11. Plantas

Remus y Sirius se querían, de eso no había ninguna duda. Para algunos nunca había habido duda. En cuanto terminaron el colegio se fueron a vivir juntos, con el consiguiente escándalo por parte de las dos familias. Pero ellos pronto los olvidaron, juntos en su casita a las afueras de Londres. Lupin siguió estudiando para ser profesor, Black para ser auror. En su necesidad de hacer algo contra Lord Voldemort, entraron en la Orden del Fénix con sus amigos James, Lily y Peter.

Los dos tortolitos solían ir juntos a las misiones para cubrirse mutuamente las espaldas. Después volvían a su casa, donde hacían el amor hasta caer rendidos. Remus criaba plantas aromáticas en el jardín, y últimamente hasta se había atrevido con un pequeño huerto que daba los tomates más rojos del vecindario. Sirius recogía los frutos de su trabajo y los usaba para cocinar. Era un excelente y orgulloso cocinero. El rubio a veces le tomaba el pelo, diciéndole que debería trabajar en un restaurante muggle. El moreno le respondía que volviera con sus plantitas e indefectiblemente acababan follando en el suelo como animales.

Un día que Remus estaba fuera, regando, llegó James. Le contó a Sirius la idea de Dumbledore de esconderse bajo un fidelio, y que iba a utilizar a Peter de guardián (porque, ¿quién se lo iba a imaginar?). Entonces le pidió algo un tanto peliagudo: no podía contárselo a Remus. Se lo pidió como amigo, como un favor personal. Tanto insistió que no pudo negarse.

Miró a su novio por la ventana. Odiaba mentirle. Pero James era su mejor amigo.

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Proud Gardener Man & Proud Cooker Man!!!