III
It will be as If you'd never existed.
Una vocecita preocupada en el fondo de mi mente se preguntaba cuanto dolería en el caso de que las cosas terminaran mal.
Bella Swan..
Una escena indudablemente digna de apreciar. Las cosas habían llegado a un punto quizás más allá de lo absurdo. Irrazonable porque de repente me veía a mismo de frente; en una posición en la que no hacía mucho tiempo pertenecía; fui "El único", me daba cuenta de lo ridículamente ególatra que solía sentirme en ese tiempo. Pero ahora… ahora podía darme el lujo de tener aunque fuera una mínima parte de humildad en mí ser. La razón es sencilla, es en este momento en el que logro figurar a totalidad el lugar pasado y los sentimientos de Jacob Black.
Frente a mí, es el lobo y no yo quien está a su lado; a la defensiva como lo estuve yo alguna vez; Temiendo en su mente algún tipo de cambio que realmente nunca se dará…. Y Bella, mirándome con los mismos ojos que alguna vez dedicó a Black; mirada de culpa y remordimiento. De pesar y disculpa; Pues, como en un tiempo pretérito fue; Bella no podría amarme más, no más de lo que amaba a Jacob Black en ese entonces….
Un infierno; pareciese que los rotos y cuarteados pedazos de mi corazón fueran calcinados, ardiendo lentamente…. ¿Es así como Jacob se sentía?; No puede ser, alguien no podría jamás soportar un tortura tan basta. Yo no puedo con ella…. Y aun así; aquí estoy.
—Jake…—Bella suspiró profundamente, virándose me dio la espalda; cubriendo inútilmente el cuerpo de Black. Ella tomó su rostro entre sus manos, acariciándolo de forma apaciguadora; una punzada fuerte de dolor. Besó sus mejillas lentamente; un puñal atravesándome lentamente el pecho. Ahogué un gruñido de martirio —Déjanos solos, por favor.
Jacob la miró ansioso, como yo lo hubiera hecho si estuviese en su lugar. En su mente solo se acrecentaba el miedo de perder aquello que apenas había recuperado. La imagen de verme a mi y a Bella juntos una vez más le partió el alma; los celos contenidos en su interior, estancados ahí; manteniéndolos al margen con el único propósito de no perder el control cerca de ella…. La amaba, no podría objetar verdad más certera, pero eso no cambiaba el hecho de que yo, a pesar de convertirme hoy en la miga de la historia, la amaba mucho más de lo que Jacob pudiese siquiera logar en una vida humana con ella… Eso no cambia nada, lo sé… solo hace la pérdida más lamentable, el dolor aun más lacerante.
Jacob besó la frente de Bella con dulzura; —Estaré cerca de aquí…—No lo dijo para ella, fue una advertencia exclusiva para mí.
Corrió hacia los arbustos, Bella lo siguió con la mirada hasta que la vegetación profunda no le permitió observar más allá de su vista humana… El licántropo, más allá cambio de fase, rodeando el claro a kilómetros, como si se tratase de un perro guardián, esperando el momento exacto para intervenir y atacar….
Sonreí sin ganas; —Está rodeando el terreno…—dije. Bella se sobresaltó al escucharme hablar, puntualizando la estabilidad de su nueva pareja. Por primera vez desde que llegó al claro, me aventuré a mirarla a los ojos; su corazón estalló en latidos desenfrenados— Cree que en cualquier momento te robaré.
Se mantuvo en silencio. Su mirada era de alguien al que no podría engañar tan fácilmente. Ella me observaba sonreír, mencionando comentarios triviales para romper la tensión, haciendo intentos infructuosos por imponerle las cosas un poco más sencillas, y Bella me regresaba la mirada como si aquello no fuera del todo necesario, como si verdaderamente estuviese segura de sus palabras. No lo estaba, no tenía ni la más remota idea de cómo no herirme, lo que era realmente inútil; no se puede herir a lo que ya ha muerto….
—Edward…—abrió la boca para pronunciar mi nombre, pero la cerró al momento que dí el primer paso, acercándome a ella.
—Es tan ilógico, ¿no lo crees así? —otros dos pasos humanos y estuve justo frente a frente con Bella. El esfuerzo de mantener mi voz serena e inescrutable flaqueó ante la cruel cercanía que yo mismo imponía entre nosotros, como un obstinado masoquista; nunca algo tan cercano me pareció al mismo tiempo tan lejano….
— ¿El qué? —preguntó ella con nerviosismo.
Sonreí con ironía, aparté mis ojos de ella y con ellos rodeé el claro, analizándolo parte por parte; —El mismo ambiente, el mismo sitio…—mi mirada volvió a posarse en ella. Su corazón rebotaba con tal ímpetu, brindándome la más pequeña de las esperanzas— Es como si este lugar se prestara para iniciar y ponerle fin a las cosas. ¿No es curioso?
Curioso no era precisamente la palabra exacta que describía la situación; tal vez lo fuera para Jacob, si pudiera escuchar a la distancia que se encontraba. Pero no lo era para Bella, quien con su expresión se leía pesar y lamento. Y como jamás lo sería para mí…. Curioso y Suplicio no parecían compartir el mismo significado.
—De cierto modo, tal vez…—coincidió con mi anterior comentario— No debería sorprenderme que lo supieras. Jacob me advirtió.
El perro al pendiente de todo.
—Eso significa que no solo eras testaruda conmigo. Lo serás siempre, creo que eso me consuela— y la verdad era que no; Era insoportable la idea de imaginarla con alguien más del modo en el que ha sido siempre conmigo— En todo caso, ¿Por qué has venido entonces?
No era objetivo mío herirla. A decir verdad, no lograba entender porque las ideas salían de mi boca de una forma tan sarcástica e irónica; tal vez era la terrible necesidad de no permitirme derrumbar ante los ojos de Bella, no porque esto fuera en contra de una imagen que guardar, más bien era porque la conocía mejor de lo que me conozco a mi mismo, y sé que; por el simple hecho de admirarme en un estado de debilidad a tal grado; ella podría desistir de su decisión, haciendo lo que no la haría feliz a ella; pero si a quien sufre…. A mí.
¿Y por qué no? Tu la quieres contigo.- Gruñó el Edward egoísta.
—Vine porque no era justo dejarlo solo así—respondió— Y…—tragó saliva mientras sus ojos destellaron la humedad que con tanto ahínco deseaba contener—despedirme….
No pude contenerme más… La lágrima que corrió por su mejilla desarmó todo tipo de escudo que le impidiera ver hacia mi interior. De un momento a otro ya la sujetaba contra mí, Bella jadeó cuando mis brazos la capturaron y la hundieron suavemente en mi pecho. Aspiré su aroma frenéticamente, palpando sus cabellos con una mano, apretando su espalda con otra…. De mí boca se escapó un sollozo, lo suficientemente fuerte como para que sus oídos humanos pudiesen escucharlo.
—Edward…— susurró con tristeza.
—No lo hagas— supliqué por primera vez en mucho tiempo —No tiene que ser de esta forma. Puedo intentarlo; el ser un poco más humano….
—Edward, no…—pidió mientras las lágrimas corrían se sus mejillas. Al menos ella contaba con el don de derramarlas. Si pudiera hacerlo yo también, tal vez las cosas serían diferentes… Nunca me sentí más frustrado sobre la incapacidad de llorar, sé que ahora lo haría, como nunca he llorado antes…. Si pudiera.
—Te he fallado, pero puedo remediarlo. Lo juro, haré lo que pueda, te haré adaptarte a un nuevo cambio, no tienes que ser un vampiro... solo…
—Edward, para…
—Te lo ruego….
—Basta, ya no sigas, para.
—Te lo suplico….quédate conmigo.
— ¡Silencio!
Sus manos empujaron sin resultado mi pecho, desesperada por apartarse de mí. El escozor que sentí sobre su presión no fue nada comparado con la infinita agonía que sucumbió contra mí. Bella jamás me rechazaba, siempre deseaba más cercanía costara lo que costara, nunca me apartaba de ella y, sin embargo hoy… hoy ella huía de mí, como debió haberlo hecho sensatamente en un principio, como yo deseaba que lo hiciera el día en que la conocí y supe que la alejaría de la humanidad. Vagamente me dije que esto era lo correcto; ella por fin actuaba como humana, ella por fin se alejaría de mí.
Dolor, insoportable y fatídico.
—No me supliques, no lo hagas…—habló entre sollozos en el momento en que me alejé— No puedo verte así, no lo soporto.
—Yo no soporto perderte—anuncié con terquedad. Soy un imbécil— ¿Qué debo hacer para no perderte, Bella?
Ella cerró fuertemente los ojos, los surcos de las lágrimas en sus mejillas se marcaban a la perfección. Cubrió su rostro con las manos, denotando su frustración. Sollozando y llorando; pero no por las mismas razones que yo. A pesar de todo, Bella nunca desearía lastimarme, pero era algo irremediable, ella lo sabía a la perfección.
Me acerqué nuevamente a ella y la tomé en brazos… está vez no opuso resistencia, ella misma buscó una cuna en mi pecho y pude sentir la calidez de sus lagrimas en mi camisa.
—Lo siento…—susurró— En verdad lo siento.
—Te amo, Bella…—pronuncié y ella se entumeció— No es un trato cerrado…
—Lo es…
Separó levemente su cabeza de mi pecho. Su rostro ascendió para mirarme mientras sus manos de deslizaban por mi brazo lentamente para después tomar mi palma. Me perdí el café profundo de sus ojos, aquel color que siempre me mantendría ofuscado, esos ojos humanos que me dieron un instintivo para continuar como mi existencia…. Tan perdido estaba que, a pesar de ser un vampiro, no percibí el sentir metálico de su palma contra la mía hasta que ella apartó su mirada de mí al igual que su mano….
Sobre mi palma se encontraba el anillo de mi Madre….el que le había dado, el único indicio que me hacía creer que ella aun seguía siendo mía.
De ahí, el dolor, la tortura y la agonía fueron indescriptibles.
—Entonces, en verdad…—las palabras no salieron de mi boca, pero Bella pudo captarlas a la perfección. Negó con la cabeza baja.
—Supongo que no te convengo.
—No me obligues a contestarte eso, Edward.
—Bella….
—No quiero volver a verte suplicar, no ante mi… no me lo merezco, ¿entandes? — Habló inspirando hondo y con esfuerzo, sabía que intentaba mantener serena por mi, pero ¿ante que otra creatura podría arrodillarme, si era ella el centro de todo mi universo?—El instituto ha terminado ya. Permaneceré en la Push la mayoría del tiempo antes de entrar ala Universidad, no tendrás que saber de mí… eso tiene que hacer más fácil las cosas. Será….—calló inmediatamente y dilató los ojos con impresión.
—Será como si nunca hubieses existido…—completé su frase.
Maldita sea la hora en que yo mismo pronuncié esas palabras y, de paso… maldita sea mi miserable existencia…
Observé a Edward alejarse del claro. Perdiéndose en la espesura del bosque. Una parte en mi interior gritó con desesperación en seguirlo. Al contrario de eso, me quedé estancada, parada mientras la hierbas rozaban mis tobillos al ser movida por la brisa helada del fin de verano… la mejillas me quemaron de frío cuando el aire tocó los surcos húmedos de mis lágrimas.
Me pregunté cómo se sintió Edward al decirme en el bosque que ya no me quería, ¿se sentiría así como ahora me siento yo? … Deseché esa idea de inmediato, no era justo comparar un dolor con el otro. Por más duro y lastimero que me haya resultado hablarle del modo en el que el me habló esa ocasión…. Siempre me superaría; Edward, a pesar de mi ignorancia, en ese entonces me amaba… como lo sigue haciendo ahora.
Soy un monstruo y no tengo remedio… Todo sería más sencillo si jamás nos hubiéramos conocido- Repetí mentalmente al tiempo que más lágrimas salían de mis ojos....
Una mano cálida se deslizó sobre mi mejilla, limpiando los rastros de agua con ella; —Sabía que esto pasaría—dijo Jake colocándose enfrente de mí y abrazándome como el pastor que abraza a su oveja perdida.
—Jamás le había hablado a Edward de ese modo…—hipeé en su pecho, la culpa era insoportable— Solo consigo herir…
—eh, tranquila…—consoló suavemente—Las situaciones son las culpables. Uno no puede evitar herir a otros, son cosas de la vida.
—Te he herido a ti…— contesté en un sollozo sonoro.
Jacob me separó de su abrazo, sostuvo mi rostro entre sus manos, el frió en mis mejillas desapareció ante su contacto…
—Y gracias a eso hoy te has dado cuenta de lo que quieres, Bella—apretó mi rostro, acercándolo al suyo, analizando mi mirada con sus ojos oscuros— Por qué esto sigue siendo lo que quieres, ¿no es así?
Qué es lo que quiero… Mi ser se estaba dividiendo en dos partes; una corría en el bosque junto con el corazón irremediablemente herido de Edward; otra permanecía aquí, a lado del sol calido y despampanante que era Mi Jake… me era imposible satisface ambas piezas de mí, pero al menos una de ellas era de proporciones mayores a la otra…
—Si, esto es lo que quiero…—contesté antes de besarle….
Ahora solo faltaba esperar lo que el futuro nos depararía. No tenía miedo, la culpa debía ser un sentimiento pasajero.
