Hola!... Aquí, el cap X de DT!
Muchas Gracias por los reviews!... La historia ya comienza a agarrar velocidad... lo juro!
Los invito a que se lean mi nueva propuesta humorística (Sí, yo la reina del Drama xD) "Huelga contra Cupido". Es algo extraña la historia, pero ya tomará sentido!
Esperando sus comentarios, y recordándoles que le den un vistazo al Blog PPC que está en mi perfil.
Desde Nunca Jamás (que hoy parece repleto de artículos del código civil...:s)
Ember.
Capítulo X: Bienvenida
Cerró la ventana con cuidado, preocupado de no hacer ruido alguno que pudiera perturbar la paz. Avanzó el estrecho camino hasta la silla que estaba junto a la cama y se sentó, seguro de que pronto llegarían.
Aún no podía creer de que aquello fuera real, demasiado perfecto para que estuviera sucediendo. ¿Quién le había enviado la nota?, ¿quién había encontrado a Ginny y la había dejado ahí... durmiendo en esa casa vieja?...
Eran muchas preguntas que se acoplaban en su mente, aunque en ese preciso momento ninguna tenía mayor importancia. Ahora Ginny estaba bien, quizás inconsciente, pero respiraba junto a él... y eso era el centro de su existencia.
Un ¡Plop! proveniente de la desordenada sala de su departamento lo hizo sonreír, y la ráfaga de viento que entró al ser la puerta abierta le hizo confirmar su sospecha: Ron ya había recibido su nota.
- ¡¿Harry?!- preguntó el pelirrojo abriendo de golpe la puerta- ¡La encontraste!- exclamó, avanzando rápidamente hacia la cama.
Su hermana pequeña estaba tendida ahí. No como la recordaba, sino bastante más flaca, con los huesos sobresalientes y la piel pegada a ellos; pero era ella... la misma Ginny pecosa que se había despedido de él la mañana que había antecedido a la "Noche de los Gritos", la misma niña pelirroja que lo retó, lo besó y lo molestó más de una vez. Su hermana amada estaba frente a sus ojos.
Con una lágrima traviesa esacapando de su lagrimal tomó su mano, con miedo a despertarla o a ser muy brusco por la desesperación. Temía asustarla ante un gesto demasiado efusivo, así que prefirió limitarse a tomar su mano, y observar aquel rostro que dormía tranquilamente.
Harry sonrió ante la escena, apoderándose a su vez la otra mano de la muchacha. Su corazón latía más fuerte de sólo saber que ahora ella estaba cerca... y de sentir la calidez que emanaba su piel.
- ¿Dónde la encontraste?- preguntó Ron en un murmullo, demasiado conmocionado para elevar más la voz- ¿Quién la salvó?
Harry asintió con lentitud y elevó sus ojos verdes hacia el rostro emocionado de su amigo.
- La encontré gracias a la nota que me llegó hoy en la mañana, ¿la recuerdas?- Ron asintió con la cabeza- Ahí decía que encontraría mi "mayor tesoro" en una dirección que iba anotada, y por alguna extraña razón tenía el presentimiento de que era algo relacionado con Ginny- Miró a la muchacha y acarició su rostro con dulzura- Fui a la dirección señalada... y la encontré, sola en una habitación de una casa antigua-.
Ron lo miró incrédulo, no podía encontrarle lógica a ninguna parte de la explicación dada por Harry, pero tenía que ser verdad, debía ser verdad si ahora Ginny estaba frente a ellos.
Dos nuevos ¡Plop! provocaron que ambos amigos desviaran su vista hacia la puerta, y por ella entró otro pelirrojo más, atrás del cual apareció de inmediato una muchacha de tez negra.
George Weasley observó a su hermana y una sonrisa de alivio se plasmó en su cara, como si el sólo verla ahí significara que todos los problemas del mundo se esfumaban. Se encaminó junto a Ron, y besó la frente de Ginny en un gesto de hermano mayor protector, sintiendo una cálida sensación de felicidad al sentir aquella frente pecosa que muchas veces había besado, antes de decir buenas noches, junto al fuego de la Madriguera.
Angelina Johnson sonrió cautivada por lo que estaba sucediendo frente a ella. Sus ojos oscuros brillaban ante el momento tan humano que estaba admirando, y una sonrisa se formó en sus labios gruesos. Caminó unos pasos y se detuvo frente a la cómoda que había en la alcoba, dejando sobre ella el bolso de cuero que traía consigo.
- Hola, Angelina, tanto tiempo- la saludó Harry, sonriendo como hace tiempo no lo hacía- Que bueno que pudiste venir enseguida-.
La mujer se acercó a él, mostrando un estetoscopio que había sacado del bolso.
- Con suerte alcancé a tomar mi bolso del apuro- le respondió mirando a Ginny con su ojo de medimaga- Apenas recibí tu nota vine lo más rápido que pude. Me das permiso, por favor-.
Harry se corrió a un lado y dejó que Angelina auscultara a Ginny, mientras Ron y George susurraban entre sí lo feliz que se pondrían sus padres al enterarse.
- Podrían salir un poco, por favor- pidió la medimaga en un tono bajo- Quiero ver si tiene alguna herida o algo así. Me interesa saber si hay signos de violencia en su cuerpo-.
George asintió de inmediato, posando su mano en el hombro de su hermano para caminar juntos hacia la salida. Harry se detuvo un segundo en el umbral y miró hacia atrás... ¡Por Merlín, no podía creer que ella vivía!, que su esposa estaba viva y acostada en la cama que compartían, hace ya un par de años. Sonrió sin creerse aún que la felicidad había tocado su puerta, y con la misma sonrisa... salió de la habitación.
OoOoOoO
A las horas siguientes llegó el resto de la Orden al departamento, todos demasiado impresionados ante la noticia de que Ginny había sido encontrada viva en una casona antigua, gracias a una misteriosa nota enviada a Harry.
Hermione dejó botada su oficina al recibir un mensaje de la letra tiritona de Ron, y apareció de inmediato en el lugar de reunión extraordinaria, con la esperanza de que las noticias dadas fueran real y no una vil ilusión de que Ginny podría estar viva.
Pero tal como decía el mensaje de Ron, Ginny sí estaba viva, y descansaba aplaciblemente a sólo una pared de distacia... la cual Harry no había permitido más que a la familia poder cruzar, por orden extricta de Angelina. La castaña no había podido evitar derramar unas lágrimas cuando Ron le confirmó la noticia, y Oliver la abrazó con fuerza, también feliz por la buena nueva.
- Está bien- comentaba Angelina a los presentes, alrededor del estrecho comedor del departamento.- Eso si hay que preocuparse de su alimentación, yo le di una pócima para que no muriera de inanición-.
Minerva McGonagall, la cual dejó Hogwarts al cuídado del sub director Ernie Mcmillan apenas le llegó una nota de Hermione, se acercó a Angelina y le preguntó:
- ¿Y ninguna marca de violencia, ninguna señal de maltrato?-.
Angelina miró a su ex profesora y luego posó su vista sobre Hermione, la cual escuchaba todo con suma atención.
- No hay muestra de violencia alguna- confirmó, para alivio de Ron que escuchaba en ese momento- Pero sí hay algo. ¿Recuerdan que Hermione tenía las piernas tiesas cuando quedó inconsciente, tanto así que tuvimos que ponerle una sonda en el estómago?- Los presentes asintieron, llevando su mirada desde Hermione hacia Angelina- Ginny está igual, sus piernas están tiesas...-.
La castaña se irguió tras aquel comentario, y apretó la mano de Oliver a la cual se aferraba sobre la mesa. Si Ginny estaba así, era por sólo una razón... aquello significaba que su amiga también debía estar marcada.
Sintió un escalofrío.
- ¿Y no hay nada que se pueda hacer?- preguntó Oliver, recordando como había sido todo el proceso con Hermione hace unos meses atrás, acariciando a su vez la pequeña mano de su esposa.
- No- respondió Angelina, mirando en especial a George que la observaba desde el otro lado de la mesa- Y no puedo hacer nada, sin que aquello signifique lastimar a Ginny-.
Harry se puso de pie, y bajo la atenta mirada de todos se encorvó con sus manos apoyadas en la mesa.
- Creo que lo mejor será mantener esto en silencio, por lo menos hasta que Ginny se estabilice- sus ojos verdes viajaron hacia Luna tras aquella frase- Luna, ¿puedo confiar en que te preocuparás de que la información no se filtre en "El Profeta"?-.
- Sí, Harry, no te preocupes- respondió la rubia, anotando en una libreta como siempre solía hacer.
Luego observó a Ron y a George, con sus facciones serias.
- ¿Puedo pedirles que no le comentemos nada a sus padres hasta que tengamos más controlada la situación?- Ambos pelirrojos alzaron una ceja- Prometo decirles a más tardar mañana por la noche-.
Ron miró a su hermano con aquellas miradas que suplicaban una respuesta, y George se vio dispuesto a darla.
- Siempre cuando le avises mañana, no tengo problemas en quedarme en silencio hasta entonces- señaló George, y Ron asintió tras él.
Harry se alejó de la mesa y caminó hacia el pasillo que conectaba con el dormitorio matrimonial. Miró a los presentes antes de marcharse y se despidió con un simple asentimiento de cabeza, para luego cruzar hacia aquella habitación donde se hallaba la pelirroja.
- Bueno, creo que es todo por hoy- comentó Ron, con una sonrisa en sus labios- Muchas gracias por venir-.
Todos se levantaron de la mesa y se despidieron antes de desaparecer hacia sus respectivos hogares.
George miró a Angelina y le sonrió.
- ¿Te parece si te acompaño hasta tu departamento?, podríamos ponernos al tanto de nuestras vidas en el camino- dijo tomando el bolso de cuero de la medimaga y caminando junto a ella hacia la puerta.
- Claro, George... hace mucho que no nos veíamos- señaló con otra sonrisa, y se despidió con la mano antes de cruzar la puerta junto al pelirrojo.
Finalmente quedaba Ron, Hermione y Oliver, los tres frente a la puerta cerrada por la cual Harry había desaparecido. Los tres se sonreían mutuamente, sabiendo que la llegada de Ginny era una noticia demasiado maravillosa para la época extraña que estaban viviendo.
- ¿Dormirás aquí, Ron?- preguntó Hermione, besando la pecosa mejilla de su amigo en forma de despedida.
- Sí, Herms. Quiero estar aquí por si Harry necesita ayuda- le explicó, estrechando la mano que Oliver le tendía.
- Buenas noches, entonces- comentó Oliver y tomó la mano de su mujer- cualquier cosa nos avisas-.
El pelirrojo asintió, y Hermione caminó junto a Oliver hacia el centro de la sala, donde se debían desaparecer... y después de seguir las tres "D", ambos llegaron frente a la puerta de su departamento muggle.
Oliver buscó sus llaves y abrió la puerta, sin soltar la mano de su esposa que parecía perderse entre la suya. Sabía que la noticia había provocado un gran impacto en Hermione, y por eso quería demostrarle todo su apoyo para aquel momento.
Ambos se adentraron al vestíbulo y se dirigieron de inmediado a la habitación, demasiado cansados para comer si quiera. Hermione buscó su ropa de dormir tras la almohada y se dirigió con ella al baño, tal como siempre lo hacía antes de dormir. Oliver se cambió en la habitación y dejó la ropa sobre una silla, antes de que su esposa le regañara por el desorden.
Después de unos minutos la mujer salió del baño y no pudo ni sonreír al hombre que la esperaba sentado sobre la cama. Durante todo el día había podido ocultar su próximo viaje gracias a los acontecimientos extraordinarios que habían sucedido, pero ahora que estaba ahí, sola con él, era el momento de avisarle de que viajaría.
Con lentitiud caminó hasta la cama y se metió en ella acercándose al cuerpo de Oliver, el cual emanaba su tan agradable aroma varonil. Él la rodeó con un brazo y la estrechó contra su cuerpo, en un ademán protector.
- Que impresionante... entiendo tanto a Harry en este momento- comentó Oliver, susurrándole al oído- Aún recuerdo cómo me sentí cuando llegué a casa y te vi toda herida, pero viva e inconsciente sobre la cama. Jamás había tenido una mezcla de sentimientos tan profunda como aquel día-.
- ¿Mezcla de sentimientos?- le preguntó la castaña, intentando evadir el tema que debía tocar... pronto.
- Sí- afirmó él, acariciando los mechones desordenados de la cabeza de su esposa- Por un lado estaba demasiado feliz al saber que estabas viva, pero cuando vi tus heridas me preocupé, casi entré en pánico. No sabía qué hacer ni a quién acudir... finalmente decidí avisarle a Harry, él me ayudó... aunque estaba tan muerto como yo, antes de verte ahí.
Hermione sonrió débilmente y se acurrucó aún más contra el pecho de Oliver, sintiendo el latir de su corazón bajo su piel, aquel corazón que ella sabía que le pertenecía.
- Durante tu desaparición parecía un inferi- prosiguió él, con un dejo emocionado en su tono de voz- Fue el mes más difícil de mi vida, hasta la guerra contra quien- no- debe- ser- nombrado era una nimiedad para mí frente al perderte- Besó la frente de la castaña y la apresó con un poco más de fuerza hacia él, sin lastimarla- Por eso me he puesto algo sobreprotector, pero no podría permitirme perderte otra vez... ahí sí me muero-.
La castaña no pudo evitar que una lágrima se escapara de sus ojos miel, se imaginaba cómo debió sentirse Oliver cuando ella desaparició, y cualquier sufrimiento que él pudiera tener le partía el alma...
- Amor- la llamó él, acariciando su cintura con delicadeza- Te amo-.
Hermione asintió y se incorporó un poco en la cama. Se volteó hacia el rostro de Oliver y acercó sus labios a él, besándolo con ternura en la boca.
- Buenas noches- le susurró al alejarse, volviendo a acurrucarse contra su pecho y rodeando su torso con su delgado brazo.
Oliver sonrió en la oscuridad, y cerró los ojos hundiendo su nariz entre el cabello de la castaña...
¡Merlín, gracias por traerla conmigo a salvo!
OoOoOoO
Un roce helado pareció subir por sus piernas. Un toque mortal y delicioso que la hizo despertar.
Hermione estaba acostada sobre la montonera de cojines. Su rostro estaba hundido entre el espacio que dejaban dos de los más colorinches, y todo su cuerpo extendido parecía descansar apacible, aunque jamás podría ser así.
Con todo su cabello esparcido sobre las almohadas y sus brazos acurrucados sobre su pecho, bajo el peso de todo su cuerpo, parecía un cadáver tierno y celestial, sobretodo con el pequeño vestido que apenas cubría su torso y bajo muslo.
La puerta se abrió en silencio al otro lado de la habitación, y el hombre de ojos grises clavó su mirar en su prisionera, su esclava, la mujer que era de él y de nadie más.
Dormía, era evidente. Su respiración casi inaudible la delataba.
Draco se acercó con unos cuantos pasos hacia ella, admirando, escrutando aquella espalda curva que terminaba en un trasero pequeño y adorable. Y eso era extraño, nada más raro que un trasero al cual se le pudieran dar esos adjetivos.
Sonrió, y se recostó junto a ella, dejando el vaso con el líquido dorado a un lado, sobre el suelo.
La había visto llorando, gritando y maldiciendo mientras dormía, pero jamás la había visto tan en calma en ese lugar, sin ninguna gota de sudor frío surcando su frente. Era anormal verla así, tan en paz consigo misma… tan tranquila, como si nada pasara a su alrededor.
Acercó su pálida mano a la altura de su rodilla volteada, acariciando aquella línea que se formaba en ese lugar de la anatomía.
Granger tiritó.
Sonrió para sus adentros y acarició con la punta de sus dedos la piel de la castaña hasta posar su mano sobre su muslo, bajo el vestido que llevaba. Era increíble lo suave que era su piel, a pesar de todo lo sucedido. Esa postura, ese olor que emanaba, todo en ella parecía un ángel caído resignado a no poder volar nunca más.
Pero el ángel pareció despertar, y su respiración se detuvo un segundo, volviendo a adquirir el ritmo normal de una persona que ha cobrado conciencia.
- ¿Oliver?- preguntó Hermione confundida, levantando su cabeza y ladeándola para ver donde estaba aquel otro cuerpo que sentía, un cuerpo frío.
Draco arrugó el ceño, pero no respondió… prefería ver su reacción al verlo. Y la reacción fue tal como la esperaba.
El rostro de Hermione apareció a través de sus mechones de cabello. Un rostro de nariz respingada, pómulos marcados y claras ojeras violáceas que rodeaban aquellos ojos miel expresivos y vivaces, la única muestra de vida humana.
La mujer bateó las pestañas al ver al hombre recostado a su lado, y sus labios rosa se abrieron ligeramente, dejando en el aire el mudo grito de impresión.
- Sí, Granger… todo fue un sueño- le respondió su captor, y con una sonrisa satisfecha acarició la mejilla de la castaña, sin moverse de su posición.
Era un roce suave, delicado, como aquel que puede hacer un hombre enamorado a la mujer de su corazón. Una caricia que comenzó en su pómulo sobresaliente y que se perdió en los lindes de su mentón.
Hermione sólo pudo enrojecerse.
- No deberías soñar con Wood, Granger.- le susurró acercando su rostro al de ella, y con ello apegando sus cuerpos también- No cuando perteneces a otro hombre…-.
Draco bajó su mano acariciándole el hombro desnudo, y se acercó peligrosamente a el, besando un lunar pequeño, casi como una peca, que adornaba la piel de la castaña. Hermione cerró los ojos tras el contacto, y luego los volvió a abrir… para observarlo.
- Una mujer decente como tú no puede soñar con otro hombre- prosiguió murmurando, besando un par de veces más el mismo lunar- Eso sería ser… infiel-.
Y ahí rodeó la cintura de ella con un brazo y la apegó a él, quedando a sólo un milímetro de su boca entreabierta.
Hermione podía escuchar los latidos de su corazón, ese palpitar desesperado que amenazaba con salir de su pecho y retumbar contra las paredes. Sentía como el aliento mentolado del hombre se colaba por su nariz, y ese olor la aturdía, la elevaba y la hacía caer.
Pero sobretodo la palabra infiel quedó rondando en su cabeza, porque en ese momento se sentía engañando a aquel que la amaba, que la protegía y la cuidaba como nadie antes lo había hecho. Y, a pesar de ello, la culpabilidad que la embargaba era en gran medida menor a aquel miedo y atracción obsesiva que hace un tiempo iba sintiendo.
Draco hundió sus dedos en su espalda, y la atrajo más a él, sin desviar su mirada gris de aquello labios que expiraban un aire tibio, aromático. Unos labios que parecían una flor deshojándose frente a sus ojos, una flor que él deseaba tomar y triturar.
La tentación parecía rogarle que siguiera adelante, y esa pequeña boca entreabierta no ayudaba a la lujuria que se acoplaba en su pecho y subía hasta inundarle su mente y racionalidad.
Hermione tiritaba, pero no de miedo esta vez. Temblaba como una hoja otoñal sacudida por el viento helado, y ese escalofrío que subía por su espalda no la ayudaba a evitar que los dedos del hombre se agarraran con un poco más de fuerza en su cintura.
- ¿Eres infiel, Granger?- le preguntó, susurrando, rozando con sus labios la punta de su nariz.
Hermione cerró los ojos una vez más y percibió con agrado como los fríos labios de Draco se posaban en su mejilla, para bajar lentamente hacia su boca, una boca que esperaba sentir esos labios sobre los suyos.
Lo necesitaba, lo deseaba... era demasiado tentador saber que aquellos labios prohibidos descendían hasta su boca. Demasiado embriagador el sólo pensar en que su anhelo podía ser saciado.
- No me respondiste, Grager... ¿eres infiel?- repitió Draco, golpeando con su aliento mentolado la boca tan cercana de la mujer.
Y ella no supo qué responder en ese momento...
¿Era ser infiel seguir aquello que tanto deseaba?
&
Ja!...
Muchas cosas han sucedido: Ginny está de vuelta y ya entendemos cómo es que nadie se enteró de la marca cuando Herms estuvo "en coma"... Probablemente Oliver no autorizó a que le rompieran las piernas a su esposa.
Se vienen más flash back!, no sólo de Draco y Herms (aunque sí en su mayoría), sino de otro episodios en la vida de la castaña que también son sumamente importantes.
Ya veremos cómo le dírá Herms sobre su viaje a Oliver... y bueno !Se viene Paris!, pronto, pronto...
ACLARACIÓN: Los he visto algo confundidos con los tiempos, así que debo aclarar:
La historia transcurre siete años después de el 7º libro de HP. Por lo tanto nuestros protagonistas tienen alrededor de 25 años.
Hermione está como pareja de Oliver hace cuatro años.
Hace un año que Ginny y Hermione fueron secuestradas. Hermione sólo lo estuvo un mes, escapando de forma que ya diré, y Ginny todo un año. La castaña, al escapar, estuvo tres meses en coma.
¿Alguna otra duda?. Pregunten y yo les responderé.
Disculpen la nota tan extensa.
Un besote...
Ember.
