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"Una Canción y Una Ruptura"

Los siguientes días pasaron bastante vagos para Kevin, Joseph y Nicholas. Siempre la misma rutina, bastante aburrida: salir por la mañana a alguna estación de radio, ir a los estudios de grabaciones Disney, entrevistas inútiles, y entre otras cosas de chicos famosos. De forma urgente Joseph necesitaba entretenerse con algo en esos días de otoño y con las vecinas no podía porque no sabía nada de ellas. Aunque, finalmente algo llamó su atención.

Nicholas y Kevin se comportaban de manera extraña últimamente. En las horas libres cada uno se iba a su habitación y de allí no salían ni para ir a pasear; no se preocupó tanto por su hermano mayor, porque Joseph sabía que él estaba realmente loco ¿pero y Nicholas? Algo sucedía porque él no actuaba nunca así. Tendría que averiguarlo.

Entró cautelosamente a la habitación de Nicholas antes de que él volviera de la cocina (se encontraba lavando los platos como el "hijo perfecto que suele ser") y se ocultó en el armario blanco de la habitación dejando una pequeña abertura para observar la cama de su hermano. Allí esperó hasta que finalmente llegó arrastrando los pies a la habitación y se tumbó de espalda en el suelo en un ángulo que perfectamente podía verlo. Era bastante aburrido a decir verdad. Sólo estaba allí tendido sin mover ni un músculo como una masa inerte tirada en la alfombra azul sin señales de vida.

"¡Rayos!" pensó Joseph enfadado. "mejor me largo de aquí, hasta el abuelo Walter se mueve más que él". Pero al intentar abrir la puerta Nicholas dio un tremendo suspiro y se puso en pie. Joseph nuevamente tomó posición y observo como su hermano iba en dirección a la ventana.

No tuvo nada que preguntarse, pues Nicholas comenzó a hablar sólo como de costumbre.

- Y ahí está otra vez –susurró cerrando los ojos y apoyando la cabeza en el ventanal-. Me está matando… ¿por qué tuvo que llegar aquí, para hacerme la vida imposible? –mientras hablaba se alejaba del ventanal. Comenzó a buscar su guitarra y al tenerla consigo se sentó en la orilla de la cama y comenzó a tocar. Y a cantar.

"El primer rubor estaba cuando nuestros ojos se encontraron por primera vez

Y supe que tenía que entrar a tu vida y dentro de ti.

Me enredaste en tus brazos,

Cuando ideaste un asalto sistemático que mis defensas no pudieron soportar…

Porque llegaste en el tiempo

Cuando la búsqueda de un amor verdadero en el cual caer

Era toda existencia y todo final."

Joseph finalmente lo comprendió todo. Nicholas estaba enamorado, no significaba que se estaba volviendo loco como creía. Se sintió tan feliz que salió del armario para felicitar e interrogar a Nicholas, pero él lo recibió de las peores maneras.

-¿¡Qué haces aquí!? –chilló, soltando la guitarra y parándose de brazos cruzados.

- Quería saber porque andabas extraño, pero aquella canción lo explica todo –esbozó una sonrisa algo picara-. ¿Quién es la afortunada?

Nicholas se sonrojó de inmediato y respondió tartamudeando:

- Na-na-nadie. Ahora… ¡LARGATE!

Y lo empujó hasta la salida de la habitación. Sin querer escuchar los molestosos comentarios de Joseph le cerró la puerta en la cara produciendo un ruido estridente en toda la mansión.

-¡Niños! –gritó Denisse desde el piso inferior al escuchar aquél sonido-, ¡No golpeen las puertas!

-¡Fue Nicky! –le contestó Joseph desde las escaleras.

-NO ME LLAMES NICKY –gruñó Nicholas desde su habitación. Odiaba que lo llamaran así porque recordaba heridas antiguas.

- Iré a calmarlos –avisó a su madre Kevin poniéndose de pie y dejando de lado una charla muy interesante con ella.

Al llegar arriba de inmediato Joseph lo tomó de ambos hombros y lo empujó contra la puerta del cuarto de baño. Sus ojos brillaban emocionadamente: sabía algo. Kevin lo sentía.

- A que no sabes –comenzó a decir atropelladamente- Nicholas está enamoradísimo. Lo acabo de escuchar cantar una canción romántica.

-Ah… -enmudeció. "Si Joseph supiera… "

-Lo bueno de esto es que venderemos como pan caliente los CD's si Nick está enamorado –se sintió feliz al imaginar todas las fortunas que obtendría.

-Como sea –a Kevin poco le interesaba.

-Tú también estás raro, más raro de lo habitual – reclamó apenado-. Parece que las cosas van en serio con Danielle si se debe a que estás igual de enamorado que Nicky. Terminaran casados.

- ¿Con Danielle Molinatto? –preguntó poniendo los ojos como plato y comenzando a sentirse mareado.

- ¡No!, torpe –su hermano puso los ojos en blanco y bufó. –Con tu noviecita, la otra Danielle.

- ah… -suspiró alegrado. Por poco pensó una estupidez; que Joseph sabía algo acerca de ella.

- Pero bueno, ya que pones el tema de conversación –se ilusionó, y de una vez por todas le soltó ambos hombros para meterse las manos a los bolsillos-, ¿Si tuvieras que elegir a una de las Molinatto cuál seria?

- No lo sé, Joe. No podría elegir a alguna porque ya tengo novia –se excusó.

- ¡Vamos! –le animó dándole unas palmaditas en el brazo. –Si quieres yo escojo primero. Es sólo un juego. Elijo a Danielle, ella es la más sensual de todas.

Kevin iba a explotar, pero para su alivio Nicholas abrió la puerta de su habitación y se entrometió en la conversación

- ¿Es broma? –preguntó el menor.

- No.

- ¿Y Taylor?

- Taylor –suspiró. No se había acordado de ella en las últimas semanas, hasta se le olvidó que estaba de novio con ella. Tal vez, ya no era lo mismo de antes.

- Te quedaste en blanco –se preocupó Kevin-, ¿Qué ocurrió con ella?

- Me presiona mucho, ustedes lo saben. Quiere ir demasiado rápido y me da terror pensar en eso.

Por primera vez en todo el mes Joseph parecía realmente serio. Sus hermanos se preocuparon porque esta vez era grave; Nicholas le pasó el brazo por los hombros en señal de apoyo olvidando lo ocurrido de hace unos minutos atrás. Y Kevin se dignó a buscar alguna solución.

- Lo mejor es que termines con ella –le aconsejó.

- Pero si lo llegaras a hacer trata de no herir sus sentimientos. Ella te ama –pidió Nicholas.

- Lo sé, lo intentaré.

Pero siempre era frío en ese tipo de cosas y terminaba siendo el malo de la película. Sabía que terminaría mal.

Joseph sonrió, odiaba mostrarse débil. Dijo:

- Pero regresando al tema. ¿Cuál de las Molinatto prefieres tú Nick?

- ¡JOE! –gritaron al mismo tiempo los dos hermanos colmados por la inmadurez de él

- Bueno, al menos podríamos invitarlas este fin de semana a la fiesta que haremos –Kevin y Nicholas los miraron ceñudos, y de inmediato añadió:- ¡no lo digo por mí, sino por Nick!... ya es hora de que se busque una novia.

Y le guiñó un ojo. Nicholas pensó que tal vez lo había descubierto.

···

A las diez en punto de la noche Joseph estaba en su habitación mirando el cielo estrellado. Aún se sentía atormentado por lo que había hablado en la tarde con sus hermanos sobre Taylor Swift. Ya era hora de acabar con aquel lío.

Se acercó a la mesita de noche que se hallaba junto a la cama y tomó el teléfono. Temblorosamente le llamó:

- ¿Aló? –contestó la dulce voz de Taylor.

- Soy Joe –informó, mientras se sentaba sobre la cama. De inmediato sus manos comenzaron a sudar de pavor.

- Ah –parecía bastante asombrada por escuchar su voz. – No me llamas desde hace mucho tiempo.

- Sí, lo sé. Y no lo hacía porque… -comenzó a retractarse. No quería hacerla sufrir, pero, no le quedaba otra opción. Ahora debía ser el chico rudo y frío-… porque…

- ¿Por qué? – Joseph notó de inmediato como el tono de voz le cambiaba a uno de preocupación.

- Prométeme que pase lo que pase no llorarás y menos me odiarás luego de esto.

Sabía que aun así Taylor no lo cumpliría, pues ella era tan vengativa como Frankie. Tal vez peor y más brillante.

- Joe… -murmuró.

- Te lo diré de una vez. Esto ya no está funcionando. Es por la distancia, yo tengo mi trabajo y tú el tuyo, esto nos separa por los horarios. Además quieres que esto vaya rápido y en cambio todo lo contrario. Tal vez sea porque soy un cobarde –se encogió de hombros mirando el techo de la habitación. Había sido muy duro con ella. –Quiero terminar contigo.

- Bueno, si eso es lo que deseas –Taylor también sonaba bastante dura, pero quizás estaba conteniendo las lágrimas en esos momentos.

Cortó el teléfono dejando a Joseph con las palabras en la boca: «Pero podríamos ser amigos».


Saludos a mis locas Jonaticas (May, Romy, Denis, Pami, Danilona & Ale), ¡las adoro!