Soberbia
Cuando se dió cuenta de que ese chico era interesante ya era demasiado tarde para empezar a pensar en ello con detenimiento, porque él estaba saliendo con su mejor amiga (bueno, no exactamente saliendo porque acababan de dejarlo, pero tecnicamente seguían locos el uno por el otro; y a diferencia de Serena ella no se acostaría con el novio de sus amigas, al menos no conscientemente) y porque ella ya tenía bastantes problemas (y momentos pecaminosos) con Nate y Chuck como para añadir uno más a su lista.
Y de todas maneras, ella nunca pasaría a mayores con Dan Humphrey.
Porque si lo de Chuck ya era un suicidio social en toda regla y le había costado su reputación y su corona tenía por seguro que no sería absolutamente nada comparado con lo que le esperaría si alguna vez visitara Brooklyn con fines lúdicos y desde luego poco inocentes. Y aún así cuando la ayudó a destruir a Georgina no pudo evitar pensar que él era interesante, claro que lo era.
Blair Waldorf nunca había sido conocida por ser una mediocre, era inteligente y lo sabía, era ingeniosa y se aprovechaba de ello; y tampoco es que Dan Humphrey lo fuese más que ella (porque cada uno lo era a su manera) pero desde luego en sus notas se demostraba que sabía adaptar mejor esas capacidades. A Blair le gustaban las personas inteligentes, quizás esa es la razón por la cuál siempre se aburría con Nate...y no porque Nate fuese un perfecto tonto, pero carecía de ingenio para poner sus ideas en práctica.
Y es que Dan era interesante...No en el sentido en el que lo era Chuck desde luego, y éste tenía más a su favor porque además de no escasear de inteligencia sí que sabía hacia dónde dirigirla; pero Dan era interesante en otro sentido, más en el sentido de utilizar todas sus capacidades para hacer feliz a Serena. De hacerla feliz más de lo que en toda su vida Nate la había hecho feliz a ella (por no hablar de Chuck), y no era justo, porque al fin y al cabo Serena no había pasado la mayor parte de su adolescencia buscando un príncipe, y sin embargo lo había encontrado, aunque fuese por casualidad.
Cuando se dió cuenta de que era más que interesante seguía sin estar (propiamente dicho) con Serena, y aún así la ayudó por ella, no la ayudó porque le preocupasen sus problemas, sino porque era la mejor amiga del amor de su vida.
Y al escuchar sus consejos sobre el sexo se sorprende, porque nunca había pensado que San Dan Humphrey, el chico solitario, el niño casi virgen del otro lado del río supiese tanto sobre ese tema; y no podía parar de pensar que todas las tácticas que no funcionaban con Chuck igual si lo hacían con él, y antes de darse cuenta se estaba imaginando a sí misma poniéndolas en práctica, con Dan Humphrey. Ella lo piensa, pero no lo hace, porque involucrarse con alguien a quien ha humillado desde un principio es la mejor manera de reconocer que estaba equivocada, y Blair Waldorf no se equivoca nunca (y es sorprendente lo mucho que en realidad se equivoca). Y aún cuando le habla de lo que sintió al escuchar a Serena decirle te quiero, Blair se sorprende preguntándose a sí misma como sería esperar un te quiero de Dan Humphrey, en vez de uno de Chuck Bass. Lo piensa pero no lo dice, porque nunca dará su brazo a torcer, y menos ante alguien como él.
Cuando se dió cuenta de que él realmente merecía la pena fue en aquella fiesta. Cuando se sentía invadida por todo lo que le sobrevino tan de repente, cuando estaba perdida y no era ni siquiera una sombra de lo que un día fue, cuando intentaba encontrar su hueco en el mundo (o en su defecto en aquella universidad que debería haber sido pública dado que estaba llena de gente que no merecía que juntasen su nombre y la palabra "exclusivo" en una misma frase) y no podía hacer otra cosa que aferrarse a él y dejar que la ayudase. Y aquella vez (a diferencia de las otras tantas) no lo hacía por Serena, la ayudaba porque a pesar de todo quería hacerlo; y ella se callaba porque no sabía cómo agradecérselo, y en cualquier caso Blair Waldorf nunca ha sido de las que agradecen.
Y aunque ahora él y Serena no están juntos, y probablemente no lo volverán a estar; aunque finalmente haya hecho algo por ella sin pensar en nadie más y aunque hay algo en Dan Humphrey que la hace querer ser otra vez una Julieta en busca de su Romeo; su orgullo le impide demostrar una sola de las ideas que pasan por su mente.
Porque ella es Blair Waldorf, y una Waldorf jamás se deja ganar.
