12. Traición

Remus no quería levantarse de la cama. No tenía fuerzas para hacerlo. Dos días antes, Lily y James habían muerto a manos de Lord Voldemort por culpa de la traición de Sirius. Y a la mañana siguiente, éste había asesinado a Peter y a doce muggles. Se rio como un maníaco cuando lo arrestaron, y ahora debía estar pudriéndose en Azkabán.

Por eso Remus no se levantaba. Nadie le estaría preparando el desayuno. No tenía plantas que regar, porque las había arrancado una a una el día anterior. No le veía sentido a ir a clase. Total, era un licántropo, nadie le daría nunca un trabajo de profesor, nadie querría que estuviera cerca de los niños. Enterró la cara en la almohada. Quería morir, ya no tenía nada por lo que vivir.

Le obligaron a levantarse unos golpes enérgicos en la puerta. La abrió y se encontró con Andrómeda y su hija Nymphadora.

- Venimos a hacernos cargo de ti – dijo Andrómeda, y entró sin esperar invitación.

La pequeña corrió rápidamente hasta el jardín y gimió de frustración al ver todas las flores por el suelo. Su madre arrastró a Remus hasta el estropicio y le obligó a arreglarlo con magia. Después cocinó para él y prácticamente le embutió la comida por el cuello. Ambas le visitaron diariamente hasta que se aseguraron de que no haría ninguna tontería. Se portó bien sólo por ellas, y logró salir adelante con su apoyo, sus visitas, las cartas que Tonks le escribía desde Hogwarts.

Mientras tanto, Sirius sufría en Azkabán, deseando que nunca le hubiera mentido a Remus.

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¡Bieeeeeeeen! ¡Viva los chapis tristes! En fin… sólo quedan 4. Fieles lectores, comentad más.