La historia sigue. Aquí la cosa ya es más... guay xD
Mi teclado es INDECENTE.
Sabes que se me acabó la parte azul de mi libreta peque;na? escribí como 30 mini páginas de tu historia ahí xD
Te quiero, ya lo sabes.
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3. Heridas
Remus entró en el dormitorio a hurtadillas al alba, intentando no despertar a sus compañeros. Tenía bastante práctica, pues llevaba haciéndolo casi tres años con éxito. Por eso se llevó un susto de muerte cuando Sirius descorrió la cortina de golpe y se quedó mirándole fijamente. Estaba sentado con las piernas cruzadas encima de la cama hecha, como si no hubiera dormido en toda la noche. Se levantó al ver un corte sangrante en la mejilla de su amigo.
- Déjame ver eso.
- Canuto, no tienes porqué...
- Cállate y métete en el baño - le ordenó con voz autoritaria.
El rubio obedeció sin rechistar. Allí, Sirius le hizo quitarse la camisa, que dejó al descubierto unas cuantas heridas más con mal aspecto. El moreno no dijo nada mientras le curaba con las pociones del botiquín. Remus se estremecía cada vez que su amigo le tocaba, pero ambos decidieron atribuirlo a que sus manos estaban frías. Al terminar, Sirius se quedó mirando a su amigo largo rato hasta que de pronto lo abrazó.
- Dime qué te pasa, Lunático, por favor, dime quién te está haciendo esto - le susurró en tono lastimero, sabiendo que no obtendría respuesta.
Remus cerró los ojos y le abrazó tambiín. No podía contárselo. No porque fuera a huir, por supuesto. Sirius no es de los que huyen. Pero sabía lo asustado que se sentiría a su lado, y el rubio quería ahorrarle ese miedo, no quería que su amado Canuto sufriera por él.
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Puaj, mi boca está llena de empalagoso az'ucar. Espero que la tuya también, y que lo disfrutes.
