Cap. 2 Encontrándome con un par de esmeraldas
El día parecía tranquilo, a la mitad de la nada o más bien en medio del bosque más cercano a la ciudad, una mansión de campo de color blanco que le habían dejado sus abuelos descansaba un joven de 29 años, cabellos ébanos y dos esmeraldas por ojos, si Duke Deblin descansaba ahora en su única posesión, aquella que permaneció vacía durante años hasta el regreso de su dueño.
El joven descansaba en el jardín, ese hermoso jardín que sus fieles sirvientes se encargaron de cuidar, aquel que había sido plantado por aquel traidor que lo encerró en prisión todos estos años al cual quería a su lado todavía, si aun esperaba poder tenerlo a su lado así tuviera que acabar con todos a su alrededor, esta vez no fallaría, esta vez el seria el vencedor de esa guerra inconclusa que creyó haber perdido, hacia tres años que había salido de prisión, ahora para poder cumplir su anhelada venganza pues recuperaría aquella familia que le había sido arrebatada por su peor enemigo en los negocios, Seto Kaiba, aquel que enamoro a la persona que debiera estar a su lado ahora.
- Aquí lo tiene Señor-
Duke: gracias ya puedes irte
Aquel hombre se fue dejándolo de nuevo en sus pensamientos, ahora con una fotografía en sus manos en donde contemplaba aquel atractivo muchacho de catorce años, aquel al que era parte de su destrozada familia, observo la fotografía un chico rubio y ojos esmeraldas iguales a los suyos, si que le habían obedecido cuando pidió que le entregaran un niño que se pareciera a sus padres adoptivos, no pudo haber hecho mejor elección.
Duke: bien querido Kaiba, la guerra aun no termina
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La una y media de la tarde y la campana de la escuela anunciaba a los jóvenes que podían regresar a casa, uno en especial caminaba de la mano de su "mejor amigo".
Sunao: entonces te parece si terminamos el trabajo mañana en mi casa
Dam: claro siempre y cuando no me presentes a tu papá
Sunao: jajaja vamos si no es tan cascarrabias como parece
Dan: tal vez pero no quiero arriesgarme n.n
Sunao: ok, entonces nos vemos mañana
Dam: bien nos vemos
Se despidieron con un inocente beso en los labios, Sunao siguió caminando mientras Dam se dirigía hacia el lado contrario, caminaba de nuevo envuelto en sus pensamientos, cuando alguien le abrazo por detrás sosteniendo sus manos y poniéndole una toalla húmeda en el rostro.
Después de unos minutos perdió el conocimiento en brazos de su atacante…
Abrí los ojos tratando de acostumbrarme a la luz a mi alrededor, estaba en una recamara de color blanco, muebles de madera al lado de la cama en la que me encontraba había un balcón con puertas corredizas de vidrio, aun me sentía algo mareado, me pare con dificultad y me acerque al balcón, vi hacia afuera observando un hermoso jardín, era muy parecido al que había en mi casa. Fue hasta ahora que razone ¿Dónde estoy?, ¿Cómo llegue aquí?, veo por el balcón y lo único que observo es un espeso bosque rodeando la gran casa, por alguna razón siento como si ya hubiera estado aquí antes, no sé cuándo ni porque pero este lugar me es sumamente familiar, las repisas de las paredes están llenas de juguetes para un niño pequeño, ahora que veo toda la habitación esta decorada con temas infantiles, me acerco a la puerta y la abro con facilidad.
Camino por un pasillo, la casa es muy grande y cada vez tengo la sensación de que si he estado aquí antes, llego al final del pasillo encontrándome con unas escaleras, mi curiosidad es grande y decido bajar, llego al piso de abajo y veo otro corredor camino y veo una habitación con la puerta entreabierta, mi curiosidad gana de nuevo y asomo mi cabeza por la puerta pero no percibo nada así que la abro…
Duke: llegaste antes de lo que imaginaba, tu curiosidad es grande
Sunao: ¿q-quien es usted? – esos ojos, los he visto en otro lado, esos ojos color esmeralda son los de mi sueño!!!
