Capítulo 3

Secretos

2019, septiembre ‡

Hugo se despierta dos horas antes de que suene el despertador. Intenta volver a dormirse pero hoy es uno de Septiembre y el día en el que por fin va a ir a Hogwarts como su hermana. Ha estado esperando todo el verano a que llegara e incluso se ha acostado más temprano de lo normal ignorando que, como dijo Rose, "no por antes acostarte va a amanecer más pronto, Hugo". Da un par de vueltas en la cama pero al cabo de unos minutos desiste y se levanta, sin importarle que sean las seis de la mañana y que podría aprovechar, al menos, otras tres horas de sueño.

Camina por el pasillo descalzo e intentando hacer el menor ruido posible y entra en la cocina.

- Hugo son las seis de la mañana, ¿qué haces despierto?

La costumbre de levantarse temprano es una de las pocas cosas que ha heredado de su madre, sin embargo las seis de la mañana es una hora demasiado temprana para cualquiera de los dos.

- No podía dormir. ¿Y tú, mamá?

- Tampoco podía dormir- le sonríe y le señala una silla al lado de la suya-. ¿Nervioso por tu primer día en Hogwarts?

Toma asiento al lado de su madre y asiente. A Hermione nunca le ha hecho falta preguntar para saber lo que le pasa por la cabeza a sus hijos y es evidente que Hugo está más que nervioso.

- Yo también estaba muy nerviosa cuando tenía tu edad. No conseguí dormirme en toda la noche- sonríe con nostalgia y da un sorbo a su taza de café-. Pero no debes preocuparte, tienes a Rose y a tus primos allí; también es el primer año de Lily. Y nosotros te enviaremos cartas todas las semanas.

Sonríe algo más tranquilo y asiente cuando su madre le pregunta si quiere un poco de leche caliente. Hermione se levanta y calienta la taza en el microondas. Los Weasley viven en una casa de un barrio muggle en Londres que está repleta de máquinas y objetos no mágicos y la cocina no es una excepción. No es muy grande pero tampoco muy pequeña y tiene una pequeña mesa rectangular justo en frente de la puerta, donde suelen desayunar todas las mañanas. Hay una cocina eléctrica, una nevera y un microondas; además de múltiples armarios donde puedes encontrarte tanto comida mágica como muggle. Tiene una gran ventana y una puerta que da al jardín delantero, que a Hermione le encanta cuidar.

Esperan hasta las nueve para despertar a su padre y a Rose que parecen estar pegados a las sábanas y no salen de la cama hasta quince minutos después. Hugo los escucha farfullar desde la cocina y, olvidando que es imposible intentar hablar con ellos por las mañanas, intenta insuflarle algo de entusiasmo a su hermana.

- ¡Vamos Rose, que es el primer día de clase! ¿No es increíble?

Rose entorna los ojos y hace como si no le hubiera oído, sentándose a la mesa donde ya le espera una taza de humeante leche caliente. Muy caliente, como a ella le gusta, aunque luego tenga que esperar un rato para bebérsela. Y con tres cucharadas de Cola Cao. Cuatro, si está en uno de esos días en los que sería mejor no haberse levantado, pero nunca menos de tres.

Hugo se va a su habitación mientras Ron y Rose terminan de desayunar y de vestirse, por si le queda algo por meter en el baúl. No quiere olvidarse nada en casa y que sus padres tengan que mandárselo vía lechuza.

Llegan a la estación tarde "porque a mi hermana se le pegaron las sábanas, como siempre", se apresura a asegurar Hugo a Lily. Los Potter ya están allí desde hace quince minutos y James ya se ha despedido de sus padres para entrar en el tren con sus amigos. Lily, que está dando saltitos colgada del brazo de su padre, parece tan nerviosa como Hugo.

- Pensé que ya no llegabais- le regañó.

Al se acerca a Rose y le dice que le está esperando Scorpius y que ya se verán al llegar.

- A no ser que quieras venir con nosotros.

- Creo que paso, gracias.

Al sonríe - ya me parecía – y se despide del resto para correr arrastrando el baúl hacia el Expreso. Rose suspira cansada al mirar como su madre le repite a Hugo que le enviarán cartas todas las semanas, que no se preocupe, que se porte bien y que estudie mucho. Hugo asiente pero parece más atento al tren que le llevará a Hogwarts que a lo que le está diciendo Hermione. Sin embargo cuando le da un abrazo a sus padres parece que es cuando se vuelve realmente consciente de que va a estar sin ellos por primera vez durante un periodo largo de tiempo, y hasta parece algo reacio a irse. Lily en cambio parece encantada y es a su padre más que a ella al que le cuesta despedirse. Tira de Hugo hacia el Expreso y pronto le hace olvidar las preocupaciones sobre sus padres.

- Rosie, ¿tú no te vas? - pregunta Ron. Rose parece estar buscando a alguien entre la gente que entra y sale de la barrera.

- Estoy esperando a Lucke, papá.

- ¿A quién?- pregunta Ron. Tiene el ceño fruncido y las mejillas algo coloreadas, lo cual no anticipa nada bueno. Hermione y Ginny ponen los ojos en blanco-. ¿Y quién es ese?

- Un amigo.

Rose se sube al baúl para poder ver mejor, ajena al estado de su padre. Lucke no tarda en llegar. Viste ropa muggle, camiseta roja y vaqueros gastados y algo rotos. Es moreno y tiene el pelo negro, los ojos verde esmeralda y sonrisa fácil.

- Siento llegar tarde muñeca, pero tuve que venir en metro y me hice un lío con las líneas.

Rose sonríe y se deja envolver en su abrazo, que consigue levantarla varios centímetros del suelo.

- Se te ha echado de menos en vacaciones, pequeña.

- Yo en cambio no he notado tu ausencia- ambos sonríen y Lucke deja a Rose en el suelo. A esas alturas la cara de Ron se podría confundir perfectamente con su pelo y Hermione y Harry estudian nerviosos su reacción mientras Ginny sonríe divertida.

- Bueno, nos vemos en vacaciones- les da dos besos a cada uno, aparentemente ignorando que su padre está a punto de tener una crisis de ansiedad, y se marcha con Lucke hacia el tren.

- Quié..

- Creo que el hijo de Dean Thomas.

Uno de los trabajos de Hagrid como guardabosques es el de llevar a los niños de primero cada uno de Septiembre hacia el castillo a través del lago. Es de noche, pero lleva un farol y es mucho más alto que los demás por lo que no es difícil de reconocer. Hugo y Lily ya lo conocen de antes y son de los pocos niños que no se ven intimidados por su tamaño. Cuando Hagrid los ve puede adivinarse una sonrisa tras la barba por la manera en la que le brillan los ojos.

- Hola chicos, es un placer teneros por aquí por fin.

Los dos asienten y sonríen emocionados mientras se ponen a la cabeza de una fila que empieza a formarse tras ellos. Los alumnos de cursos superiores no van en barca al castillo y Hugo puede ver a lo lejos los carruajes de los que le habló su hermana.

- ¿Hugo, quién es el que va con Rose? - le susurra Lily.

- Es con el que se manda cartas en vacaciones. Papá está insoportable con eso.

Hugo se encoje de hombros quitándole importancia pero a Lily se le dibuja en los labios una sonrisa traviesa mientras murmura que tengo que tener una charla con Rose.

- ¡Los de primero conmigo! ¡Por aquí! - Hagrid escudriña en la oscuridad en busca de alguna cara nueva más-. ¿Ya estáis todos?

Nadie contesta pero debía de ser una pregunta retórica porque Hagrid da media vuelta y les indica que le sigan, llevándoselos hacia el lago.

- Está bien, será mejor que tengáis cuidado por aquí, no quiero que ninguno acabe en el agua- los chicos empiezan a subir a las barcas y Hugo y Lily se suben a una con otros dos niños más. Todos parecen igual de nerviosos que ellos-. Muy bien, así, con cuidado.

Las barcas empiezan a moverse y Lily ahoga un grito de sorpresa mientras se agarra a Hugo para no caerse al agua.

- Ten más cuidado Lil, si te caes te estropearás el pelo- se burla Hugo. Lily le saca la lengua pero no lo suelta hasta que la barca deja de moverse. Se producen exclamaciones de admiración cuando el Castillo de Hogwarts se hace visible entre la niebla y a Lily le crecen todavía más las ganas de entrar y formar parte de eso. De la magia que envuelve el castillo y que ya es palpable desde los jardines. Teddy tenía razón, es increíble.

Bajan de las barcas con cuidado para no mojarse y siguen a Hagrid por los terrenos y hasta el interior del colegio. El castillo por dentro es todavía más impresionante y Lily no sabe hacia dónde mirar para no perderse nada de lo que hay. Parece todavía mejor de lo que contaban James y Al.

Hagrid les deja en el Hall diciendo que esperen, que pronto llegará el Profesor Longbotton y les dirá lo que tienen que hacer. Aunque llega a penas unos minutos después de que se vaya Hagrid, a Lily se le antojan horas y el nudo de su estómago se aprieta un poquito más. Sonríe cuando Hugo le da la mano y le devuelve el suave apretón.

- Bien chicos, bienvenidos a Hogwarts – el profesor Longbotton viste una túnica de color marrón y tiene simpáticos ojos castaños y sonrisa afable. Hugo sabe que es amigo de sus padres, que da Herbología y que es el jefe de la casa Gryffindor-. Ahora seréis seleccionados para una casa, a elegir: Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin; según vuestras cualidades más destacables. Conviviréis con vuestros compañeros y vuestra casa ganará o perderá puntos según vuestro comportamiento. Ahora, seguidme.

Los alumnos de primer año siguen a Neville dentro del Gran Comedor, donde ya están sentados el resto de alumnos y profesores. Miran maravillados las velas que flotan sobre sus cabezas y el techo del comedor que refleja el cielo del exterior.

- En realidad sí que hay techo, sólo lo han hechizado para que parezca el cielo de verdad- se oye decir Hugo a Lily. Se muerde la lengua cuando se da cuenta de que acaba de hablar como su hermana y Lily ahoga una risita.

Les llevan hacia la mesa de profesores y los ponen en filas delante de un taburete con un sombrero de pico sobre él. Parece muy viejo y está bastante roto pero Hugo supone que es el Sombrero Seleccionador. El profesor Longbotton saca una lista del bolsillo de su túnica y empieza a llamar a los niños por orden de lista. La selección ha empezado.

Mientras espera a que le toque, Hugo se encuentra con la mirada de su hermana que le sonríe desde la mesa de Ravenclaw. Nunca se han llevado tan bien como los Potter pero Hugo tiene que admitir que Rose siempre está ahí cada vez que la necesita, a pesar de ser una sabelotodo insufrible. Le devuelve la sonrisa y el chico que está sentado al lado de ella le guiña un ojo.

- Lily Luna Potter.

Lily sonríe nerviosa y camina con pasos rápidos hacia el taburete. Cuando se sienta y le ponen el sombrero en la cabeza éste le tapa gran parte de la cara, hasta la nariz. Se puede entrever una mueca de disgusto en su boca y Hugo supone que no le hace ninguna gracia que le pongan un sombrero tan feo y gastado. El sombrero tarda bastante en hablar, como si le resultara realmente difícil escoger la casa en la que debería poner a Lily. Después de unos minutos de silencio, parece terminar decidiéndose por:

- ¡HUFFLEPUFF!

La mesa de los Tejones estalla en vítores y aplausos y Hugo supone que a James esto no le va a hacer ninguna gracia. Después de lo de Al, esperaba que Lily terminara en Gryffindor. Lily sonríe radiante y parece aliviada de poder sacarse el sombrero. Corre hacia la mesa de Hufflepuff con la melena pelirroja volando tras ella, como una estela de fuego, en medio de los aplausos. Todavía tienen que salir algunos niños más antes de que le toque por fin a él, uno de los últimos.

- Hugo Weasley.

Hugo recorre el camino hacia el taburete con pasos torpes y está seguro de que se tropieza varias veces antes de conseguir llegar. El sombrero también le queda algo grande, pero mucho menos que a Lily.

Un Weasley, vaya. Recuerdo cuando todos erais pelirrojos y todos acababais en Gryffindor. Tu hermana fue la primera que rompió vuestra tradición tanto con el pelo como con la casa. Eres valiente, sí, pero bastante tranquilo. También eres muy reservado y te cuesta confiar en la gente. Con un buen sentido del humor y bastante tolerante. Así que, aun siendo pelirrojo, voy a ponerte en...

- ¡HUFFLEPUFF!

Hugo se quita el sombrero, aliviado, y tarda algo en darse cuenta de que ya ha acabado y de que ya le han seleccionado para una casa. Escucha los aplausos de sus compañeros algo lejanos y va a sentarse al lado de Lily, que sonríe encantada de que su primo haya quedado en la misma casa que ella. Se pregunta si también a Lily le habrá hablado el sombrero igual que a él.

- ¿No es genial, Hugo? ¡Estamos los dos en Hufflepuff!

- Sí, aunque no creo que a mi padre le haga demasiada gracia- sonríe Hugo.

- Bah, James también esperaba que quedara en Gryffindor, pero ya verás como hacemos de esta casa la mejor de todas.


James no se puede creer que hayan puesto a su hermana en Hufflepuff. Lily, que era una de sus últimas esperanzas después de que Al acabara en Slytherin. Sencillamente es increíble. Y Hugo igual, para Hufflepuff. Como si algún ser superior estuviera intentando fastidiar a James de la peor manera posible. En serio, si Hufflepuff ni siquiera debería de existir.

- ¡Son todos unos traidores, joder!- James se encuentra hablando sólo en medio del pasillo y se obliga a tranquilizarse para que la gente que pasa no le mire más raro de lo que lo está haciendo. Pero es difícil porque, joder, él es el único que está en Gryffindor. Ni si quiera entiende por qué Rose está en Ravenclaw, después de todo su madre también es muy lista y la pusieron en Gryffindor.

Recorre el pasillo en busca de Al y Rose, lanzando improperios contra el Sombrero Seleccionador y la puta madre que lo parió. A la primera que ve es a Rose, que está a punto de torcer para coger el camino hacia la Torre de Ravenclaw con otro chico. Un chico que parece bastante mayor que ella, si nos ponemos a concretar.

- ¡Chisst! ¡Rose!

- James, no soy un caballo- dice, girándose hacia él. James se para justo en frente de ella y abre la boca para decir algo pero le interrumpe-. Si estás cabreado porque a Lily la han puesto en Hufflepuff, vete a pelearte con el calamar gigante porque yo estoy demasiado cansada para aguantarte.

James frunce el ceño. ¿Qué demonios tiene todo el mundo con él y el calamar gigante?

- No es eso, tonta. Tengo que enseñarte algo.

Rose medita un momento y luego se vuelve hacia su amigo.

- Lucke, ¿te importa adelantarte? No tardaré mucho.

- Está bien pequeña, te espero arriba.

¿Cómo que pequeña? ¿Es que ese tío no sabe que Rose tiene nombre? Toma nota mental de hablar de eso más tarde.

- ¿Y bien, qué quieres? - pregunta Rose.

- Primero tenemos que encontrar a Al.

- Al está con Malfoy y no pienso meterme en el territorio de las serpientes, James.

- Es sobre el cuaderno.

Rose parece pensárselo mejor porque asiente y toma el camino hacia las mazmorras. No es que le entusiasme ver a Malfoy pero tiene curiosidad sobre lo que ha descubierto James y sabe que no se lo va a decir hasta que esté Al también.

- Igual tenemos suerte y todavía no han llegado al nido- dice James. Rose pone los ojos en blanco y se obliga a apurar el paso para llegar a su altura.

Rose calcula que deben de llevar andando alrededor de un cuarto de hora y ya está empezando a hartarse. Es de noche, está cansada y sinceramente, ya no cree que sea lo que sea lo que ha descubierto James sea tan importante que no pueda esperar hasta mañana.

- Oye Rose, ¿tú sabes dónde está la Sala Común de Slytherin?

- ¿Qué? ¿No lo sabías tú? - dice Rose, parándose en seco.

- Supongo que en alguna parte de las mazmorras.

- ¿Cómo que supones? - pregunta Rose, esforzándose por no perder los nervios.

- Coño, pensé que tú sabrías donde estaba.

- ¿Ah, sí? ¿Y cómo has llegado a esa conclusión?

Está bien, a la mierda la resolución de intentar no perder los nervios. Tiene un primo gilipollas. Suspira y se apoya en la pared del pasillo, tienen suerte de que no ande por ahí ningún Slytherin visto el cariño que les tienen. Por no hablar de que no pueden andar por los pasillos a esas horas de la noche, cuando se supone que deberían estar en sus habitaciones.

- Joder, porque eres tú la que está todo el rato con él.

- ¡Y James Sirius Potter se lleva el premio por el mejor razonamiento del año!- dice Rose, poniendo voz de falsete. James pone los ojos en blanco y se revuelve el pelo con desesperación.

- Quizás será mejor que lo dejemos para mañana- dice al fin. Él también está cansado y no está de humor para lidiar con una Rose cabreada.


Cuando Al se despierta por la mañana la cama de Scorpius está vacía y ya hecha. Son las siete y media de la mañana pero a Scorpius siempre le ha gustado levantarse temprano y supone que ya estará en la Sala Común o dando una vuelta por el castillo. Se levanta intentando hacer el menor ruido posible para no despertar al resto de los chicos, que todavía siguen durmiendo, y va al baño a darse una buena ducha caliente.

Cuando baja por fin a desayunar Scorpius ya está a punto de terminar su desayuno y el Gran Comedor está empezando a llenarse. Se sienta a su lado y bosteza sonoramente.

- El Sombrero Seleccionador es cada vez menos selectivo con los alumnos que manda a Slytherin.

- Buenos días para ti también, Malfoy- dice Al, cogiendo una tostada. Scorpius aparta El Profeta para centrar su atención en Al.

- Me han dicho que tu hermano y esa sabelotodo Weasley han estado merodeando ayer por las mazmorras.

Al traga el trozo de tostada que tiene en la boca y frunce el ceño, extrañado.

- ¿Estás seguro?

- Se ha encargado de hacérmelo saber Rosier muy amablemente esta mañana.

No dice nada más pero claramente le está dando a entender a Al que debería decirles a James y a Rose que no se acercaran a las mazmorras de noche.

- Supongo que me estarían buscando.

- Seguro- dice Scorpius. Al dirige su mirada en la misma dirección que Scorpius y no tarda en ver a su prima caminando con paso firme hacia la mesa de Slytherin. Lleva varios libros en los brazos y el uniforme mal colocado.

- Buenos días- dice Rose, y por la manera en que lo dice no parece pensar que sean precisamente buenos. Deja caer los libros encima de la mesa y se sienta al lado de Al.

- Por si no lo sabes, esto es la mesa de Slytherin- le recuerda Scorpius, mirándola con hastío.

- Malfoy, hazle un favor a la humanidad y muérete.

- Rose, ¿te pasa algo? - pregunta Al, interrumpiendo la afilada respuesta de Scorpius. Rose tiene el rostro cansado y unas grandes ojeras debajo de los ojos.

- Las idiotas de mi clase han entrado en la adolescencia de golpe y porrazo durante el verano y se les han subido las hormonas a la cabeza. Han estado toda la noche cotorreando sobre trucos de belleza y sobre el rancking de chicos guapos del colegio y, créeme, no necesitaba escuchar lo que tenían que decir sobre James. Y menos aun sobre Malfoy. Por Merlín y Circe bendita, estoy pensando seriamente en desmemoriarme. Pero no, por supuesto que no me pasa nada. ¿Por qué habría de pasarme algo?

Al ahoga su risa con una tos y a Scorpius se le dibuja en la cara una sonrisa que pone a Rose aun más de los nervios. Supone que el ego del chico acaba de agrandarse por lo menos varios metros más.

- No te emociones Malfoy, es bien sabido que estas chicas tienen muy mal gusto- dice Rose.

Al se interpone de nuevo entre los dos para recordarle a Rose que queda poco para empezar las clases y que debería ir a su mesa para desayunar.

- Mierda, es cierto, James debe de estar esperándonos. Necesito que vengas un momento conmigo.

- ¿Qué? Rose, estoy desayunando.

- Será sólo un momento. Además, ya has comido bastante- sentencia Rose. Guarda algunos bollitos en la mochila y coge los libros de la mesa, instando a Al para que le siga.

Scorpius se despide de él con un que te sea leve y Al sigue a Rose fuera del comedor hasta un pasillo desierto donde está James sentado en el suelo y con una cara de mal humor que superaría a la de Mcgonagall en sus peores días.

- Llegais veinte minutos tarde- saluda.

- Lo siento, algunos tenemos la costumbre de desayunar por las mañanas- dice Al.

- Ya se te están pegando los malos hábitos de los Slytherin... Pronto sisearás en vez de vocalizar las palabras.

- Chicos, cortad ya. Falta solo media hora para que empiece la primera clase- les regaña Rose-. Y bien, ¿qué era lo que querías enseñarnos James?

James sonríe de forma misteriosa, su enfado dejado ya de lado, y se asegura de que no viene nadie antes de sacar el cuaderno de uno de los bolsillos de su túnica. Se acomoda en el suelo y les indica a Al y a Rose que hagan lo mismo.

- Creo que he descubierto cómo funciona- susurra. Saca también una pluma y un tintero de su mochila, moja la pluma en la tinta y se la da a Rose-. Escribe algo.

- ¿Qué? - pregunta Rose, mirando las páginas en blanco del cuaderno abierto.

- Tú solo escribe algo- repite. Al también mira a James con extrañeza y se pregunta si será alguna de sus bromas.

Rose no sabe a dónde quiere llegar James con eso pero coge la pluma y escribe "hola" en el cuaderno. Las letras brillan durante unos segundos y luego desaparecen. Está a punto de preguntarle qué clase de broma es ésa cuando en la página en blanco del cuaderno empiezan a dibujarse unas palabras, como si una mano invisible estuviera escribiendo en él.

"Hola a ti también. ¿Se puede saber quién eres?"

Las letras permanecen unos segundos brillando y luego desaparecen de nuevo. Rose mira boquiabierta a James, que sonríe satisfecho de ser el descubridor de tan importante hallazgo. Al a su lado parece tan sorprendido como Rose.

- ¿Pero qué demonios es ésto?- pregunta Rose, soltando la pluma-. ¿No será peligroso?

- No lo creo- dice James-. Anda, contesta.

Rose se muerde el labio inferior durante unos instantes, indecisa. Finalmente toma la pluma de nuevo y escribe.

"Soy Rose Weasley. ¿Y tú?"

- Deberías preguntarles más bien quiénes son- dice James.

- ¿Qué?

- Que no es uno, son cuatro. Y parece que contigo están siendo bastante educados... Será porque eres una chica.

Rose y Al miran a James extrañados de que esté hablando del cuaderno como si fuera una persona. O cuatro, más bien. Vuelven su atención otra vez a la página en blanco, en la que está apareciendo otro mensaje.

"Somos los señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta. Encantados de conocerla, señorita. ¿Podemos preguntarle cómo ha encontrado el cuaderno?"

Parece que te están tirando los tejos- dice Al. Rose le fulmina con la mirada haciéndole callar y moja la pluma en el tintero. Medita unos instantes sobre lo que contestar y finalmente opta por la verdad.

"Lo encontré en un desván, con mis primos. Apuesto a que esto es magia muy avanzada, ¿cómo lo habéis hecho?"

"Ahhh... un artista nunca revela sus secretos. Pero me alegra que seas capaz de valorar un trabajo bien hecho. ¿Tengo que suponer que el idiota con el que hablamos ayer era tu primo? Te acompaño en el sentimiento.- Canuto."

Rose se hace una idea de por qué James le ha dicho que estaban siendo bastante educados con ella y se pregunta de qué habrán hablado con él. Al le roba la pluma de las manos y escribe.

"Sí, pero todos creemos que James es adoptado. ¿Para qué es este cuaderno exactamente?- Albus Severus Potter."

James le revuelve el pelo a Al bruscamente murmurando mi querido hermanito pequeño e intenta quitarle la pluma de las manos.

"Eh chaval, me gusta tu apellido pero tu segundo nombre deja mucho que desear. ¿Eres hermano de James?- Cornamenta"

"Sí, es mi querido hermano pequeño. Pero por el nombre se nota a quien quieren más nuestros padres. - James.

Rose pone los ojos en blanco, suspira algo que suena como "¡hombres!" y les saca la pluma.

"¿Qué es esto? ¿Una reunión familiar?- Colagusano."

"Ignorad a los idiotas inmaduros, están todo el día igual. No habéis respondido a nuestra pregunta y tenemos prisa, en cinco minutos empiezan las clases.- Rose."

- ¿A quién llamas inmaduro?- dice James, haciéndose el dolido.

- Dejad de hacer el tonto. En nada el pasillo empezará a llenarse.

- Este pasillo está permanentemente desierto Rose, tranquilízate- le recuerda Al.

Los tres interrumpen la discusión cuando se escribe la respuesta en el cuaderno.

"Aunque no me creas, te entiendo. Paciencia es lo único que te puedo aconsejar. En cuanto a vuestra pregunta, tendréis que demostrar que os merecéis la respuesta encontrando todas las piezas del rompecabezas. Y si van a empezar las clases, os recomiendo que os vayáis ya. No querréis llegar tarde vuestro primer día.- Lunático."

Rose muerde la pluma en silencio mientras se pregunta cómo demonios sabe que es su primer día de clase. Debe de tener algún hechizo que le diga qué día es pero pensar eso no la tranquiliza. Verdaderamente tiene que ser magia muy avanzada la que usaron los creadores del cuaderno. Sin embargo tiene el presentimiento de que sea lo que sea y funcione como funcione, no es peligroso.

- ¿A qué creéis que se refiere con lo del rompecabezas?- pregunta Al. Ninguno de los dos sabe qué decir y Rose garabatea una rápida despedida antes de cerrar el cuaderno y guardárselo en la mochila.

- ¡Me voy a Herbología!- anuncia, antes de coger sus libros e irse corriendo.

1977, algún fatídico día de octubre ‡

Lily siempre ha sido una persona racional y sosegada. No es de esas que disparan primero y preguntan después y desde luego tampoco suele tener ataques de furia incontrolada. Por eso que haya terminado castigada durante una semana por haber intentado asesinar a James Potter lanzándole al lago tras elevarle a veinte metros de altura mediante algún hechizo levitador es, sin duda, algo bastante inusual en ella. Varias horas después, con la cabeza fría y los nervios algo más templados, la cara decepcionada de Mcgonagall todavía seguía fresca en su cabeza.

- Es usted una prefecta, señorita Evans, compórtese como tal. Sabe que no toleramos comportamientos así en Gryffindor- a James también le castigaron pero es evidente que era a ella a quien iba dirigido el monólogo de la profesora.

- Os quiero a los dos limpiando la sala de premios con Filch. Durante una semana- Lily intentó protestar pero antes de que abriera la boca Mcgonagall ya la había interrumpido-. No hay peros que valgan Señorita Evans, empiezan hoy mismo. Y son treinta puntos menos para Gryffindor.

Lily resopló, farfulló y pegó patadas a todo objeto inanimado que se le cruzó en su camino durante horas. James no cabía en sí de gozo y le aseguró a Sirius que sí, que esta es la buena Canuto. De hoy no pasa sin que caiga. Sirius dejó escapar una risa perruna como burlándose de James, Remus puso los ojos en blanco y Peter le deseó buena suerte.

- Sí Jimmy, la necesitarás si quieres salir vivo de ésta- aseguró Sirius-. No sé qué le has hecho esta vez pero debe de haber sido grave porque nunca la había visto así de cabreada.

James se encogió de hombros quitándole importancia pero ahora que lo mencionaban, era verdad que esa vez no había hecho nada. Ni siquiera le había pedido que saliera con él (o al menos no desde el desayuno) y, desde luego, no había hecho nada que mereciera un intento de asesinato por asfixia. Al menos que él recordara.

Lily llegó puntual al castigo. No era que tuviera ganas de pasarse la tarde limpiando trofeos con Potter pero era lo mínimo que podía hacer visto el ejemplo que había dado como prefecta. Pensó que James llegaría tarde, les haría esperar y empeoraría el humor de Filch haciendo que aumentara su castigo. Sin embargo ya estaba esperando junto a la puerta cuando llegó Lily y por su cara de aburrimiento parecía que llevaba allí bastante tiempo. Cuando lo vio, Lily puso su mejor cara de póker y se situó al lado de la puerta para esperar a Filch, decidida a ignorarlo.

- Hola Lily- es difícil intentar ignorar a alguien cuando te habla. Lily probó a dirigirle su mirada más gélida pero no consiguió que la sonrisa de James disminuyera ni un poco. Parecía realmente contento de haber sido castigado.

- Potter- saludó escuetamente.

- Estás adorable cuando te enfadas, ¿sabes?

- Preferiría que cerraras la boca, en serio- avisó Lily. Ya pasaban unos tres minutos de la hora y Filch todavía no había llegado. ¿Se puede saber qué demonios está haciendo?

- Así que no es que no me gustes cuando estás enfadada- siguió James, como si no la hubiera oído- porque tú estás genial siempre pero me preguntaba... qué es lo que hice esta vez. Ya sabes, para intentar no volver a repetirlo porque sinceramente, si vas a intentar matarme tan a menudo nuestra relación no va a funcionar.

- Potter, tú y yo no estamos saliendo.

La sonrisa de James se ensanchó todavía más, como si de repente se hubiera dado cuenta de algo muy importante. Algo que a Lily se le había pasado por alto.

- Todavía. Pero ese no es el punto. El punto es que no has respondido a mi pregunta y sé exactamente por qué.

- ¿Porque no quiero hablar contigo, quizás?- ironizó Lily.

- No- contestó inmediatamente, como si la sola idea fuera impensable-. Es porque ni siquiera tú sabes por qué te has enfadado conmigo esta vez. ¿Me equivoco?

- Sí. Tú solo eres lo suficientemente irritante como para sacarme de quicio sin hacer nada- le espetó. Se cruzó de brazos zanjando la cuestión y James no volvió a hablarle en toda la tarde.

Sin embargo, mientras Lily limpiaba trofeos bajo la atenta mirada de Filch, no pudo evitar darle vueltas a lo que había dicho James. ¿Por qué había perdido los nervios de esa forma? Seguramente había hecho cosas peores anteriormente y nunca había reaccionado así. Pero lo que más le preocupaba no era la reacción exagerada, sino que aparentemente no le había hecho nada. Ni siquiera le había dicho una sola palabra en toda la tarde. Ningún "hola Lily", acompañado de esa sonrisa que parece reservar solo para ella. Ninguna petición de matrimonio. Nada.

Pero sí había tenido tiempo para saludar a esas chicas de Ravenclaw. Las mismas que el otro día en el baño estaban hablando de él, de su sonrisa y de lo bien que le quedaba el uniforme de quidditch. Chicas completamente insustanciales, en opinión de Lily, que pierden los papeles por una cara bonita. Y dicen que los listos van a Ravenclaw.

2019, septiembre ‡

- ¿Y bien?

- ¿Y bien, qué?- pregunta Al. Finge que no se da cuenta de a qué se refiere mientras garabatea algo en el libro de Historia de la Magia.

- Que qué querían esos dos – dice Scorpius. Golpea el pergamino con la pluma, impaciente.

- Nada.

Toc toc toc.

- Así que te han estado buscando ayer por las mazmorras por nada, ¿no?

- Sí- Scorpius le mira alzando una ceja y Al suspira-. ¿Por qué te interesa tanto?

- No me interesa, Potter.

- Entonces no preguntes, Malfoy.

Scorpius frunce el ceño, irritado, pero parece que lo deja pasar. Al mira por la ventana de la clase, distraído como la mayoría de sus compañeros, y se pregunta qué será lo que tienen que encontrar para que el cuaderno les de algo de información. Y quiénes serán Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta.

- Supongo que no querrás saber que he visto a tu hermana y a otro mocoso merodeando por la Sección Prohibida de la biblioteca.

- ¿A Lily? - pregunta Al, girándose de golpe hacia Scorpius- ¿Seguro?

Scorpius se encoge de hombros, indiferente. Apunta dos fechas que no aparecen en el libro pero que, según el profesor Binns, son importantes. Sabe que Al no ha apartado su mirada de él pero finge que no se da cuenta.

¿Qué hacía Lily cerca de la sección prohibida?

- ¿Seguro que era Lily?- pregunta de nuevo.

- ¿Cuántas pelirrojas de primero conoces en Hufflepuff, Potter?

Al cree que es un poco raro encontrar a su hermana pequeña en la biblioteca el primer día de clase y justo después del desayuno. Eso es algo que haría Rose pero definitivamente, no Lily.

- ¿Y viste lo que estaba haciendo?

- ¿Por qué te interesa tanto? - pregunta Scorpius.

- No fastidies, Malfoy.

Scorpius sonríe de medio lado y le chispea la mirada. La serpiente acorralando a su presa.

- Terminarás contándomelo- asegura Scorpius. En el fondo Al sabe que es verdad pero niega con la cabeza, irritado.

- En serio Scorpius, ¿qué más te da?

- Nada, en realidad. Simplemente que no me lo quieras decir ha despertado mi curiosidad.

Debería habérselo imaginado. Si se hubiera inventado algo, Scorpius no habría seguido dándole vueltas, pero al no darle una respuesta...

- Estuvo rondado un rato cerca de la Sección Prohibida, luego se sentó con el otro mocoso en la mesa que estaba al lado de la mía. Se pusieron a escribir en un viejo pergamino un rato y después se fueron. Era bastante raro, me pareció escuchar al enano decir algo de que estaban hablando con él. Además, escribían con las varitas.

- ¿Cómo era el pergamino?- pregunta Al, de repente. Scorpius lo mira confundido.

- ¿Cómo coño quieres que sepa cómo era el pergamino?

- Es cierto, da igual.

Al se pregunta si es posible que el pergamino de Lily esté relacionado con su cuaderno. Decide que en cuanto termine la clase buscará a James y a Rose para contárselo, aunque lo más probable es que piensen que Malfoy se lo ha inventado.

- Por cierto, ¿quién era el chaval que estaba con tu hermana? - pregunta Scorpius.

- Supongo que sería Hugo, el hermano de Rose. ¿Por?

- Nada. Me resultaba familiar.

Sabía que había visto esos gestos en otro sitio.