Holaa gente. Disculpen la tardanza, es que con las festividades y el "estanque" imaginativo que tenía... ni tiempo ni animos conseguia para escribir. Ahora... me voy a ir de viaje, por lo que no estoy segura de si podre actualizar nuevamente en un buen tiempo; aunque lo más probable es que lo haga antes de irme (esperemos que así sea). Y recuerden que mientras más RW me dejen más animos me dan de escribir ;) jejeje
Aqui les dejo el Cap 9 ( O: pareciera k fue ayer cuando hacia el primero x.x jejeje)
Saludos, felices fiestas y que lo disfruten...! ^^
POV Bella.
Si, aquí estaba yo. Isabella Swan, besando a un chico de sueños; y disfrutándolo, cabe agregar.
Sentí como Edward colocaba su mano en mi mejilla golpeada, y parecía sobarla con el toque más ligero, como el de una pluma. Todo… sus labios, su mano y su cuerpo presionado sobre él mío… todo se sentía tan bien. Nuestros labios moviéndose juntos parecían hechos el uno para el otro; y ni siguiera supe en qué momento empecé a devolverle el beso.
Cuando pareció volverse más intenso, un nuevo hilo de pensamientos me contuvo: Por instante pensé en Edward, tan hermoso que fácilmente podía hacerse pasar por un príncipe de cuentos. El príncipe que se enamoraba de la doncella y estaba ahí para rescatarla… para rescatarme. Pero no, esto no era un cuento, y mi ilusión era completamente imposible por dos motivos. Primero: Porque era inadmisible que alguien como él estuviera de alguna manera interesado en alguien como yo. Segundo-y lo más triste, debo agregar-: Mi príncipe ya tenía a su princesa. Futuros reyes, para variar.
Pensar en esto me congelo al instante y me hizo rabiar de manera casi insospechada, incluso para mí. ¿Cómo se atrevía a besarme teniendo a su prometida tan cerca? Era un sinvergüenza, miserable, y muchas cosas horribles más. Pero que ni crea que puede jugar conmigo.
Seguro sintió mi estanco, pues estuvo a punto de separarse de mí; pero yo fui más rápida…
Grito en shock, y se separo casi brincando y tomándose hay; ya que, nuevamente, le di en esa zona sensible con toda la fuerza que pude concentrar a pesar de mi deleite.
-¡¿Pero qué…?!
No lo deje terminar. -¡Te lo tienes bien merecido! ¡Eres un cínico!
-¡¿Acaso quieres dejarme sin descendencia Bella?! –Estaba inclinado y respiraba entrecortadamente.
-¡Pues eso sería un beneficio extra! –Camine un poco más hacia la salida. -¡Ahora me voy, y espero que cuando llegue no estés… en serio! ¡Y no me vuelvas a buscar!
-¡Espera Bella! –Camino hacia mí. Estaba casi brincando como un canjuro bebe, y en su rostro se reflejaba el dolor que sentía. -¡Solo espera…! Por favor… -Tomó una gran bocanada de aire y termino por acercarse a mí. –Esto es por Rosalie, ¿no?
Resople. – ¡Y todavía tienes el descaro! ¡Edward, tu prometida está ahí adentro –señale hacia el hogar- esperándote y tu vienes aquí y me… me besas! ¡Y…
-Shh. –Me interrumpió.-Cállate un segundo y déjame explicarte.
-¡No me calles!
-¡Entonces escúchame… diablos! ¿Por qué eres tan cabezota? –La pregunta iba más para él que para mí. –Rosalie no es mi prometida… es la prometida de mi hermano.
-¿Ah? –Estaba segura de que mi cara mostraba la incredulidad que sentía en este momento.
-Lo que oyes... Rosalie no es mi prometida, pero si lo es de mi hermano.
-¿Hermano? -Repetí como una idiota.
Suspiro. –Sí Bella. Tengo un hermano, su nombre es Emmet y es él quien va a casarse con Rosalie, no yo… ¡Por Dios!
Parecía más tranquilo ahora que veía la duda plasmada en mi rostro. –Si es verdad lo que me dices, entonces ¿porque la barbie estaba colgada de tu brazo como un monito hace rato? –El sonrío ante mis ocurrencias y meneo la cabeza.
-Eso es porque Rosalie y yo nos tenemos mucha confianza –levante mis cejas-; pero no esa clase de confianza, Bella. –Aclaro al entender mi expresión. –Nos conocemos desde niños… se podría decir que fue siempre como una hermana o una prima para mí… pero nada más.
Medite sus palabras durante un buen rato. Realmente quería creer que era verdad; y lo cierto es que no tenía motivos para dudar de él.
-Así que… -continuo al ver que yo seguía muda. –ya sabes que no tienes razones para estar celosa. –Levante la mirada de golpe y me encontré con esa sonrisa pícara suya.
No tenía la valentía para verle a los ojos por lo que volví a agachar la mirada. Odiaba sentirme así de débil, como dándole poder a Edward sobre mí. Pero, ¿qué podía hacer? ¿Qué mentira podría inventar para que realmente se creyera que mi anterior interés por la que creía su novia no eran los celos? Porque, era más que obvio que ese era mi motor… yo lo sabía y también sabía que él lo sabía. ¡Pero qué confusión!
-Bella… -No me di cuenta del momento en que volvió a acercarse tanto a mí. –Bella, mírame. –Automáticamente retrocedí un poco más de un paso. Pero el me siguió y se puso incluso aún más cerca. Tomó mi mentón y lo elevo para conseguir que lo mirara. -¿Por qué huyes de mí? –susurro derritiéndome con sus hermosas esmeraldas. –Yo…
-No lo hagas… -Lo corte retirando su mano de mi mentón. –Detente.
-¿Por qué? –Se acerco de nuevo y yo coloque mis manos sobre su pecho firme para que no lo hiciera tanto como hace un instante, y poder equilibrar mis ideas.
Las palabras no salían de mí, yo simplemente me sentía incapaz. Tenía tanto miedo de lo que podría decirme… y yo creía saber que era. Pero de alguna manera no lo quería creer. Solo atinaba a negar con mi cabeza gacha una y otra vez.
-Me hubiese gustado que me vieras a los ojos al decirte esto, pero si tú no quieres por mi está bien. Solo sé que tengo que liberar esto de mi pecho Bella…
-¡Basta Edward…! –Me voltee tratando inútilmente de alejarme. Pero Edward fue más rápido: me tomo de la cintura, rodeándome con sus fuertes brazos y me pego a su cuerpo, mis manos quedaron apretadas sobre su pecho.
No pude evitar que una traicionera lágrima resbalara por mi mejilla. Cerré mis ojos y temblé, en el momento en que acerco su rostro al mío, limpiando la gota con sus suaves labios. –No quiero que llores… -susurro con su rostro aún cerca del mío. –no quiero que estés triste, Bella.
Luego, se separo rápidamente atrayendo mis ojos con los suyos. Si antes pensaba que me miraba intensamente, pues estaba equivocada… esta, sí que era una mirada intensa.
Estuvimos así unos segundos que se me hicieron eternos, hasta que finalmente habló: -Bella, ¿recuerdas todos esas veces en que me preguntabas él porque quería, con tanta insistencia ayudarte? Tú no te creías que fuera simplemente porque era… mi deber. Y me gustaría poder decir que nunca te eh mentido, pero no es así… tú tenías razón. Hay otro motivo, que es mucho más fuerte. Es algo que llevo guardado muy dentro de mí, pero ya no lo soporto más… necesito liberarlo… necesito decírtelo de una vez. Bella… -No pude evitar bajar mi mirada nuevamente. –Mírame, por favor… -suspire entrecortadamente ante lo que venía. Y por primera vez le obedecí, levantando mi mirada… atrapándome por voluntad propia en la suya.
-Te quiero Bella. –Confeso. –Me atrapaste desde el primer momento en que te vi… el primero. –repitió significativamente. Yo me sonroje aún más al recordar esa primera vez que nos miramos a los ojos. El río por lo bajo. –Sí, eras la raterita más linda que había visto. –Dijo con socarronería.
Volví a negar agachando mi cabeza. –Eso es imposible… -susurre de vuelta.
-¿De qué hablas?
-Tú… tú no puedes quererme, eso es… es… imposible.
-¿Por qué dices que es imposible, Bella? –Tomó mi rostro nuevamente elevándolo. Pude ver la confusión que sentía, expresada en sus facciones.
-Porque alguien como… tú, no puede fijarse jamás en alguien como… yo. –Otra estúpida lagrima se derramos por mis ojos. ¿Cuánto más lloraría en frente de Edward Cullen?
Edward resopló, sorprendiéndome. -¿Quién diría que podías llegar a ser más absurda? Lo que es imposible, Bella… es la tontería que dices. Ya te lo dije… ¡Te quiero! –prácticamente grito.
-Shh. –Trate de callarlo. -¡Alguien puede oírte Edward!
-Pues no me importa. Lo gritare hasta que te convenzas de que si es posible que yo te quiera. ¡Te quiero Isabella Swan! –Grito nuevamente riendo.
-Shh, shh ¡Okay, détente! ¡Te creo; pero por favor cállate que si Greta te escucha me mata!
Se río más pero luego hizo una mueca: -Solo lo dijiste para que me callara. –Suspiramos al mismo tiempo lo que lo hizo sonreír y a mi bajar la cabeza avergonzada. -¿De qué manera puedo convencerte Bella? –Me hablo nuevamente en susurros.
-No tienes que hacer nada.
-Quiero hacerlo. –Tomó aire y lo soltó lentamente. Se había puesto tenso, por lo que levante mi mirada encontrándome con su expresión nerviosa. –Acaso tú, ¿no sientes absolutamente nada por mí? –Iba a hablar pero me cortó: -Por favor se sincera conmigo Bella, Por favor. Confía en mí. Olvídate de todo por un segundo, olvídate de quien eres… de quién soy yo; hazlo si eso te hace dudar. Pero solo dime la verdad, Por favor. –Con su mano izquierda tomó mi derecha y la ubico justo sobre su corazón, apretándola con dulzura.
¿Qué si me gustaba? ¡Por favor! Eso era quedarse corto. Me traía más que loca. Claro que no podía expresárselo así. Tenía que ser valiente, ya era suficiente de tanta duda. Es decir… ¡Por dios! Él chico más hermoso que eh visto en mi vida –quien además me traía loca desde el principio- me confiesa que le gusto y yo me pongo a sembrar raíces en mis dudas. Alice tenía tanta razón… soy una idiota cerrada a la felicidad. Pero ya estaba bueno; jamás nadie me había hecho sentir de la forma en que Edward lo hacía, así que no desaprovecharía esta oportunidad única por culpa de mis estúpidos miedos.
Tome aire y lo solté lentamente. Lo mire a los ojos y hablé por fin: -También te quiero Edward. –Ocurrieron un par de segundos en los que no hacía nada. Pude sentir el intenso rubor invadiendo mis mejillas. Por un segundo dude, pero me alivie cuando vi una radiante sonrisa en sus labios.
-¿En serio? –Pregunto visiblemente emocionado. Yo asentí sonriendo. –Vaya… eso sí que es… imposible. –Me dijo satírico haciéndome reír. -Te vez incluso más hermosa cuando ríes. –Yo me ruborice por su comentario. Acaricio mi mejilla: -También me gusta mucho tu rubor.
-Eres un adulador.
-Solo te dijo la verdad. –Se puso serio de de repente. –Bella… se que tal vez es demasiado pronto, pero… tu me dijiste que me querías… lo cual me hace sumamente feliz –sonreí-; y bueno yo tengo mi idea de lo mucho, mucho que te quiero. Por eso… me… me gustaría saber si, ¿quisieras ser… mi novia? -¡Oh…! Edward se veía tan adorable cuando se sonrojaba así.
Debía admitir que me sorprendió mucho su propuesta, aunque seguramente no debería. Jamás le exigiría algo así, pues aún creía que él era mucho para mí, pero claramente no me quejaría…
-Si Edward, claro que sí.
Se acerco lentamente a mi rostro. Primero rozando nuestras narices con dulzura, luego unió nuestros labios. Esas corrientes eléctricas tan deliciosas volvieron a recorrer mi piel, haciendo que sintiera mis piernas como gelatinas. Pero sabía que no me caería, Edward no lo permitiría. Nuestros labios se movían suavemente uno sobre otro, él acariciaba mi cintura mientras yo fui subiendo mis manos de sus pectorales hasta su cuello, acariciando los cabellos en su nuca. Cuando nos quedamos sin aire nos separamos lentamente, dejando nuestras frentes unidas. Los ojos de Edward tenían un brillo especial y las comisuras de su boca estaban estiradas en una sonrisa radiante que no tomo tiempo en contagiarme.
-¡Lo sabia…! –Escuchamos un chillido que hizo que nos separamos de golpe.
-¿Alice…? –Susurro Edward cuando ya me temía lo peor. Voltee y mi alma me volvió al cuerpo cuando efectivamente vi a Alice prácticamente echando chismas.
-¡Te lo dije Bella! ¡Sabía que terminarían juntos! ¡Espera un segundo…! ¡¿Por qué no me habías dicho nada?!
-Alice, Alice… calma. Te contare todo luego, ¿está bien?
-Está bien. –Me respondió con un puchero. Pude ver como Edward contenía la risa; en serio que Alice era única. -¡Que emoción tengo cuñadito! –Chillo.
-Como digas Alice. Pero si no te callas ahora te quedaras sin hermana si la vinagreta te oye.
-¿Vinagreta? –Repitió Edward y soltó una carcajada. –Que ocurrencias tienes Bella.
-Yo no lo invente fueron los chicos.
-Bueno, pero…
-Oigan, oigan. –Nos interrumpió Alice. –Ya discuten como novios. –Comento haciéndome sonrojar. –La razón por la que interrumpí su momento fue por que vine a buscarlos. Bueno… la vinagreta venía a buscarlos, pero como sospechaba algo así me las arregle para que me dejara venir a mí. Así que…
-Sera mejor que nos vayamos. –Complete.
-No entiendo… ¿por qué le tienen tanto miedo? –Pregunto Edward con el ceño fruncido.
-No es exactamente miedo pero…
-Te lo diré en otra oportunidad, ¿sí? –Interrumpí nuevamente a Alice. –Ahora mejor nos vamos; no quiero problemas.
Edward asintió. Trato de tomarme la mano pero yo me retire. –Edward… -susurre.
-Sí, lo sé. Es solo que tenía muchas ganas de tomarte de la mano. –Sonrío triste.
-Lo siento…
-Está bien Bella… tranquila. Yo te esperare todo el tiempo que quieras. –Se acerco dándome un besito en la mejilla. Y luego siguió caminando despreocupadamente con sus manos en los bolsillos de su pantalón.
Suspire y me uní a él y a Alice, regresando a mi realidad; Pues… naturalmente ahora tenía que recordar de nuevo quien era él y quién era yo.
Eso fue.. que les parecio? *u* alguien más odia a Alice? nah yo no la odio; me parece de lo más tierna... aunq inoportuna ¬¬ jejeje en este cap no pasa mucho (salvo x el momento d nuestra parejita), pero bueno en el siguiente se vienen situaciones incomodas y graciosas... ya se haran una idea... además de que no pueden olvidarse de "malvado" jacob (que aunque dudo mucho que aparesca en el siguiente cap... igual tendra su aparicion "estelar" xD).
Nos leemos. Saludiitoz : )
