Bella POV.
La idea de mis padres fue simplemente genial, y por favor nota la ironía en mi voz. Ahora me encontraba yo sola en un aeropuerto en la otra punta del país buscando a una familia que no había visto en mi vida. En ese momento tuve un deja vu de cuando fui de intercambio a Francia para mejorar mi francés, la única diferencia es que iba con muchos de mis amigos y no completamente sola como ahora. Miré uno por uno a todas las personas que estaban en el aeropuerto hasta que vi un cartel que ponía: "Bella Swan". El cartel lo sujetaba una chica más bajita que yo con el pelo moreno y corto, tenía cada punta del pelo para un sitio diferente y unos ojos verdes preciosos; a su lado había un chico moreno y musculoso, su pelo era negro y rizado y sus ojos verdes, se notaba que eran hermanos. Me acerqué a ellos y en ese momento se dieron cuenta de que Bella Swan era yo.
-Hola –les dije sonriéndoles -¿vosotros sois los hijos de Carlisle y Esme? –Mis padres me habían recordando una y otra vez como se llamaban todos pero yo en ese momento solo me acordaba del nombre de los padres.
-Sí. –Dijo la chica.-Yo soy Alice y él es mi hermano Emmett, tenemos otro hermano que se llama Edward, pero no ha podido venir.
-Encantada. –Le dije al chico musculoso que me regaló una sonrisa que me recordó al de un niño pequeño.
Emmett se empeñó en coger las maletas hasta su coche, que era un enorme Jeep plateado, Emmett nos tuvo que ayudar a subir a Alice y a mí, Alice se puso en el lado del copiloto y yo detrás. El camino hasta su casa fue muy entretenido, me habían caído muy bien los dos, supongo que después de todo la idea de mis padres no había sido tan mala como me había parecido en un primer momento.
En unos quince minutos llegamos a su enorme casa, estaba en un barrio de gente de dinero. La casa era blanca y era ese tipo de casa que ves en las películas pero que nunca piensas que nadie la tenga en la vida real. Mi expresión tenía que ser un cuadro ya que Emmett y Alice se empezaron a reír.
-¿¡Esta es vuestra casa!? –Pregunté abriendo mis ojos como platos a medida que nos íbamos acercándonos.
-Sí, y también tu casa por este verano. –Dijo Alice con una sonrisa en su cara.
-Es…-no sabía como expresar lo que esa casa me parecía- es mucho más que perfecta. –Dije con una sonrisa en la cara. Los dos me sonrieron y bajaron del coche, a mí me costo bajar algo más que a ellos. Emmett se volvió a empeñar en llevar mis maletas y Alice abrió la puerta de la enorme casa. Cuando entré mi boca se abrió al igual que mis ojos. Parecía que había sido decorada por una revista de muebles, la verdad es que no había visto una casa más bonita en toda mi vida.
-Es…preciosa…perfecta. –Dije mirando todo con la mirada queriendo memorizar cada parte de la casa.
-Gracias. –Dijo Alice. –Ven, voy a enseñarte tu habitación. Emmett sube las maletas de Bella.
-A sus órdenes, señorita. –Dijo Emmett subiendo por las escaleras antes que nosotras dos.
Mi habitación estaba en la segunda planta, estaba entre la habitación de Alice y la de Edward, el otro hermano de Alice y Emmett que aún no había visto, aunque tampoco había visto a Carlisle y Esme. Entré en mi habitación y me quedé alucinada, la habitación era rosa y blanca. En mitad de la habitación había una cama un poco más pequeña que las camas de matrimonio pero mucho más grande que mi cama de Forks. Tenía un escritorio enorme con un ordenador encima de el. Las estanterías estaban llenas de libros y cd's de música y un reproductor de música.
-¡Me encanta! ¡Es perfecta! –Dije mirándolo todo y acercandome a la estantería.- Es la habitación que siempre quise tener.
-Me alegro de que te guste. –Dijo Emmett dejando las maletas encima de la cama para que pudiese colocar mis cosas.
-Emmett, fuera. –Dijo Alice señalando con el dedo índice la puerta para que se marchase.- Bella y yo nos tenemos que conocer más y la voy a ayudar a colocar sus cosas.
-De todos modos había quedado con Rose. Adiós Bella. –Dijo mientras salía de mi habitación.
La siguiente hora la pasamos hablando y colocando todas las cosas que me había traído. Alice era muy maja pero en menos de una hora me pude dar cuenta de que era una compradora compulsiva. ¡No le gustaba nada de mi ropa! Vale, sé que no soy la que mejor viste, ni mucho menos, pero algo le debería de gustar, ¡pero no! Me dijo que al día siguiente me llevaría de compras para renovar mi armario y que ya me podía ir despidiendo del resto de mi ropa, por más que le dije que odiaba ir de compras me ignoró completamente.
El resto de la tarde lo pasamos comiendo comida basura que pillamos y viendo la televisión. Alice me caía realmente bien. Pasamos toda la tarde solas en su casa por lo que pudimos hacer tonterías y reírnos sin ningún tipo de preocupación por si alguien nos veía u oía.
Alice me contó muchas cosas sobre su vida en Phoenix, me dijo que le gustaba el mejor amigo de Edward, que se llamaba Jasper, pero que no se atrevía a decírselo pero que antes de que se acabase Junio se lo quería decir, teniendo en cuenta que solo quedaban dos semanas para que se acabase tendría que darse un poco de prisa. Me contó un montón de cosas de Jasper, entre ellas que tenía una hermana gemela que se llamaba Rosalie y que era la novia de Emmett.
Sobre las ocho y media de la tarde volvieron Carlisle y Esme del trabajo, los dos trabajaban en el hospital de Phoenix, me parecieron muy simpáticos y agradables. Carlisle era rubio con los ojos verdes y parecía que lo habían sacado de una revista de moda; y Esme tenía el pelo castaño con unos ojos color caramelo precioso, sin ninguna duda en esta casa todos eran guapísimos. Los dos me trataron muy bien, cada segundo que pasaba en esa casa me sentía más a gusto.
Cuando volvió Emmett, que fue sobre las nueve de la noche más o menos, Alice y Esme se fueron a hacer la cena y no me dejaron entrar en la cocina para ayudarlas a hacer la cena por lo que me fui con Emmett a ver la televisión. Cuando estábamos hablando Emmett y yo del tiempo de Forks le llamaron al móvil.
-¿Sí? –Dijo descolgando el teléfono.
-Ah, hola, Eddie. –Dijo con una sonrisa burlona en la cara.
-De acuerdo, ahora se lo digo a mamá y a papá. Adiós. –Dijo colgando el teléfono.
-¡Mamá, papá! Edward no va a llegar a la cena. –Dijo gritando para no moverse del sofá a lo que no pude aguantar una risita.
Poco después la cena estaba lista. Era una riquísima lasaña de atún. Todos no la comimos con mucho gusto. Después de cenar les ayudé a recoger la mesa y me fui a mi habitación a dormir, había sido un día muy largo y tenía la sensación que el día siguiente iba a serlo mucho más.
Me puse mi pijama preferido, era azul con Hello Kitty en medio y unos pantalones cortos. En cuanto cerré los ojos me quedé profundamente dormida.
Me desperté en mitad de la noche porque tenía ganas de ir al baño. Mire el reloj y eran las tres y media de la madrugada, salí de mi habitación más dormida que despierta y me fui directa al baño. La puerta estaba cerrada y la abrí sin pensármelo dos veces, mala idea. Cuando la abrí había un chico saliendo de la ducha con una sola toalla muy pequeña tapándole sus partes intimas y que abrió los ojos y yo como no me puse roja y me di la vuelta.
-Lo siento, lo siento mucho. –Dije muy pero que muy nerviosa. – Ya me voy. –Dije cerrando la puerta y esperando en el pasillo hasta que el chico saliese del baño y yo poder entrar. Después de unos diez minutos el chico salió del baño y yo me metí sin mirarle a la cara, me moría de la vergüenza.
Cuando salí del baño el chico me estaba esperando y mi cara volvió a estar más roja que un tomate.
-Lo siento, tenía que haber llamado antes que entrar. –Dije aun sin mirarle a la cara.
-Tranquila, es normal. A estas horas no es normal que este nadie duchándose. ¿Tú eres Bella, no?
-Sí. –En ese momento le mire a la cara, era la primera vez que lo hacía y me quede sin aliento. Era guapísimo. Tenía el pelo cobrizo y revuelto, unos ojos verdes mucho más intensos que los de sus otros dos hermanos y con la fina camiseta del pijama que llevaba se podía notar que tenía tableta de chocolate.
-Yo soy Edward. –Dijo con una sonrisa al darse cuenta que lo había analizado con la mirada y mi cara se volvió a poner roja.
-Bueno, yo me vuelvo a dormir, tengo sueño. Adiós. –Dije metiéndome en mi habitación y tumbándome en la cama. Estaba vez me costó mucho más dormirme.
¡Hola! Bueno pues he dubido este capítulo porque el que subí ayer no era nada y ya tenía este medio escrito así que solo me ha quedado terminarlo :) el próxmo capítulo sera mucho mejor.
Luego si puedo subo algún capítulo de alguna de las otras historias pero no aseguro nada :) jaja
Gracias por las rewiers (LL)
Os quiero.
