Hola!!... Queria subir un chap, es por eso que estoy robando un computador (con teclado sin tildes) para subir un nuevo chap de Dulce Traicion.
Los intivo al Blog PPC, donde he convocado a un desafio muy entretenido en el que estan invitados a participar.
Tambien los invito al foro de Peter Pan Complex, pueden entrar a traves de mi perfil, hagan click en "my forums"..
Muchas gracias por sus reviews!, y disculpen los tildes :(.
besos!
Ember.
Capítulo IV: Misión abortada.
Su mirada estaba fija en quel marco de madera, un hermoso marco que resguardaba la última foto de ella que él había podido rescatar.
Podía observar como el viento primaveral le golpeaba las mejillas sonrosadas, riendo cuando un mechón de cabello rojizo se escapaba hacia sus ojos, impidiéndole ver con claridad. Su mano pequeña se aferraba a aquel girasol que él le había regalado ese día por la mañana, y le sonreía a la cámara... o mejor dicho le sonreía al amor de su vida que estaba tras el lente, preocupándose de imprimir aquel segundo en un recuerdo peremne.
No podía olvidar cómo le había dicho "te amo" después de que ella le revelara tan buena noticia, y aún menos podía borrar el recuerdo de esa lágrima de alegría que bajó por su mejilla hasta perderse bajo su mentón.
- ¿Por qué, Ginny?- le preguntaba a la fotografía, esperando que la dulce voz de ella le respondiera... que la dulce voz de su pelirroja respondiera cada una de sus dudas.
Y la fotografía seguí ahí... repitiendo una y otra vez la misma escena, mientras él la observaba, la observaba anhelando que ella estuviera junto a él para observarla también.
Se sentía tan culpable de haberla perdido que no había podido evitar enojarse con todo el mundo por el dolor desgarrador que sintió en su corazón. Durante tres meses desapareció de la vista de todos sus conocidos y se encerró como un ermitaño en una lejana cazocha a la salida de Londres... sin hablar con nadie, hasta que las lágrimas se evaporaron de sus ojos, y él pareció olvidar cómo sentir.
¡Es que la vida era tan injusta!, tan injusta que él no lo podía soportar...
- ¿Por qué desapareciste, Ginny?- preguntó una vez más- ¿por qué me dejaste solo?- repitió, como se repetía todos los días cuando amanecía solo.
Y la extrañaba, la extrañaba más que lo que podía extrañar al mismo sol... porque Ginny era su sol, y él era la luna que brillaba sólo porque los rayos amarillentos golpeaban su superficie.
Se levantó de la silla y tomó la nota que había llegado hace sólo unos minutos a sus manos. Tomó su chaqueta del colgador que pendía junto a la puerta y dejó el pequeño departamento... no despidiéndose de nadie, porque no había nadie ahí.
Y caminó con lentitud por el trecho que lo separaba del ministerio...
Hermione había vuelto antes de lo previsto... y ella no era de las que dejaba a media una investigación.
OoOoOoO
Y ahí estaba sentada, con sus piernas cruzadas y su disfraz horroso, sobre la silla del despacho de Lavender Brown.
Muchas veces había estado ahí, siempre en búsqueda de algun método para interceptar una forma más cómoda de viajar. Y Lavender siempre la ayudaba, entregándole de ese nuevo polvo flu que estaba en prueba- y que evitaba que el usuario llegara mareado como borracho a su destino- o dándole uno que otro traslador ilegal que recién había puesto en funcionamiento.
El despacho era pequeño. Sólo tenía un escritorio y un par de sillas. Pero el gran ventanal del fondo y la chimenea amplia que ocupaba toda una pared, ayudaban a la ilusión de que se viera aún más grande de la realidad.
- ¿Quieres más agua?- le preguntó Lavander, cediéndole un vaso con el líquido transparente sobre el escritorio- Te ves sedienta-.
Hermione negó con la cabeza y unos mechones grasientos se escaparon a su rostro, cubriéndolo como si se avergonzara de no beber.
Lavender escudriñó con sus ojos canela la actitud tímida de su amiga y asintió a su vez, llevando su cabellera cafesosa contra la ventana y apoyando ambos brazos cruzados sobre su pecho.
- ¿Quieres hablar?- le cuestionó, observando de reojo el reloj que estaba junto a la foto de ella y su novio- Won- Won- , mientras se preguntaba por qué él tardaba tanto.
Por suerte su pregunta no tuvo tiempo de ser respondida y por el umbral de la puerta apareció Ron, con sus mejillas sonrosadas por la carrera hacia el despacho de su novia y el maletín de cuero sujeto en su mano, el cual dejó a un lado junto a la puerta antes de acercarse.
- ¡Won- won!, que bueno que llegaste- exclamó Lavender, levantándose de inmediato para ir a saludar a su novio con un efusivo abrazo- Hermione no me quiere decir nada respecto a qué sucedió-.
Ron respondió al abrazo de su novia, pero no se detuvo a besarla como siempre lo hacía al llegar y llegó rápidamente junto a su amiga, que se veía débil y perdida sentada sin no saber qué hacer.
- ¿Qué pasó, Herms?- le preguntó, agachándose junto a ella y tomando una de sus manos- ¿por qué abortaste la misión antes de tiempo?-.
La castaña lo observó, enterrando sus ojos miel en el rostro de su amigo y pasándole la nota arrugada que tenía en su mano.
- Es lo único que encontré- le señaló, con su voz apagada, casi como muerta- no sé si servirá-.
Ron asintió ante aquella palabras y dejó el papel negro arrugado sobre el escritorio, preocupado de que Hermione se mostrara tan reacia a responder sus preguntas.
- ¿Le enviaste una nota a Harry?- preguntó de pronto el pelirrojo a su novia, la cual observaba la escena desde la esquina opuesta del despacho.
- Sí, tiene que estar por llegar- respondio Lavender- volviendo sus pasos hacia la silla que siempre usaba y bebiendo el vaso de agua que la castaña había rechazado.
Ron asintió y volvió a observar a su amiga, que parecía otra persona bajo su horrendo disfraz... Realmente George había hecho un trabajo estupendo, y no se imaginaba que alguien la hubiera podido reconocer con todas esas capas de maquillaje encima.
Pero cuando iba a repetir su pregunta, cuando pensaba ahondar en por qué había vuelto antes del tiempo previsto para su regreso... la puerta se abrió, y por ella entró Harry, con su caminar pausado y sus ojos verdes apagados.
- ¿Qué pasó?- preguntó de inmediato, sin saludar a nadie y caminando directo hacia Hermione- ¿Ya encontraste lo necesario?.
La castaña elevó su mirada y lo escudriñó, limitándose a negar como toda respuesta a su pregunta.
- No quiere hablar- le explicó Ron a su amigo, levantándose- pero me pasó ésto... fue lo único que encontró-.
Harry asintió con pesadez y tomó entre sus manos la esquela negra que Hermione había traído. Alzó una ceja mientras avanzaba en las lineas de aquel papel y le entregó rápidamente la nota a su amigo, ante la curiosa mirada de Lavender que se moría por leer...
"Estoy maldito, tanto así que a veces me es difícil escuchar el palpitar de mi propio corazón.
Aquellas cosas que eran tan importantes para mí, dejaron de ser relevantes... porque ya no soy bello.
Y no lo soy porque él dicidió controlar toda mi vida de esa forma".
Ron desvió sus ojos del papel a Harry y de Harry al papel, sin entender qué querían decir esas palabras. ¿Quién estaba maldito, y qué tenía que ver ello con la investigación?.
- ¿Maldito?... ¡pobrecito!- exclamó Lavender, quien había terminado de leer sobre el hombro de su novio- imagínense lo que debe ser estar condenado a ser feo-.
Harry observó a Lavender y luego dirigió sus ojos a Ron, quien negó en silencio ante el comentario de su novia.
- Hermione- llamó Harry, intentando matizar el duro tono de su voz- ¿dónde encontraste esto?-.
La muchacha levantó la mirada y clavó sus ojos miel en los verdes sin vida de Harry. Se puso de pie, demostrando con ello que no estaba herida y caminó hacia el ventanal, dejando que la luz del sol de media tarde golpeara su perfil.
- Bajo el escritorio de la biblioteca de los Nott- señaló, contemplando el atardecer que comenzaba a depuntar en el horizonte- y te puedo decir que se están juntando, lo sé, pero que no hay pruebas de ello- su voz sonaba calmada, como el ruido del agua de una tranquila laguna- y que todos los días en la tarde, Malfoy y Blaise llegan a la Mansión de Nott y conversan con él... durante horas a puertas cerradas-.
Harry asintió y se acercó unos pasos cerca de la chica, pero no se atrevió a rozarla ni a abrazarla... como antes lo solía hacer.
- ¿Y por qué volviste, Hermione?, ¿qué te hizo volver?-.
La castaña ladeó su rostro hacia abajo, haciendo que sus ojos brillaran con mayor intensidad, y se volteó lentamente... sin molestarse en responder.
- Estoy muy cansada- señaló- Lavender, ¿te importaría prestarme un baño?... necesito sacarme este disfraz-.
La muchacha miró a su novio ante aquella pregunta, y esperó a que éste asintiera para guiar a Hermione fuera de su despacho, hacia el baño que estaba en el pasillo. Y mientras ambas se alejaban sin intercambiar palabra alguna, Ron observó a su amigo con una arruga cruzando su frente jovial.
- Nos está ocultando algo importante, Harry- le dijo- algo que tendremos que averiguar-.
- No te preocupes, Ron... ya hablará, tú sabes que Hermione siempre termina confiándonos sus miedos-.
OoOoOoO
Subía lentamente los escalones, con las gotas de agua aún cayendo de su cabello húmedo. Estaba cansada, muy cansada, y el volver a casa sólo significaba que debía comenzar a actuar... que debía ocultarse tras una careta.
Se detuvo frente a la puerta de su departamento, en un antiguo edificio muggle muy cerca de Diagon Alley. Y mientras del bolsillo de su vestido sacaba la llave, buscó con su otra mano el anillo que había guardado en el falso de su vestido, para evitar que en una caída se pudiera extraviar. Sonrió con nostalgia cuando observó la argolla dorada y lisa en la palma de su mano y la coló por su dedo anular, resbalándola con cuidado.
Entró a un vestíbulo pequeño y de techo alto, muy típico de aquellas antiquísimas construcciones que rodeaban aquel barrio de la ciudad. Observó su imagen en el espejo que había en la pared de al frente y contempló cómo era volver a ser ella misma, con sus risos castaños rodeando su rostro y su boquilla pequeña brillosa por un gloss.
Dejó la chaqueta que llevaba puesta colgando del perchero que flanqueaba la entrada, y caminó despacio hacia la bifurcación a la derecha que seguía por el camino, en dirección a la sala. Sus pasos parecían seguros, golpeando con sus tacos agujas la cerámica oscura que cubría el piso, y la sonrisa en su cara demostraba entereza, aunque por dentro se sintiera absolutamente rota.
- ¿Hermione?- preguntó la voz grave de un hombre, antes de que unos pasos rápidos se escucharan desde el otro lado del departamento donde estaba la habitación.
La castaña se detuvo en la entrada de la sala de estar y se volteó para recibir con una sonrisa a aquel que siempre la esperaba llegar.
- ¡Oliver!- exclamó, con sus ojos brillosos por el ver a su esposo frente a ella. Y ambos se fundieron en un abrazo, sintiéndose completos al tener al otro a su lado...
Él besó su frente con ternura, emocionado porque ella había llegado sana y salva hacia su hogar, tal como siempre lo prometía. Y ella aceptó ese beso cerrando sus ojos, sintiéndose segura ahora que él estaba ahí para protegerla.
Oliver llevaba una camiseta blanca ajustada a sus pectorales y el pantalón corto que usaba para trotar aún tenía marcas de barro sobre su superficie. Pero eso no le importó y abrazó con más fuerza a la mujer de su vida entre sus brazos, sintiéndola mínima y vulnerable con el cabello húmero mojando sus bíceps. Hermione se acurrucó sobre su pecho y aspiró ese aroma varonil que brotaba de él... reconociéndolo como el aroma que tantos sentimientos distintos despertaba en ella.
- Te extrañe...- le murmuró él emocionado, soltándola de a poco y guiándola hacia el sofá principal, donde ella se sentó en el mullido cojín de cuero.
- Yo también- le respondió y aceptó gustosa la caricia en la mejilla que él le propiciaba.
- Estás empapada.. ¿quieres un té?, con limón, tal como te gusta- le preguntó, sonriéndole mientras se acercaba al rostro de su esposa para depositar en sus labios un casto beso.
La castaña negó y lo besó a su vez, acariciando con una mano su pecho y atrayéndola con la otra hacia ella... hazme olvidar, pensaba mientras lo besaba, hazme olvidar su mano en mi pierna...
Oliver no pudo evitar sonreír hacia aquel movimiento demandante, y tomó con ambos brazos a la chica y la levantó para llevarla a la habitación... a aquella alcoba sagrada donde solían amarse.
Fue así que la depósito sobre el edredón rijizo, y observó sus mechones mojados colarse entre los cojines, mientras los brazos de ella lo atrapaban por el cuello y sus labios jugueteaban con su oreja...
Él se tendió a su lado y se dehizo de su propia camiseta, para después colar sus manos bajo la blusa de su esposa y sentir su vientre plano congelado por el frío exterior.
- Apaga la luz...- le pidió ella, atrapando con sus dientes el cuello de su amado y dejándole una marca digna de vampiresa.
Él se despegó levemente de su cuerpo y observó sus ojos miel brillantes en la claridad de la habitación. Desde que había vuelto de su desaparición anterior siempre le pedía apagar la luz cuando hacían el amor... y aunque igual ella era irresistible, y su aroma a fresa lo volvía absolutamente loco... no podía negar que las ansias de verla desnuda con los rayos de luz golpeando su piel, se acrecentaba cada día más...
- Quiero verte, amor- le susurró, acariciando su vientre hasta llegar bajo la barba de su sostén- déjame verte-.
Hermione se tensó ante aquel ruego y de forma inmediata cerró sus piernas, negándose a la posibilidad que él la puediera ver... que Oliver pudiera ver aquella marca.
- No- dijo ella, con su voz firme y sus ojos oscurecidos ante el temor-... no quiero-.
- ¿Por qué?- le cuestionó él, atrapando con un brazo la cintura de Hermione y acercando sus propios labios a aquella pequeña boca que lo llamaba.
Ella no respondió aquel beso húmedo y calido de los labios de su esposo, temiendo que si lo hacía él podía dejar como olvidada su petición y volvería a envolverla entre sus brazos... con la luz aún encendida sobre ellos.
- Por favor... amor- le suplicó con la voz más dulce que pudo entonar, y antes de que él se pudiera negar nuevamente, ella se soltó de aquellos brazos que la aprisionaba y apagó la luz en el interruptor que estaba junto a la puerta.
Oliver meneó la cabeza aún acostado sobre la cama, y percibió en la oscuridad la sonrisa triunfal de su esposa, sabedora de que había sido más rápida y de que, otra vez, no lo dejaría admirar su desnudez.
Hermione se hincó sobre la cama y se lanzó sobre el cuerpo fuerte de Oliver, seguida por aquel aroma a hombre que tanto le gustaba... y besando sus labios con fiereza, intentando olvidarse de lo vivido y de lo que le venía vivir... atacó con ahínco el labio inferior de su esposo y se dejó llevar... aunque jamás pudiera borrar de su memoria todo lo que Malfoy le había hecho...
Y fue así que dejó que él la desnudara con una seguidilla de besos traviesos, que iban dede su bajo vientre hacia sus senos, para ahondar en su cuello hasta terminar en su boca jugosa, abierta a sentir todo lo que él la hiciera sentir...
Pero con cada caricia dulce que él la mimaba, y con cada palabra cariñosa que paseaba desde un "te amo", hasta "no podría vivir sin ti"... ella sentía que su corazón se trizaba. Porque algo dentro de sí le decía que ella ya no le pertenecía a él, que ella ya no se pertenecía ni siquiera a sí misma... y que aquella elegante "M" que ornamentaba su pierna, aquel trazo verde que la había dejado estigmatizada de por vida... sólo había logrado demostrar que su cuerpo ya no tenía otro dueño aparte de su secuestrador... que ese imbécil, sádico, violento, bruto y maldito Draco Malfoy...
- ¿Todo salió tan bien que volviste antes?- le preguntó Oliver, abrazándola después de poder recobrar el ritmor normal de su respiración y con su espalda aún sudada por todo el placer dado y recibido.
Ella tensó sus labios en la oscuridad, y se volteó hacia su esposo, besando sus labios con dulzura antes de responder.
- Más que eso... te necesitaba, y no soportaba estar sin ti- le respondió, odiándose por no poder decirle la verdad, sintiendose abochornada por pensar en que no podía confesarle todo lo sucedido durante el mes que estuvo prisionera.
Él sonrió ante aquella respuesta y besó su cuello, atrayendo aquella cinturita de avispa hacia su torso desnudo...
- En ese caso.. recuperemos el tiempo perdido- .
Si!.. nuestra Hermione Granger esta casada.. y con nadie mas ni nadie menos que Oliver Wood...
ya veremos lo complicada que sera la relacion de Draco y Hermione... no?
Harry echa de menos a Ginny.. pero no es para menos, no creen?
y bueno... ya veremos que otras cosas sufrio Hermione durante su mes de secuestro...
y.. dira la verdad?, Draco hara algo al respecto?..
espero sus comentarios!!
besos!
