Hola!... Hoy fue un día muy feliz!, porque me junté con las chicas PPC, auque faltaba Arrayan (se te extrañó!). Así que decidí subir un nuevo chap.
Las invito a pasearse por el BLOG PPC, donde tenemos muchas sorpresas preparadas:
1) Podrás hacer un test y saber a qué casa (de las casas fundaras de PPC) perteneces!
2) Reto Crepúsculo... para los valientes que deseen llevar su romanticismo a lo extremo.
Asi que entren!.. el link está en mi profile.
Con respecto a las dudas... el capítulo pasado tiene dos flashback: la primera y la última escena. Pero, para evitar confusión, desde ahora en adelante todos los flashbacks serán en cursiva :)
Gracias por su apoyo!!.. les prometo que esta historia será muy interesante:
beautifly92, Emma.Zunz, shey, malucha, kurimoon, ly-draco, gryreinadecorazones, Mad Aristocrat, andeli Malfoy Cullen, Karix7, Gossip Giirl, Marie Malfoy, Jose C., xiiopaz, Xgirl1, jos Black, dUlCe InVieRnO, arrayan, Almanara.
Espero sus saludos! y ENTREN AL FORO :)
Ember.
Capítulo I: Comenzando la Misión: Conociendo al enemigo.
Hermione Granger se había transformado en una mujer multifacética que había aprendido a usar sus distintos dones para engañar a todo quien se le pasaba por delante. Nunca se le había dado bien seducir, pero en mentir había mejorado y, con su amplia gama de temas que podía tocar, los periódicos que la entrevistaban o las personas de importancia con las que se solía reunir la encontraban absolutamente encantadora.
Pero todo era actuación, esa vida perfecta y careta amable que mostraba no era nada más que una enorme mentira, después de todo lo sucedido... había tenido que aprender a mentir, mentirle a todos.
No era necesario que se arreglara más de la cuenta. Bastaba con que se dejara su cabello ondulado recogido sobre su nuca y se coloreara las mejillas con un leve rubor para que todos creyeran que la forma de vestir de la jefa del departamento de leyes internacionales era la manera exacta en que debía andar una mujer de vida profesional, seria e ilustrada.
¿Qué diría Parvati, la gran diseñadora de "Corazón de Bruja", si la viera vestida así?. Seguramente mataría a George por ese asesinato a la estética y de paso la obligaría a sacarse esa falda roída de un añejado mantequilla y le devolvería a su cabello opaco y lacio su ondulado y brillo natural.
Por suerte para George, Parvati jamás vería a la castaña. Y, a pesar de que se veía horrible, sabía que en Hermione había hecho un buen trabajo: Nadie la reconocería, jamás.
La chica llegó a la entrevista de trabajo transformada en una mujer de áspecto pobre y desarreglado. No sólo su cabello se lo dejó recogido con aquel pasador que Ron le había entregado como lo único, aparte de su varita, que podría llevar para ayudarse en el caso de que tuviera un problema y debiera abortar la misión enseguida. Sino que se untó en su cara una capa gruesa de maquillaje que la hacía parecer mayor y se puso unos lentes gigantes para esconder sus ojos haciéndolos parecer enormes bajo el aumento.
Si su misma madre la hubiera visto, no habría podido reconocer a su hija bajo aquel cambio.
La Mansión de los Nott, heredada después de la extraña muerte del padre a su hijo, era horripilante. Hermione no entendía cómo alguien podía dormir todos los días en ella y no volverse loco, claro que aún no había tenido ocasión de intercambiar palabras con el post Hogwarts Theodore Nott.
La fachada era gris, flanqueada de gárgolas y con un pórtico cubierto de enredaderas secas que le daba un áspecto de abandono total. No por nada necesitaban personal urgente.
Hermione rodeó el jardín descuidado, saltando los pedazos de mármol que alguna vez fueron estatuas neoclásicas, hasta rodear la enorme casa llegando a la entrada de servicio, donde, según la poca información que Cho Chang pudo ordenar, estaban haciendo las entrevistas.
La muchacha se impresionó a ver a Gregory Goyle de pie frente a una angosta puerta de madera y supuso que él debía ser el encargado de escoger a las personas de servicio, seguramente no podía encargarse de algo que requiriera mayor astucia.
No había cambiado mucho desde el colegio, sólo se vía mayor por la barba espesa que cubría su ancha mandíbula y había una cicatriz horrorosa que le surcaba la mejilla izquierda de su rostro, sólo haciéndolo parecer más rudo de lo que ya se veía.
Hermione encorvó un poco su espalda- nunca estaba demás un poco de actuación adicional- y se acercó hacia la puerta estrecha, esperando que Goyle no la reconociera tras todo el maquillaje.
- Buuuuuenoooos díaaaaaaaaas- saludó, alargando las palabras, como si hablar se le hiciera muy dificultoso.
Goyle enarcó una ceja y la observó, haciendo una clara mueca de asco al ver su rostro repleto de granos y esos enormes ojos que saltaban bajo el grueso vidrio de sus lentes.
- ¿Vienes por el empleo?- le preguntó, sin saludar de vuelta y limitándose a ver un pergamino que tenía en su mano.
Hermione cerró levemente los ojos y asintió. Estaba segura que Goyle jamás descubriría que todo era una actuación, asi que levantó su vista y asintió con pesadez, provocando que unos mechones de su grasiento y lacio cabello le taparan sus ojos.
- Sígueme- le ordenó.
Entraron por la estrecha puerta a un pasillo de piedra que no tenía nada que envidiarle a una celda. Un olor a moho envolvía el aire y los hongos se acunaban en las esquinas, disfrutando de la humedad que les brindaba el lugar.
Siguieron hasta llegar a una enorme habitación cubierta de cerámica que, por los implementos que habían en ella, debía ser la cocina.
Una gran cocina a leña estaba al fondo, siendo la única fuente de calor. Frente a ella había una gran mesa de madera y sobre la misma colgaban cacerolas, cucharones, cuchillos y otros extraños implementos que Hermione creyó herramientas útiles para llevar a cabo alguna tortura.
- ¡Mary Sue!- gritó Goyle a la nada, observando una puerta a la derecha que seguramente llevaba a las habitaciones de servicio.
Un crujido de madera se escuchó, y de la puerta apareció una mujer pequeña, rechoncha y arrugada. Su rostro estaba cubierto por manchas rojas desagradables a la vista y su nuca por un escaso cabello negro algo canoso.
- ¿Me llamaba, Señor?- peguntó con un chillido agudo y observó al hombre, escudriñándolo con sus penetrantes ojos negros.
- Ella es...- Goyle observó a Hermione, esperando que dijiera su nombre.
- Me llaaamo Kattiiiia, Kattiiiia Adeeel- respondió Hermione, sin salirse de su papel.
Goyle asintió y se alejó un paso hacia la puerta por donde habían entrado, sin dejar de mirar con asco a ambas mujeres.
- Ella viene por el trabajo, explícale qué debe hacer- le ordenó, buscando un papel arrugado en su bolsillo y sacando una pluma- de esas nuevas con tinta incluída- para anotar el nombre de la recién llegada.
Mary Sue asintió y se acercó a Hermione, sin sacarle los ojos de encima.
- Está bien...- murmuró y no despegó sus ojos de la castaña hasta que Goyle desapareció por el pasillo.
OoOoOoO
¡Por Merlín que estaba cansado!. Hace días que no dormía más de cuatro horas por noche y no se había podido tomar ningún día descanso, y eso que Harry era su jefe.
Y hoy debía salir a almorzar con su novia, como cada lunes, debía almorzar con su Lav- lav.
Ron caminaba distraído por el Ministerio de Magia, saludando a todo aquel que se le acercaba felicitándolo por el robo que había evitado el viernes pasado y sonriendo a quienes aún le pedían autógrafo por ser uno de los hombres más conocidos en el mundo mágico.
Nunca faltaba la abuelita que decía que era fan suya, o el niño que le decía que quería ser como él. Y aunque era agotador contar tantas veces la misma historia, Ron era feliz con esa atención.
Entre el mar de gente pudo vislumbrar, gracias a su elevada estatura, que un ascensor vacío abría sus puertas, y sin pensarlo dos veces corrió hacia él, esperando alcanzarlo antes de que se repletase.
- ¡Cuídado!- le gritó entonces una voz, justo cuando él había sentido que un pequeño pie había sido pisado por su gran zapato.
- Lo siento- se disculpó parando de inmediato y volteándose para ver a quién había lastimado.
Ante sus ojos una persona se irguió y descubrió su rostro de la capucha oscura que lo cubría.
- Parkinson...- murmuró él, quedando con pocas palabras ante aquel encuentro que no se esperaba. Hace años que no veía a la Slytherin en vivo y en directo, no desde que su fama se había acrecentado a pasos gigantes, haciendo que, por lo general, ella pareciera andar media escondida del público.
- Weasley- dijo ella sin ese típico tono de desdén y clavó sus ojos azul pálido en el rostro impresionado de Ron Weasley.
Pansy se veía tal como las fotografías de ella que Ron había visto hace sólo unas semanas. Su cabello lacio y oscuro caía brillante sobre sus hombros, y su nariz recta y afilada le daban ese aire aristocrático del cual había salido su nombre artístico "Blue Queen". Sus canciones eran conocidas en todo la comunidad mágica, y esa fama se acentuaba con el aire misterioso de toda su persona.
Pero bajo sus ojos una lágrima cubría su mejilla, una lágrima que de súbito cayó hasta su mentón.
- Lo siento, por pisarte. No fue mi intención- se disculpó el pelirrojo, bajando su mirada avergonzado y sintiéndose intimidado ante la presencia de aquella mujer, nunca era bueno interrumpir a una mujer cuando lloraba.
Ella alzó una ceja, admirando como Ron se veía bastante más guapo de lo que ella recordaba, aunque ese aire infantil aún no desaparecía por las pecas que le cubrían la nariz. Sonrió de medio lado, con esa mueca de suficiencia y se volvió a cubrir la nuca, sin esconder su rostro.
- Cuidado para la próxima. Recuerda que mi voz y mis pies son mi trabajo- le señaló, sin limpiar la lágrima que aún colgaba de su mentón- nos vemos, Ronald Weasley.
Y sin agregar nada más se dio media vuelta, desapareciendo de inmediato de los ojos del muchacho, pero con sus palabras todavía danzantes en el aire... ¿Acaso dijo "nos vemos"?, se preguntó Ron, quedándose quieto en medio del tumulto hasta que la puerta del asensor se cerró tras él.
OoOoOoO
Las cortinas cerradas no permitían señalar si aún era de día en el exterior del despacho, y el silencio en el que todo estaba sumido tampoco ayudaban a determinar si el muchacho estaba vivo o muerto con su cabeza apoyada en el escritorio.
Llevaba un buen rato así, divagando acerca de la misión tan apresurada a la que había enviado a Hermione y las posibles consecuencias que eso podría traer. Aún estaba sentido con ella por todo lo que había sucedido, pero si perdía a su amiga su alma jamás se podría recuperar.
Un golpeteo interrumpió su pensamiento de la tarde e hizo que elevara su rostro hacia la única puerta que había en la habitación.
- ¿Si?- preguntó con voz cansina, sentándose derecho sobre su silla de cuero y esperando ver quién lo iba a interrumpir. Seguramente es Ron para contarme cómo le fue a los Cannon en el partido, pensó.
- Buenas tardes, Harry- lo saludó Cho, entrando con su ajustada túnica azul sobre la cual llevaba un delantal blanco que delataba su trabajo en el Ministerio: "Delagada del Departamento de Misterios".
- Hola, Cho- le devolvió el saludo, invitándola a sentarse mientras encendía una lámpara de aceite a su lado- ¿Noticias de Hermione?-.
Cho cruzó sensualmente sus piernas al sentarse y llevó su cabellera a un lado de su cuello, tal como siempre lo hacía cuando se dirigía a él.
- No, pero tengo otra noticia que te puede interesar- le dijo, apoyando sus codos en el escritorio de caoba tras el cual estaba Harry y sonriendo mientras batía sus negras y encrespadas pestañas.
- Cuéntame- le pidió él, con su voz seria y su ceño levemente fruncido.
Ella volvió a sonreír y acercó su rostro un poco más al de Harry.
- Desapareció una profecía de el departamento- le índico en un susurro- una profecía muy antigua que nadie había podido decifrar aún-.
- ¿Tú sabes qué es lo que dice esa profecía?- le preguntó él, manteniendo su rictus serio y acercándose también a la chica.
Cho volvió a sonreír y rozó con su mano la mano de Harry, en un gesto que no pasó desapercibido para él.
- Sí, Harry, y quiero que me ayudes a descifrarla- le señaló y sonrió descaradamente, sacandos de su bolsillo un estirado sobre- lee... quizás tú puedas deducir qué quiere decir-.
OoOoOoOoO
Hermione había escuchado con atención las indicaciones que Mary Sue le había dado, aunque se había mostrado algo tonta para entender - era mejor pasar como estúpida- se decía.
Siguió a la mujer por toda la casa, viendo como era muy necesario una exhaustiva limpieza en la Mansión y asintiendo cuando se le daban indicaciones estrictas de no entrar a ciertas habitaciones.
La mujer le había explicado que el distinguido señor Theodore Nott, por lo general estaba en su despacho trabajando o en su habitación durmiendo. Sólo ella debía ser la encargada de alimentarlo y, por lo tanto, no debía interrumpirlo, limitándose a limpiar mientras ella se dedicaba de servir al jefe.
Hermione asintió hacia aquella orden, orden que le pareció que debería romper para saber qué cosa extraña sucedía ahí, y siguió a la mujer de vuelta a la cocina, donde de inmediato le pasó una cubeta con agua y jabón y un trapero para que limpiara todos los pisos de mármol de la casa.
Así fue que tomó la cubeta con cuidado y salió hacia el pasillo, estando absolutamente segura de dónde pretendía limpiar: fuera del despacho del dueño de casa.
Avanzó por los pasillos oscuros pasando el trapeador distraídamente, hasta llegar frente a la puerta que minutos antes Mary Sue le había mostrado. Hermione sabía que Nott estaba ahí, podía escuchar con claridad el rasgeo de pergaminos desde la puerta levemente entreabierta.
Se acercó con cuidado, intentando no hacer mayor ruido mientras sujetaba el trapero, y se acercó atenta a cualquier susurro que el hombre pudiera procurar. Pero antes de que alcanzara a acercarse a una distancia prudente una luz verde brilló desde la chimenea y la castaña supo que alguien había llegado al despacho.
- Draco...- murmuró una voz cansada, voz que seguramente sería de Nott.
- Ahora viene Blaise- avisó la voz siseante de Draco Malfoy, que a Hermione no le costó reconocer... Ella jamás podría olvidar todos los insultos que había recibido de parte de esa voz, una voz que traía a su mente los peores recuerdo del último tiempo.
Sus manos se tensaron alrededor del palo de la escoba que sostenía y su rostro se puso pálido, como si el sólo escuchar esa voz significara revivir cada una de las pesadillas que la envolvían durante la noche, pesadillas que no podía evitar evocar.
Otra luz verde volvió a brillar y una tos ronca se escuchó.
- Nott... ¡podrías limpiar tu chimenea de vez en cuando!- se quejó Zabinni, sin dejar de toser.
Hermione se apegó un poco más a la pared y dejó el trapero apoyado junto a ella. Si habían tres Slytherin y ex mortífagos reunidos en una pieza, nada bueno se podía estar cocinando ahí, menos si uno de aquellos mortífagos era Draco Malfoy.
- Ya contraté a alguien para que lo hiciera, Blaise, pero sabes que no puedo darme el lujo de tener a muchas personas merodeando por la mansión- espetó la voz de Nott, sin perder la calma, a pesar de su tono autoritario- debo mantener las apariencias-.
- Lo sé- refunfuñó Blaise, corriendo una silla.
- Bueno, a lo que vinimos- dijo Draco, acercándose peligrosamente a la puerta provocando un espasmo en el corazón de Hermione-, pero será mejor hacerlo a puerta cerrada...- murmuró y la castaña sólo pudo ver como una pálida mano corría la gruesa puerta de madera, dejándola con su corazón acelerado del otro lado.
Si Malfoy tomaba la precaución de cerrar la puerta en una Mansión casi deshabitada es por que algo se traían, algo que ella debería averiguar.
Primer enceuntro "indirecto" entre Draco y Hermione... pueden ver que ella le teme de sobremanera al rubio, ¿qué le habrá hecho él?
Profecía!, ya sabremos qué deducirá Harry de ella... ¿Tendrá algo que ver con los mortífagos?
Pansy Parkinson es una cantante famosa, entonces ¿Por qué lloraba?... Y aquel encuentro en el Ministerio... ¿qué consecuencias traerá?...
El dato ¿Les gustó el nombre "Mary Sue" para la ama de llaves xD?
Espero comentarios... la acción ya se viene!...
besos!
