Hoala : ) aki llego con el 3er capi. Este es POV Blls; el el capi más largo hasta ahora. Y es más que todo para conocer un poco sobre la vida de nuestra "matona"(? como me comento en un RW "Little Freckles") jejeje!

no tengo muxo que decir xp ademas de que ando apurada.. tngo sueño T.T asi que.... SALUDOSS y nos leemos abajo para otra notita. : D


Bella POV

¿Y ahora que voy a hacer con este güerito? Uff, ya me estaba sacando de quicio. Pero el que se atreviera a tocarme y que de paso me mirara con lastima… ¡no! Esa fue la gota que derramo el vaso. Claro que tenía que andarme con mucho cuidado, el sabe que yo soy una ladrona y no me conviene para nada que lo suelte… bueno, puede que no esté ganándome su confianza para nada; pero es que el tipo en serio me saca de mis casillas.

Igual y no es como si pudiera confiar en mí de todos modos. Digo, ¡vamos! Soy una ratera, y él lo sabe perfectamente. Um, y más ahora que le di un buen derechazo. No puedo evitar sonreí como tonta por ese "logro".

Entonces… quería "hablar" conmigo para ayudarme. ¿Quién se cree? Solamente porque derrocha dinero y conquista a todos tan solo con su "carita linda", no significa que pueda comprender lo que viven las personas más allá de su propia nariz.

El viene de otro mundo, es un… "nacido en cuna de oro", como dicen por ahí… Además…

-¡Ouch! –por andar de distraída, termine chocando contra quien sabe qué cosa. -¿Qué demonios…?

-¡Au! ¿Bella?... ¿Pero qué haces despierta a estas horas? –pregunto mi amiga Alice masajeándose la cabeza por el golpe. Estaba adormilada, solamente así se le podía encontrar en un estado normal… naturalmente parece una persona sensible a la cafeína, que paso todo su día en un Starbucks.

-No seas metiche Alice, no estoy de humor, en serio. Además la pregunta seria… ¿Qué haces despierta a estas horas?

-No me pidas que no sea metiche si vas a terminar siéndolo tú –me saco la lengua y yo rodé los ojos. Luego lo medito por un segundo: -Es que no puedo dormir; ¿me acompañas por un vaso de leche tibia? –puso su carita de perrito degollado. Suspire y asentí.

-Bella… ¿te importaría decirme porque has estado hoy de peor humor que nunca? –me pregunto, mientras servía dos vasos de leche en la mesita que había dentro de la cocina del hogar.

-Simplemente no es mi día, Alice… -le dije comenzando a tomar del vaso que me sirvió. Rio entre dientes.

-Créeme... Puedo ver que no es tu día. Pero también puedo ver que hay algo más; te conozco demasiado bien Bella... Y lo sabes.

Suspire pesadamente. Alice era la única persona -hasta ahora- que se había enterado de mí... "Trabajo". Ella era demasiado perspicaz; además de que, como ya comento, me conocía demasiado. Naturalmente que término descubriéndome.

-Es que… -tome una gran bocanada de aire y termine soltándole todo de un tirón: -alguien más descubrió mi secreto.

Alice se quedo con los ojos abiertos como platos. -¿Quién? –susurro.

-¿Recuerdas al riquillo que estuvo aquí todo el día de hoy y…?

Me interrumpió. -¿Qué si lo recuerdo? ¿Quién no? Esta súper guapo. –ahora tenía su tonta cara soñadora. Chasquee mis dedos enfrente de sus ojos.

-Planeta tierra llamando a Alice. No seas absurda; ¿no has entendido aún que él fue el que me descubrió? –la comprensión llego a su expresión.

-Pero, ¿Cómo...?

A partir que aquí empecé a contarle todo lo ocurrido… bueno, casi todo. Solo deje a parte, la escenita en el bosque al costado de la casona.

-Pero Bella, ¿Qué tal si esto se convierte en un problema para el hogar, si él…? –la interrumpí.

-Tranquila Alice, él me dijo que… "lo mío" no interferiría en las cosas del hogar.

-¿Desde cuándo confías tanto en las personas, eh? –me pregunto sarcástica y con ojos acusadores. Yo la fulmine con la mirada.

-No te pongas Greta, ¿quieres? Um, no lo sé –me encogí de hombros-, la verdad es que es un tipo raro.

-¿Y acaso no pretende al menos echarte de aquí? –lucía confusa.

-Gracias, yo también te quiero–le dije sarcástica. –El muy idiota me dijo algo así como… "me preocupas huerfanita, no puedes meterte en cosas que no debes"… a algo parecido. ¿Quién se cree que es, para tenerme lastima? ¡Por favor! –suspire tratando de calmarme. –Mejor dejemos el tema, que siento como me hierve la sangre otra vez. Él no va a decir nada, y si en tal caso lo hace… ya se verá con mi amigo el puño. Ya vámonos a dormir, mejor.

Me levante de la silla, pero Alice no hizo ningún movimiento. Ahora que lo pensaba no se había movió un centímetro, prácticamente desde que comencé mi pequeño discurso. Solamente estaba ahí, mirándome fijamente con ojos penetrantes. -¿Alice… estas bien?

Trascurrió un segundo, en el que pareció regresar de donde sea que estuvieran sus pensamientos. -¿Um? Si… Bella, estoy bien. Ven vamos a dormir. –me tomo por el brazo con una sonrisa y prácticamente me arrastro hacía nuestro dormitorio compartido. Así como ella; yo también la conocía bastante bien… algo se traía entre manos la duendecillo.

El estruendoso sonido del reloj de mesa me despertó. Eran las seis de la mañana, la hora en que normalmente empezaba mi día.

-Buenos días. -me dijo Alice, que estaba en la cama ubicada en la esquina contraria a la mía. Se estiraba con una gran sonrisa.

-Definitivamente parece que tú tienes un buen día. ¿A qué se debe tanta felicidad? -inquirí mientras la imitaba estirándome.

-No lo sé, es que tengo un presentimiento; Algo bueno pasara estos días, te lo aseguro. -Dicho esto, tomo sus cosas para el aseo y salió rápidamente de la habitación.

-Seguro... Algo bueno. -susurre rodando mis ojos y parándome para comenzar otro tedioso día.

La mañana transcurrió igual que siempre. Alice y yo, junto con Ángela y Jessica -por ser las más grandes del hogar-; nos encargábamos siempre de ayudar y guiar a los niños con sus tareas. Por supuesto siempre tratábamos de hacer las cosas lo más divertido posible... Y vaya que lo eran. Prácticamente solo se escuchaban risas por toda la casona. No es como que Jessica -la cual era bastante quejona e irritante- cooperara mucho; pero igual los chicos y yo nos divertíamos a lo grande planeando cosas para hacerle. Nuestras sonrisitas traviesas eran tan obvias, que algunas veces terminaban regañándonos incluso antes de hacer las maldades. Claro que eso solo lo hacía mejor.

Todos en el hogar son mi familia; incluso Jessica y la vieja Greta -o vinagreta, como la llamaban los chicos-, a pesar de que esta última era quien me retaba constantemente. Pero yo sabía que en el fondo -muy en el fondo-, algo de aprecio me tenía.

Sin embargo, a partir del medio día todo era muy diferente: Tenía que ponerme mi "disfraz"; que consistía en mi querida gorra -la cual me regalo Seth hace bastante tiempo- recogiendo mi cabello y una expresión seria y ruda. Esa es la actitud que debes tener si quieres sobrevivir en la calle, y más en este... "Negocio".

La versión que creen todos en el hogar -menos Alice-, es que simple y sencillamente salgo en las tardes a mi trabajo como ayudante de entregas y trabajos varios; algo de lo más común. Ya que, por supuesto, no podía permitir que Cope se enterara de mi verdadero oficio... Terminaría poniéndose como Greta o algo mucho peor, ¡ugh! Y definitivamente no iba a permitir que me separaran de mis chicos y de Alice.

Y así, pasaron un par de días más… en la misma rutina común. No volví a ver al riquillo; según Alice había venido todas las tardes –"con una aporreada en el rostro", había agregado mi amiga mirándome con sospecha-. Y, claro que me preocupe en un principio de que se hubiera enojado y soltara todo mi secretito. Pero me tranquilice, al día siguiente del incidente, cuando vi que todo seguía tan calmado como el mar por el horizonte.

-¡Isabella! ¿Se puede saber porque estas tan distraída últimamente?- exclamo la vinagreta mientras me daba un empujón y me apartaba a un lado del corredor. -Andas como alma en pena; caminando casi sin darte cuenta. ¡Anda, apúrate doblando esas ropas! -colocamos nuestras cestas de ropa en el mesón, y comenzamos a doblarlas.

Tenía la ligera impresión de que la vinagreta estaba más agria que nunca. No paraba un segundo de retarme, y ya me tenía bastante irritada. Claro que trataba por todos los medios de controlarme: lo último que quería era alcanzar a darle un porrazo, y que Cope se metiera en el asunto... Con ella sí que no podía ponerme impertinente.

Era de tarde ya, pero no tenía intención de ir hoy, a hacer mis "trabajitos". Estábamos bajo una fecha muy importante: el cumpleaños número diecisiete de Ángela. Y...

-¡Greta adivina quien llego ya! -Zara: una de las coordinadoras; agradable aunque algo... Loca. -¡Espera, espera! Mejor yo te dijo... Llego el joven Edward. -Genial, lo que me faltaba... El "señorito" Edward.

-¡Por dios, Zara! Edward es un muchacho muy joven para ti, deja de andar con esos atrevimientos. -la reprendió en susurros mientras terminaba de doblar una de las "prendas" de los chicos. -¡Y tú, Isabella! Muévete a terminar con eso y luego con estas. Yo me voy a recibir al señorito Edward. -Rodé mis ojos enojada cuando se fue. Lo que hace la gente por conveniencia... Al menos Cope no era tan obvia.

Termine de doblar todo y luego, junto con Alice y Jessica, preparamos un pastel para celebrar el cumpleaños de Ángela. Tratamos de adornar un poco el comedor, pero la verdad no había mucha diferencia.

-¿No crees que es encantador lo que hacen las chicas para el cumpleaños? -preguntaba Cope, mientras entraba a nuestras espaldas al comedor. Cuando me voltee, me sorprendí al ver al güerito entrando después de ella. También venía Greta.

Observo al rededor por unos segundos y luego sus lindos ojos se fijaron en mi... ¡Espera...! ¡¿Como que, "lindos ojos"?! Tanto andar con Alice ya me estaba afectando. -Sí, es realmente muy generoso- respondió con su mirada clavada en la mía. -Y, por supuesto que acepto el quedarme a la celebrada reunión. -sonrío.

-¡¿Qué?! -No pude evitar soltar la pregunta, y menos que saliera con más fuerza de la que hubiera deseado.

-El joven Edward ah dicho, que desea quedarse a celebrar el cumpleaños de Ángela. ¿Tienes algún inconveniente con eso, Isabella? -soltó la vinagreta.

-¡Bella! -Ya tenía mi boca abierta lista para denegar -no muy gratamente- la opción de que se quedara. Pero la llamada de Cope y la mirada severa que me dio, hizo que la cerrara de golpe.

-Ninguno -susurre al fin. Aunque, claro que se marcaba el descontento en mis facciones... ¡No tenía ninguna intención de esconderlo!

En ese momento, Zara empezó a llamarlo efusivamente. Antes de que se fuera, pude ver como tenía plasmada en la cara una sonrisita de suficiencia y me observaba divertido. ¡El muy estúpido! Sabe que me tiene en la palma de su mano por ser el, "lindo benefactor Cullen"... uff. Pero no me conoce, y ya sabrá él quién es Isabella Swan.

-¿Bella estas bien? -Alice consiguió sacarme de mis maquinaciones traviesas. Mis planes iban desde lanzarle el pastel a la cara y otras cosas muchas, muchas peores. Pero sabía que no debía...

-Alice, sabes que te adoro ¿no? -sonrió. -Eres la única que puede llegar en el momento correcto, para evitar que haga alguna estupidez. -siguió la trayectoria de mi mirada.

-¿El guapo Cullen otra vez? Bella cálmate, sabes que no te conviene hacer nada... No nos conviene. -rectifico luego.

Suspire. -Lo sé, lo sé. Por los chicos, no nos conviene, hazlo por los chicos, Seth... Me repetía mentalmente una y otra vez, tratando de acallar al diablillo dentro de mí, que reclamaba vengarse del riquillo ese.

Estaba sirviendo refrescos para algunos chicos, cuando escuche su voz a mi espalda… -Bella… ¿Podemos hablar un momento?

Este definitivamente estaba loco. Se cavaba su propia tumba. ¿No le bastaba con uno…? Pues yo me encargaría de dejarle el otro lado de la cara con mi buena firma.


Umm que querra decirle Edward a bellita? le terminara pegando -otra vez- ella? sintonicenos a la misma hora y en el mismo canal(??)

Espero quue les haya gustado el Capi que hasta ahora s el más larguito, como ya habia dicho.

ya saben dejenme su RW porfa, con sus coments y demas (se aceptan sugerencia ;)....!

bYEEE : D