Todo tiene un final. Ahí va el decimosexto drabble, que conmemora el decimosexto cumpleaños de mi mejor amiga, Belladona Black Swan. Espero que te guste, hermanita. Eres la mejor.
Respecto a lo que os decía del caos absoluto en mi vida… sí, ha sido así. Pero como os dije, es un caos positivo. Mis sueños se están cumpliendo. Este final de fic señala el principio de una nueva era en mi vida.
______________
16. Paraíso
Remus no vio su vida pasando en imágenes delante de sus ojos, vio la batalla que continuaba desarrollándose alrededor de su cadáver. Sentía que algo tiraba de él, pero hizo un esfuerzo sobrehumano por quedarse. Acompañó a Harry cuando éste lo llamó, y fue entonces cuando vio a Sirius de nuevo. El impulso de lanzarse a sus brazos fue muy difícil de ignorar, pero sabía que debía esperar. Harry le necesitaba. Les necesitaba a todos. Le acompañaron, dándole todas las fuerzas que pudieron. A todos les rompía el corazón el destino del chico, pero les hinchaba de orgullo el hecho de que fuera a encararlo sin dudar. Se quedaron con él todo el rato, aún cuando él no podía verlos. Se abrazaron a él cuando iba a morir, y cayó al suelo entre sus brazos fantasmales.
Lily lloró de la emoción cuando vio que no estaba muerto y todos gritaron de alegría al ver que aún había esperanza. Vieron toda la batalla que se produjo en Hogwarts, cómo Molly mataba a Bellatrix y Harry Potter vencía al fin a Lord Voldemort.
Entonces todo cambió. Desaparecieron todas las personas, los muertos y el desastre, y el colegio volvió a tener el aspecto de cuando eran adolescentes. El Gran Comedor estaba vacío, excepto por unas pocas personas. Dumbledore sonreía y celebraba el triunfo con un mago que parecía tener su misma edad. Unos cuantos chavales, como Fred o Colin Creevey, lanzaban gritos de júbilo. Tonks estaba junto a su padre, se la veía feliz. Saludó a Remus con una mano. Y, apartado de todos, estaba Severus Snape, luciendo serio como siempre pero también… aliviado. Lily corrió a abrazarlo y darle las gracias. Eso produjo en él un efecto nunca visto: SONRIÓ. James aprovechó el momento para ir a disculparse y también agradecerle que le hubiera salvado la vida a su hijo. Snape le respondió con un "Psé, bueno, vale" y le estrechó la mano ofrecida bajo la ilusionada mirada de Lily.
Remus se sintió arrastrado por la mano fuera del Gran Comedor. Sirius tiraba de él con impaciencia, y el rubio lo siguió dócilmente hasta fuera, donde dejó de estar pasivo para estampar a su amante contra la pared y prendarse de sus labios con necesidad manifiesta. Se susurraban cosas al oído en cuanto hacían diminutas pausas para respirar.
- ¡Dos… putos… años!
- Lunático… en serio… ¿TONKS?... entre todas… las tías… ¿mi sobrina?
- Es una… pesada… no dejó… de insistir… y… la quiero… - sintió como el otro se separaba abruptamente de él.
- ¿Qué? – el dolor, la sorpresa y el desconcierto se mezclaron en un torbellino inacabable durante esos segundos.
- … como amiga, Canuto. Ha estado ahí cuando tú no podías estar. Ha cuidado de mí.
- Ah, vale. Le daré las gracias después – quiso volver a atacar la boca del rubio, pero éste le detuvo.
(N/A: Es para ti, Suus, así que… ahí va el azúcar)
- Sirius, nunca podría amarla. En toda mi vida, sólo he amado a una persona: a ti. Te he querido siempre, y siempre te querré – sonrió – Mucho más ahora que estamos en el paraíso y no puedes envejecer o ponerte fofo.
Sirius le sacó la lengua y después procedió a metérsela en la boca con urgencia. Le quería AHORA. Aunque tuvieran la eternidad por delante.
______________
Gracias a todos los que me habéis comentado, los que pusisteis la historia en favoritos, en alert, etc. Animáis mucho. Y yo quisiera sugeriros que, los que no hayáis dejado nunca review pero os haya gustado la historia, dejarais uno con vuestra opinión sobre el fic completo.
Se baja el telón…y la canción finaliza.
