Hola!:

Este Capítulo va dedicado a Mad Aristocrat por su Cumpleaños!

Estoy muy feliz!, el fic repuntó y ahora sí sé que hay gente que me lee :).

Avisos: Invitados todos a entrar en nuestro BLOG PPC. Es muy entretenido y mucha gente nos visita!... (el link está en mi perfil)

También están invitados al foro, que seguramente está algo botado, pero cuando tenga vida denuevo (después de mis pruebas) prometo que será un foro entretenidísimo :), el link en "my forums" en mi perfil.

Respondiendo rr:

Marie Malfoy: Que bueno que te gustara :). Espero que te guste este también.

Karix7: Jajaja, te sorprendí?... sí!!, con Wood!!.. Y soy mala, muuuy mala. Ya verás. En cuanto a los limoness, veremos que tal evoluciono en eso.

ly-draco: Sì, con Oliver (Ember babea..), Ya verás a qué se refiere eso de que Draco es su dueño, pero la marca ya es una pista. Gracias por leer!!

CiNtHiA: Es que a ella le da entre vergüenza y humillación decirle a Oliver lo de la marca. Y yo también odio a Draco... pero es ese odio amor que te dan ganas de besarlo mientras lo golpeas xD!

jos Black: Uy!.. sipues Jos!, está casada con mi Oliver querido!!.. y respecto a lo de Ginny, ya verás... tús abes que me encanta sorprender, quien sabe. Sí, pobre Harry... a pesar de que lo amo, siempre lo hago sufrir :S... Nos leemos!! :)

fiona garay: Pobre Fiona!, caíste en el mundo de los fics (son adictivos, es verdad). Claro que seguiré escribiendo!!.. lo juro!. Nos leemos!

andeli Malfoy Cullen: Que bueno que te gustara!!. Sí, lod e Oliver era una sorpresa que les tenía reservada :). Gracias por leer!

Emma.Zunz: Amiga!!.. tengo PC (que emociòn), asì que ahora me leeré tu reto (no he leído nada /) Y sipo, tú sabías, pero bueno... asi me das tu opinión acerca de cómo se desarrolla la historia. Te quiero!!

Santalia: jajaja, sí!!, es un Dramione, no se preocupen...!! Aunque cada día parece que se odian más en vez de amarse, pero confíen en mí :). Ya veremos qué sucedió con Ginny!

malucha: Aquí viene un flash back. Intentaré poner un capítulo por medio algún flashbacks (aunque cuando lo amérite pondré más) Gracias por leer!

Mad Aristocrat: Feru!!.. qué decir?, esta chap va dedicado a ti con todo mi corazón!! Se te quiere Hitleriana!.. y espero seguir sorprendiéndote con mi "historia oscura" (tú también haces lo tuyo con Tu verdugo) besos!!

karyta34: Que bueno que te guste tantoo!!.. ya se verá quá sucederá con Draco, porque te aseguro que tiene algo pensado!! besos!!

Coniwi-pops: Hola!! Gracias, me encanta tener nuevas lectoras!!. Pues esperarñe tu rr con el extenso comentario..!! :) Y eres más que bienvenida a leer todos los fics que he escrito (son poquitos, pero empecé a escribir en Enero recién) besos!

salesia: Jaaa!. Hola!!... Pues, no te puedo responder si Luna está o no muerta (ya lo sabrás... cuando llegue a esa parte del fic), y con respecto a Ginny, ya verás. Sì!, Lucius Malfoy usó su gran carisma y salió primer ministro, de hecho es un muy buen primer ministro... tiene gran vocación pública o, por lo menos, eso es lo que se ve xD!. Qué pasó durante ese mes se irá revelando en los flash backs, pero sí, Draco la "tatuó" en el alma.. de cierta forma... la dejó marcada de por vida. Cuándo se casó con Oliver, pues este fic es cuando nuestros protagonistas tienen 25 años (7 años después de DH)... y te puedo decir que (como adelanto) que tuvieron dos bodas: una muggle (para la familia de Hermione) y una mágica (ya escribiré acerca de esa)... gracias por leer!!. besos!

Josefina C.: Ja!, te confundían?... jajajaa, nah!m yo siempre supe que eras niña (a veces diabólica del otro lado de la cordillera, pero niña igual) Que bueno que lo leíste, cuando me meta en msn lo comentamos, y me dices qué pasó durante esta semana :S... Fuerza!! besossososo!

beautifly92: Enganchada?... Sí!!, ahora es cuando ya me meto de lleno en la historia (los otros capítulos fueron más... introductorios) xD! besos!

drajer: Hola!!... tanto tiempo, sí, se extrañaban tus reviews. Estabas enferma?, qué te pasó?. Que bueno que estás bien y que puedes seguir leyendo :). Esta historia es un poco distinta a "Fatales...", no sólo nuestros protagonistas son más maduros, sino que también es más oscura y tiene un mayor trasfondo. Espero que te guste mucho!!... un besote!

Ahora los dejo con el chap.

Ember.

Capítulo V: Pesadilla

¿Qué hago aquí?, ¿qué quieren conmigo?, se preguntaba una y otra vez Hermione, con su cuerpo lánguido estirado sobre los tantos cojines que cubrían el suelo de la alcoba.

Después de haber sido marcada, y de haber soportado el gran dolor que significaba que una pluma afilada desgarrara trazos sobre su piel, el hombre de la máscara ordenó a que la llevaran hacia una habitación que quedaba al lado contrario de las celdas donde antes había estado. Fue así que llegó a esa alcoba de paredes circulares, blancas y altas... sin ventana alguna que permitiera saber cómo estaba el mundo exterior, pero con una tenue luz pálida que iluminaba todo durante las horas- que ella calculaba- duraba el día.

Aparte de la puerta de salida, había una a un lado que llevaba a un lujoso baño de azulejos rosa. La gran bañera blanca se posaba en el centro, y decenas de velas aromáticas y sales relajantes la rodeaban. Frente a ella estaban los ganchos con toallas limpias, y junto a ellos un espejo de cuerpo entero que le permitía observar lo flaca que estaba... lo muerta que se veía.

No sólo su encierro había sido modificado, sino que también todo su ser. Ahora tenía que vestir un vestido ligero, casi como una enagua, que le quedaba holgado a los lados de su cuerpo y que apenas cubría sus largas piernas, parecido a una camisa de dormir de aquellas propias para la Luna de miel.

Hace días que no consumía alimento sólido que la mantuviera firme, pero sus secuestradores se habían preocupado de que todos los días bebiera de un sorbo un brebaje dorado, muy dulce, que se transformaba en lo único que se le daba para que no muriera de inanición. Era así como día tras días aparecía el hombre de la máscara en su habitación, y le ofrecía un vaso con el líquido que ella en un principio se había negado a tomar, pero cuando el instinto de supervivencia demandó con más fuerza que su voluntad... sólo el paso de aquel brebaje por su garganta le dio cierta tranquilidad.

Un chirrido de la puerta la sacó de su letargo, obligándola a abrir sus párpados con la pesadez de un perezoso para ver a quien ya sabía que iba a entrar.

- Granger... - susurró la voz aplacada por la máscara de plata, entrando con su andar elegante a la habitación y cerrando tras de sí la puerta- ¿Cómo dormiste?-.

Hermione se incorporó tras aquella pregunta y frunció el ceño, segura de que la causa por la que él le hacía aquella pregunta era que los gritos emanados por sus pesadillas debieron oírse por todo el lugar.

- No del todo bien- respondió, levantándose atemorizada frente a la presencia de ese individuo, y quedándose bien quieta en su lugar, con su mirada inteligente clavada en los orificios tras los cuales se escondían aquellos ojos ocultos.

- Me alegro- comentó él en un tono de burla y caminó frente a ella sin quitarle la mirada de encima.

Estaba flaquísima, famélica, como un medio cadaver de pie frente a él. Su piel tostada se había vuelto amarillenta y sus pómulos sobresalían en su rostro lánguido, impregnado de miedo. Sólo sus ojos mantenían la vitalidad de antaño, la fuerza de antaño que podían revelar que seguía viva, y más que eso, que seguía sintiendo dentro de aquel esquelético cuerpo.

- Toma, Granger... pareces una rata- señaló él, acercándole el brebaje que tenía en sus manos para que ella pudiera saciar su hambre.

Hermione le dirigió una mirada de odio, de un odio puro que emanaba de sus pupilas... pero de todas formas tomó aquello que se le ofrecía, y bebió con ganas hasta el último sorbo de aquel líquido dulce. Sintió como cada uno de sus músculos parecían revivir tras aquel baño que inundaba su garganta y bajaba hasta su estómago, para luego invadir su cuerpo de un agradable calor... y se sintió más fuerte tras ello, como si aquel brebaje fuera una pócima revitalizante, aunque si lo era... algo más debía contener.

El hombre se volteó hacia la puerta, dispuesto a irse al ver finalizada su obligación, pero Hermione tenía una pregunta que hacerle, una de las tantas preguntas que rondaba su cabeza... y lo detuvo aferrándose a su brazo, evitando que él pudiera avanzar un paso más.

- ¿Quién eres?- le interrogó, con sus ojos miel tan brillantes que cegaban, y miraba con ellos sin temor a la máscara que mantenía tan escondida la identidad de su captor.

Él se soprendió por la fierza con la que ella había pronunciado su pregunta, sin creer que en aquel estado deplorable ella tuviera fuerza para ser valiente, con esa valentía Gryffindor que tan propia le era. Y se volteó nuevamente para ver de frente a la castaña... satisfecho con el odio que ella le dirigía.

- Creí que ya lo sabías, Granger- le murmuró, acercándose a su rostro sin percibir la respiración agitada de la muchacha que golpeaba la careta que lo cubría.

- No, no lo sé- le respondió, sin moverse ni un ápice- pero estoy segura que sin importar quien seas... de todas formas me producirías asco-.

Él tensó su mano en un puño tras escucharla y sintió la rabia ascender desde la punta de sus pies hasta el último de sus cabellos... No podía entender que, aún en una situación como en la que estaba, ella podía sacar su orgullo a relucir, aún sabiendo que estaba en total desventaja. La observó y llevó su mano hacia la muñeca de ella, apretándola y lanzándola hacia la pared... sonriendo al escuchar el golpe de su endeble espalda contra el concreto.

- La única que produce asco eres tú- espetó, tomando ambas muñecas de ella con una mano, y llevándolas sobre su cabeza. Sonrió y posó el peso de su cadera contra el raquítico cuerpo de la castaña, sintiéndola fusionarse contra la pared- Y si quieres saber quién soy, te desafío a que me quites la máscara... que me la quites sin usar tus manos para hacerlo-.

Hermione bufó indignada, elevando su mirada altanera hacia él. Se prohibió demostrarle el miedo que sentía, el pavor que invadía cada uno de los nervios de su cuerpo al saber que toda su vida, todo su bien, dependía más de él que de ella misma. Y se mordió sus labios con fuerza, negada a quejarse por el dolor que sufrían sus muñecas bajo la presión con las que él las apretaba.

Sus ojos miel viajaron hacia donde debía estar el mentón de aquel hombre, el mentón de su secuestrador. Y reconoció ahí el punto débil de su disfraz, las huellas de que por ahí podía ser descubierta la máscara.

- Observa como te despojo de tu escondite, entonces- ella susurró, apagando su frase con un tono de odio y pasión... la pasión que nacía al hacer un descubrimiento que se añoraba.

Acercó su rostro a la máscara metálica, posando sus labios rosa en la plata fría, tan fría que le prodijo un tiritón. Abrió su boca mostrando sus perfectos dientes blancos, resultado de tantos años de inspección por sus padres dentistas, y movió su lengua rojiza, que le ayudaría a llevar a cabo su misión. Se inclinó un poco hacia abajo, maquinando qué haría a continuación, y en un rápido movimiento mordió la punta inferior de la máscara, colando su lengua al interior de ella para luego agarrarla con los dientes y tironearla de golpe hacia arriba... dejando la mitad del rostro incógnito al descubierto.

Era pálido, muy pálido, como la piel de una criatura recién nacida que nunca ha visto un rayo de sol. Su quijada era fina, varonil y elegante... una mezcla de hombre y dios casi perfecta. Y sus labios eran delgados, como una mínima línea dibujada sobre su mentón, desde el cual un aroma fresco se expandía, como una ola de menta que golpeaba su respingada nariz.

Ella había visto esos labios con anterioridad, esos labios finos se le hacían familiar de alguna parte... y bastó aquel gesto, aquella sonrisa ladeada que tantos suspiros solía causar, para que ella supiera quién era el dueño de aquel rostro, de aquellos labios, de aquel frescor mentolado...

- Malfoy...- murmuró aterrada, y sus ojos no pudieron dejar de parpadear ante el descubrimiento que había hecho.

- Exacto, Granger...- aprobó él, deshaciéndose totalmente de la máscara con su mano desocupada y dejándose ver, sin borrar de su rostro una grandiosa sonrisa.

Y frente a ella estaba Draco Malfoy, con su pelo rubio cayendo traviesamente sobre sus ojos grises, y sus facciones aritocráticas petulantes observándola con un toque de desdén.

- Siempre fui yo... tu peor pesadilla...-.

...

- ¿Amor, sucede algo?- le preguntó Oliver a su lado, acariciando su frente sudada con un claro gesto de preocupación.

Hermione abrió los ojos de inmediato, y se sintió aliviada al saber que todo era una pesadilla, que ese momento evocado ya había pasado... y que esperaba, no se volviera a repetir.

Se acurrucó entre los brazos de su esposo, y él la acercó a su cuerpo desnudo, sintiendo el aroma de su cabello ondulado colarse por su nariz.

- Nada, sólo una pesadilla- le respondió, besando con delizadeza los labios de Oliver, sintiéndose en calma... demasiado en calma junto a él.

- Mañana me cuentas qué sucedió en tu misión, amor- le dijo, volviendo a besar esos pequeños labios adorados- Tú sabes que me puedes decir todo... que siempre te defenderé-.

Ella asintió, compenetrándose aún más entre los brazos de su esposo, y besó su hombro con ternura antes de cerrar los ojos una vez más, sumiéndose en un sueño...

...a pesar de que a veces le temía demasiado a la oscuridad, sobretodo cuando creía sentir pasos que caminaban junto a la ventana...

OoOoOoO

Luna entró a paso calmado a la oficina, con sus ojos saltones clavados en el suelo y su boca semi sonriente, recordando aquella canción que estaba cantando en la ducha.

Iba vestida con una túnica celeste, bastante formal para lo usual en ella, y de sus orejas colagaban unos zarcillos dorados... herencia de su madre que su padre la había hecho llegar para su último cumpleaños.

A esa hora el ajetreo normal que había en la base central de "El Profeta" no se comparaba a lo que era durante la tarde, cuando la edición debía cerrar y el jefe no se molestaba en enviar las misivas con sus típicas aclaraciones.

Se topó con un par de colegas, los saludó con un asentimiento de cabeza y siguió rumbo a su oficina, ya que por el puesto que ostentaba, ella sí tenía oficina.

- Hola, Alice- saludó a su secretaria, una chiquilla joven de apenas veinte años que había contratado para suplir a Marta, su antigua secretaria que tornaba los sesenta y tres.

La muchacha levantó su carita fina, observándola con admiración a través de sus ojos oscuros.

- Buenos días, Señorita Lovegood- respondió rápidamente, poniéndose de pie con tal velocidad que unos mechones rebeldes se escaparon del moño apretado que llevaba sobre su nuca.

Luna sonrió y se dispuso entrar a su despacho, pero Alice la detuvo.

- Señorita Lovegood- le dijo, tomando un sobre amarillo, de los típicos que Theodore Nott mandaba a media tarde- una lechuza le envió esto-.

Luna asintió y cogió el sobre, para luego entrar a su oficina.

Era una habitación cuadrada, todo en tonos negros uniformes que a Luna le parecían bastante aburridos, tanto así que decidió pintar la pared y dibujó en ella un enorme fénix con las alas extendidas a un cielo azulino... que bueno que el jefe nunca se aparecía de improviso, ¡qué poco seria la jefa del departamento de política!.

Sonrió al ver su creación y se acercó a su escritorio de vidrio, el cual estaba cubierto por papeles desordenados, unas cuantas plumas partidas, dos frascos de tinta a medio usar y un enorme marco que tenía la fotografía del ED... regalo de Colin Creevy para su cumpleaños de hace nueve años atras, cuando ella iba en cuarto años de Hogwarts. Observó las caras sonrientes de la mayoría, con ese matiz de niño adolescente que de a poco se había ido perdiendo, y posó sus ojos en la pelirroja cabellera de Ginny, de aquella amiga a la que tanto extrañaba... y a la que jamás volvería a ver.

Con su dedo acarició el rostro de Ginny sobre el vidrio que resguardaba la fotografía, recordando cómo se habían vuelto tan amigas, tan cómplices. Ginny había sido la primera en considerarla su amiga, y con ello había obtenido toda la confianza que Luna era capaz de entregar.

Se sentó tras el escritorio, depejando los papeles hacia un lado y poniéndose cómoda para leer la carta que su jefe le había enviado. Tomó el sobre amarillo y lo abrió, sacando rápidamente el pergamino que había en su interior... y una mueca de asombro se hizo presente en su rostro soñador, provocando que de golpe se pusiera de pie y corriera puerta afuera...

¿Cómo que ella sería la nueva editora de "El Profeta"?.

OoOoOoO

Estaba sentada en aquella oficina que con tanto esmero había ordenado, preocupándose de que cada libro que descansaba en el estante de un lado estuviera en el sitio correspondiente con su clasificación. Las cortinas rojas le recordaban a su Sala común de Hogwarts, y el símbolo del león dorado colgaba majestuoso sobre su cabeza, como la imagen de los años de esplendor ya pasados.

Dentro de su cajón guardaba algunas viejas fotografías, muchas de ellas no se movían, pues habían sido tomadas por cámaras muggles cuando ella y Oliver se habían ido de luna de miel. Y ahí las mantenía, para sacarlas cuando sintiera la necesidad de recordar por qué tenía que seguir con vida, por qué debía agredecer no haber muerto a las manos de Malfoy... de no haberse entregado totalmente cuando él se lo ordenó.

Miró el reloj que estaba adosado a la pared, el cual tenía los segundos iguales a los que marcaba el Big Ben. Eran cinco para las once, y a las once su jefe la estaría esperando para recibir el informe de su viaje a Marruecos... informe que inventó en su totalidad.

Se puso de pie plisando las arrugas de la túnica roja que se había puesto en la mañana, y tomó de su escritorio la carpeta que contenía todos los papeles trucados que se había tenido que conseguir para continuar con su farsa.

- Señora Granger, ¿va a su reunión?- le preguntó Elsa, su secretaria.

Hermione la observó y asintió, acariciando la argolla dorada que decoraba su dedo anular. Cuando habían decidido casarse, Hermione le advirtió que mantendría su nombre de soltera... porque no necesitaba tener el apellido "Wood" para ser tan esposa y tan amante como lo sería. Y Oliver aceptó de inmediato, él siempre se preocuparía de su bienestar y de su felicidad... sin importarle el costo de ello.

- Sí, vuelvo enseguida- señaló, y prosiguió el camino hacia el ala ejecutava del ministerio, donde debía dirigirse.

Sus pasos parecían seguros para todos aquellos que la veían avanzar. Sus tacos tronaban intimidantes sobre los anchos pasillos hacia el despacho del Primer Ministro, y nadie pensaría que aquella Hermione Granger tan dueña de sí misma tenía horribles pesadillas todas las noches, pesadillas que la perseguían y la asustaba, provocando que miles de lágrimas bañaran su rostro atormentado.

Finalmente se acercó a la puerta de caoba que tan bien conocía y se dispuso a entrar, sin oír siquiera la voz de la secretaria tras ella.

- Él la espera- anunció la muchacha de turno que estaba sentada tras el escritorio que por tanto tiempo usó Ginny, y que ahora era adornado por una que otra chica que nunca serían lo suficientemente buenas como había sido la pelirroja.

Hermione no se molestó en responder y se volteó hacia la puerta, sintiendo un puñal al saber que no era Ginny quien le permitía la pasada, y que ya no podría salir y cotillear con ella... como durante tanto tiempo acostumbraba a hacerlo. Giró el picaporte y tiró de la puerta, viendo enseguida como su jefe se ponía de pie tras el escritorio.

Lucius Malfoy se veía tan elegante como todos los días desde que su inocencia había sido probada- de forma inentendible- y se había lanzado de Primer Ministro, hasta ser electo por una consistente mayoría. Su pelo rubio caía sedoso tras su espalda, y la túnica azul oscura que llevaba acentuaba su palidez.

- Señora Granger, me alegra saber que se demoró menos de lo esperado en su investigación- le dijo, estirando su mano con cordialidad, dejando que Hermione lo saludara estrechando la misma.

Siempre era así, ella entraba, él la saludaba, le hacía preguntas banales de cero importancia, se sonreían cínicamente deseándose un buen día de trabajo y Hermione dejaba el despacho... asqueada de toda esa farsa que debía seguir para mantener su trabajo.

- Muchas gracias, Primer Ministro.- le agradeció, sabedora de cuanto le halagaba a Lucius que lo llamaran por su nombre de poder- Aquí está el informe- le dijo, dejando la carpeta sobre el escritorio.

- ¿Y todo salió bien?, ¿algo interesante?- le preguntó, observándola, pero observando la puerta a su vez, como si estuviera esperando a alguien.

- Nada de mayor relevancia, pero alguna que otra teoría sobre el plazo de las prescripciones me llamó la atención, tanto así que veré si se pueden aplicar en nuestro sistema- le señaló, segura de que Lucius no estaba ni cerca de entender o escuchar qué era lo que ella hablaba.

- Bien, bien... buena idea- le respondió, deteniendo sus ojos grises en ella, ojos grises que la hicieron tensarse por el sumo parecido que tenían con los de su hijo, para luego volver hacia la puerta con expectación...

... un gruñido de las visagras les advirtió que alguien entraba en ese momento, y el rostro de Lucius fue surcado por una sonrisa orgullosa. Se encaminó hacia la puerta y saludó al visitante que tanto esperaba, mientras Hermione se volteaba a ver quién entraba al despacho del Primer Ministro sin tocar...

- Señora Granger- la llamó Lucius- Le doy la buena noticia de que mi hijo por fin ha aceptado trabajar en el Ministerio... ¿qué le parece?-.

Hermione sintió como su corazón dejaba de latir de pronto, y como el aire se atascaba en su garganta, paralizada ante su visión...

... ahí estaba su parada elegante, su sonrisa ladeada, su pelo albino y sus ojos grises... Draco Malfoy estaba a sólo dos pasos de ella, observándola.

&

Wow!

Primero: ¿Qué les pareció el flash back?, así se enteró Hermione que Malfoy era su captor.

Segundo: ¿Luna, la nueva editora?, ¿qué significará ello?, ¿será bueno o malo para la Orden?, ¿Nott la nombró con intención?.

Tercero: Draco y Hermione, primer acercamiento en la vida "actual". ¿Cómo reaccionará Hermione?, ¿cómo reaccionará Draco?, ¿será todo una trampa?, ¿Lucius sospecha algo?, ¿en qué trabajará Draco, y cómo podría afectar su trabajo a la castaña?...

Ya veremos qué sucede, qué sucedió y qué sucederá (eso me pasa por escribir a tantos tiempos distintos xD)

Desde Nunca Jamás.

Ember.