7. Animagos
Remus se preparó para su transformación. Enseguida empezó a notar dolor por todo el cuerpo, como su piel se desgarraba y le crecía pelo. Su cara se alargó en un hocico horrible y sus manos se convirtieron en garras. Cayó a cuatro patas, y entonces los vio. Delante suyo había un perro, un ciervo y una rata. Se quedó tan perplejo que ni siquiera reaccionó. Pero pronto despertaron los instintos del lobo y se lanzó hacia ellos a matar. El enorme perro negro lo interceptó y logró rodearle el cuello con los dientes. El lobo se quedó quieto, temiendo por su vida, y entonces examinó al curioso trío con más calma. Notó algo familiar.
Pegó un respingo al reconocer a sus amigos. El lobo quedó ligeramente dormido, y la personalidad de Remus afloró. El perro Sirius vio que estaba más calmado y lo soltó. Le dedicó una especie de sonrisa perruna y ambos entraron en el túnel de vuelta al castillo, siendo seguidos de cerca por James y Peter.
Se pasaron toda la noche corriendo por los terrenos, aullando, divirtiéndose, sintiéndose menos bestiales. Cuando el alba estaba cerca, el lobo volvió por el túnel y los otros se metieron en el castillo.
Se encontraron en el dormitorio poco después. Remus sonreía y estaba al borde de las lágrimas por la emoción.
- Gracias.
- No tienes porqué darlas. Sólo nos hemos pasado dos años trabajando como locos para conseguirlo - le cortó Sirius con sorna. Al ver que la culpa aparecía en su rostro, agregó - pero estamos encantados de haberlo hecho.
- Yo...
-
Y hoy no tienes heridas - Sirius sonrió ampliamente: había
conseguido su objetivo.
Espero
que sigan gustándote mis drabbles, amor^^
