5. Licántropo
Remus lo soltó y cerró los ojos.
-¿Que eres qué? - preguntó Peter, con cara de bacalao.
- Un hombre lobo - respondió James, tranquilo. Ya se lo imaginaba.
- Merlín... - susurró Pettigrew.
James lo agarró del pescuezo y se lo llevó fuera, donde procedió a explicarle los detalles de la licantropía (por ejemplo, que Lupin sólo era peligroso en las noches de plenilunio), con lo que Remus se quedó a solas con Sirius.
Éste se había quedado mirando al suelo con los ojos muy abiertos. Casi se podía ver cómo encajaban las piezas en su cabeza como en un tetris. Después, sin ver nada, se levantó y fue hacia su cama, donde se acostó. Remus, destrozado por su muda reacción, se acostó también y empezó a llorar silenciosamente. Poco después ambos oyeron como James y Peter volvían a entrar. Se acercaron a la cama del rubio para decirle que contara con ellos para lo que fuera, que siempre le apoyarían y serían sus amigos. El chico sonrió y les dio las gracias, al tiempo que Sirius se levantaba y salía de la habitación.
No volvió hasta media hora más tarde. Entonces fue hacia la cama de Remus y se acostó a su lado, mirándole a la cara. El otro abrió los ojos (no dormía), pero no dijo nada. Sirius le ofreció un paquete que llevaba en la mano.
- ¿Chocolate con caramelo y almendras? Creo que ambos necesitamos un poco. Anda, cuéntamelo todo.
Le escuchó toda la noche. Le preguntó algunas cosas, pero principalmente dejó que se desahogara él sólo. Comieron chocolate compulsivamente y bajaron a la cocina a por más cuando se les terminó. Al alba, Sirius volvió a dormir en la cama de Remus, y esta vez a ninguno de los dos les importó.
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Just a little bit of sugar. Was it enough?
