Down =)
7-
Un día más y un día menos. Qué paradoja tan cierta. Si bien iba a pasar un día más con Edward, tema que tenía confuso y sobre el que no podía dejar de pensar, también quedaba un día menos para su no deseada boda con Jacob. Otro vestido, de tiras y color azul colgaba de la percha colgada en la puerta del baño mientras se secaba el pelo y se lo peinaba. No sabía por qué, pero quería estar guapa delante de Edward, quería que Edward pensara que era guapa. Pero lo que ella no sabía es que no habían hecho falta vestidos caros ni bonitos, él ya lo pensaba.
Autoestima. Quererse a uno mismo. ¿Por qué para algunas personas es tan fácil y para otras tan difícil? Ella nunca se había considerado guapa. No era fea, pero guapa... era algo que quedaba demasiado lejos para ella. La autoestima no era algo con lo que ella hubiera nacido, pero al fin y al cabo, no le hubiera servido de mucho.
No había podido dormir, era algo que le pasaba demasiado últimamente, y como siguiera así, sus energias se verían resentidas, además de sus defensas. Ella era todo lo que ocupaba su mente. Había asimilado que le gustaba, que sentía algo por ella. Pero tenía miedo, un amor no correspondido es un amor sufrido, y él no quería sufrir.
Se encontraron a la misma hora de siempre delante de la casa de la chica. Hoy tampoco irían en moto, hoy tenía ganas de caminar.
- Vaya, buenos días señorita, hoy se la ve muy contenta- dijo Edward sonriendo en cuanto vio a una sonriente Bella salir por la puerta-
- Estoy muy contenta- dijo ella- cada vez las cosas van mejor con mi padre-
- ¿Y Jacob?- preguntó él.-
- A estas alturas ya debe ser adicto a los somníferos- dijo ella riendo, aunque el chico pudo ver un signo de amargura en su risa.- y bien, ¿a qué lugar vamos a ir hoy mi querido guía?-
-Mmm, conque querido guía ¿eh? - él puso su risa torcida y ella solo negaba con la cabeza mientras reía- He pensado ir a dar una vuelta y luego llevarte a comer a uno de los mejores restaurantes de la ciudad-
- ¡Qué casualidad! ¿No llevan siendo los mejores restaurantes de la cuidad todos los que me has enseñado estos días?- dijo ella-
- Sí, pero éste es realmente el mejor-
- ¿No me engañas?-
- No te engaño- ella lo miró interrogativa- ¡en serio! te lo prometo-
- Está bien, si me lo prometes...- y rió.
Pasearon por Roma. Hoy no hacía realmente mucho sol y las primeras nubes estaban empezando a colarse por el cielo. Cuando llegó la hora de comer, se dirigieron hacia el restaurante. Entraron y les dieron la mesa que Edward había encargado. Una vez estuvieron sentados y pidieron Edward empezó a hablar.
- Bueno Bella, bienvenida a Pasta Placere, el mejor restaurante de pasta de Roma ¿cómo te sientes?-
- ¿Debería sentirme especial?-
- ¡Claro! ¡El mejor restaurante de pasta! ¿a caso no te hace ilusión?- dijo él bromeando
- Oh sí, es genial- dijo ella siguiéndole el juego.-
- Entonces señorita Swan, podría dedicarnos unas palabras para que la gente sepa que tan bueno es este restaurante- hacía Edward imitando a uno de los presentadores más famosos de Italia usando el tenedor de micrófono-
- Aún no he comido nada, pero puedo decir que tiene un gran ambiente...-
- ¿Cómo puede ser posible que a sus diecisete años de edad no haya visitado nunca este lugar?- preguntó. Y se arrepintió en el momento en el que pudo ver la tristeza asomándose en los ojos de la chica.
- ¿Es una pregunta con trampa?- dijo ella riéndose para cambiar de tema-
- No, claro que no, si hace el favor de contestarme.-
- Supongo que no sabía que exisitía este lugar...- él solo asintió.
- Bueno, y ahora, unas cuantas preguntas de nuestros espectadores...- ella sonreía- ¿cuál es tu color favorito?-
- El verde, sin duda-
- ¿Fecha de nacimiento?-
- 13 de Septiembre-
- ¿Libro favorito?-
- Pobablemente Cumbres Borrascosas-
- ¿Música clássica?-
- Claire de Lune de Debussy -
- Bien y para terminar... ¿que hay sobre su vida personal?-
- ¿A qué termino de personal se refiere?-
- Al de pareja por supuesto...-
- En ese caso no haré declaraciones-
- Ha sido un placer hablar con usted-
- Lo mismo digo-
Y los dos se echaron a reír. Y la tristeza parecía no tener lugar en aquella mesa, parecía tener la entrada restringida porque ése iba a ser un día feliz. Tenía que serlo.
Reírse es olvidar.
Y en un segundo, él volvió a divisar un signo de tristeza en los ojos de la chica. Y se preguntó que era lo que le pasaba.
- ¿Te pasa algo?-
- Voy a echar esto de menos, Roma, pasear, el sol... a... - Bella no sabía si acabar la frase- a ti, todo-
- Bella...- pero antes de que pudiera terminar llegó el camarero con sus pedidos.-
- Pero bueno, no hablemos sobre eso... - cortó ella. Y así dejó pasar el tema como pasaban las negras nubes por el azul del cielo.
Hablaron sobre muchas cosas, pero ninguno dijo lo que quería decir.
Los seres humanos nacemos con ese maravilloso don que se nos otorga desde nuestro nacimiento: La palabra. Dicen que ésta es vana e
insulsa, yo pienso que no es así puesto que nos permite comunicarnos y si la utilizamos correctamente podemos trasmitir con ella todo lo
que queramos, plasmar sentimientos vivos y latentes.
Cuando salieron del restaurante se dieron cuenta de que las nubes estaban negras, y justo en el momento en el que señalaron el cielo, empezó a llover. El chico frunció el ceño disgustado, no quería mojarse, y menos que Bella pasara frío, suerte que se encontraban debajo del toldo de la terraza del restaurante. La chica se percató de la expresión del chico.
-Sólo es lluvia- dijo ella sonriendo- ¡vamos!- dijo tomándole de la mano y intentando empujarlo hacia la lluvia-
-No pienso mojarme- dijo él-
- Oh vamos, siempre he querido hacer ésto, poder estar bajo la lluvia, dejar que el agua me moje...-
- Puedes resfriarte...-
- ¡Qué importa! ¡habrá valido la pena! oh vamos Edward, no me fastidies ésto ¿quieres?- dijo ella haciendo puchero. Al no obtener contestación siguió hablando.- si quieres puedes esperarme aquí mientras yo voy a dar una vuelta...-
- Iré contigo- dijo él una vez sopesado las cosas que podían pasarle a su chica si deambulaba sola bajo la lluvia-
Y salieron a la lluvia. Y ella levantó la cabeza, tal y como lo había hecho con el sol unos días atrás. Y él la miró de una manera muy distina de la de hacía unos días.
- ¿La lluvia también te hace sentir libre?- preguntó él.
- No. Me hace sentir viva.-hizo una pausa- la primera vez que vi Cantando bajo la lluvia pensaba que el pobre hombre estaba loco. Pero despues me di cuenta de que debía ser una sensación magnifica. Esto te hace ver que estás vivo. Porque notas cada gota cayendo en tu cara, en tu vestido, en tu piel, y sabes que aún sientes. -el chico no había podido evitar mirarla mientras ella iba nombrando las partes de su cuerpo. La chica hizo otra pequeña pausa- he estado dudando mucho tiempo sobre si soy capaz de sentir... algo. Y desde hace días me voy dando cuenta de que sí... pero ahora es como, como que estoy segura.-
- Eres muy profunda cuando quieres- dijo él
-¿Tú crees?- dijo ella con una sonrisa girándose para verle-
- Sí - dijo él en un susurro que sólo ella pudo escuchar.-
Y había algo en ese momento, no sabían si era la lluvia, o cualquier otra fuerza, que hizo que se llenara de magia todo su alrededor, que hizo que sólo exisitieran ellos dos. Sus ojos se habían encontrado y no había modo de separarlos, de dejar de ver su propio reflejo en el otro. Y llovía, pero el ambiente ardía, un fuerte deseo de acercar-se se apoderó de los muchachos, y muy despacio sus labios recorrieron el espacio que les separaba.
Beso. Cargado de miedo, temor, duda, amor, ilusión, esperanza, todo aquello que sentían en aquel momento. Realmente no importaba nada en ese momento, no importaba que ella tuviera que casarse con alguien a quien no quería. No importaba que él fuera a perderla para siempre y no podría ser capaz de amar a nadie de la misma manera, no importaba. Sólo importaban sus labios, uno encima del otro. Y sus lenguas se encontraron. Y llovía, pero ninguno de los dos se daba cuenta, en su interior todo era sol, felicidad, las dudas quedaban fuera de lugar, no era momento de arrepentirse.
No arrepentirse de nada es el principio de toda ciencia.
Y ¡qué importaban las mafias en ese momento! Y qué importaban los maridos concertados y los tratos con una final mortal y no deseado. No había nada que fuera más importante que ellos dos y lo que sentían. Y nada importaba. Porque su amor iba más alla de los prejuicios y de la estúpida ética social. Ya no había Bella sin Edward, y viceversa.
Y no supieron cuanto tiempo estuvieron besándose, porque realmente no importaba. Y como una flecha al corazón, al separarse sus labios, llegaron los miedos.
- Te amo- dijo el corazón del chico por la boca.-
Y ella no pudo hacer más que mirarle con esos ojos marrones, y él supo que ella también.
Cuando nos transformamos, no dejamos de hacerlo nunca. Cambiamos. No completamente, pero nos adaptamos más o menos a nuestra nueva forma o a nuestros nuevos sentimientos. Lo más difícil en este proceso natural es dejarse llevar y permitir que ocurra. Hay un momento en la vida para ser alguien, y luego una vez pasado, una oportunidad para transformarse en alguien más. Y, si tenemos suerte, hay también un momento para amar a una persona.
- N-no puedo... no podemos...- empezó a decir la chica.
- ¿Qué?-
- Edward no... no sé como decirte esto pero... ¡dios! -suspiró amargamente mientras los ojos se le llenaban de lágrimas- no podemos seguir...- no se atrevía a mirarle- no podemos seguir juntos, seguir viéndonos, tú... tú sabes cual es el plan y, despues de ésto, no... no voy a poder hacerlo, no vamos a poder hacerlo...-
- ¿Cuál es el problema?-
- No podemos estar juntos.-
- ¿Qué? ¿Por qué?- dijo el chico confundido y sollozando.-
- Porque ésto no es lo que quiero, no quiero estar aquí, dios, ni siquiera sé explicarme... no sé si me entiendes pero... he intentado huir de mi vida desde que tengo uso de razón, y ahora puedo, puedo hacerlo, y seguramente es una oportunidad que no se me va a volver a presentar. Y ahora mismo me siento la persona más egoista y manipuladora del mundo y la que tiene menos corazón. Pero...-
- ¿Pero qué Bella?-
- ¿Qué puedes darme Edward? no puedo escapar de una mafia metiéndome de lleno en otra. Quiero irme, y sé que a pesar de todo quieres a tu familia y no les abandonarias. Pero yo sí estoy dispuesta a hacer eso, lo sabes y... y ya no puedo más.-
- Bella...
- Edward no... no sigas, no puedo más. Si seguimos sé que no podre dejarte, además, sabes que si estuviéramos juntos acabarían matándonos a los dos, y si te llegan a matar yo.. yo no podría vivir con eso. Sin ti. Prefiero irme, escapar sabiendo que vas a estar bien.
- Bella, puedo cuidar de mi mismo, puedo cuidar de nosotros... vayamos, ¡escapémonos si éso es lo que quieres! yo no seré de ninguna mafia y tu no serás la hija de nadie, sólo seremos tu y yo, lo demás no importa. ¡No formaremos parte de nada! por favor, te lo pido con todo lo que tengo, no puedo darte nada especial, ¿no tienes suficiente conmigo? -
- Edward... escapar a sitios, ser libres... suena bien, pero como tu mismo dijiste un dia, eso solo son sueños que nunca van a hacerse realidad. Y sobre ti... tú eres más de lo que nunca podría haber deseado o soñado pero Romeo y Julieta no pueden estar juntos... esto es demasiado imposible- hizo una pausa que se vio llena por sus lágrimas- Lo siento - ella negó con la cabeza- no puedo-
Él asintió a modo de entendimiento mientras intentaba que sus lágrimas no salieran.
- Sólo... necesito besarte una vez más- dijo él levantándole suevemente la cabeza a la chica por el mentón. Y sus ojos le dieron la respuesta.-
Y sus labios volvieron a estar juntos. Y ese beso era tan diferente, era un beso de necesidad, de no querer borrar nunca la sensación que le provocaban, se tener ese aroma en su boca para siempre. Pero duró poco. La chica le acarició la cara.
- Adiós-
- Adiós-
Y ella se dió la vuelta y empezó a caminar. A volver a su casa, la mansión de la que no podría volver a salir, la prisión donde pasaría toda su vida con un hombre al que no quería, el sitio de donde algún día, aunque le costara la muerte escaparía. Al sitio del que él la había salvado. Él solo pudo observarla irse, y cuando ya no la divisó, se hechó a correr. No le importaba hacia donde iba, no le importaba si se perdía, si se quedaba sin fuerzas, si se pasaba otra noche sin dormir, necesitaba correr. Necesitaba olvidar.
Y llovía. Y dolía.
Hay quien adquiere la mala costumbre de ser infeliz.
Bufff, este es probablemente el capítulo que he leído más... he repasado y revisado este capítulo como unas cinco veces, lo he cambiado y lo he vuelto a cambiar, pero esta es la version que he decidido dejar porque si no no iba a colgarlo nunca... xD
Ahhhh, que mal no?? la verdad es que tanta ternura y tanta cosa no podia acabar bien siendo estos dos... todos sabemos como son, si no sufren no estan contentos... jajja, es broma.
No sé que tengo que comentar de este cap. Basicamente es uno de los momentos que tenía en mente antes de empezar a escribir el fic (jajja, me creo escritora y todo...) y la verdad es que no ha salido del todo como yo lo imaginaba, porque sinceramente no recuerdo como lo imaginaba, pero me gusta el resultado.
¿Qué pasara con estos dos ahora? Ya lo tengo pensado, solo tengo que escribirlo... quien sabe si esto acabara bien...
Espero que os guste... y si no es pedir mucho, que tal un review?? Vaaa, que en mi fic dejar un post es gratis! No pierdas esta gran oportunidad!!
Un saludoo!!
