Abajo... =D
Charlie Swan abría los ojos lentamente. Mientras su vista nublada iba acostumbrándose a la luz, parpadeando unas cuantas veces, pudo descifrar el sitio en el que se encontraban. Una pared gris se situaba delante de él, estaba sucia, llena de marcas de humedad. Intentó moverse pero no pudo, se dio cuenta de que estaba atado de las dos manos a una tubería con unas esposas. Miró alrededor para encontrar a su hija, pero lo único que pudo ver fue a aquel chico de pelo cobrizo que se estaba enamorado de Bella. Ese Cullen.
Le dolía todo el cuerpo, aún recordaba la paliza que le habían dado por tratar de proteger a Bella. Le dolía la cabeza, no tenía fuerzas suficientes como para abrir los ojos pero su preocupación pudo más que su afán para descansar, Sólo podía pensar en una cosa: Bella.
En el momento en que abrió sus pesados ojos, otro Swan apareció delante de sus ojos, Charlie. Éste lo miraba de un modo que él no sabía descifrar.
- Todo esto era una trampa ¿no? – dijo Charlie visiblemente enfadado girándo el cuello hacia la derecha.
- ¿Qué?
- No hagas como que no sé de que hablo Cullen! Todo esto lo habéis planeado vosotros ¿no? Seducir a mi pobre hija con tal de matarme a mí.
- Señor Swan, ¿realmente cree que si esto hubiera sido una trampa yo seguiría aquí dentro con usted después de que me hayan dado una paliza?
-¿Y por qué no? Puede que esto sea también parte del plan, ablandarle el corazón al pobre hombre par a que confíe en aquel que va a matar a su hija.
- ¡Mire! En ningún momento, en ninguno y ¡escúcheme bien! En ningún momento de mi triste vida sería capaz de hacerle algo a Bella. Crea lo que usted quiera creer, pero creo que tengo que recordarle que estamos aquí ahora por culpa de Scott, ese en quien usted tanto confiaba. No creo que sea hora de andar juzgándome a mí cuando ni los tuyos te son fieles Swan. Además, ¿no cree usted que si hubiera querido matarla no lo hubiera echo en la boda? ¿O antes de que ella llegara al altar? – dijo el chico no soportando más las acusaciones.
Charlie hizo una pausa. El chico tenía razón. Pero tenía que haber alguna razón por todo lo que estaba pasando. Quizá el cielo le estaba devolviendo todo aquello que él había hecho. No es que hubiera sido una mala persona, al fin y al cabo, él sólo hacía su trabajo como cualquier otro. Se encargaba del negocio familiar. Todo era por culpa de este estúpido negocio familiar.
- Te pareces mucho a tu padre. – El chico le miró sorprendido – Aún recuerdo el día en el que conocí a Carlisle. Fue un encuentro muy curioso, pero a partir de ese día nos hicimos amigos. – El hombre sonrió tristemente – recuerdo que solíamos jugar en un parque cerca de mi casa, él era el vaquero y yo era el indio, hicimos como una especie de trato en que unos días determinados ganaba él, y los otros ganaba yo y así siempre éramos felices. – Hizo una pequeña pausa acompañada de un suspiro nostálgico – pero crecimos, y ya no hubieron más indios ni más vaqueros. Cumplimos los doce años y tuvimos que entrar en todo este mundo de la mafia.-
- Pero… ¿usted no entró…?-
- ¿De mayor? No, de mayor me hice el pez gordo, como todos me llaman.- el hombre giró la cabeza hacia esa pared gris que se cernía sobre él porque la postura estaba empezando a serle incómoda– Cuando entramos en toda lo de la mafia no pudimos hablarnos más. Estaba prohibido ¿sabes? Sin embargo, Carlisle es el mejor amigo que nunca he tenido, y le hecho de menos… - una sonrisa amarga se asomó por su boca.
Estuvieron un rato en silencio, bastante incómodo, pero ninguno de los dos tenía muchas ganas de hablar. El chico intentaba asimilar que si padre, su querido y ahora muerto padre había sido amigo íntimo de el que se suponía que era su mejor enemigo. Nunca entendió porqué su padre nunca hablaba mal de Charlie Swan, pero ahora lo entendía.
- ¿La quieres? – dijo Charlie sacando a Edward de sus pensamientos.
- Sí. – dijo el chico sin dudarlo.
- ¿Sabes? Nunca creí que mi hija acabaría enamorada de un Cullen, la verdad es que es algo que nunca había concebido en mi cabeza, pero creo que es mejor que te quiera a ti que no a uno de esos adolescentes que corren hoy en día por las calles de Italia. - Edward dibujó una pequeña sonrisa - Saber que eres hijo de Carlisle me hace saber que vas a tratarla bien.
- Sepa que si no me porto bien usted siempre puede estar allí para pegarme un tiro. – dijo el chico intentando hacer broma. El hombre agachó la cabeza.
- No lo creo – Edward frunció el ceño – no me atrevo a decírselo a Bella pero, estoy enfermo. Terminal. Seguramente me quedan como mucho dos meses de vida. Quería que Bella pensara que mi muerte era causa de algún asesinato y siguiera viéndome como me ve hasta ahora. No me gusta ver que sufre, es mi niñita a pesar de todo.
- ¿Cuándo?
- Hace un mes y medio fui al hospital y me lo dijeron, supongo que por eso preparé todo lo de la boda de Bella. Quería verla de novia, llevarla hasta el altar y verla feliz con un hombre. Pero la forcé demasiado, estaba siendo demasiado egoísta y la estaba alejando de mí. – exhaló fuertemente- me di cuenta en la boda. Cuando no sonreía, no… no era ella. Y entonces apareciste tú y sus ojos brillaron, todo ella volvió en si. La hiciste despertar. – pausa – prométeme algo Edward.
- Claro. – el chico tenía un nudo en la garganta, aquella información era difícil de digerir.
- Quiérela, solo te pido eso
- Se lo prometo.
Y en ese momento, la puerta se abrió, haciendo ver a los dos rehenes que se encontraban en un sótano mugriento y malgastado. Swan atado a la tubería, Cullen en un radiador a su derecha. Y la luz entró por los ojos de los dos hombres, y también apareció Bella. Pero no del modo que ellos esperaban, mucho peor.
Scott cogía a Bella del brazo y la llevaba delante de él empujándola cada dos pasos. Le hizo bajar las escaleras y llegaron hasta el medio de la habitación. Scottt apuntaba a Bella con una pistola. Edward intentaba por todos los medios de deshacerse de esas malditas esposas e ir a proteger a Bella, pero no podía.
- Señorita Swan, bienvenida al precio justo. Tiene usted que elegir entre uno de los dos regalos que le ofrecemos. – dijo Scott con un tono de burla.
- ¿Qué? – dijo la chica asustada.
- ¿Con quién te quedas? ¿Con tu padre, o con tu querido amor? Al que elijas le dejamos vivir, el otro muere. –
- No… no… - murmuraba ella bajito.
- Es divertido como cambian las cosas ¿verdad? unos meses antes nadie hubiera pensado que tuvieras que hacer esto. Te he visto crecer Bella, he estado fijándome en ti desde que tenías los 10 años. He visto como tu cuerpo se iba desarrollando y he empezado a desearte. Pero no es a ti a quien quiero, aunque no me importaria... lo que quiero es la fama, el dinero, todo lo que voy a ganar después de haber matado a el pez gordo Swan o al menor de los Cullen. La verdad es que sabes elegir muy bien a la gente con la que te juntas... todas tienen precios muy altos.- susurró Scott en la oreja de la chica -
- Scott, si lo que quieres es dinero y fama, puedo dártelo, no hay necesidad de que hagas todo esto, puedes quedarte con mi casa, mi dinero, ser el jefe de la mafia, te lo doy todo.-
- No lo entiende jefe Swan. Esperaba que me dijera eso hace cinco años, y aun no me lo ha dicho, que trise que tenga que ser en esta situación. Pero como ya le he dicho, ahora es demasiado tarde, ya no me interesa su oferta.
- ¿Y que tiene que ver Bella con todo esto? ¿Por qué no simplemente nos has cojido a nosotros dos y nos has matado? - Edward chilló y Bella se estremeció ante ese pensamiento.
- ¿No ves la gracia del juego? yo gano, uno de los dos pierde, y además, puedo disfrutar del espectaculo mientras Bella intenta elegir a uno de los dos... - rió - ya es hora de pasar a la acción ¿no crees Bella?
Ella no dijo nada, solo estaba alli de pie, intentando maquinar alguna estrategia efectiva para poder salir de aquella situación viva, junto a su padre y a su enamorado, pero no lo encontraba, y eso la frustraba. Puede que para otras personas esa elección fuera fácil, o para aquellos que estuvieran viendo esto desde fuera, pero para ella no lo era. Por un lado estaba Edward y por el otro su padre. No quería perder a ninguno de los dos.
- ¡Elige de una vez Swan! – chilló
- Mátame a mí si quieres, pero deja que ellos sean libres, haré lo que quieras.
- Quiero que elijas –
- No puedo.
El chico apunto en la sien de la chica, haciendo que ella se estremeciera de miedo y que los dos rehenes reaccionaran del shock.
- Bella, no importa a quien eligas... - dijo Edward.
- ¡Elígele a él Bella! Ya he vivido suficiente tiempo. He tenido el mejor amigo del mundo – y diciendo ésto miró a Edward – he tenido una esposa preciosa, que me ha dado el mayor tesoro del mundo: tú. No puedo pedir más. Ya no eres una niña, vas a poder cuidarte sin mí. Pero ¿Qué vas a hacer sin Edward? Has estado sin él una semana y en mi vida te he visto peor, Tenéis toda la vida por delante, hija. Él es a quien debes escoger, yo no lo merezco.
- Papá, no voy a dejarte aquí. No puedo hacerte eso.
- Bella, tu madre solía decir: "El éxito en la vida no es ser famoso y tener dinero, es ser alguien feliz y poder compartir esa felicidad con otra persona". Y esa persona es Edward. – hizo una pausa.- no vas a ser feliz sin él. Además, ya soy mayor, siento que ya es hora de que me vaya.
-Te quiero papá.- dijo ella llorando. Y con esas palabras dejaba una parte de su corazón. La parte que siempre le pertenecería a su padre.
- Yo también te quiero pequeñita.
- Entonces Swan ¿a quien eliges?
Bella agachó la cabeza, no podía controlar las lágrimas que bajaban por sus pálidas mejillas.
- Edward – dijo con un hilo de voz.
Scott liberó a Edward, que fue corriendo a abrazar a Bella. Edward arrastró a Bella hacia la puerta. No es que él no quisiera que ella se despidiera de su padre, pero conocía como era todo este mundo, y sabía que no habría modo alguno de salvar a Charlie. Además, su prioridad en esos momentos era Bella, por muy egoista que sonara. Antes de irse echaron una última mirada a aquel hombre noble que dejaban atrás.
- Le dejaré ganar hoy – dijo Charlie mirando a Edward. – y le diré que tiene un gran familia.-
Y Bella y Edward salieron del edificio. Ella llorando y él abrazándola, intentando reprimir las lágrimas. Por Charlie Swan, por su padre, por todo lo que había pasado últimamente, por el miedo que había sentido cuando había visto que podía perder a Bella para siempre. Y el momento en que cruzaron la esquina, se oyeron dos tiros. Los tiros finales.
No todos los cuentos tienen finales felices.
1 semana después
El ataúd de Charlie Swan se encontraba en la iglesia, mientras los invitados, todos de negro, lloraban y se lamentaban por la pérdida.
Dos jóvenes, en la útlima fila, miraban aquello que había sido una vez un hombre de gran corazón.
Ella se abrazaba mientras intentaba aguantar las lágrimas en el pecho del chico. Simplemente estaba recordando.
Recordaba cuando su padre la levantaba y la hacia girar como un avion. Recordaba cuando de pequeña, cada noche antes de irse a dormir, su padre le leía un cuento y la arropaba. Recordaba todos los momentos que habían vivido juntos, como una película. La vez en que, después de que su madre se fuera, él intentó, con poco éxito, hacerle dos coletas a su hija. También aquella vez en que aprendió a andar en bicicleta dentro del jardín de casa. Y se dió cuenta de que había juzgado mal a su padre. Charlie no se merecía que ella hubiera pensado en él de esa manera. Al fin y al cabo, no había sido el mejor de los padres, pero si uno cariñoso siempre que estaba con ella. Lo había aprendido casi todo de él. Y también se dió cuenta de que debería haberle demostrado su amor más a menudo. Estuvo culpándole por la partida de su madre durante un largo tiempo, pero no se había dado cuenta de que él seguía ahí cuando su madre no estaba, fuera por las razones que fueran. Pero era demasiado tarde para darse cuenta de eso. Y se prometió a si misma que siempre recordaria a su padre como la persona cariñosa y entrañable que era, no como la imagen que ella se había creado.
La gente le daba el pésame a la chica y ella, ya un poco más recompuesta, daba las gracias con una sonrisa triste.
Cargaron el ataúd hacia fuera y lo llevaron hasta el cementerio. Habían cabadas dos fosas. Una para Swan, y uno para aquél que alguna vez trabajó para él. Aquel que Charlie disparó en el momento de ser disparado.
- Ahora a la Señorita Swan le gustaría decir unas palabras. –
Bella se levantó.
- Hola - dijo ella aclarándose la voz - antes que nada, muchas gracias a todos por estar aquí, estoy seguro que a mi padre le hubiera gustado ver que todos estais aquí. - tragó saliva - No... no sabría qué decir para hacerle justicia a mi padre, estoy segura de que la mayoría de vosotros le conocisteis mejor que yo. Y puede que, el Charlie que vosotros conocisteis sea mucho más diferente del que yo conocí. - sus ojos se humedecieron - Recuerdo una vez, cuando tenía unos seis años, que mi padre me llevó al parque. Creo que esa fué la primera y la última vez que salí con él. Recuerdo que me caí del columpio, y él corrió a ver como estaba. Recuerdo lo que me dijo en el momento en que llegó a mi lado: "Bella, siempre que te caigas, tienes que volverte a levantar".Así era él. Y no le entendí, estaba claro que tenía que volver a levantarme para poder seguir jugando. Pero ahora lo entiendo. - se secó una lágrima que caía por su mejilla
- Mi padre era un hombre que siempre estaba por su trabajo. No estaba mucho conmigo, pero no podía echárselo en cara. Estuve una buena época odiándole por no dejarme salir a ningún lado. – rió tristemente. – pero, era mi padre, y a pesar de todos los defectos que pudiera tener yo le quería. Y el amor es así de simple. Y eso me lo había enseñado él. Mi parde solía decir "siempre hay algo por lo que la vida es maravillosa" y tenía razón. No era el mejor padre del mundo, pero era el mío, y eso era y siempre será suficiente para mí. Gracias. - y dicho esto volvió a sentarse para observar como despacio el ataúd de su padre se hundía debajo del suelo y se convertía en tierra. Como su padre pasaba a ser parte del mundo.
Se quedó a ver como colocaban la lápida, aquella que había sido hecha especialmente para él. Y se permitió llorar, dejar ir todo aquello se sentía en aquellos momentos. Se permitió sentirse culpable, y se permitió perdonarle a él y a si misma. Se permitió superarlo con el tiempo.
Y cuando ya no quedaba nada más que la tierra, Edward y Bella se fueron, dejando atrás un ataúd abandonado en medio del cementerio. Un entierro al que nadie asistiría.
2 meses después…
- No recordaba lo buenos que estaban.
- Lo sé, hacía mucho tiempo que no veníamos por aquí ¿verdad?
Ella asintió con una sonrisa.
- Bella yo…
- ¿Qué pasa?
- Quiero darte las gracias por elegirme…
- Edward no…
- No Bella – dijo él interrumpiéndole – no me refiero a lo de tu padre. Quiero darte los gracias por elegirme a mi para estar contigo.
- Yo no elegía Edward, lo hacíamos los dos –
Si miraron a los ojos.
- Tienes un poco de helado…
- ¿Dónde?
- Justo, aquí. – dijo ella dándole un beso.
- Creo que no ha acabado de quedarme claro.
Ella solo sonrió y volvió a besarle, esta vez con más ternura.
- Mmm, me gusta, creo que la próxima vez pediré el helado de chocolate.
Y comiendo sus helados se fueron calle abajo. Aquellas siluetas de dos enamorados que darían todo por el otro.
Los caminos de la mafia son difíciles. Pero como mi madre solía decir "Hay veces, en que las cosas no son como esperamos, son mejores".
FIN
Y eso ha sido todo amigos. Seguramente habrá un epílogo para acabar de dejar las cosas claras.
La verdad es que me siento muy pero que muy rara, y contenta y triste a la vez de haber acabado esta historia. Cuando la empece tenía en mente una historia y a medida que iba avanzando ha ido cambiando y desarollando más. La verdad es que aún no tenía pensado exactamente este capítulo, pero decidí que tenía que hacerlo antes de mi cumpleaños (que por cierto es hoy!!) y aquí está. Es realmente increíble porque es el primer fic que acabo en mi vida...xD
Quiero dar las gracias a todos los que han leido este fic. A todos los que habéis dejado review, a todos los que han agregado la historia a favoritos a alerta, a los que me han agregado a mi como escritora favorita. Muchsisisisisimas gracias! Nunca podré agradeceros lo suficiente por todo lo que me habéis ayudado a escribir este fic. Parece como que esté publicando un libro o algo...XD
SOIS TODOS GENIALES!
Seguramente habrá más rollo de este en el épilogo... pero una vez más, muchas gracias! por todo.
Un abrazo enormee!!
