EPÍLOGO
- Es raro que estemos haciendo esto ¿no?
- No Edward, claro que no lo es. - dijo ella - además, se lo prometí la última vez que nos vimos.
- Sí, lo sé. Pero no crees que sera un poco... no sé ¿incomodo?
- Claro que no. Venga, llegaremos tarde. - dijo ella tomándole la mano.
- Ahora voy - dijo él
- Recuerda que antes tenemos que pasar por...
- Si Bella ya lo sé - y acto seguido la acercó a él y le dió un beso.
Subieron en la moto del chico, aquella moto a la que tantos sitios les había llevado los primeros días de su aventura juntos, aquellos días en los que se conocieron, se enamoraron. Ella se cogió fuertemente al chico, y a él le encantaba esa sensación. No era como al principio, cuando se sentía incómodo ante su tacto, ahora se sentía... vivo. Sentir que ella le pertenecía. Que se pertenecían mutuamente, que daría todo por ella. Le sorprendía todo lo que podía sentir con solo tocarla, con solo rozarla aunque fuera con una simple caricia.
Llegaron a su destino y se bajaron de la moto.
- ¿Estás lista?
- Sí
Cruzaron las grandes puertas metálicas y caminaron hacia la lápida de Charlie Swan. El chico abrazaba a la chica. No porque ella estuviera mal, sino porque la apoyaba, y necesitaba sentir que ella estaba bien. Ella se separó cuidadosamente de los brazos del chico y adelantó dos pasos. Se agachó, sustituyo las flores mustias por unas nuevas y acarició despacio el nombre de su padre.
- Hola papá. ¿cómo estas? debes estar tranquilo aquí. - dijo ella sonriendo - ¿sabes? a mi las cosas me están yendo muy bien. Edward es todo lo que siempre he podido desear, en realidad, es más que eso, pero el no parece verlo de la misma manera. - se oyó un suspiro provinente de Edward - ¿Sabes que Emmett Cullen y Rosalie, su mujer, se fugaron juntos de Italia, cansados de la mafia? Supongo que éso es lo que hubieras querido hacer tú con mamá. Emmett le dejó dinero a Edward, para que veas que los Cullen son personas fieles y honradas. - hizo una pausa - tu amigo Billy Black debe estar por ahí contigo. Ya os imagino a los dos hablando de futbol y de deportes mientras os tomáis unas cervezas, como los grandes amigos que sois. Y estoy segura de que Carlisle está por ahí también. - rió - Nunca sabré si lo supiste en su momento, pero quiero que sepas que Scott murió en el momento en el que le disparaste. Te imagino sonriéndome ante estas palabras. Siempre has sido buen tirador y lo sabes.
- Te echo mucho de menos, nunca pensé que te echaría tantísimo de menos papá. Nunca me planteé que haría cuando llegara el momento en el que me dejaras para no volver nunca más. Y ha llegado demasiado rápido para mi, pero quiero que sepas que te doy las gracias por todo. Y por Edward. No le hubiera conocido sin ti. Te quiero papá. - se dió un beso en la mano y tocó la lápida, para enviarle ese beso a su padre.
Se levantó, y remplazó otro ramo de flores.
- Hola mamá. Supongo que ya has oído lo que le he dicho a papá. Seguramente estaréis juntos allí arriba y lo más seguro es que ya hayas oído lo que le he dicho a Charlie, pero tengo algo que decirte a ti en privado. Gracias por los libros, sé que querías que los viera algún día para ver que el amor sí existe. Siento tanto no haber podido disfrutar mi vida contigo, pero siempre estaras aquí conmigo. - dijo la chica tocándose el pecho.
Y dicho esto, acarició por última vez la lápida y se levantó, volviendo al lugar donde pertenecía, los brazos de Edward. Él la recibió como siempre lo hacía, con ese amor tan puro, tan real.
- Dile a Carlisle que he dicho hola, y dile que deje ganarte por hoy. - dijo el chico al viento con una sonrisa.
Y los dos juntos, tomados de la mano, salieron del cementerio.
Volvieron a subirse a la moto, y se dirigieron a la cita que tenían. El bar Lucciano's, en una parte de las afueras de Roma se encontraba frente a ellos. En el momento en el que llegaron ya les pudieron divisar, sentados en una mesa, mirándose como dos enamorados lo hacen.
- ¡Jacob! - gritó Bella sonriente corriendo a abrazarlo. Edward la sigio por detrás, tocándose el pelo nerviosamente.
- Bella, ¿cómo estás? -
- Muy bien ¿y tú? - respondió ella, entonces se fijó en la chica - Hola Leah, ¿cómo estas? - dijo ella sonriente dándole dos besos a la chica.
- Hola - le dijo Edward a Jacob.
- Hola -
- Escucha, siento lo de tu padre... - empezó a decir Edward.
- No, no tienes porque disculparte, sé que sabes lo que es pasar por ésto. - Edward le miró. - Escucha, sé que te dijeron que yo formé parte del grupo que mató a tus padres pero... no fue así.
- No importa. No se puede cambiar el pasado. -dijo el con una media sonrisa.
- Solo quería que lo supieras, ahora ven, cuéntame como te ha ido todo con Bella. -
Nadie dijo nunca que Paris y Romeo no pudieran ser amigos. Nadie les impuso que tuvieran que ser enemigos, quizá nunca lo fueron. Seguramente no.
- Te lo prometí y lo sabes. - dijo Bella - en serio, estoy muy feliz por vosotros, es bueno saber que todo esto ha acabado bien.
- Sí. La verdad es que pensé que nunca vendría a buscarme. - dijo Leah - en el momento que salí de la iglesia me quedé unos cuantos segundos observando fijamente a la puerta para ver si se abría y salía Jacob, pero la cosa no fué así, así que decidí irme a algún sitio lejos para olvidarme de todo. Me dirigí al aeropuerto y justo cuando iba a tomar el avión, Jacob aparecó delante de mí. - sonrió recordándolo - obviamente pensé que era un sueño y que mi imaginación ya estaba jugándomela otra vez. Pero no fue así, Jacob vino, me besó y nos fuimos juntos a Suiza. Volvimos hace tres semanas y hace dos días por fin pudimos contactaros.
- Que romántico. - suspiró Bella
- Bueno, no creo que haya nada más romántico que tu historia con Edward, Bella. - ella se sonrojó.- Oh vamos, sabes que tengo razón. - rió el moreno.
Y sin darse cuenta los cuatro hablaron durante mucho tiempo sobre todo aquello que había pasado y se habían perdido. Como cuatro viejos amigos que no se habían visto en mucho tiempo. Porque no importaba el pasado, no importaba que dos de ellos casi se casaran, que todos pertenecieran a distintas mafias ahora ya inexistentes, y menos importaba que algunos a veces se habían odiado. Hablaron, y sonrieron y rieron durante mucho tiempo. Y ¿sabéis que? eso era todo lo que querían. Porque no hay finales felices en la vida, pero hay cosas que se le parecen.
Siempre hay cambios. La vida es un conjunto de cambios, de encrucijadas. Cada uno de nosotros decide que camino quiere tomar, que vida quiere llevar. Quien quiere ser. Hay cambios buenos y cambios malos, cambios temporales o permanentes. Hay decisiones que cambian el destino. Pero las más importantes son las del corazón. Porque a pesar de que sabemos que pueden herir, ésas, las decisiones del corazón, son las que más importan.
Bueno, esto puede sonar muy cursi pero nunca podre agradeceros lo suficiente por vuestros reviews, vuestros favoritos, vuestras alertas, por todo. La verdad es que se me va a hacer muy raro poner "complete" a esta historia. Sinceramente, tendrían que inventar una palabra para agradecer a cantidades descomunales, gracias no es suficiente.
Me alegro de que os haya gustado, si es que os ha gustado. Es un epílogo un poco raro, por decirlo de alguna manera, seguramente esperabais el futuro de Edward y Bella tipo se casaron y tuvieron tres preciosos hijos a los que llamaron... pero nose, no soy mucho de eso, que cada uno le de un final que quiera.
Tenía dos epílogos y me ha costado decidirme entre uno de los dos, pero al final he acabado eligiendo este. No me pidais el otro (que no creo que lo hagais pero mira, una puede creérselo) porque no lo subire... jajja, es un pecado de dios subir eso.
Espero que nos volvamos a ver muy pronto, o yo en vuestras historias o vosotros en las mias si es que se me vuelve a pasar por la cabeza escribir un fic de nuevo. Y no se que mas escribir, y se que seguramente luego pensare que me he dejado muchas cosas, pero bueno, de momento asi esta.
Una vez más muchas gracias! No puedo deciros mas! GRACIAS! GRACIAS! GRACIAS!
Un beso y felicidad para todos!
