Disclaimer Nada me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es de Jayeliwood, yo solo hago la traducción
Capitulo 17
Me tome mi tiempo bañándome. Los baños siempre me ayudaban a mantener a raya las voces de mi cabeza, pero no importaba lo que hiciera, la conversación que escuche antes se seguía repitiendo una y otra vez en mi cabeza. Pobre Bella llorando y yo sin poder entrar para consolarla. Desearía poder hacerle entender que no importa lo que suceda, yo jamás la dejare. Por que Bella no se daba cuenta de que yo la quería a ella y al bebe si ella así lo desea. Pensé que se lo había dejado muy claro, pero supongo que no fue así. Tendría que hablar con ella. Tal vez esta noche, si siento que es el momento adecuado.
Salí de la regadera y me seque con rapidez. Me puse unos pantalones negros y me acerque al estereo. Puse un cd y lo prendí. 'Rapsodia en Azul' empezó a inundar la habitación. Sonreí con el sonido del Jazz. Con la toalla blanca en mi mano me acerque al sillón y me senté. Lentamente seque mi cabello, pasando la toalla lentamente una y otra vez. Deje caer mi cabeza en el respaldo tratando de relajarme.
Escuche unos suaves pasos y podía decir que estaba descalza. Su dulce esencia lleno la habitación en cuanto entro. Ambos latidos de corazón estaban acelerados. Fije la vista y sonreí con la maravillosa vista que tuve. Bella traía una bata negra y por lo que podía ver nada más, le llegaba hasta las rodillas. Su cabello húmedo, como el mió. Estaba ligeramente ruborizada y veía hacia las uñas de sus pies recién pintadas.
"¿Como lograste escaparte?" La bromee
Me sonrió sarcásticamente y acercándose lentamente. "Bueno, aparentemente Jasper y Emmett estaban a punto de ponerse a pelear y destruir algo. Rosalie y Alice fueron a controlar a sus maridos y Esme fue a proteger sus muebles. Estoy segura que vendrán a buscarme en cualquier momento."
"Bueno, entonces no desperdiciemos ni un segundo." Me moví a velocidad vampirica, pienso que la sorprendí un poco. Su corazón se acelero cuando la toque y le sonreí. La tome entre mis brazos y sin levantarla del piso, acerque mis labios a los de ella, los tome en un intenso beso. Ella respiro pesadamente, su esencia expandiéndose por mi cara.
"Por que no nos quedamos en casa y tu sigues vestido de esta forma." Rió por lo bajo después del beso, recorriendo con sus dedos mi desnudo torso. Finalmente recordé que no traía puesta ninguna camisa y me avergoncé. Enterré mi cara en su cuello, que estaba ligeramente húmedo por su cabello.
"Aun que sea muy tentador, quiero ver que te hará vestir Alice." Me aleje no muy convencido de hacerlo y fui hacia mi closet para buscar una camisa.
Se acerco atrás de mi y recorrió con sus uñas mi espalda desnuda. Escalofríos recorrieron mi espina. Bella dejo suaves besos por mis hombros, sus labios dejaban un calido camino. "¿Qué tan tentador es? ¿Cómo puedo persuadirte de hacerlo?"
"Tu dijiste que te podía invitarte a salir. ¿Por favor?" Susurre, tratando de al menos tener un poco de control. Si ella seguía haciendo eso, no dejaríamos esta habitación en días o tal vez semanas.
"¡Ahí estas! ¡Me preguntaba donde te habías metido!" Alice grito desde la puerta. Bella suspiro y recargo su cabeza contra mi espalda.
"Como si no lo supieras." Murmure. Alice me fulmino con la mirada. Gire completamente ignorando a mi hermana, y bese a Bella en los labios por un largo minuto. Con mis pulgares acaricie sus hinchados labios, sonriendo por el rubor que coloreaba sus mejillas. "Ve y arréglate y así podemos escapar juntos."
"Muy bien…" Se reclino hacia mi pecho y beso el lugar donde se supone mi corazón latiría, sus manos acariciaban mis brazos.
Alice sujeto a Bella y la arranco de mí lado. "¡VÍSTETE!" Me grito cuando iban a mitad de camino hacia su habitación. En este momento esta muy tentado de ir a rescatar a Bella, solamente para enfurecer a Alice.
Me puse una camisa blanca y la abroche rápidamente, tratando de distraerme. Me senté en el sillón. La canción ya no era tan relajante como hacia rato. La cambie por otra canción: La séptima sinfonía de Beethoven. Cerré mis ojos escuchando el piano.
"¿Puedo entrar?"
"Por supuesto Carlisle." Jamás abrí los ojos, ni cuando conteste a su silenciosa pregunta.
"¿Qué planes tienes para esta noche?" Me pregunto sentándose a mi lado. En este momento no era mi padre, era mi amigo.
"¿No te dijo Alice? ¡Estoy sorprendido!" Abrí los ojos y lo vi sonreír.
"Lo hizo, pero no es a lo que me refiero." Contesto.
"¿A que te refieres?" Le pregunte, ahora prestándole completa atención, pero segui con mi cabeza recargada contra el sillón.
"¿Le vas a decir tus planes para la escuela?" Pensó para que nadie más escuchara. El sabía que no estaba listo para decírselo a toda la familia.
"Vi que Alice ya lo vio." Suspire molesto. Algunas veces el no tener secretos era muy molesto, pero si podía confiar ciegamente en alguien ese seria Carlisle
"Por supuesto que ya lo vio. ¿Acaso dudas que no lo haría?" Dijo sonriendo de lado. Puse los ojos en blanco, sabiendo que tenía razón.
"Si, voy a hablar con ella sobre eso. ¿Por qué?" Me levante y empecé a fajarme la camisa adentro del pantalón. Me quede a espaldas de el mientras le contestaba. No estaba seguro de lo que pensaba de mi idea y no quería decepcionarlo.
"Pienso que es una excelente idea. Yo te ayudare, si lo necesitas. La clase de Medicina Básica puede ser arreglada para que vayan los dos." Me dijo en su mente. Lentamente me gire hacia el y lo vi directamente antes de contestarle.
"Gracias padre."
Me sonrió y se puso de pie. Me sujeto de la mano. "Pienso que es una pareja excelente para ti."
"Yo también lo creo." Le sonreí y mire a mis pies. Me sentía un poco avergonzado, por cuanto amor y respeto que este hombre y yo sentíamos el uno por el otro. Algunas veces podía ser abrumador.
Estaba impaciente. Tenia que admitirlo eso era uno de mis peores defectos. Espere a Bella en mi piano. Recorrí con mis dedos las marfileñas teclas, tratando de aliviar mi aburrición. Toque varias canciones. Clásica, algunas de mi propia autoría y algunas canciones modernas. La música fluía sin esfuerzo del instrumento, que estaba perfectamente afinado. Eran las cuatro y yo ya estaba listo para irnos. Además, necesitábamos irnos para llegar a tiempo.
Escuche sus zapatos golpear contra las escaleras. También me di cuenta que no escuche a nadie más. Mi familia había desaparecido de la casa. Que sutiles. Pensé para mí. Gire lentamente sobre mi banquillo y estuve totalmente asombrado. Estaba para quitar el aliento.
Bella vestía un vestido azul marino que le llegaba a las rodillas, enseñando sus perfectas piernas largas. Una banda estaba anudada a su cintura, haciendo que su estomago se viera liso y su busto levantado. Cada centímetro necesario estaba cubierto perfectamente, pero el verla era totalmente pecaminoso, dándome pensamientos que ningún hombre debería de tener. Al menos ningún caballero, pero nadie podría o debería de verse tan bien como ella. Su mano se deslizaba por el pasamanos mientras bajaba y se sujetaba con fuerza, fue cuando me di cuenta de sus zapatos. Unos tacones altos también azules. De alto deberían de tener al menos siete centímetros de alto. ¿Acaso Alice trataba de matarla? Fui hacia la escalera solo para estar preparado para agarrarla en caso de cualquier cosa, pero de alguna forma logro llegar abajo sin caerse. Podía decir como se estaba concentrando para no tropezar. Su hermoso cabello bailaba tras su cuello mientras caminaba. Siempre que se lo dejaba suelto se le veía mejor.
No me di cuenta que la veía fijamente con la boca abierta hasta que ella finalmente hablo. "¿Tan mal?"
"Dios mió…" Murmure. "Eres tan hermosa. No te merezco."
Presiono sus labios con fuerza y su cara estaba totalmente ruborizada. Tome su mano y bese sus nudillos, ella rió por la bajo. La conduje hacia mi auto. Al subirme no podia quitar la mirada de ella. Ella nerviosa jugaba con su vestido. Adoraba como estaba sentada con los tobillos cruzados, como una verdadera dama lo hacia. Si la hubiera conocido cuando yo era un hombre joven, en un instante me hubiera enamorado de ella. Le hubiera rogado a su padre hasta agobiarlo que me diera la mano de su hija en matrimonio. Si ahora fuera humano, las cosas serian muy diferentes, pero no estoy seguro si serian mejores.
Sostuve su mano en la mía todo el camino hasta Seattle. Teníamos la reservación a la cinco en 'La Rustica' un pequeño y romántico restaurante italiano. Un humano normal jamás hubiera llegado a tiempo, pero ellos no manejaban como yo. Las pobres uñas de Bella estuvieron clavadas en mi mano cuando yo aceleraba todavía más. Cuando me estacione afuera del restaurante, se vio aliviada y un poco sorprendida.
"Si quieres ir a algún otro lugar, podemos hacerlo. No hay ningún problema." Me incline y bese su mejilla.
"No, es perfecto. Gracias."
El anfitrión no esperaba cuando entramos. Sus pensamientos no eran nada castos sobre Bella y me tuve que detener de gruñirle. Bella se veía muy bien, más que eso, pero no quería que otro hombre la viera. Ella se acerco más a mí cuando el nos llevo hacia nuestra mesa que estaba en un privado y nos dijo que nuestra mesera pronto vendría.
"¡Buenas tardes!" Los ojos de la chica vagaron en Bella antes de notarme a mí. Su sonrisa fue mas resplandeciente y a partir de ese momento solo se dirigía a mí. Era difícil el evitar poner los ojos en blanco. "¿Quiere escuchar los especiales de hoy?"
Señale con la mano hacia Bella. "¿Quieres escucharlos mi amor?"
La chica frunció el seño por un segundo antes de recuperar su cara seria. Bella asintió y la mesera empezó a citar una practicada letanía. Cuando termino de decirlo volvió a mirarme a mí expectante. "¿Qué le traigo de tomar?"
"¿Qué te gustaría?" Le pregunte a Bella, ignorando a la chica que teníamos frente a nosotros. Me estaba divirtiendo mucho molestándola. Además yo tenía algo mucho más hermoso que ver.
"Un Ginger Ale." Bella pidió suavemente, se estaba sujetando el estomago.
"Dos Ginger Ale. Gracias." La despedí. Se fue caminando furiosa por que la ignore. Pensaba que yo era demasiado guapo para estar con Bella, lo que yo no entendía. Ella debería de estar ciega. Algunas mujeres eran demasiado mezquinas.
"¿Te encuentras bien?" Le pregunte gentilmente. Alcance su mano olvidándome completamente de la mesera, una vez que vi su cara de dolor.
"Estoy bien. Solamente hambrienta, eso creo." Dijo forzando una sonrisa.
Cuando la mesera regreso. Bella ordeno lo primero que vio del menú, realmente no se fijo bien en el y yo por supuesto decline pedir algo de comer. No había necesidad de desperdiciarlo.
"Si cambia de parecer, solo avíseme." Me guiño el ojo y yo sonreí con una mueca.
"Bueno, ¿no podía ser un poco menos obvia?" Bella resoplo cuando la mesera se fue.
"No se a que te refieres…" Trate de hacerme el inocente. No quería que por ninguna razón esa estúpida chica nos arruinara nuestra noche. Desdoble la servilleta y jugaba con ella con mis dedos.
"Si, lo sabes. ¿Estas apenado?" Presiono. Su mano descansando en mi rodilla bajo la mesa.
"¿A que te refieres?" La mire por abajo de mis pestañas. Ella me sonreía. Instantáneamente supe que ella sabía que lo estaba. Odiaba que las mujeres pensaran ese tipo de cosas sobre mí.
"Cuando te avergüenzas fijas tu vista a otro lado y escondes tu cara." Apretó mi rodilla, todavía sonriéndome. "No lo estés."
"A veces eres demasiado observadora." Vi hacia otro lado sonriendo. Estaba feliz de no poder ruborizarme. Si lo hiciera, mis mejillas estarían siempre tan rojas como las de Bella. Ella tenía ese efecto en mí.
Se mordió el labio, la sangre se agolpo en sus mejillas. Me estire y toque su piel, sintiendo la sangre correr bajo mis dedos. Ella cerro los ojos y descanso su mejilla contra mi mano.
"Tu eres tan hermosa, que a veces duele." Le susurre, viendo su expresión relajada.
"¿A que te refieres?" Abrió los ojos y levanto la cara.
"Me mata el no tenerte en este momento sobre mi regazo. Todo lo que quiero hacer en este momento es sostenerte y tocarte." Le sonreí, sus mejillas se ruborizaron con cada palabra.
"No puedo creer lo perfecto que eres." Sonrió y tomo mi mano acercándola a su boca, beso suavemente mis dedos manteniendo los ojos medios cerrados.
Yo iba a replicar, pero la comida llego en ese momento. La mesera volvió a coquetear por un momento antes de retirarse enfurruñada. Bella ya estaba comiendo su plato de ravioles con champiñones. Con cuidado llevo el tenedor a sus generosos labios, asegurándose de que ninguno cayera en su regazo. Me di cuenta que se había terminado su bebida así que se la cambie por la mía. De todas formas no es como si yo la necesitara.
En menos de cuarenta y cinco minutos ya habíamos terminado. Teníamos al menos media hora para llegar al cine, la tarde estaba pasando más rápido de lo que pensaba. La lleve hacia mi auto, sujetándola por la cintura. "Eso estuvo delicioso, gracias Edward."
"Te mereces lo mejor." Susurre en su cuello, dejando un camino de besos hasta su oreja. Para mí ella sabia como miel. Cuando llegamos al auto, la gire presionándola contra la puerta.
"¿Qué película vamos a ver?" Pregunto, recorriendo sus dedos por mi brazo.
"Es una sorpresa." Murmure contra su piel, mis labios devoraban su cuello. No sabía por que no podía mantener mis labios lejos de su piel. Todo sobre ella este día era abrumador.
"¿Edward…?" Suspiro, acariciando mi cabello con sus dedos.
"¿Si?" Murmure mientras atrapaba su oreja con mis labios.
"Si sigues haciendo esto, no vamos a llegar al cine." La sentí estremecerse suavemente, presionando su calido cuerpo contra el mió.
"Perdón…" Murmure alejándome. Estaba un poco avergonzado de mí. Me quite la chamarra y se la puse sobre su delicado cuerpo, no quería que se enfriara. Abrí la puerta del auto, pero ella no se subió.
"Yo no dije que eso fuera algo malo." Se paro de puntillas y me beso. Se alejo un momento y se subió al auto, asegurándose de que mantuviera mi vista sobre ella cuando se subió. Me tomo un segundo poderme recomponer. Moví la cabeza y fui hacia el otro lado. Ella seria mi muerte.
Cuando llegamos al cine, fui directamente a la taquilla. "Soy Edward Cullen y yo…"
La chica levanto la mano para detenerme. "Señor Cullen ya tenemos todo listo. La sala once ya esta lista para usted. Que pase una agradable noche." Miro a Bella que estaba de pie atrás de mí La chica pensaba que era muy romántico y deseaba que alguien hiciera eso por ella. Yo deseaba que fuera cierto, que esto fuera romántico.
Tome la mano de Bella y la lleve hacia la sala. Sus tacones sonaban mientras caminábamos. "Vamos Edward, ¿Qué es lo que vamos a ver?" Dijo en un tono suplicante y suave.
"La paciencia es una virtud." Le sonreí en una forma muy seductora.
"Una que nunca tuve." Murmuro viendo hacia otro lado molesta. Era difícil no reír y decirle que yo era igual. Pero estoy seguro que ella ya se había dado cuenta de ello.
La lleve a una sala vacía y ella miro alrededor, confundida por la falta de gente.
"La tenemos para nosotros solos." Declare y metí mis manos a los bolsillos. Ella giro para enfrentarme. En su cara había una enorme y brillante sonrisa.
"No tenias que haber gastado tanto en mí." Miro hacia sus pies, pero seguía sonriendo.
"Tu vales más que esto." Susurre.
"Todo lo que quiero eres tú." Rodeo con fuerza mi cuello con sus brazos, yo la sostuve por su pequeña cintura, acercándola más a mí.
"Ya me tienes." Me recline y susurre en su cabello. "Por toda la eternidad."
Se recargo en mí y pude sentir sus rodillas empezar a tambalear por segunda vez en el día. La cargue en vilo y la lleve hasta la última fila. Camine hasta en medio de las butacas y me senté con ella sobre mi regazo.
La sala se quedo a oscuras y ella se acurruco contra mí. Había arreglado para que no pasaran avances de otras películas y que directamente empezaran la película. 'Transformers' apareció en la pantalla. Bella soltó una carcajada.
"¿Qué?" Le pregunte tímidamente.
"No sabia que esperaba. Pero no era esto:" Señalo la pantalla con la mano.
"Me gusta esta película. Además… es difícil encontrar una película clásica en este formato en menos de veinticuatro horas. Quería tener algo menos… moderno. Pero esto es lo que encontré. Espero que no te importe." Acaricie su cuello.
"Oh, esta bien. Ya la había visto." Se mordió el labio y giro para verme.
"Podemos irnos si así lo quieres." Le dije, sintiéndome un poco estúpido, por no escoger otra película. Tristemente esta fue la mejor que pude conseguir. Necesitaba ayuda con esto de las citas.
"No quiero ver la película." Declaro. Por alguna razón, me sentí un poco lastimado. Me iba a poner de pie pero sus labios chocaron contra los míos. Sus dedos se entrelazaron en mi nuca. "Edward preferiría besarte, no importa que película estén proyectando."
Nuestros labios estuvieron pegados por más de la mitad de la película. Nunca había hecho algo como esto antes. Me sentía como un verdadero muchacho adolescente. Sabía que si fuera humano tendría varios chupetones en mi cuello y yo era especialmente cuidadoso de no hacerle lo mismo. Me sentía culpable por permitirle hacerme esas cosas, pero los maravillosos movimientos de sus labios sobre mí, me hacían olvidarlo. No podía resistirlo, yo también lo deseaba. Cuando finalmente se alejo y descanso la cabeza sobre mi hombro, suspiro felizmente. "Gracias."
Acaricie su espalda. "¿Por que?"
"Por ser tan maravilloso." Su voz sonaba adormecida. Sus ojos empezaban a cerrarse. La acerque a mi cuerpo, asegurándome que la chamarra seguía rodeándola. Mire hacia su pecho que subía y bajaba con cada respiración. Era mucho más interesante que la película. Incluso aunque estuviera dormida.
Una suave capa de sudor empezaba a cubrir su piel y se movía un poco incomoda sobre mí. Acaricie su frente con mis dedos, asegurándome que no tuviera fiebre. Parecía que no tenia, pero podía escuchar su estomago crujir, retorcerse. Incluso un humano podría escucharlo.
De repente se despertó y literalmente salto de mi regazo. Bajo corriendo las escaleras, más rápido y con más agilidad de la que yo pensaba que pudiera tener. Alcanzo a llegar al bote de basura que estaba al lado de la puerta y vomito toda su cena. Llegue atrás de ella, y moví el cabello de su cara, sus lagrimas recorrían su piel y su cara estaba roja. Odiaba el saber que no había nada más que pudiera hacer por ella.
"Lo siento. Arruine todo." Murmuro después de vomitar por segunda vez. Estaba jadeando tratando de recuperar el aliento.
"No. No lo hiciste. No arruinaste nada. Estas embarazada. Se le llaman nauseas matutinas." Frote su espalda y seguía apartando su cabello de su cara. No sabia que más hacer para que se sintiera mejor.
"No es de mañana." Susurro. Sus pestañas estaban llenas de lágrimas. Se apoyo del bote de basura para apoyarse, su respiración seguía estando entrecortada.
"Es la forma en la que le decían las abuelas. Puedes tenerlas en cualquier hora del día. Algunas mujeres la padecen por todo el embarazo y otras jamás las tienen." Saque un pañuelo de mis pantalones y se lo entregue a Bella. Ella limpio su boca, se veía terriblemente mortificada por lo que sucedió.
"Con mi suerte de seguro eso me pasa." Sonrió con una mueca y se recargo de la pared.
"Esta bien Bells. Te prometo que todo será más fácil. No me sorprendería que Carlisle supiera algo para ayúdate a sentir mejor. Al menos hacerlo llevadero." Sujete su mano y bese el dorso suavemente.
Me sonrió, lo que me sorprendió.
"¿Qué?" La cuestione y levante la ceja.
"Me dijiste Bells." Se deslizo por la pared sentándose en el piso, su vestido se abría como abanico.
"¿Te parece bien?" Me senté junto a ella con mis rodillas dobladas.
"Me encanta." Apoyo su cabeza sobre mi hombro. El sudor de su frente seguía haciendo que su cabello se le pegara a la piel. Le quite el cabello de la cara.
"Vamos a llevarte con Carlisle. ¿Te parece bien?" Le pregunte antes de acunarla entre mis brazos y cargándola. Afortunadamente ella no discutió, pero escondió su cara en mi cuello. La gente nos miraba raro mientras caminaba por las salas para llegar a la salida, pero también se daban cuenta de que Bella se veía un poco verde y con eso nos dejaban solos. Nadie quería que le vomitaran encima.
La acomode en el asiento del auto y recosté el respaldo para que estuviera lo mas cómoda posible. Se movió para acomodarse mejor y se quito los zapatos con los pies. Me recline y bese suavemente su cuello, en realidad quería checar su temperatura otra vez, pero no quería preocuparla. Ya estaba dormida para el momento que me subí al auto. Por mí no había ningún problema, así podría acelerar todo lo que quisiera y así llegue a la casa en cuarenta y cinco minutos.
Cuando me estacione Carlisle ya nos estaba esperando. Yo estaba sorprendido.
"Emmett fue a la tienda por nosotros. Fue a conseguir algunas cosas para ayudar a la pobre Bella." Abrió la puerta del copiloto. Estaba tranquilamente dormida uno de sus brazos cubría sus ojos.
Lo mire y salí del auto, levante la ceja cuestionándolo.
"Alice la vio que corría al bote de basura." Le sonrió comprensivamente a mi pálida novia. "Tráela a mi despacho para que pueda examinarla. Estoy seguro de que esta bien, pero quiero checarla."
Fue hacia la casa. Acune a Bella entre mis brazos y camine lentamente hacia la casa, no quería despertarla. La recosté en el sillón de piel café, asegurándome de acomodarla bien y que no se cayera si se despertaba sobresaltada. "Bells, amor ya estamos en casa." Bese su húmeda piel bajo mis labios.
Se sentó viéndose completamente sorprendida. De nuevo se veía un poco verde, llevo sus manos a su boca y se volvió a recostar. Carlisle se arrodillo a su lado. "Hola. ¿Como te siente?"
Continuara…
Hola a todos es jueves y aqui estoy con la actualizacion. Les agradesco que me sigan acompañando y todod lo mensajes que me dejan. Nos leemos el domingo y que tengan un buen fin de semana.
Ale Snape Li :)
