Disclaimer Nada me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es de Jayeliwood, yo solo hago la traducción
Capitulo 9
Bella me miro confundida y se levanto para irse a bañar. Sabia que mi respuesta era un poco vaga, pero quería darle una sorpresa. Cuando salio del baño completamente limpia estaba vestida con unos jeans azules oscuro y una camisa fresca de botones blanca. Casi estábamos vestidos igual, algo un poco raro. Estoy seguro que ella no lo hizo a propósito. Frunció la frente cuando se dio cuenta. El debate entre quedarse así o cambiarse de seguro paso por su mente. Finalmente decidió no hacerlo, se sentó en la cama para ponerse sus zapatos.
La mayoría de las pequeñas cortadas que tenía habían desaparecido por completo y el moretón que tenía estaba ya tornándose amarillo, me di cuenta de ello cuando la vi moverse con gracia, en su propia forma. Su ojo negro se estaba desvaneciendo y las pequeñas puntadas en su mejilla estaban más rosadas. Sabia que se sentía incomoda por la forma en que se veía, buscaba demasiada tela para cubrirse completamente. Saco una enorme chamarra azul, dejo que su cuerpo se lo tragara la pesada tela de la chamarra.
Cuando bajamos para irnos, ella se adelanto para agarrar sus llaves. Yo las tome antes de que ella lo lograra. "¿Qué?" Pregunto. "No vi tu auto afuera. Y me imagine que iríamos en mi camioneta." Puso sus manos en su cadera e inclino su cabeza ligeramente de lado. Podría decir que estaba tratando de ser seria, pero era muy difícil que pudiera esconder su diversión.
"Yo manejo. No sabes a donde vamos." Le respondí y trate de esconder mi sonrisa.
"Puedes decirme como llegar ahí." Bella declaro en un tono serio. Trato de arrebatarme las llaves de mi mano, pero no tuvo suerte. Levante mi mano sobre mi cabeza y fuera de su alcance antes de nuevo tratara de quitármelas.
"Seria mas fácil que yo maneje. Tu nunca has ido a esa zona y yo la conozco a la perfección…" Le dije aun manteniendo las llaves fuera de su alcance.
Bella ignoro mi comentario, obviamente mi comentario no influyo en ella. Saltaba tratando de alcanzar mi mano. Esta vez le permití que lo hiciera, pero no antes de que se golpeara con mi brazo dos veces y se quejaba. "¡Mi camioneta!" Me las arrebato de mi mano. Me sonrió victoriosamente por un momento antes de girar sobre sus talones y salir dramáticamente de la casa. Reí por lo bajo con su juego y la seguí.
Gemí cuando vi su oxidado pedazo de metal que ella llamaba 'camioneta' que apenas y si se podía mover y yo realmente odiaba ir lento. Claramente Bella lo amaba, así que no iba a discutir mucho con ella… por el momento. Me subí en el asiento del copiloto y ni siquiera me moleste en ponerme el cinturón de seguridad. De todas formas a mi no me servia para nada. Trate de relajarme un poco, me recline contra el respaldo y pase mi brazo sobre el respaldo y sobre el hombro de Bella.
El camino fue en un cómodo completo silencio, excepto cuando le señale donde girar. Era eterno el llegar y prácticamente me mordí la lengua para no quejarme de la velocidad. Realmente tendría que hacer algo con esta charchina. Cuando finalmente llegamos al final del camino, ella se giro para verme completamente confundida. "¿Es aquí donde querías llegar?"
"No. Te enseñare." Me reí por lo bajo mientras salía de la camioneta. Rápidamente llegue al lado del conductor, ofreciéndole mi mano para que bajara. La tomo con una sonrisa y se deslizo afuera, quedo a solo centímetros alejada de mí.
"¿Confías en mi?" Le pregunte, reclinándome un poco para oler su deliciosa esencia. Por alguna razón ella respiro entrecortadamente, un escalofrió recorrió su cuerpo, mientras su dulce aliento golpeaba mi cara. Se veía un poco aturdida.
"Por supuesto, tu sabes que lo hago." Se recupero después de un segundo, mordió su labio inferior suavemente y un rubor cubrió su hermosa y blanca piel. Mas tarde tendría que preguntarle el por que de su reacción, pero ahora ya tenia planes.
"Bien. Sujétate." La cargue y la acomode en mi espalda asegurándome de no lastimarla. Cuando empecé a correr y la esencia de Bella, el viento y los árboles mezcladas llenaban mis pulmones. Era sorprendentemente refrescante. El cabello de Bella acariciaba mi cara al volar y la sentía esconder su cara en mi cuello. La carrera no duro más de tres minutos, antes de que llegáramos al prado que quería llevarla. Me detuve justo antes de que la luz se empezara a filtrar entre las copas de los árboles, dejándola a ella de pie.
Se balanceo un poco pero rápidamente pudo equilibrarse, se sujetó de mi brazo para guardar el equilibrio. La tome de la mano y bese sus nudillos. Le señale con la mano que fuera hacia la luz que se filtraba por entre los árboles. Le permití que caminara delante de mí, permitiéndole ver la belleza del prado antes que yo la distrajera. Desabroche algunos de los botones de mi camisa y la abrí un poco. Siempre me había gustado la sensación del sol en mi piel.
"¿Recuerdas que fue lo que te dije sobre la luz del sol?" Le pregunte. Ella estaba tres metros alejada de mí.
"Dijiste que era una especie de mito" Bella no giro hacia mí cuando me contesto, continuaba viendo la tranquilidad del lugar y caminaba, las hojas bajo sus pies crujían. Pase corriendo a su lado sin hacer ruido, fui directamente al centro del prado. Gire las palmas de mis manos hacia arriba dándole la bienvenida al sol. Cerré mis ojos y levante la cara hacia el cielo.
Bella jadeo entrecortadamente cuando me vio, su mano cubría su boca. Abrí mis ojos para verla en el filo de la línea de árboles, estaba de pie completamente inmóvil. Sabia como me debería de ver para ella, mi piel brillaba con la luz como brillantes. Me debería de ver como un alíen para ella. Suspire y levante de nuevo mi cara al cielo, esperando que corriera o gritara.
"Eres hermoso Edward." Susurro suavemente. Mire hacia ella totalmente sorprendido, mis ojos buscaron los de ella. Se movía lentamente acercándose a mí. Se veía como un ángel con el sol brillando en su sedoso cabello, una de las cosas más hermosas que he visto. Mientras se acercaba a mí levanto su mano y se detuvo. Me miro cuestionándome silenciosamente, pidiendo permiso para hacer con sus manos lo que había hecho con su mirada. Con sus dedos recorrió mi pecho desnudo, moviéndolos suavemente arriba y abajo. Me estremecí con su toque y respire profundamente.
En cuanto me di cuenta que ella no se había asustado, la felicidad me inundo. Rodee mis brazos en su cintura y la hice girar, sonriendo de oreja a oreja. Ella reía alegremente y rodeo con fuerza mi cuello con sus brazos. El viento nos acariciaba, y hacia que su cabello volara a su alrededor. Su esencia floral me rodeaba y yo respiraba profundamente.
"Tu… olor ha cambiado" Dije suavemente mientras la ponía sobre sus pies, asegurándome de que no cayera antes de soltarla.
"Oh, bueno ¿es una bonita manera de decir que necesito un baño o algo así?" Me sonrió sarcásticamente, pero sus brazos no soltaban mis hombros.
"No" Reí. "No digo que huelas mal. En realidad hueles increíble. Solo digo que tu esencia es… más fuerte. Casi dulce." Baje mi nariz a su cuello y lo recorrí suavemente. Ella siseo de placer, dejando caer su cabeza hacia atrás. Su cuello estaba completamente expuesto para mí. No pude evitar el besarlo juguetonamente, dejando un frió camino hasta su oreja. "Hueles perfecto." Ella se rió por lo bajo y la jale hacia el suelo.
Se sentó frente a mí. Su cabeza descansando en mi pecho. Sus dedos danzaban en la palma de mi mano, creando la más maravillosa sensación. Miro mi piel en el sol, examinándola cuidadosamente. "Supongo que no es fácil salir en un día soleado cuando eres brillante ¿Cierto?" Reflexiono.
Reí otra vez. "No, no lo es. Es por eso que nos mudamos aquí. Hay muy pocos días soleados."
"Supongo que de ahí vienen las leyendas." Bella dijo distraídamente y se recostó a mi lado. Su cabello se abría como un abanico, sus dedos entrelazados con los míos, los otros descansaban sobre su estomago.
Yacimos bajo el sol por horas, mayormente en silencio que solo era roto ocasionalmente por algún suspiro o alguna palabra de amor que era lo que nos susurrábamos el uno al otro. Nunca había tenido esta clase de paz con alguna otra persona a mí alrededor, era sorprendente. Quizá el mejor regalo que alguna vez tuve. Me preguntaba si ella entendía que tan preciado era estos momentos para mí. Me quite completamente mi camisa, el calor del sol llenaba mi cuerpo. Tal vez podría guardar algo de este calor para después.
Bella se quito la chamarra y la dejo a su lado. Se giro sobre su estomago, sus piernas levantadas y sus tobillos entrecruzados. Jugando recorrió con su calida mano mi abdomen, mandando una descarga por todo mi cuerpo. Cerré mis ojos y trataba de que ningún ruido escapara de mis labios mientras ella acariciaba mi piel.
"¿Por qué no tienes una novia o esposa?" De repente me pregunto, y recorrió su mano al lugar donde debería de latir mi corazón y la dejo ahí.
"Si tengo novia" Declare distraídamente, mis ojos seguían cerrados. Prácticamente podía ver su cuerpo ponerse rígido aun con los ojos cerrados.
Bella se sentó rápidamente, el movimiento me sorprendió un poco. "¡Oh…! ¿Quién es? ¿Te molesta si te lo pregunto?"
Me levante con mis codos, completa y totalmente sorprendido por su descabellada pregunta. No podía estar hablar en serio… "¿No lo sabes?"
Negó con la cabeza, un intenso rubor adorno su cara. Fijo su mirada hacia los árboles, podía ver el dolor cruzar por su cara. Ella hablaba en serio, dolorosamente en serio. La atmósfera antes había sido muy ligera, pero ahora, era completamente diferente. Yo quería que regresara como estaba antes, y rápidamente.
Sonreí para mí con las palabras que se formaban en mi mente mientras decidí jugar un poco con ella. "Bueno, veras… ella es una dulce chica. En realidad hermosa. Mas que hermosa si soy completamente sincero. El solo ver su sonrisa me hace derretirme por dentro. Sus ojos castaños… me quitan el aliento. Nunca he visto algo tan profundo. Casi como si pudiera ver su alma a través de ellos. Y veras, haría cualquier cosa por lograr que ella me amara. Aunque es un poco torpe. Me refiero… para ser sincero, se tropieza hasta con el aire."
Me gruño y me empujo del hombro lo más fuerte que pudo, que no podría decir que fuera mucho. La deje que se saliera con la suya y me deje caer de espaldas. "Bueno tu novia es una chica con suerte. Dile que lamento que sea torpe, yo se lo que es eso."
Una sonrisa sarcástica apareció en mis labios, la tome entre mis brazos y la puse sobre mí. Deslice mi mano por sus cabellos acariciándolos suavemente. "Bella ¿Honestamente crees que te diría que te amo y estar con otra mujer? ¿Lo crees?"
"No lo se…" Giro su cara hacia el otro lado mientras hablaba, sabia la respuesta a esa pregunta y me lastimaba un poco.
Jale su mentón con mis dedos, para que me viera directamente a los ojos. Sus ojos estaban empezando a brillar con las lágrimas retenidas. Su confianza en si misma había desaparecido, eso era obvio. Necesitaba demostrarle cuanto la amaba y solamente a ella. Recorrí con mi pulgar su labio inferior y mirándola a los ojos. Ella separo sus labios suavemente, casi como si me estuviera probando. Me levante un poco, muy lentamente para darle tiempo de separarse si así lo quería. Nuestros labios se juntaron lentamente.
Sus dedos se deslizaron entre mis cabellos y acercándome más a su deliciosa y calida boca. Se empezó a tornar más demandante, mas lleno de deseo con cada segundo que pasaba. Empezaba a convertirse abrumador y sin algún permiso mi cuerpo reacciono. Antes de sentir que perdería el control, me quede quieto, tratando de calmarme. Ella lentamente se alejo cuando se dio cuenta que me tense. "Lo siento…" Miro a otro lado, avergonzada.
"No lo hagas. No hay nada de lo que debas disculparte. Solamente estoy sorprendido que tu… que tu quieras estar conmigo." Mire hacia su mano que estaba sobre la mía. Estaban fuertemente entrecruzadas. Sin que nos diéramos cuenta nuestros cuerpos parecían buscarse.
"¿Por qué? ¿Por qué eso te sorprende tanto?" Pregunto.
"Por lo que soy Bella, ¡soy un monstruo!" Casi escupí las palabras. Ella vio lo que le hice a esos hombres. "¿Por qué quieres estar conmigo?"
"No vuelvas a decir eso." Bella ordeno en un brusco susurro.
"¿Decir que?" Le pregunte gentilmente, preguntándome que era lo que había dicho mal. Nada de lo que dije era mentira.
"Que eres un monstruo." Tomo mi cara entre sus manos, dulcemente acariciando mis sienes. "No lo eres. Ni de cerca."
Gire mi cara y bese sus palmas. "Deberías estar asustada. Soy mucho mas peligroso de lo que imaginas."
Se sentó a mi lado, alejándose de mi cuerpo, mientras yo continuaba acostado en el suelo. "No te tengo miedo." Declaro con confianza. En realidad no lo estaba para nada. "Y nunca lo estaré Edward."
"¿Oh en serio?" Cerré mis ojos esperanzado y deseando que eso fuera verdad. Pero sabía en mi corazón que no era cierto.
"Si, en serio." Dijo en un tono sarcástico. Obviamente Bella se sentía frustrada con esta conversación. Que no deberíamos estar teniéndola en este momento. Decidí aligerar el ambiente otra vez.
"¡No deberías haber dicho eso!" Dije en grito de guerra mientras saltaba sobre ella, asegurándome que nada de mi peso estuviera sobre ella. Empecé a hacerle cosquillas tan gentilmente como me fuera posible. Ella gritaba y pataleaba mientras reía con fuerza, tratando de defenderse al mismo tiempo. Sus dedos trataban de buscar mis costados y Bella se dio cuenta que yo no lo era, en ninguna forma cosquilloso. Rápidamente sujete sus brazos con una mano y los subí sobre su cabeza y con la otra le hacia cosquillas. De pronto la risa se detuvo. Rápidamente la mire y en sus ojos vi algo: Miedo. Me levante de un salto y con rapidez ya estaba del otro lado del prado.
"Lo siento, lo lamento tanto. Fui demasiado lejos. No quería…" Dije completamente avergonzado de mi mismo. Debí de habérmelo imaginado.
Ella se sentó y empezó a buscarme con la mirada. "No, solamente me sorprendiste. Por favor regresa."
"Fui insensible. Debería haberme dado cuenta. Soy un idiota…" Me reprendía yo mismo.
Bella se puso de pie y empezó a caminar hacia mí cuando estuvo a un metro de mí se detuvo. "Estaría muerta si no fuera por ti. Estoy completamente agradecida contigo por eso. Y soy tuya y puedes tenerme en cualquier forma que quieras."
"Bella… yo…" Empecé pero me callo con sus labios. Choco sus labios contra los míos. Brevemente me pregunte si no se había lastimado a si misma por hacer eso. Puse mis manos en sus caderas sin poderme detener. Ella lentamente se alejo y recargo su cabeza en mi pecho.
"No estas lista para esto…." Susurre. "No deberia estarte tocando… no puede ser bueno para ti."
"¿No te gusta?" Me miro a los ojos, había dolor en los suyos, sus labios formaron una línea.
"Yo no dije eso." Respire profundamente. "Solamente no quiero que te vayas a arrepentir de esto. Que te arrepientas por mi."
"Edward cuando me tocas, es como si borraras lo que ellos hicieron." Hablo con su cara enterrada en mi pecho desnudo. Su calido aliento calentaba mi piel. Me tomo todo en mí para obligar a mi mente en no querer correr hacia una cloaca. Respire profundamente y continué con el problema que tenia entre las manos.
"Bella, nada puede llevarse lo que te hicieron, incluso aunque deseara que así fuera."
"Lo se…" Giro su vista a otro lado, casi como si quisiera apagar mis palabras. Era tan frustrante no saber que era lo que estaba mal.
"Haré todo lo que pueda para ayudarte a sanar. Pero quiero que estés lista para cualquier cosa que hagamos. No quiero lastimarte más. Eso es lo que puedo prometerte." La abrace con fuerza y escondí mi cara en sus cabellos.
"Jamás podrías lastimarme." Bella susurro contra mi piel.
"Si, podría hacerlo. Incluso sin quererlo. Hay tanto que puedo hacer y lastimarte. No podría vivir si lo hiciera." Murmure entre sus cabellos.
Ignorando completamente lo que le dije Bella solamente dijo "Te amo."
Bese su cabello. "Yo también te amo. Con todo mi corazón."
Después de un largo minuto examine sus mejillas por un momento. Estaban empezando a ponerse rojas por el sol. Debí de acordarme del protector solar, pero nunca antes me había preocupado por eso. Nunca lo había necesitado para mí. Necesitaba sacarla del sol. "¿Por qué te llevo a casa y te presento a mi familia?"
Estuve sorprendido que ella se viera completamente aterrada. Después de un momento asintió con la cabeza, trago con fuerza y su corazón se acelero.
"¿Qué sucede?" Demande.
"¿Y si no les gusto?" Bella pregunto sin mirarme. Casi empecé a carcajearme, pero rápidamente me detuve.
"Vas a ir a una casa, en medio del bosque, con una enorme familia de vampiros ¿Y tu tienes miedo que no les gustes? Eso parece razonable" Sonreí de lado
"Pero, ¿y si realmente no les gusto?" Pregunto de nuevo, esta vez me miro con una mirada suplicante. Finalmente no pude evitar reírme por lo bajo.
"Lo harán. Ya sabes lo que Alice piensa de ti. Ella te adora." Le dije.
"En serio me gusta Alice. Es agradable tener una amiga." Admitió.
"Se que mi familia te va a querer tanto como yo." Acaricie con mis dedos su mejilla, teniendo cuidado con sus puntadas.
"Eso espero…"
"Bueno, solo hay una forma de averiguarlo…" La sujete y la cargue otra vez acomodándola en mi espalda. Corrí a través del prado y sujete su chamarra. Corrí hacia la camioneta, mucho más despacio de lo que normalmente lo hago. Esta vez ella levanto la cabeza. Sus brazos rodeaban con fuerza mi cuello, que si fuera humano ya me habría desmayado por la falta de oxigeno. Pude detener la carcajada que amenazaba con salir de mí, mientras pasábamos cerca de los árboles. Nunca había corrido así, con alguien agarrado a mis espaldas. Era una experiencia muy agradable. Su calido cuerpo presionando contra mi espalda, su corazón golpeando contra mi piel. Mientras sentía cada pedazo de su cuerpo pensaba que me podía acostumbra a esto.
Cuando llegamos a un lado de la camioneta deje a Bella en el suelo, así que estaba sentada. Trate de darle tiempo para que se recuperara, pero trato de levantarse muy rápido. No me sorprendió que cayera de sentón.
"¿Te encuentras bien?" Le pregunte mientas me arrodillaba frente a ella.
"Solo estoy… mareada. Debí de cerrar mis ojos como la ultima vez." Bella se dejo caer de espaldas contra el frió suelo, sus brazos sobre su cabeza. "¿Haces eso a menudo?"
"¿Te refieres a correr? Si, todos los días. Me encanta. Normalmente no voy tan lento"
"¿Eso fue lento?" Dijo jadeando y trato de sentarse. Fracaso en el intento. Puso su mano sobre su boca y se recostó otra vez.
Reí por lo bajo con su respuesta tan dramática. "Si, para mi lo es. Pero creo que iré más despacio la próxima vez. Te ves un poco verde."
"Estoy bien." Obstinadamente se levanto lentamente, usando sus manos para levantarse. Saco las llaves de su pantalón y se acerco a la camioneta. Se tambaleo, por poco y se cae con sus propios pies, y la sostuve antes de que cayera.
"Yo voy a manejar." Le dije y le quite las llaves. No iba a discutir con ella, incluso con la cara amarga que me estaba haciendo. Hizo un mohín y se mordió el labio inferior, pero se subió a la camioneta cuando le abrí la puerta del copiloto. Esta cosa no podía ir mas rápido de noventa kilómetros por hora. Gruñí para mí mientras me subía del lado del piloto, tenia terror del largo tiempo que nos tomaría llegar.
Cuando encendí la camioneta parecía como un fuerte gruñido. Empecé a manejarla y la apure lo más que pude para no ir tan lento y llegar a casa. Bella veía por la ventana, sus brazos cruzados sobre su pecho, seguía haciendo pucheros. Con mi dedo sujete la presilla de su pantalón y juguetonamente la acerque hacia mí. Ella parecía sorprendida, pero se calmo casi al instante y se derrito a mi lado, su cabeza en mi hombro. Deje mi brazo descansar en el respaldo después de que sintonice la radio en una estación de canciones del recuerdo. En Forks había una gran carencia de estaciones de música decentes. Una de mis canciones favoritas de los Beatles empezó a sonar y empecé a cantarla.
"Todas las solitarias personas, ¿de donde vienen? Todas las solitarias personas ¿A dónde pertenecen? Veo a todas las personas solitarias… Veo a todas las personas solitarias…" Cante suavemente. Bella se alejo y me miraba sorprendida.
"Tienes una hermosa voz." Dijo apenas en un susurro.
Si fuera humano estaría ruborizado. No estaba acostumbrado a recibir demasiados cumplidos aparte de los de mi familia. "Gracias."
"No conozco esta canción…" Bella señalo la radio. Y se veía un poco avergonzada.
"Es Eleanor Rigby de los Beatles. Finales de los cincuentas principios de los sesentas tenia música decente, después de eso no mucho. No mejoro hasta mediados de los ochentas. Tengo que enseñarte mi colección de música, si te gusta." Le sonreí ya maneje hacia la entrada de mi casa. Me estacione enfrente de la hermosa casa blanca, apague la camioneta. Mi madre Esme realmente se había superado con esta casa. Era por mucho uno de sus mejores trabajos hasta el momento.
Salte de la camioneta para ayudar a Bella a salir también, pero ella ya se había bajado, se veía completamente abrumada. La tome de la mano y se la apreté un poco para tranquilizarla. "Así que… ¿Lista para conocer a la familia?"
Continuara…
Hola aqui esta el siguiente capitulo, espero que les gustara. Les agradesco los mensajes que me mandan, los que puedo contestar lo hago, lo que no estan firmados, los leo y los agradesco muchismo. Todavia no empiezo el decimo capitulo, mi vida muggle esta muy saturada de trabajo pero voy a hacer lo posible para poder actualizar el domingo.
Ale Snape Li :)
