alice, todavía brincando de la alegría.
-¿Malos gustos?- le pregunté, pero mas que enojada estaba confundida.
-Oh Bella perdón es que… bueno no importa, haber pruébatelo- me hizo probármelo, y además me hizo dar varias vueltas viendo como se veía, o eso creo.
-Muy bien, ya sé qué vamos a hacer- dicho esto me sentó enfrente de mi espejo, me hizo varios peinados, ninguno era con el cabello suelto, primero me hizo una coleta, luego un chongo, luego media coleta, hasta que al final decidió que tuviera el cabello agarrado pero en diferentes niveles por así decirlo, la verdad es que Alice era increíble haciendo todo esto, me fascinó el peinado.
-Hay Bella te ves hermosa, bueno ahora nos toca ver el maquillaje… ah Bella el peinado va a ser ese, te queda muy bien, me fascinó como se te ve y a mi hermanito le va a encantar, ahora… tu maquillaje tendremos que retocar los ojos más de lo que hicimos ayer- dicho esto, o mas bien por el "más" me asusté, y por mi cara Alice estaba muerta de la risa.
-Bella, te ves como rana, pareciera que se te van a salir los ojos, jajaja- Alice estaba muy graciosa hoy, pero bueno ya nada más pude mas que seguirle el juego…
-"rubit"(sonido del croar de las ranas)- Alice no podía con la risa, yo solo pude reír de regreso, con Alice podía sentir una confianza increíble, ella me hacía sentir una persona más extrovertida.
-Jajaja, bueno ya…. Uff, hay Bella…ya quiero que sea mi cu…-Alice abrió los ojos y yo también, peo cambió el tema- Ah olvidé mi estuche de maquillaje en el coche, dejame voy por él.
En eso Alice bajó, pero estaba casi segura que sus palabras iban a ser "ya quiero que seas mi cuñada", la verdad es que con Tanya ahí, y que yo no era tan bonita ni nada… pues Edward solo me quiere como amigos… y sus detalles fueron solo para demostrar lo mucho que me quiere pero como… amiga… que mal sonaba eso…
-Wakala!!- dije en un abrir y cerrar de ojos, Alice ya estaba ahí y se me quedó viendo asustada, y de su cara no pude mas que reír.
-Bella… ¿estas loca?- me dijo Alice confundida, pero yo no podía parar de reír.
-Lo siento Alice… es que estaba pensando en algo y pensé que lo pensado…- Alice solamente pudo reír…
-Sí Bella, pero lo pensaste en voz alta, jajaja- Alice y yo no podíamos parar de reír.
-Bueno Bella, haber… haremos pruebas con verdes y azules- al final Alice ya me había maquillado…- Ah Bella, se me había olvidado decirte, Edward va a pasar por ti a la 5:00pm… ¿ok?
-¿A las 5:00?... ¿por?- le dije a Alice, revisé el reloj y ya era la 1:00pm
-Es que… no te puedo decir, pero no te preocupes nos veremos en el baile… ¿está bien?- me dijo Alice, la verdad es que no era que me preocupara por no ir al baile… sino por la invitación tan temprano… ¿para qué era?
-Está bien- sabía que con Alice, por su forma de hablar, siempre le ponía un punto final a cada asunto que si en un principio no te dice… no habrá forma de que te la diga.
-¿Alice?- le dije, pero ya mis palabras se me habían atropellado…
-Dime Bella- me dijo todavía arreglando unos detalles de mi cabello
-Gracias- le dije dándole una sonrisa sincera.
-Bella, para eso somos las hermanitas- me dijo esto y me dio un gran abrazo…
-Gracias hermanita- le dije correspondiéndole el abrazo, la verdad es que… desde que mis papás se separaron… no pensé en que fuera posible tener una hermanita… pero al escuchar a Alice diciéndome eso… pensé que tal vez una mejor amiga… puede ser tu hermanita por siempre.
-Bueno Bella me tengo que ir… pero voy a regresar a las 4:00, por si tu maquillaje se corre o algo, ¿está bien?- me dijo Alice y me puso una mirada a la cual no le podía decir que no, creo que a ningun miembro de su familia le podía decir que no.
-Pero Alice… ¿no prefieres quedarte?- le dije, la verdad fue lo primero que se me ocurrió decirle.
-Gracias Bella, pero todavía tengo unas cosas que hacer… pero al rato regreso no te preocupes por que no llegue- me dijo Alice brindandome una sonrisa.
-Alice ,mi preocupación no es tanto por que no llegues… sino que me da pena que tengas que irte y luego regresar- Alice solo me abrazó.
-No te preocupes, a mi me da mucho gusto estar contigo… después de todo somos hermanitas ¿no?, bueno me tengo que ir, adiós- dicho esto me dio un abrazo en la mejilla, tomó sus cosas y bajó, la acompañé hasta la puerta, salió y se despidió de mi agitando la mano con fuerza- ¡Al rato regreso, cuídate!
Eso fue lo último que escuché, después regresé a la cocina, iba a hacer la comida, para mi y para Charlie, aunque de los nervios la verdad no tenía mucho apetito y ahora menos después de lo que me dijo Alice de que Edward iba a venir antes.
Preparé una sopa de fideos, unas milanesas empanizadas y una ensalada (aunque a Charlie no le gustara), me subí a leer un poco, estaba leyendo "Orgullo y Prejuicio" me fascinaba ese libro… lo había leído unas… mmm… como 20 veces, pero es que me encanta como el señor Darcy y Elizabeth tienen que enfrentar sus adversidades, él por su orgullo y ella por su prejuicio, amor, odio, tristeza, alegría, suspenso, ahh me encantaba.
Cuando pude terminar de leer mi libro, escuché el timbre, pensé que era Alice pero al abrir la puerta pude que no lo era… era Tanya, pero… ¿Qué hacía ella aquí?
-Hola Bella- me dijo Tanya, pero qué sonrisa más falsa, claro no se lo dije pero lo pensé.
-Hola Tanya, perdón si te lo digo así pero… ¿Qué haces aquí?- dicho esto ella solo río.
-Amm, verás lo que pasa es que… no quiero que vayas con Edward a la fiesta,- dicho esto me empujó muy fuerte, no creía que un humano pudiera tener tanta fuera, bueno yo era una debilucha además de torpe, al querer frenar el golpe solo pude empeorarlo me estrelle contra la mesa y perdí el conocimiento.
Al recuperarlo solo pude ver sombras, pero escuchaba perfectamente bien las voces.
-Tanya, quién te da el derecho de lastimar a mi Bella- ¿Edward?, sí era él, pero… no lo podía ver, pero sabía que él estaba ahí, hasta que porfin los vi, pero… él no era mi Edward… ¿o si?, él… daba miedo… tenía una mirada que no era la misma tierna y dulce mirada con la que siempre me miraba.
-Edward, ¿Cuándo vas a entender que yo te quiero para mí?, ella es una simple humana…- dicho esto, ella soltó una carcajada…
En un segundo llegó Emmett y Jasper a sostener a Edward, pero sus miradas eran igual de odio pero una mirada de odio… no cambia el color de tus ojos… ¿o si?
Tantas preguntas rondaban en mi cabeza.
-Edward- le dije en un suspiro y me volví a desmayar, al volver a despertar estaba en mi cama… con Carlisle cerca de mí.
-Hola Bella, que bueno que ya estés bien- me dijo Carlisle con una sonrisa.
-¿Qué pasó?-le dije con un gran enigma en mi cabeza y un gran temor en mi corazón pero… ¿por qué sentía esto?... había algo que no recordaba y no sabía bien que era.
-Te desmayaste- me dijo Carlisle, al voltear a ver mi habitación Edward estaba ahí pero… ya tenía esa mirada que tanto quería.
-Oh, ya veo, pero… ¿por qué?...- en eso recordé todo… Tanya empujándome luego ver a Edward… y lo que dijo Tanya… "ella es una simple humana" esas palabras me hirieron… pero tenía razón… yo no era hermosa, ni artística, ni nada de esas cosas…
La sala se quedó en silencio, Alice se acercó y me abrazó.
-Alice…- no pude decir más, me sentía muy mal, con las palabras de Tanya perdí toda esperanza de que mi Edward, fuera realmente mío.
-¿Nos pueden dejar a solas?- pidió Alice, la verdad es que era la única persona que quería que estuviera ahí conmigo… porque si estaba con Edward me derrumbaría en ese momento.
Cuando todos se fueron, ya estaba más tranquila.
-Bella, ¿qué sientes?, ¿qué pasa?, por favor se sincera conmigo, sabes que puedes contar conmigo- me dijo Alice, yo la verdad aunque no llevara mucho tiempo de conocerla se que todo lo que decía era sincera al 100% conmigo.
-Es que…- le conté a Alice todo lo que pasó de principio a fin… desde que abrí la puerta, perdí el conocimiento, volví en sí, y escuché lo que decía Tanya, hasta que me volví a desmayar, después lo que me hicieron sentir esas palabras, todo, nunca a nadie le había podido contar todo, sin sentir miedo, ni desconfiar, pero con Alice era diferente.
-Bella, yo se que tú amas a Edward- me dijo Alice, aunque yo no se lo había dicho así, sabía que ella había entendido todo.- Bella, tu no te rindas, jamás, si quieres algo lucha por ello, no importa quién te diga "no puedes", además tienes mi apoyo- me dijo Alice con una sonrisa de oreja a oreja, eso me dio ánimos, de repente sonó su celular, revisó, parecía ser un mensaje, me sonrió, y a los 2min tocaron el timbre, Alice se paró de la cama y me hizo la seña que yo me quedara.
-Bella…- era su voz, la voz de mi ángel, estaba parado en el marco de la puerta, y con lo que me había dicho Alice ya no me sentí tan mal y pese a todo lo que me había dicho Tanya yo seguiría luchando por su amor.
-Edward…- no pude decir más, el se acercó y me abrazó, sentí su abrazo tan cálido, tan tierno, que me sentí segura, protegida, sentía que nada ni nadie me podía hacer daño si Edward estaba conmigo.
-Bella… lo siento mucho, no sabía que nada de esto iba a pasar…de verdad lo siento mucho, mi Bella…- me dijo, no pude asimilar todo lo que me dijo hasta que dijo "mi Bella", sentía mi corazón como un colibrí, me sentía muy feliz.
-Edward… no te preocupes, no me pasó nada- le dije con una sonrisa, tratando de darle ánimos, él me correspondió a la sonrisa.
-¿Bella?- me dijo Edward, otra vez con ese brillo en los ojos y su mirada de ternura que siempre me hacía temblar, claro si a eso le añades la sonrisa, yo estaba a punto de desmayarme de nuevo, pero preferí no hacerlo.
-Dime Edward- le dije, tratando de permanecer en calma.
-Bueno… es que yo… te tengo una sorpresa… pero… no se si tú… quieras salir… después de…- en ese momento, por instinto o no sé, puse mi dedo índice en la boca de Edward.
-Edward, yo te acompañaría al fin del mundo- muy bien creo eso fue algo exagerado, o mas bien no lo era del todo, en ese momento no creía que fuera el correcto, pero ya no podía hacer nada, ya lo había dicho.
-Bella, eres… más que especial para mí, eres mi todo, eres mi vida- dicho esto Edward me abrazó, pero su abrazo era tan cálido, lleno de amor… que me hizo sonrojar, desde sus palabras hasta el abrazo mis mejillas se tiñeron de un color más allá del rosa, yo me sentía como tomate.
-Bueno Edward, me permites 10min con Bella, para darle unos retoques y ya te la puedes llevar, ok?- dijo Alice desde la puerta, con una sonrisa de oreja a oreja, pero en su mirada veía ternura, amor, cariño, un amor de hermana… no sabría explicarlo, pero me transmitía mucha confianza, sonreí y Edward me miró y sonrió tomó mi mano, la besó y salió de la habitación.
-Bueno Bella, haber, déjame verte…- me dijo viéndome fijamente más que nada el peinado, o eso pude percibir de su parte.- Muy bien no es tanto, espera- salió de la habitación y regresó un minuto después con sus maletas en donde tenía todos sus cepillos, maquillaje, etc.
-Ven Bella, necesito que te sientes aquí- me incorporé poco a poco, para que no fuera a marearme, fue mas por instinto que otra cosa, Alice me ayudó a caminar, parecía que el golpe no fue tan fuerte, solo perdí el conocimiento pero no fue tan fuerte como para haber provocado un hematoma, o algo mas grave, eso me alivió.
Me senté enfrente de mi espejo, Alice deshizo el peinado por completo y volvió a hacerlo, aunque ya no le fue tan difícil, me lo cambió en cierto modo, no sé si había pensado en otro peinado mejor, la verdad con Alice yo no sabía que esperar, siempre me sorprendía, igual que Edward, pero en diferente modo, al pensar eso hizo que me sonrojara… Alice soltó una de sus risitas y siguió con el peinado, al terminar, era parecido al primero pero no igual, pero igual me encantó.
-Bueno Bella, el maquillaje está bien, nada más falta agregar brillo labial, lo demás esta perfecto y de las mejillas tu solita te encargas de darle color- eso me hizo sonrojar de nuevo, Alice soltó su risita de nuevo, y me miró con un brillo en sus ojos de cariño, terminó de pintarme los labios, y ya todo esta listo, el vestido no se dañó, ni los zapatos, así que tomé mis cosas, y revisé que mi bolsa tuviera lo que necesitaba, celular, llaves, brillo labial que me dio Alice, y ya, no necesitaba más, además la bolsa que tenía no era muy grande.
-Bueno Bella, ahora sí estás lista, te va a encantar la sorpresa, pero no te digo más porque sino Edward me mataría- me sonrió y me abrazó a lo cual yo le correspondí ambos.- Nos vemos al ratito en el baile, te quiero mucho hermanita, adiós.- asentí con la cabeza y me despedí de ella; salió de mi habitación con sus cosas.
Me miré en el espejo, y de verdad me había gustado como me veía, lo que no era muy seguido que digamos, pero Alice hace maravillas, la adoro a mi querida hermanita.
Tomé mi bolso y mi suéter y bajé, poco a poco claro, ya que eso de los tacones y mi torpeza yo sentía que iba a morir, aunque no fueran muy altos los zapatos, aun así me daba un poco de miedo.
Cuando levanté la vista, estando como a la mitad de la escalera, vi a Edward al final de ella, mirándome sorprendido, y con su sonrisa torcida que tanto me encantaba.
-Bella, estás preciosa- me dijo Edward, susurrándome al oído, eso hizo que me sonrojara y mi corazón pareciera un colibrí, además de que mi respiración se entrecortara, la verdad había olvidado hasta como me llamaba… Edward era el único chico que tenía este efecto en mí… y yo estaba loca por él, para qué negarlo.
-Gracias- le dije, igual en un susurro, apenas si podía controlar mi respiración, corazón, y recordar mi nombre, tuve que buscar en mi diccionario mental que palabra era la indicada, y la primera fue esa.
-¿Lista?- me dijo Edward, ofreciendo su brazo, como todo un caballero, de muy buena compañía por cierto, yo agradecí el gesto y le correspondí, caminamos hacia la puerta, la abrió y salimos de mi casa.
Él cerró la puerta y ahora me tomó de la mano y me la besó, y sin soltarla caminamos hasta su coche, abrió la puerta del copiloto y me ayudó a sentarme, cerró la puerta, pasó por la parte de enfrente del auto, y se metió al auto, al asiento del piloto.
Antes de encender el auto me miró y me sonrió.
-Bella… ¿te puedo pedir un favor?- me dijo Edward, con esa sonrisa torcida a la cual no me le podía negar.
-Sí, ¿Qué necesitas?- le dije, tratando de que mi corazón no se saliera de mi pecho.
-Cierra los ojos hasta que te diga, por favor- me dijo cambiando de gesto a uno con ojitos de perrito, no me pude resistir a su carita y me empecé a reir, y él junto conmigo.
-Está bien Edward, solo por esa carita- le dije, cerrando los ojos, sentí que tomaba mi mano y la besaba.
-Gracias Bella, no es mucho de trayecto no te preocupes- me dijo Edward encendiendo el auto y arrancando, mientra yo con los ojos cerrados, estaba soñando despierta, pensando en la posible sorpresa, tal vez… iríamos a un restaurante, o… al cine…. Y ahí se me acabaron las ideas, la verdad es que nunca había salido con un chico de esta manera y menos siendo el chico al cual yo estaba completamente enamorada.
-Muy Bella, llegamos pero no abras los ojos- me dijo como en advertencia pero de forma divertida no pude más que sentir con la cabeza y sonreir, escuché su puerta abrir y cerrarse, y luego la mía abrirse, Edward tomó mi mano derecha y me ayudó a bajar… digo… yo torpe, con tacones y además con los ojos cerrados, de verdad necesitaba su ayuda.
Cerró la puerta y le puso alarma al auto, Edward se colocó detrás de mí, me tomó la mano izquierda y con la otra me tapó los ojos como si yo fuera a hacer trampa, caminamos unos cuantos metros, y me dijo que esperara un momento.
De repente pude percibir un olor a rosas… pero la realidad es que no tenía ni idea en donde podría estar, sentí a Edward cerca de mí.
-Todavía no los abras, confía en mi- me dijo tomando mis manos otras vez, pero esta vez él estaba enfrente de mí, y lo sabía por la forma en que tomó mis manos, poco a poco el olor a rosas era más y más fuerte.
-Muy bien Bella, a la cuenta de tres abres los ojos, ¿Está bien?- me dijo Edward en un tono divertido, y yo asentí con una sonrisa.- Unooo…. Dooooos…. dos y tres cuartos…. ¡TRES!, - me dijo con mucha alegría en ese momento abrí mis ojos y lo que me dejó impactada, era un lugar hermoso.
Era un jardín muy grande con un quiosco en el centro, todo estaba totalmente hermoso nunca pensé poder ver un lugar así, había flores por todos lados a los que mirara, rosas, gerberas, lilis y muchas mas las cuales no me sabia sus nombres todas hacían del lugar mágico todos los colores combinaban a la perfección me sentía como una princesa con mi príncipe a lado todo en este momento era perfecto para mi, no me hacía falta nada.
-Bella, primero, quiero que juguemos a algo- me susurró Edward en el oído de una forma entre divertida y tentadora, que hizo que mi corazón se acelerara a mil por segundo, como si hubiera estado corriendo un maratón sin descanso alguno.
Tragué saliva con dificultad, el rió de una forma divertida.
-Muy bien, el juego es "encuentra lo que te falta", las reglas son, solo te podré decir una pista, con la letra de una canción, si no la sabes puedes usar mi ipod para escucharla, más que nada los coros pero hay veces que no son los coros; tienes que encontrar en total 4 tesoros, tal vez encuentres algo extra entre ellos, pero eso ya lo veras a su tiempo, poco a poco entenderás a qué me refiero, sí sabes lo que ha pasado desde el día de la rifa hasta hoy sabrás de qué se trata, suerte Bella- me dijo Edward, dándome un tierno y corto beso en los labios, y le sonreí.
-Bueno está bien- le dije, la verdad me parecía algo divertido e interesante- dime la primera pista.
Edward sonrió con esa sonrisa torcida que me enloquecía.
-La primera pista es una canción de sin bandera- entra en mi vida- me dijo Edward, recordaba esa canción yo sé que sí, primero pensaré en el coro "Entra en mi vida, te abro la puerta, sé que en tus brazos ya no habrá noches desiertas…"
Sentía que esa era la respuesta, empecé a analizarla… puerta…. puerta… empecé a ver más detalladamente el lugar, y en eso vi una rosa, con una nota en la manija de la puerta, pero no era como las rosas que había visto en ese jardín, era del tipo de las rosas que tenía en mi florero, esas que me había dado mi admirador… El juego se llama "encuentra lo que te falta"…eso que me había dicho Edward me puso a pensar que lo que me falta puede ser lo que había querida que mi admirador completara… ¡mí docena de rosas, claro!
Tomé la nota antes de abrirla Edward me estaba sonriendo, con una mirada de satisfacción de que haya encontrado la rosa. La nota decía:
Muy bien Bella, la siguiente canción es la siguiente:
I'll be- Edwin McCain, es de una película que imagino
Ya viste, solo te puedo decir un extra en esta pista
Cenicienta… y ya te dije demasiado, hahaha,
Suerte.
Edward
Me puse a analizar la nota, Cenicienta + I'll Be = ¿?, sabía que tenía un significado, un lugar, un objeto, pero no recordaba cual era, observé el lugar y al ver el quiosco, lo recordé, fue donde Cenicienta baila con su príncipe, La nueva Cenicienta, ¡claro!
Tomé mi rosa, la nota y fui al quiosco, ahí me puse a buscar algo que resaltara, hasta que me di cuenta que no había revisado por afuera del quiosco, sino solo adentro, fue por impulso, así que baje las escaleras que tenía, y revisé el quiosco por afuera pero nada había, ¿me habré equivocado?, según yo no.
Decidí verlo con mas detalle, y no me había fijado de que de lejos, visto por el otro lado de donde yo lo vi, había una flor, en la parte del techo, traté de bajarla pero no pude, Edward se acercó a mí y bajó la rosa con otra nota y me sonrió.
Ya encontraste el segundo tesoro,
Pero el tercero no va a ser tan fácil,
La canción es The rose- Westlife,
Suerte,
Edward
¿The rose? Pero eso sería una ironía ¿no?, me faltan dos rosas para que sea la docena, pero, no me acordaba muy bien de la letra…
-¿Edward, me puedes prestar tu ipod, por favor?- él asintió, me sonrió y me lo dio.
Empecé a buscar la canción, en su ipod estaba una imagen que venía con la canción, se me hizo conocida, al ampliarla vi que era la del jardín, y de curiosa revisé las otras canciones que me había dado pero no tenía foto ni nada, empecé a analizar la canción y la foto, en eso entendí a lo que se refería la nota, y la foto, yo debía encontrar La rosa, entre todas las del jardín, o eso entendí.
Al ver la foto una y otra vez entendí que solo era una parte de todo el jardín, empecé a hacer comparaciones, pero por más que caminaba no encontraba la perspectiva perfecta de entre la foto y el jardín.
Me tardé más en este tesoro… y la verdad es que ya andaba medio perdida… pero… al pensar en perspectivas y en como había encontrado la segunda rosa pensé en ir hasta el final… pero nada… hasta que decidí ver el paisaje de regreso, tal vez así encontraría la rosa.
Seguí observando el paisaje y la foto, la verdad es que la foto ya me la sabía de memoria en eso pude notar un puntito rojo donde se encontraban los girasoles, al irme acercando pude que lo que creía haber sido un punto era en realidad una rosa, y esa era La rosa, al abrir la nota, ésta decía:
Muy bien Bella, encontraste el 3er tesoro,
Ya solo queda uno… que no estará fácil
Pero tampoco complicado… escucha la
Canción Fearless- Taylor Swift y sabrás
Qué es lo que debes buscar…
Suerte
Edward
La canción de Fearless me gustaba mucho… era una canción que… me describía en parte, describía mi vida, pero ¿por qué usar esa canción?, ya que tenía el ipod de Edward en la mano aproveché para escuchar la canción, aunque me la sabía de memoria, me gustaba escucharla… recordé le primer beso que me dio Edward, en el estacionamiento, después de haber estado de lo más confundida ese día, de lo que Edward sentiría por mi, ese beso me demostró lo mucho que me quería.
Eso me hizo sonrojar, pero de ahí en fuera la canción no me decía más… ¿o será que era un beso?, ¿ahora me tocaba a mí darle un beso a Edward?, después de ese beso solo hubo besos cortos, y besos en la mejilla, pero nada más, pero ahora yo robarle un beso a él… ok… estaba en el borde de la vergüenza, nunca había hecho algo así… pero por Edward… por besar sus labios… para que digo que no, si la verdad es que quería besarlo.
Seguí escuchando la canción para relajarme… tomé la tercera rosa, y la nota, e hice como si todavía estuviera analizando la nota… cuando en realidad ya sabía lo que tenía que hacer.
Me acerqué al quiosco y ahí en un barandal dejé las rosas junto con las notas, y apagué el ipod y lo dejé ahí también, caminé hacia Edward, esperando parecer lo más inocente posible, me acerqué a él y en el momento en que volteó y me sonrió, sin dudarlo lo besé… y él me correspondió, fue un beso tierno, cálido, pero también apasionado.
No quería dejar de besarlo, no quería apartarme de él, de sentir sus dulces labios junto con los míos, pero tuve que separarme para tomar aire, y él también lo hizo, o eso creo la verdad no me fijé, pero el ver su mirada estaba llena de alegría, con un poco de lujuria debo decir, eso me hizo sonrojar y pensar que tal vez no estuvo tan mal el beso que le di.
Me mostró esa sonrisa torcida que tanto me fascinaba y se acercó de una forma muy tentadora mí, para reducir el poco espacio que había entre los dos, pero de un momento a otro se colocó detrás de mi.
-Bella… tus besos son mi perdición…creo que sí lograste obtener tu 4to tesoro junto con algo extra- me susurró al oído, dándole un tono de seductor a su voz, el cual me puso la piel de gallina, pero cuando besó mi cuello, sentía que en ese momento mis piernas no podían sostenerme más de la sensación tan dulce que me hizo sentir.
Mi corazón latió desenfrenado, y mi respiración se entrecortó, sentía que todo a mi alrededor era perfecto, y así quería que fuera, Edward me cubrió los ojos con una tela, la cual no sabía que tenía, tomó mi mano y me fue guiando hacia… mi tesoro…mi rosa… o eso creía.
No sabía a lo que se refería con ese algo extra, pero de pensarlo me ponía más y más nerviosa, preferí respirar hondo y tratar de recordar algo que me hiciera sentir paz, y recordé mi prado, con eso ya pude tranquilizar un poco más mi corazón.
-Muy bien Bella… ¿lista?- me dijo Edward, asentí, era lo único que podía hacer, me quitó la tela, y lo que vi me dejó asombrada, no sé por dónde me llevó, pero por donde yo recorrí el jardín para encontrar las rosas no me acuerdo haber visto esta clase de sorpresa… quizás había un pasadizo secreto o algo, la verdad es que Edward estaba lleno de sorpresas.
Continuará
