10. Snivellus

Remus estaba confuso, no recordaba muy bien lo que había pasado, pero tenía la impresión de que sus amigos no le habían acompañado esa noche: volvía a tener el cuerpo lleno de heridas. Adolorido, volvió al castillo y se dirigió directamente hacia la enfermería. Ahí encontró a Severus sentado en una de las camas, temblando y con el rostro verdoso.

- ¡Merlín! Parece que hayas visto un fantasma – le dijo Remus, preocupado.

- No te acerques – balbuceó Snape.

El rubio se quedó estático, la comprensión golpeándole de repente. Lo vio en sus ojos… lo sabía. Sabía lo que era. Como es natural, le tenía miedo, y nunca volvería a acercársele. Bajó la cabeza, preguntándose cómo se había enterado, cuando se abrió la puerta de la oficina de Madame Pomfrey y salieron ella y Dumbledore.

- ¡Oh! Qué oportuno que esté aquí, señor Lupin – dijo el anciano con una sonrisa triste – Poppy, dele algo para esos cortes, por favor. Señor Snape, no hace falta que esté tan asustado, sabe que ahora es inofensivo.

Aún así, Severus prefirió ir a instalarse en la cama más alejada y corrió la cortina. Remus se sintió como el monstruo que sabía que era.

- ¿Qué ha pasado? – preguntó con un hilo de voz.

- Alguien llevó al señor Snape hasta usted cuando empezaba a transformarse – contestó el director con voz seria.

- ¿Quién? – el chico estaba lívido. No lo sabían muchos, ¿quién ha podido ser tan ruin como para…?

- El señor Black.

A Remus se le cayó el mundo al suelo. No escuchó nada más. Se fue poco después, cuando Madame Pomfrey le hubo curado las heridas. Subió como un zombie hasta su dormitorio. Ahí estaban Peter (con cara de preocupado) y James (entre preocupado y cabreado). Las cortinas de Sirius estaban echadas.

De pronto, Remus se sintió furioso.

- Fuera – les ordenó a sus dos amigos, que obedecieron sin chistar, y descorrió la cortina - ¿CÓMO TE ATREVES HA HACERME ALGO ASÍ? ¡PODRÍA HABERLE MATADO!

- De eso se trataba – contestó Sirius con la voz cargada de odio – de matar a ese cabrón.

- ¿Y TE PARECE BONITO CONVERTIRME EN ASESINO EN EL CAMINO?

- No vi otra manera de que…

- ¿DE QUÉ?

- ¡De que vieras que lo que haces con él es repugnante! – soltó finalmente, levantando también el tono.

Remus se quedó de piedra. No se esperaba eso, ni por asomo. Nunca había pensado que su amigo fuera tan homófobo.

- Lo que yo haga o deje de hacer con mis preferencias sexuales no es asunto tuyo – se le rompió la voz, se sentía tan dolido – Y si pretendes hacer eso con cada chico con el que me acues…

- No es eso – le interrumpió con impaciencia – Es Snivellus. Te vi con él, en el pasillo – volvió a sentir la furia de ese momento. Se levantó y empujó a Remus contra la pared, cogiéndole de las solapas de la camisa - ¡Hacer eso con él es una traición a todo lo que eres, Lunático! ¡Tú eres Gryffindor! ¡Y además eres simpático, inteligente, limpio e inocente! ¡¿Qué coño hacías con ese puto murciélago grasiento?!

El rubio decidió mostrarle exactamente lo que había estado haciendo con Snivellus besándole. A Sirius el beso le pilló desprevenido, y por eso no respondió. Remus se apartó de él y le miró a los ojos, aterrorizado, preguntándose cómo se había atrevido a hacer algo así. El moreno le soltó como si su contacto le quemara y retrocedió un paso.

- Eh… uh… vale. Buen ejemplo gráfico – balbuceó. Se pasó un dedo por los labios – Qué cojones, explícamelo otra vez – dicho esto empotró a Remus contra la pared de nuevo y volvió a unir sus bocas, esta vez por mucho tiempo.