Hola!. Bueno, este chap ya lo tenía escrito hace semanas, por eso lo subí.

Disculpen la demora, pero estoy en época de exámenes, así que ando con muy poco tiempo. Para lo que leen Fatales, no sé cuándo tenga un chap- aún no lo escribo- pero prometo subirlo apenas lo haga.

Muchas graciaaaaas por sus rr!!! Me hacen muy feliz!.

tildita, Marie Malfoy, lorenamalfoy12, karyta34, friidaliizziiooz, beautifly92, salesia, jos Black, ly-draco, christine_malfoy, drajer4, andeli Malfoy Cullen, Leito,

Espero sus comentarios!.

Ember.

Capítulo XX: El lado Oscuro de la Fuerza.

Caminaba con su mirada gacha hacia aquel lugar que ya conocía de memoria. No tenía necesidad de apuro porque no había nada ahora en su vida que la motivara a apresurarse, nada más aparte de conocer la verdad.

Con su varita en mano llegó a la gárgola que tantas veces había cruzado, y diciendo la contraseña se vio frente a las escaleras de caracol que comenzaron a subir, llevándola al despacho de la directora de Hogwarts: Minerva McGonagall.

- ¡Herms!- exclamó Luna al verla aparecer, sus ojos azules brillaron y corrió a abrazar a su amiga.

Hermione agradeció el abrazo con una escueta sonrisa y miró a los presentes, viendo junto al puesto de Cho el vacío asiento de Oliver….

Su corazón dejó de latir por un segundo.

Ron, viendo a donde se dirigía la mirada de la castaña, se puso de pie y la sentó a su lado, abrazándola antes. Se sentía tan inútil siendo un auror que defendía a las personas de la maldad sin poder defender a su mejor amiga de su sufrimiento. Era un sentimiento de lo más impotente.

- Harry está por llegar- le avisó a ella y al resto-. No me dijo qué nos quería avisar, pero parecía importante-.

Cho Chang arrugó su nariz. Sacó de una gran cartera púrpura unas cuantas carpetas y se las pasó a los presentes, dando a entender que ella sí había estado trabajando en las últimas semanas.

- Esto es un resumen de los movimientos de los conocidos ex mortífagos. Al parecer, aparte de una que otra muerte menor, no han habido más cosas excepcionales entre ellos- comentó, clavando sus ojos oscuros en cada uno de los presentes-. Aunque tengo entendido que aquí algunas personas se han relacionado más con antiguos mortífagos de lo que sería… estrictamente profesional-.

Luna se revolvió en su asiento y la miró como si no comprendiera a qué se refería, a pesar de que para ella la frase había sido de lo más directa. Todos se miraron entre sí y volvieron a mirar a Cho, sin entender ninguna palabra.

- ¿De qué hablas, Cho?- le preguntó George, con su aire angustiado olvidado… mostrando en vez de un vacío, una hermosa sonrisa en su rostro pecoso.

- Nada, nada, olvídenlo- dijo, hablando con su voz empalagosa-. Cuando sepa algo concreto lo revelaré, o sino no vale la pena-.

Minerva McGonagall, que hasta entonces se había mantenido callada, volteó su mirada hacia Hermione, y en su expresión dura se pudo divisar cierta lástima.

- Hermione- la llamó, utilizando su nombre de pila como muy pocas veces lo hacía-. Quiero que sepas que tienes todo el apoyo de la Orden. Todos sus miembros estamos trabajando en la desaparición del Señor Wood, y lo encontraremos, haremos todo lo posible por encontrarlo-.

Hermione sintió la mano de Ron apretando la suya tras esas palabras, pero ni ese consuelo, ni la mirada preocupada de todos los presentes la podían hacer sentir mejor. De todas formas su mente se iluminó durante un momento, y sus ojos viajaron hacia los de su antigua Jefa de casa.

- Profesora, ¿puedo pedirle un favor?- la mujer asintió y dejó que Hermione hablara-. ¿Puedo quedarme en la Biblioteca esta noche?... quiero investigar algo-.

Luna miró a su amiga y asintió esperanzada.

- Y si quieres yo te puedo ayudar a investigar, Herms-.

Minerva miró a su antigua alumna y sus pensamientos parecieron estudiar si aquello sería conveniente o no. Confiaba plenamente en Hermione, pero con lo dolida que ella estaba no se imaginaba qué podía querer investigar.

- ¿Estás esperando encontrar algo en especial en la Biblioteca?- le preguntó.

- Quiero encontrar algo que probablemente esté en una sección especial de la biblioteca- dijo-. Me gustaría que me permitiera entrar en la Sección prohibida-.

George alzó una ceja sin entender. Neville abrió la boca impresionado, y Cho se hizo la poco interesada, aunque en el fondo aquella petición de Hermione le llamaba enormemente la atención.

- Pero, Herms, ¿qué quieres buscar ahí?- le cuestionó Neville aún boquiabierto.

La castaña lo miró y sus ojos miel expresaron aún más que sus palabras.

- Algo que tengo que averiguar… yo sola-.

Todos parecieron callarse a la vez, y aquel silencio incómodo se hizo espeso en la sala, como una nube de humo casi material.

- Si es tan importante y confidencial…- murmuró la directora sujetando las gafas sin marco que se resbalaban por su nariz-. Claro que sí, tienes todo mi permiso para estudiar todo lo que desees en ella-.

Hermione asintió agradecida y miró a la directora que volvía a adquirir su aire severo, justo antes de que Harry hiciera aparición.

- Lo siento por la demora- se excusó rápidamente. Su cabello estaba desordenado y en su frente se notaba una gota de sudor que descendía hacia su costado-. Pero mi suegra me detuvo unos minutos más de lo conveniente- confesó, sonrojándose y mirando a Ron.

Tanto Neville como Ron esbozaron una sonrisa, mientras George explotó en una carcajada sincera que hizo que todos lo miraran de golpe.

- ¿Qué?, es gracioso- dijo a modo de disculpa, y se volvió a tornar serio, aunque no con mucho resultado.

- ¿Qué pasa, señor Potter?- interrumpió McGonagall, yéndose de inmediato a lo que los había reunido ahí-. ¿Algún avance importante en sus investigaciones?-.

Los ojos verde esmeralda de Harry brillaron. Miró a todos los presentes y se mantuvo de pie, dejando que ese silencio expectante se mantuviera por unos momentos.

- Aquel que trajo a Ginny de vuelta a nosotros por fin dio la cara y aceptó mi gratitud- señaló casi en un murmullo-. Y también dijo que deseaba unirse en nuestra búsqueda de mortífagos rezagados-.

Cho alzó una ceja y se dirigió a Harry.

- ¿Y quién es la misteriosa persona que ha venido a ayudarnos a lograr esta oscura tarea?- preguntó con un tono irónico claramente perceptible.

Harry arrugó el ceño y la miró, pero luego se lo pensó mejor y desvió su vista hacia Ron y Hermione. Se arregló las gafas y volvió a sonreír, cual buscador que atrapa la snitch.

- Blaise Zabini desea cambiarse oficialmente de bando-.

OoOoOoO

Su aparición en la chimenea no tenía necesidad de ser avisada, porque ella confiaba plenamente en él, y él otro tanto en ella. Así que con polvos flu en su mano, y la varita que siempre llevaba consigo bien sujeta de su elegante cinturón de cuero, se dejó aparecer en aquella oficina redonda que estaba medianamente desordenada.

- ¿Pansy?, ¡qué sorpresa!- exclamó Theo sonriendo, elevando su mirada hacia la figura espigada que aparecía entre las llamas-. Hace tiempo que no venías a verme-.

La mujer sonrió y caminó hacia su amigo, recibiendo gustosa el gesto que él le ofrecía al rodear su escritorio y correr a recibirla. Sus brazos se enredaron en la cintura de Pansy, y besó su frente de manera fraternal, antes de que sus ojos castaños se detuvieran en aquella marca que había sobre su mejilla maquillada.

- ¿Qué significa esto?- le preguntó cambiando su tono alegre a uno preocupado-. ¿Ha sido él…. Otra vez?-.

Pansy asintió con un leve temblor de sus labios, y sus ojos se aguaron sin que su típica frialdad pudiera contrarrestar la rabia, humillación y dolor que sentía.

- ¿Cómo se lo permitiste, Pansy?- le reprochó Theo con un tono paternal-. ¿Por qué se lo sigues permitiendo-.

La lágrima rebelde terminó de balancearse en el lagrimal, y descendió libremente por la mejilla morada de aquel rostro aristocrático. Pansy elevó sus ojos y se encontró con el deformado rostro de Nott, que en ese momento le parecía el rostro de su salvación.

- Tú sabes cómo es él, Theo- murmuró-. Ha sufrido mucho, con todo eso de la enfermedad de su madre y todo a lo que el Señor Oscuro le hizo enfrentarse. A veces se comporta así porque no conoce otra forma de aplacar su rabia-.

Theo negó y le ofreció asiento a su amiga, volteando luego a un mueble que había junto a su escritorio y sacando de ahí dos vasos, uno ancho donde serviría whisky de fuego para él, y otro delgado y más pequeño donde serviría menta frappe, el favorito de Pansy.

Tomó ambos vasos y le pasó el que contenía el licor verde oscuro a su amiga, para luego sentarse junto a ella y saborear parte de su whisky añejo.

- Sabes muy bien, Pansy, que tú no te mereces que él te trate así- le reprendió-. Tú eres su prometida, no su bolsa de boxeo-.

La aludida asintió y bebió un sorbo de su trago. La menta, fresca y fuerte, le quemó la garganta… y le limpió ese amargo sabor con el que había quedado hace sólo unas horas. Al recordar aquello no pudo evitar tensar los labios.

- Pero, Theo, él me necesita…-.

- Te equivocas, Pansy- le cortó él-. Draco no es el que te necesita, sino que tú eres la que lo necesitas a él, aún no entiendo porqué, pero al parecer no puedes considerar tu vida sin la presencia de Draco en ella… como si él fuera parte de tu destino o algo así-.

Los ojos azules de Pansy se abrieron tras aquellas palabras. Podía reconocer parte de verdad en ellas, más bien una verdad que le aterraba, pero que no por ello era menos cierta. Su boca también se abrió en una mueca de comprensión absoluta… ¿Y si Theo tenía razón?.

- Es que él es mi mejor amigo- confesó-. No sólo eso, Draco es el primer hombre al que besé, el primero del que me enamoré, el primer hombre que conocí en plenitud, y el primero que me conoció….-.

- Draco fue tu primer hombre, Pansy- le volvió a interrumpir Theo, tomando una mano de su amiga con suavidad-, pero tú te mereces a alguien que te trate con delicadeza y que te sepa respetar… quizás necesitas un segundo hombre que ocupe ese lugar-.

Las mejillas de Pansy se enrojecieron tras aquel comentario. ¿Y si le confesaba a Theo que ya había llegado ese hombre a su vida?, ¿si le delataba que ya conocía a alguien que la quería y la respetaba como nunca Draco lo había llegado a hacer?. Su estomago se revolvió de sólo pensar en revelar ese secreto… aquel nuevo sentimiento que se tenía tan bien guardado.

- Por favor prométeme que no dejarás que lo vuelva a hacer- le rogó Theo con sus ojos castaños fijos en el perfil de Pansy.

Ella lo miró y una leve sonrisa se dibujó en sus sensuales labios rosados.

- Lo prometo, Theo-.

El hombre le sonrió a su vez y Pansy se fijó que aún con su rostro deformado, su sonrisa se mantenía perfecta.

- Entonces un brindis por ti, Blue Queen- le nombró con mofa, usando su seudónimo de cantante-. Porque hoy te liberas del miedo que te funde Draco Malfoy. Desde hoy volverás a ser la Slytherin que eras en Hogwarts, ¿de acuerdo?-.

Pansy alzó el vaso pequeño y lo golpeó con el que Theo levantaba a su vez. Miró a su amigo sin borrar su sonrisa y acercó el vaso a sus labios.

- Una Slytherin, la mejor de ellas- declaró, y bebió un sorbo…

Por el momento prefería guardar su secreto con ella. Ahora era momento de celebrar.

OoOoOoO

Estar en la biblioteca de Hogwarts le traía a la cabeza los más variados recuerdos, no sólo de sus libros y de sus estudios, sino también de sus momentos, sus vivencias, sus llantos y sus alegrías, escondida de sus amigos y contemplándose a ella misma.

En aquel lugar se había aprendido a conocer, tanto así que entre sus olores favoritos estaba el de libro viejo y el de polvo de estantes añejos.

Con una torre de libros de distintas dimensiones puestas sobre la mesa, Hermione leía todo aquello que le pudiera ser de utilidad. Pasaba sus pequeñas manos por las hojas amarillentas y de tinta corrida, sin temer que aquellas hojas pudieran haber sido escritas por los más grandes y terroríficos magos oscuros de todas las épocas.

El silbido del viento le hacía la compañía, y la mezcla de la luz dorada de la lámpara, más el sueño de sus tantas noches de dolor… le hicieron cabecear sobre la mesa, hasta que el sueño la invadió de forma absoluta.

- ¡Y el Puddlemere ha vencido, damas y caballeros. Tenemos al primer equipo que va a la final mundial!- gritaba desde el megáfono la voz del comentarista del partido. Su voz era ronca, y su debilidad por el equipo ganador era más que evidente.

Hermione corrió de las gradas del sector preferencial hacia los camerinos donde los jugadores del equipo de Oliver debían estar celebrando. Hace sólo un par de meses que estaba saliendo con el buenmozo chico de sonrisa encantadora, pero en ese poco tiempo ya la tenía totalmente cautivada.

Avanzó entre la gente que gritaba y llegó a la entrada roja que estaba repleta de fanáticos que preguntaban por sus jugadores favoritos. El guardia de la entrada intentaba controlar a la masa enardecida, mas el trabajo era algo difícil con la victoria que había obtenido.

- Hermione, fantástico juego, ¿no crees?- le comentó Lee Jordan, junto a la puerta y esperando que el guardia lo viera para permitirle entrar… ser uno de los encargados de organizar el mundial tenía sus ventajas.

- Claro que fue fantástico, recuerda quién es el jugador estrella- le respondió, sonriendo.

- ¡Que distraído!, se me olvidaba ese pequeño detalle. Wood jugó espectacular, realmente parecía un muro frente a los aros, ninguna quaffle se le pasaba-.

De pronto el guardia vio a la pareja que conversaba, y con un asentimiento de cabeza les permitió pasar. Aunque Hermione no trabajara en el Ministerio, ser un héroe nacional le daba ciertos privilegios.

El camerino estaba invadido por los gritos de las "fanáticas" que habían logrado colarse para felicitar a los jugadores del equipo. Muchachitas de todas las edades besaban y abrazaban a los jugadores que parecían felices de recibir tales muestras de apoyo… y algo más.

Hermione se empinó en sus pies y buscó entre los presentes al jugador que ella iba a ver, le había prometido que adelantaría estudio para apoyarlo en el juego, y así lo hizo.

- Hey, Hermione, ¿buscas a Wood?- le preguntó Wilda Griffiths, buscadora del equipo.

- Sí, ¿lo has visto?-.

La muchacha asintió y apuntó la puerta corredera que guiaba a las duchas.

- Está duchándose- le respondió elevando su tono de voz, el mar de gritos era algo desagradable.

- Gracias-.

Pasando entre la gente e intentando respirar sobre el vapor de agua que salía del lugar que Wilda le había indicado, Hermione se hizo paso hacia el sector donde estaban las duchas. Quería sorprender a Oliver con su visita, así que caminaba lo más sigilosa posible, cosa fácil con el bullicio del lugar.

Asomó primero la cabeza en el espacio abierto que dejaba la puerta… y la escena que ahí se producía la hizo quedarse estática en su sitio.

- Hola, Oliver, ¿qué tal?- decía una muchacha de cabello rubio y largo. Hermione no la conocía, pero por su tono de voz supo que no había ido donde Oliver sólo a saludar.

- Hola…- saludó el aludido mientras depositaba la camiseta a un lado… dejando su torso completamente desnudo-. ¿Te conozco?-.

La chica rió de esa forma tonta y nerviosa que usan algunas mujeres para seducir. Con sus manos acarició su melena y se acercó a Oliver con pasos gatunos.

- No, pero pronto lo harás- aseguró con sus manos en su camiseta y sacándosela de un tirón, mostrando sus pechos desnudos-. ¿Vamos a ducharnos?-.

Oliver quedó mudo frente a tal desplante de poco pudor. Sus ojos castaños fueron del cuerpo de la chica hacia su rostro, y su boca semiabierta demostraba que no podía creer lo que había sucedido.

De pronto arrugó su ceño y movió su cabeza en negación. Se puso de pie y miró a la muchacha desde arriba, con su casi metro noventa de altura podía intimidar con facilidad.

- Lo siento, sólo hay una chica con la que me interesa ducharme… y esa no eres tú- le dijo intentando sonar medianamente amable, aunque se notaba que la situación lo tenía incómodo-. Seguramente a algún otro chico del equipo le interesaría tu propuesta-.

- ¿Qué dices?- le preguntó la muchacha enojada-. No veo ninguna otra chica aquí que pueda complacerte como yo… así que no digas bobadas-.

Oliver arrugó su frente y le pasó su camiseta a la muchacha para que se cubriera.

- No hace falta que esté, me basta con saber que me soporta y que me quiere por ser yo, Oliver, sin importarle si soy un jugador de Quidditch o no- explicó obligando a la muchacha a marchar-. Así que anda, pierdes tu tiempo-.

- ¡Seguramente eres gay¡- le grito la chica absolutamente enfadada, y poniéndose la camiseta de vuelta se marchó, sin siquiera dirigirle una mirada a Hermione cuando cruzó la puerta.

La castaña sonrió para sus adentros y sintió sus mejillas enrojecer. Sabía que Oliver se estaba encariñando con ella, pues ella misma estaba sintiendo que su corazón se agitaba como loco cada vez que lo veía… pero jamás pensó que él sería capaz de rechazar una propuesta así por ella, aún menos cuando sólo llevaban dos meses saliendo, sin ser nada oficial.

Esperó que él entrara a la ducha y tomó una decisión. Tenía que encontrar la forma de agradecerle el espanto que le había dado a esa muchacha suelta.

- Así que sólo hay una chica con la que quieres ducharte… ¿o escuché mal?- le preguntó al rodear con sus manos su pecho y hundirse bajo la ducha junto a él.

Oliver esbozó una sonrisa y acarició esas manos pequeñas.

- Sí, y justamente es esta chica- le señaló, dándose vuelta y enfrentando con su mirada alegre el mojado rostro de Hermione-. Mi chica-.

Y sin necesidad de decir nada más… se besaron bajo las gotas de agua. El principio de su noviazgo nacía en ese momento.

OoOoOoO

El despacho donde los dos hombres hablaban estaba mal iluminado y cubierto por un suave humo grisáceo que brotaba del gran puro que en ese momento descansaba en uno de los ceniceros. Las cortinas selladas, las puertas cerradas y ninguna persona merodeando cerca era suficiente para brindarle a aquella charla toda la privacidad que merecía. Habían cosas que no debían ser ventiladas aún.

- Entonces la vieja estirpe ha decidido dejar de luchar contra nosotros y unirse- afirmaba el joven de cabello rubio peinado hacia atrás-. ¿No es así, Avery?-.

El hombre maduro levantó sus hinchados ojos oscuros y clavó una fría mirada en ese muchachito que para él apenas era un niño, a pesar de que se atrevía a hablar como si fuera el mismo Señor Oscuro.

- Así es- afirmó, llevando el puro de nuevo a su boca gruesa e inspirando una bocanada-. La pregunta que tenemos es, ¿quién será el que tomará el mando después de que la misión sea llevada a cabo?-.

Draco sonrió y dejó que sus perlados dientes blancos se dejaran ver con ese gesto.

- Él la tomará- respondió con un ademán arrogante-. Claramente, él será el nuevo Señor Oscuro… el más poderoso de todos-.

Y tras un momento silencioso que ni el mismo zumbido del viento contra los árboles se atrevió a interrumpir, ambos hombres se dirigieron una última mirada de odio en la oscura habitación…. Desde ahora en adelante pasarían a ser un equipo.

&

Chan!!!!!.

Bueno, los dejo en un suspenso para el próximo capítulo. ¡Recuerden que se viene el Aniversario de Hogwarts!

Muchas sorpresas en este Chap, ¿no?.

Por un lado ya sabemos quién fue el que rescató a Ginny: ¡Blaise Zabini!. La pregunta es: ¿por qué?

Pansy y la verdad de su relación con Draco, y parte del pasado de éste: ¿Qué enfermedad de Narcissa?, ¿Por qué tuvo que pasar Draco que lo llevó a ser como es?.

Una escena de cómo partió el noviazgo de Oliver (que claro que no he olvidado) y Hermione. Aviso que vendrán más escenas de ellos, quizás escriba la del matrimonio... ¿les gustaría leerla?. Díganme qué se les ocurre y yo quizás la incluya =)

Y la última extraña conversación. ¿Quién será él?, ¿por qué la vieja estirpe- y qué vieja estirpe- decidió unirse al plan de Draco?.

Un beso!

Ember.