A la mañana siguiente Kevin, Joseph y Nicholas debieron levantarse temprano por la mañana ya que tendrían que visitar una estación de radio a las 8:00am para hablar de un concierto por caridad que tendrían en unos cuantos días más. Esto para Kevin fue detestable de cierto modo, debido a que la noche anterior no pudo dormir nada y debía contestar preguntas al locutor agregando los autógrafos a la salida de la estación para las fanáticas, pero para su suerte y también para la de sus hermanos -que tenían hambre y el estomago les rugía- al fin llegaron a almorzar a casa por una rica comida preparada por Denisse. Kevin ya estaba de buenos ánimos.
Luego de almuerzo tenían la tarde libre así que Kevin aprovechó aquel tiempo en dormir, Joseph en salir con Frankie y Nicholas llevo a Elvis a dar una vuelta por el vecindario, este al salir de su casa se sorprendió al no ver a ningún paparazzi esperando para tomarle una foto. Siempre al salir de su casa había alguien entre los matorrales o siguiéndole desde un automóvil, pero aquel día estaba silencioso y calido por los rayos del Sol. Algo extrañado comenzó su caminata con Elvis.
"Todo demasiado tranquilo" pensó caminando en dirección al parque que también estaba abandonado como las calles. "Tal vez estén espiándome y se me echen encima de la nada"
Entonces, fue cuando sucedió. Su perro dorado jaló la correa que lo ataba y comenzó a correr hasta unos pequeños árboles que había en el otro extremo. Nicholas debió soltarlo y luego, velozmente corrió detrás de él desesperado y a la vez preocupado ya que podría pasar un automóvil y atropellar al cachorro si este salía del parque a la calle.
-¡Ven aquí, Elvis! –exclamó. Era extraño que escapara de aquella manera si él era bastante tranquilo y buen perro. Pero Elvis al parecer tenía un objetivo al que llegar, ya que iba apresurado, pero por otro lado Nicholas ya comenzaba a molestarse y sentirse cansado. De pronto su perro se detuvo un momento, miró en todas las direcciones y lentamente se acercó a un árbol donde había una muchacha que tocaba la guitarra. Era la única persona además de Nicholas en el parque y al verla se detuvo observando como Elvis se acercaba a ella y esta dejaba de lado su guitarra para acariciar al Golden Retriever.
"¡Rayos!" pensó Nicholas sin saber que hacer. No quería acercarse ya que tal vez ella podría ser una fanática loca que al verlo se lo raptaría o que no lo soltaría hasta que él aceptase su propuesta de matrimonio gritada por ella a los cuatro vientos, pero a pesar de todo, ¡tenía a su mascota y amorosamente le acariciaba!, "Elvis, ¿por qué justo una chica?". Pero al mirarla bien la reconoció. Sabía que le había visto en algún lugar: cabello rubio oscuro y ni tan ondulado que caía un poco más allá de los hombros, ojos pardos más verdosos que los de Kevin, una piel blanca como la porcelana y de cuerpo delicado… ¡era su vecina!, la chica que había visto hace un día atrás en la mansión que habían comprado. No sabía si acercarse, pero Joseph le había dicho que no eran malas personas y al parecer no sabían muy bien quines eran ellos, "¿en Italia sabrán que somos cantantes?", ya daba igual. Se acerco sigiloso y ella no le notó hasta que llamó a Elvis.
-Ven acá -dijo. Aquella chica levantó la mirada y le observó por varios minutos "me reconoció" creyó Nicholas, "ahora debería comenzar a gritarme que soy su alma gemela o algo así".
-¿Es tu perro?-le preguntó ella con un tono de voz pacifico y muy melodioso. Nicholas se quedó en silencio un momento contemplando su rostro que irradiaba una dulzura y delicadeza absoluta. Como una chica que necesitaba que alguien le protegiese todo el tiempo. -¿Es tu perro? –volvió a preguntar y él pudo reaccionar.
-Sí, sí lo es –asintió viendo como ella dejaba de observarlo y ponía toda su atención al perro. Suspiró, no le reconocía, que suerte había tenido.
-¿Cómo se llama? –quiso saber la rubia acariciándole el lomo al cachorro.
-Me llamo Nicholas –contestó.
Ella rió simpáticamente.
-No tú, tu perro.
"¡Que torpe soy!" pensó él poniéndose sonrojado sin comprender porque actuó de esa forma delante de ella. Se aclaró la garganta y se corrigió:- Él es Elvis.
En aquel momento ocurrió algo fuera de lo común. La chica lo observó de una manera extraña que Nicholas sintió como si una corriente eléctrica atravesara todo su cuerpo y se centralizara en su corazón haciéndolo palpitar precipitadamente. Retrocedió un paso sin comprender aquel sentimiento de haberla conocido desde antes.
-Bueno, ya que tú has dicho tu nombre lo más que puedo hacer es decirte el mío –hablaba mientras se proponía a ponerse de pie y colocarse frente a Nicholas. –Me llamo Aline Molinatto y soy nueva en el vecindario. –Alzó su mano para que se la estrechara, pero Nicholas al no acercársele bajo su mano inmediatamente y la guardó en el bolsillo de su chaqueta. Él, al notar que aquello a la rubia le molestó arregló la situación.
-Me encantaría conocer Italia –reconoció, mientras con su mano derecha se tocaba el hombro izquierdo. –Dicen que es hermoso.
Aline lo observó arcando una ceja.
"Que extraño chico" pensó, "tiene muchos cambios de humor". Pero al observarlo más y más era quedarse fijada en la mirada del muchacho, porque de alguna u otra forma sentía que lo conocía desde algún lugar, pero no sabía donde. Los ojos color chocolate de él se clavaron en el césped y no habló. Ella quería continuar hablando con él, pero era tímida cuando se trataba de chicos. Entonces él levanto la vista y se quedaron mirando…
-Bueno… yo… me-me-me debo… ir –tartamudeó Nicholas desviando la vista a su perro que observaba a ambos como si supiese que ocurría, lo tomó entre sus manos y le acarició:- muchos paseos por hoy, Elvis –pero le hubiese gustado decir: "estás en grandes problemas amigo".
Aline no quería quedarse sola, además, también debía irse a casa.
-Yo también debo irme, ¿hacia donde vas? –preguntó tomando su guitarra y asiendo caso omiso a los problemas de lenguaje de Nicholas.
-Hacia allá –apuntó él, si quería estar con ella y sabía que se dirigía hacia la misma dirección pero le daba vergüenza aquella chica. Tenía algo que le producía comportarse como un tonto.
-Yo también, ¿caminemos juntos?
Asintió.
No sabía que decirle cuando comenzó a caminar. Al tenerla junto a él no podía hablarle sobre nada. Pensaba palabras pero estas no podían salir de su boca sin tartamudear. Él no era un chico tímido y no le costaba hablar con la gente, pero con ella era diferente. Tenía que encontrar alguna forma de hablar con ella, entonces fue cuando vio la guitarra que traía.
"Bingo" pensó, ya tenía algo que preguntar. -¿Guitarra to-to-tocas?
Ella lo miró sin comprender, ¿tenía problemas para hablar? se preguntó nuevamente.
"¡MALDICIÓN!, tartamudeé" se quejó para sus adentros.
Aline comprendió el mensaje luego de unos segundos y asintió. Al menos el ya intentaba hablar, lo demás seria fácil, entablar una conversación.
-Toco guitarra, pero quiero aprender ahora a tocar piano. Mi hermana mayor tiene uno pero no deja que nadie lo toque así que no puedo –le contó. Era verdad, Danielle tenía un piano en su habitación pero no dejaba ni siquiera que ella misma lo tocase, nadie comprendía porque, pero tal vez era por los orígenes del instrumento.
-Yo sé tocar piano y también la guitarra, y bueno algunos otros instrumentos como la batería… pero no es la gran cosa –explicó él sin querer alardear. Se sintió más bien orgulloso por no tartamudear esta vez.
-¿¡No es la gran cosa!? –bufó Aline. – ¿Acaso no eres una especie de cantante o genio músico?
Le causó gracia lo que dijo Aline y comenzó a reír, ella le miró con la cara de no comprender nada, la que ponía cada cierto tiempo al momento de los tartamudeos vergonzosos de él. Le agradó esa chica, y ahora le observó con más sutileza el rostro angelical: sus ojos pardos brillaban más a la luz del sol y le daban de vez en cuando un tono como el de la dulce miel. Sus labios eran pequeños y acentuados de color rosa pastel y las facciones eran pequeñas y más delicadas que antes creía haber comprobado… era hermosa. "Concéntrate en la conversación estúpido, es sólo una chica más" se golpeó fuerte en la cabeza con la palma de las manos.
-¿Estás bien? –se preocupó ella. ¿Era raro?, ¿Cómo se golpeaba solo?
-Sí, estoy bien. Respecto a lo que me has dicho… no creo que 'Genio musical' sea la palabra adecuada, pero soy cantante –confesó rascándose la nuca.
-Es una broma, ¿verdad?
Negó con la cabeza mientras acariciaba el lomo de Elvis.
-Tengo una banda con mis hermanos mayores, nos hacemos llamar 'Jonas Brothers' –era la primera vez en mucho tiempo que podía decir aquellas palabras, ya que todos sabían quienes eran ellos.
-Creo que algo he escuchado de ti y de tus hermanos. Ayer por la noche prendí la radio y dijeron: "ahora viene la canción "Can't Have You de los Jonas ", ahora sé de quien se trataba –sonrió.
-¿Te gustó la canción?
-Sí, era buena y debo admitirte que un trozo se me quedó dando vueltas en la cabeza "I don't wanna fall asleep cause I don't know if I'll get up, and I don't wanna cause a scene but I'm dyin' without your love"
Nicholas recordó el motivo de porque escribió esa canción y no supo que decir, sólo sonrió y miró por donde iban ya. Estaban muy cerca de sus hogares y él ya se acostumbraba a hablar con Aline, volver a hacerlo sería todo un nuevo reto.
-Bueno, yo vivo acá –anunció Aline mirando a su casa nueva.
-Y yo acá, somos vecinos.
-¿Lo sabías?
-Algo así –admitió. –Bueno, adiós. Nos vemos luego.
Levanto la manó e hizo un adiós mientras se iba a su mansión. Aline lo observó unos segundos viéndolo ir. Le agradó, pero al llegar a su casa y quedarse en su habitación no pudo sacarlo de su cabeza.
Aquellos rizos perfectos y mirada tierna se quedaron grabados por siempre…
Nicholas soltó a Elvis y ya no deseaba castigarlo, más bien le acarició las orejas y le dío un regalo diciendole "gracias amigo mío". Ahora, debía escribir una canción...
