¿A caso no lo digo siempre?... abajo =D


8 –

Decepción, venganza, rencor, todos esos sentimientos traen un gran amigo detrás para que les haga compañía. El dolor. El dolor es, sin duda, el más experimentado de los sentimientos, el más sentido. Si bien mucha gente cree que es el amor, no nos engañemos, sentimos más dolor que amor. El amor y el dolor van ligados, como el alcohol y la resaca, pero estos son mucho peores. En el amor todo es de color rosa, todo es perfecto, eres feliz y crees que esa felicidad nunca va a terminar. Y un día, sin que ni siquiera te des cuenta, el amor decide irse y dejarte solo. Pero para que no te sientas tan solo trae a su mejor amigo, el dolor, que por mucho que insistas en que se vaya es fiel, y no se va. Nunca.

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Sentía algo que podía calificarse como más que dolor. Había estado corriendo durante toda la noche y ahora lo único que sentía era su corazón latir y latir con más y más fuerza cada segundo, como si quisiera salirse del pecho, como si no perteneciera a ese lugar. Y no lo hacía. Ese corazón latente para ése entonces ya estaba muy lejos de allí, en el lugar donde estuviera la mitad que le faltaba. Aún no podía entender por que la vida le quitaba siempre todo lo bueno que le daba. Ella era una de las únicas cosas que valían la pena en su vida, pero como siempre, tenía que desaparecer, escaparse de sus manos mientras él, impotente, sentía como se le iba un trozo de alma con ese adiós.

- ¿Dónde has estado? -preguntó su hermano en el momento en el que el chico entraba por la puerta de entrada.-

- He ido a dar una vuelta –

- Tienes trabajo que hacer, no sé en que tonterías has estado metido estos últimos días, pero será mejor que recuperes todo lo que tienes que hacer, no podemos permitirnos ir retrasados por tu culpa Edward –

- Sí, lo siento – dijo el chico sin levantar la vista del suelo -

- Hermano, ¿pasa algo? –

- Como tú has dicho, solo son tonterías – pero ni él creyó esas palabras.- Voy a trabajar – y sin ni siquiera levantar la cabeza, pasó de largo y se dirigió al despacho al que a partir de ese momento tendría que llamar trabajo.-

No se había levantado de la cama, no tenía fuerzas, y la verdad es que tampoco quería. Había sido una tonta ideando sus estúpidos planes para librarse de la vida que llevaba, lo único que había conseguido era herirse, y herir a alguien más en el camino. ¿Por qué tuvo que acudir a Edward? ¿Por qué tenía que ser él el que se encontró ese día? ¿ Por qué tuvo que enamorarse de él? Podría haberlo hecho todo mucho más fácil, podría haber escapado una de esas noches, o mejor, podría haberse entregado a cualquiera para que la mataran. Sonaba sádico, pero ella pensaba que ésa hubiera sido la solución. Durmió para no pensar, para no recordar. Durmió todo el día, para soñar.

{2}

- Señorita, tiene que comer algo, su padre y su futuro marido – la chica se estremeció ante esas palabras – están preocupados por usted, creen que esta enferma, les preocupa seriamente su salud -

- Agradezco seriamente tu preocupación hacia mi persona, Margaret, pero no tengo hambre, y por más que insistas, o insista mi padre, no voy a comer si no tengo hambre –

- Pero lleva un día y medio sin comer, algo de hambre debe de tener-

- ¿Tan difícil de entender es que no tengo hambre?- acabó chillando la chica.-

- Lo siento - dijo una Margaret incómoda - le dejaré la comida aquí por si acaso, siento haberla molestado- y dicho ésto salió por la puerta.-

Perfecto. Había herido a otra persona, si bien no era que en esos momentos le importara mucho, Margaret había sido lo más parecido a una madre que ella había tenido. Y ahora le había chillado como una niña rica y mimada, bueno, ese no era el concepto adecuado, pero le había chillado como una tonta solo porque ella se preocupaba por ella. Damas y caballeros, os presento la máquina de herir Swan. ¿Cuántas van a pedir?

Su hermano tenía razón, tenía demasiado trabajo acumulado. Por una parte eso era malo, realizar todo ese trabajo en tan solo una semana, límite que le había impuesto su hermano por la anterior semana de trabajo perdida en "tonterías" iba a ser un castigo mortal, pero por otra parte era bueno, su trabajo era tanto que ni siquiera podía concentrarse en otra cosa. Bueno, si podía, pero intentaba no hacerlo, con poco éxito. El rostro de Bella se le aparecía cada vez que cerraba los ojos, su cara, su pelo, la lluvia, todo. Todo era desesperadamente igual que ella, todo era ella. Quería verla, necesitaba verla. Pero debía trabajar y, igualmente, ella no hubiera querido verle.

Sufrimos simplemente por arte; Por naturaleza, por impacientes. Sufrimos por ceguera, por la guerra, por la muerte; por impotencia ante los actos repetitivos de la gente.Sufrimos por torpes, incapaces e hirientes; Por no aprender de los errores del pasado y el presente. Ante el paso de los años sufrir nos hace más fuertes, si logramossobrevivir la asfixia a la que nos somete.

{3}

Hacía sol. Pero eso ya no importaba. Ni el cielo, ni las calles, ni incluso la misma Roma tenían el mismo color de antes. Era sorprendente como había cambiado todo, como una persona puede cambiar tantas cosas en nuestro mundo, o más bien dicho, como puede pasar a ser nuestro mundo.

Había dormido por primera vez desde hacía ya tres días. Sus ojos ya no aguantaban más, y aunque él luchaba con tal de que sus parpados se mantuvieran subidos, acabó sucumbiendo a aquello de lo que había estado huyendo. No quería dormir, se negaba a hacerlo. Porque sabía que la vería, que volvería a sentir el tacto de su piel y de sus labios, que volvería a él ese dulce aroma que ella emanaba, que ella volvería a él de la más dolorosa de las formas. En sueños. En un cuerpo que él nunca podría tocar y mucho menos sentir. Y mientras el día brillaba con todo su esplendor un pobre chico suspiraba un nombre mientras su cabeza reposaba en finos papeles escritos.

- Bella…

Un escalofrío le acababa de recorrer la espalda. Había sentido por un momento como si Edward estuviera a su lado susurrándole al oído que la quería, y que haría lo que fuera con tal de estar con ella. Pero, otra vez y como siempre, todo había sido una alucinación. Abrió las cortinas y vio que había sol. Y ese hecho, lejos de hacerla feliz como hubiera sucedido unos días anteriores, hizo que creciera un dolor en su pecho que no dejó que se levantara de la cama.

{4}

- Estoy bien Emmett, solo un poco cansado – su hermano le miró interrogativamente – últimamente he estado trabajando mucho y no he tenido tiempo de dormir, a parte de eso, no me pasa nada, no sé cuantas veces tengo que decírtelo –

- Edward, en serio me preocupas, es como si te faltara algo, siempre has sido muy callado y reservado para ti, y créeme que eso no tiene nada malo, pero a veces creo que te guardas demasiadas cosas para ti mismo y que eso lo único que hace es herirte por dentro, aún no has llorado por lo de papá –

- Emmett no… - interrumpió el chico.-

- No me interrumpas, escucha, sé que eres fuerte, y que puedes con muchas cosas tú solo, pero hay veces que hasta los más fuertes necesitan ayuda –

- No necesito que nadie me ayude Emmett, no necesito nada que pueda tener, porque ahí está la clave, por mucho que necesite, por mucho que quiera, nunca voy a tener nada.-

- Edward eso no es cierto –

- Sí es cierto – gritó el chico descargando toda su rabia mientras sus ojos se llenaban de lágrimas – quería que papá se salvara y viviera, y no lo hizo, quería que todo me fuera bien y no lo hizo, quería ser feliz, necesitaba ser feliz y ¿sabes qué? Curiosamente no lo soy. Porque éso no está hecho para mí. Ni la felicidad ni la vida me quieren, y a pesar de que me lo han estado demostrando todos estos años yo sigo queriéndolas a ellas. – hizo una pausa mientras se secaba las lágrimas que caían de sus ojos – solo juegan conmigo, me hacen creer que están de mi lado y que me acompañan, y cuando confío en ellas y me siento bien se van, como se han ido todos los que estaban conmigo –

- En eso te equivocas Ed, yo sigo aquí contigo -

Y unos brazos arroparon al cuerpo del chico, y se dieron el abrazo de hermanos que hacía años que no se daban.

{5}

Napoleón dijo una vez: "Abandonarse el dolor sin resistir, suicidarse para sustraerse de él, es abandonar el campo de batalla sin haber luchado"

- Déjame en paz, Jacob, te lo digo por enésima vez, solo quiero dormir –

- Bella, llevas cuatro días seguidos durmiendo y sin comer, deberías hacer algo, no sé, que te parece si salimos por ahí a dar una vuelta o algo así… - dijo el chico que empezaba a perder la paciencia.-

- Jacob, no me encuentro bien, déjame sola ¿vale? –

- Bella… -

- ¿Hace falta que te lo pida por favor? –

- Esta bien, vendré mas tarde a ver como estás, si tienes cualquier problema no dudes en llamarme, estaré en el despacho de tu padre, ya sabes, haciendo trámites y todas esas cosas de la herencia – hizo una sonrisa orgullosa al pronunciar esa última palabra –

- Vale, ahora vete por favor – el chico salió por la puerta.

La noche anterior había soñado con Romeo y Julieta, y recordó el momento en el que deseó tener a un Romeo para ella. Maldijo ese momento hasta la saciedad. Nadie quiere tener un Romeo, porque todos sabemos como acaba la historia. Y ella, en esos momentos se sentía como Julieta, la pobre chica que se veía obligada a casarse con Paris, un hombre al que ni conocía ni quería, y que además tenía que vivir sin su amor, sin aquella persona a la que necesitaba. Profanó sobre Shakespeare unas cuantas palabras de odio, hacia su obra, hacia aquello que esta obra había creado, hacia como se sentía identificada con ella. Pero mas tarde lo sintió y le dijo a Shakespeare que, estuviera donde estuviera, no se tomara sus palabras en serio. Porque estar cuatro días encerrada en tu habitación sola sin querer hablar con nadie, dan mucho para hablar contigo misma y con gente invisible. ¿Realmente estaba tan mal? La respuesta era simple. Sí.

{6}

Un chico de pelo cobrizo, ojos verdes y ojeras marcadas entraba en el despacho de Emmett Cullen, el magnate de la mafia Cullen con unos papeles en la mano.

- Ya he terminado, antes del plazo que me pediste –

- Guau Edward, nunca pensé que acabarías tan rápido –

- Pues ya ves que sí – hizo una pausa – ahora si me disculpas, me gustaría descansar un poco –

- Sí, ya creo que hasta las ojeras de tus ojos tienen vida propia, me miran y me dicen "gracias por crearnos Emmett, te adoraremos por siempre" – y se escuchó su risa, que hizo eco en el despacho, porque su hermano no compartió su chiste –

- Sí bueno, me voy – y se dirigió hacia la salida –

- Espera! – gritó Emmett justo cuando Edward estaba en el umbral de la puerta – esta noche voy a salir con Rose y unos amigos a un Pub que hay por aquí cerca, últimamente has estado trabajando mucho y creo que lo más conveniente sería que desconectaras y te relajaras un poco, que te parece, ¿te vienes esta noche? - preguntó esperanzado –

- ¿A un Pub? – preguntó Edward –

- Sí –

- No, gracias. Nos vemos mañana. –

- Esta bien, pues, hasta mañana. – Emmett Cullen no quiso ni pudo disimular la decepción y la preocupación en su voz. Algo le pasaba a su hermano, algo realmente fuerte. Ya no era el mismo. Vale, debía admitirlo, él no había estado con Edward lo suficientemente como para conocerlo a fondo, pero eran hermanos, y cuando una cosa va mal con uno, el otro lo sabe, de alguna manera u otra lo sabe. Y él lo sabía. Algo iba mal, muy mal.

{7}

Blanco. Una luz blanca penetraba en el iris de la chica somnolienta que para ese entonces abría los ojos. El techo, las paredes, todo era blanco. ¿A caso había muerto?

- Señorita Bella, ya era hora de que despertara, nos ha tenido muy angustiados –

- ¿Dónde estoy? –

- En el hospital –

- ¿Qué? ¿Por qué estoy en el hospital? – dijo girando la cabeza hacia la dirección de la voz pudiendo ver a una Margaret preocupada observándola de arriba abajo para asegurarse de que se encontraba bien. –

- Ayer por la noche, cuando fui a llevarle la cena, usted estaba tumbada en su cama, supuse que era porque estaba durmiendo, ya sabe, como últimamente duerme tanto... bueno - hizo una pausa seguida de una sonrisa nerviosa – el caso es que mi intención era despertarla para que se tomara la cena, y cuando la sacudí, resultó que usted no contestaba, así que llamé a su padre y…-

- Te desmayaste – dijo una voz que ella conocía muy bien-

- Papá –

- Mira Bella, no sé que es lo que te pasa últimamente, pero ruego a dios para que ésto pase rápido, has estado seis días sin comer y lo único que hacías era dormir, no sabes lo preocupado que me has tenido, sabes que si te pasa algo me muero –

- Lo siento – hizo una pausa - ¿y Jacob? –

- Él está en casa con los trámites de la herencia. –

"Oh genial, podría haber muerto que ni siquiera se hubiera preocupado. Un punto negativo más para Jacob." pensó la chica.

- Y hablando de Jacob, dos días – dijo Margaret emocionada –

- ¿Qué? –

- Quedan dos días Bella, para tu boda con Jacob –

Lástima que no podamos controlar cuando desmayarnos, porque para Bella, ese hubiera sido un buen momento para hacerlo.


Este capítulo es uno de los que me ha gustado más como ha quedado. En realidad aún no he escrito los que faltan, pero de los que llevo escritos, es uno de los que me gustan más. Para quien no entienda los números, solo teneis que dejar un review que yo os lo explicaré.

Que mal que están nuestros chicos sin el otro, si es que ya se sabía que el plan no podía funcionar, tenía muchas lagunas, lo admito, pero hay que pensar que Bella tampoco es la mente más brillante del mundo. (no la estoy llamando tonta ¿eh?)

Bueno, como habeis podido ver, ha aparecido un poco Emmett en este capítulo. Ya dije que los otros Cullen solo eran personajes secundarios a los que probablemente no mencionaría. Pero de vez en cuando son necesarios.

Bueno, no me enrollo más con cosas sin sentido.

¿Tienes un review que te molesta y no sabes que hacer con él? Aquí tienes la solución. Lo único que tienes que hacer es dejar tu review aquí y nosotras cuidaremos de él. Recuerda, te liberamos de esos reviews tan pesados. No lo dudes y aprovecha la oportunidad!

Un saludo!!