Disclaimer Nada me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es de Jayeliwood, yo solo hago la traducción
Capitulo 21
"Honestamente no recuerdo mucho sobre ellos." Le dije. "Pero puedo decirte los hechos, ¿Es eso a lo que quieres?" Toque su estomago, acariciándolo con mis dedos abstraídamente. Se sentía firme bajo mis dedos.
"Si no quieres hablar sobre ellos, no tienes que hacerlo." Me miro con un poco de curiosidad pero lo que más se veía en sus enormes ojos chocolates era amor.
"No me molesta." Le dije honestamente. "Déjame ver. Nací en Chicago en 1901. Mis padres eran Edward y Elizabeth Masen. Para esa época éramos una familia bien acomodada económicamente. Mi padre era abogado y mi madre por supuesto era una perfecta ama de casa. No tuve hermanos o hermanas. Carlisle dice que me parecía a mi madre. Puedo verla a través de sus recuerdos en su mente. Supongo que es cierto, bueno en una forma. Teníamos el mismo color de cabello y ojos. En realidad nada relevante sucedió en mi niñez que pueda recordar. En realidad no mucho. Con el tiempo los recuerdos suelen desvanecerse."
"¿Que color de ojos tenia?" Bella pregunto suavemente y retorcía un mechón de mi cabello entre sus dedos.
"Verdes." Descanse mi mentón en su estomago y así podía verla a la cara.
"Te apuesto que fuiste todo un rompecorazones." Me bromeo suavemente una enorme sonrisa apareció en sus bellos labios.
Me reí por lo bajo. "No lo se. Que yo recuerde, nunca me fije en las chicas. Yo quería ser un soldado. Tanto lo deseaba que era en lo único que podía pensar. La gloria de ser un soldado."
"¿Un soldado?" Pregunto, La sorpresa se notaba en su voz.
"Aja. La primera Guerra Mundial estaba empezando y yo decidí que en cuanto cumpliera dieciocho años me uniría. La gran guerra." Jugaba con su playera no la veía mientras hablaba.
"¿Dices que tus padres murieron de gripe Española?" Dijo conmovida.
"Mi padre murió primero, no es como si me hubiera dado cuenta. Después mi madre. Se enfermo más por estarme cuidando. Para serte sincero ahora me siento culpable por eso. Yo estaba próximo a morir. Si Carlisle no me hubiera mordido, de seguro no hubiera pasado de esa noche. Lo he visto en sus recuerdos. Me asusta." Admití. Era un bulto de piel sudoroso y tembloroso. Mis ojos estaban perdidos en el espacio, mis dientes apretados con fuerza y el dolor agitaba mi cuerpo.
Ella estuvo en silencio por algunos minutos, para darme algunos minutos con mis pensamientos. Escuche los suaves sonidos de su estomago y el constante latido de ambos corazones, ya no quería pensar en mis recuerdos. Había pasado un siglo y ya no quería recordar eso. Levante un poco su palmera y recosté mi cabeza en su estomago, podía sentir su sangre recorrer sus venas. Olía tan dulce, y su piel tan calidad por su humanidad.
"No es justo." Dijo de repente. Su piel era calida bajo mi cara, podía decir que se estaba ruborizando. Me preguntaba que la hizo avergonzarse.
"¿Qué sucede?" La mire confundido.
"Esto debería ser tuyo." Con sus dedos acaricio su estomago. "Esto debería estar pasando dentro de diez años. Al menos cinco años."
"Tienes razón. No es justo." Gire mi cara y bese su estomago. No sabia que más decir. Deje mi mejilla sobre su piel. Ella se quedo de nuevo en silencio.
"Siempre estaré aquí para ti Isabella." Le asegure. Ella asintió suavemente, todavía se veía insegura. Me arrastre a su lado y la acerque a mi cuerpo. Ella puso sus dedos sobre mis brazos y veía a mi pecho, no a mis ojos. Odiaba verla tan triste.
"¿Te divertiste en las compras?" Decidí que era tiempo de cambiar de tema. Podíamos hablar de esto otro día. Este día ya había sido muy largo y estaba seguro que ella estaba muy cansada. Yo me sentía estresado y eso que yo no me cansaba.
Bella se rió suavemente. "Tus hermanas no saben cuando renunciar."
"Suenan como mis hermanos." Me reí entre dientes. Amaba ver de nuevo una sonrisa en sus labios. Presione mi frente contra la suya. Sus parpados empezaban a cerrarse. Bese suavemente sus labios.
"Duerman mis ángeles." Susurre en su oreja. "Se que estas durmiéndote."
"¿Ángeles?" Abrió los ojos un poco. Se mordía su labio inferior. Me encantaba cuando hacia eso. Tan inocente y tan sensual al mismo tiempo. Dudaba que se diera cuenta de eso. Simplemente le salia naturalmente.
"Si. Ángeles." Puse mi mano en su vientre asegurándome que entendiera que lo decía en serio. Ella sonrió un poco y presiono sus labios contra mi cuello. Recostó su cabeza cerca de mi hombro y se quedo dormida en el instante.
Cuando me asegure de que estaba completamente dormida me moví y la deje acomodada, asegurándome de no despertarla. Ella necesitaba descansar y yo tenía que hablar con mi familia. Fui abajo, podía escucharlos en diferentes lugares de la casa haciendo sus propias cosas. "Gracias." Fue casi un susurro, pero me escucharon. En cuestión de un segundo todos me rodeaban.
"¿Le gusto?" Esme me pregunto ansiosamente. "Espero que así fuera." Pensó.
"Le encanto y a mi también." Abrace con fuerza a mi madre. "Es un lugar hermoso."
Gire mis ojos a mi hermana que estaba junto a mi madre. Para su sorpresa abrace con fuerza a Rosalie y bese su frente. "¿Y eso por que fue?" Me pregunto y se alejo para verme.
"Por poner a alguien más antes que a ti." La abrace de nuevo.
"Ugh, Edward no soy tan egoísta. En serio…"Gruño entre mis brazos pero podía escuchar sus pensamientos. "Me hubiera gustado que alguien me hubiera tratado de esa forma si estuviera en su lugar." Decidí soltarla. Sabia que esta obvia demostración de afecto con alguien mas aparte de Emmett le era incomoda, así que no le dije nada, ella sabia que escuchaba sus pensamientos y eso era lo único que importaba.
"¿Jasper fuiste a Canadá por almohadas?" Levante la ceja incrédulamente.
"Alice me obligo. Todavía no se que tienen las almohadas en Estados Unidos." Se encogió de hombros y fijo su vista a sus zapatos.
"¡No combinaban! Eso es lo que tenían de malo" Alice golpeo su hombro. Por la forma en que se encogió puedo decir que no fue nada amable el golpe. Me mordí la lengua para no soltar una carcajada por su infantil demostración.
Emmett decidió que era tiempo de poner su granito de arena. "Bueno, YO quería poner una pantalla plana, pero nadie me hizo caso. Aparentemente no es elegante. Habla con Bella sobre eso ¿Quieres? Yo pienso que le gustaría."
Me reí "Claro que lo haré."
Mi familia lentamente empezó a regresar a sus actividades después de hablar un poco más. Carlisle quedo frente a mí. "¿Como estas hijo?"
"En realidad muy bien." Le sonreí. Y el me abrazo por los hombros.
"Así que. ¿Le vas a proponer matrimonio?" Carlisle pregunto mirándome como un gato que se comió un canario.
De haber podido me habría ruborizado. "Si, realmente no hay secretos. ¿Cierto?"
"No entre la gran boca de Emmett y las visiones de Alice que equivale a lo mismo." Me sonrió. "Solo quiero que sepas que pienso que es maravilloso." Pensó.
Abrí mi boca para decir algo más, pero escuche un susurro en el piso de arriba.
"Edward…" Escuche a Bella gritar mi nombre. Me lance hacia su nueva habitación. Bella seguía dormida, pero se removía por toda la cama. Lagrimas corrían por su cara enrojecida. Susurraba mi nombre una y otra vez, como si fuera una mantra. Fui a su lado y la acune entre mis brazos.
"Aquí estoy." Susurre suavemente en su oreja. Se empezó a despertar lentamente, sus ojos se abrieron suavemente y empezó a sollozar con fuerza. Rodeo sus brazos en mi cuello mientras yo la mecía suavemente adelante y atrás. "Solo fue un mal sueño. Aquí estoy mi amor."
"Fue tan aterrador. Era tan real. Desearía no soñar." Hablo con su cara enterrada en mi pecho, sus dedos sujetaban con fuerza mi camisa.
"Y yo desearía poder hacerlo." Susurre en su cabello. Sorprendida levanto su cara hacia mí.
"¿Por que?"
"Por que se que soñaría contigo." Bese su frente. Ella empezó a respirar un poco mas tranquila. Su cuerpo se relajo contra el mió.
Se acurruco más cerca de mí, y jugaba con mi camisa. "Edward ¿Puedo decirte algo y prometes no reírte?"
"Por supuesto mi amor. Lo que sea." Dije suavemente dispuesto a escuchar sus más profundos y oscuros secretos y deseaba compartir con ella los míos. Cuidadosamente acomode un mechón de su cabello tras de su oreja.
"Tengo hambre." Se mordió su labio y se veía avergonzada. No pude evitar reír por lo bajo. Ella frunció el ceño un poco. Sabia que lo había prometido, pero ella era tan tierna sobre esto, que no pude evitarlo. Era muy difícil no reírse.
"Bueno, entonces alimentemos al humano." Le dije juguetonamente. A toda velocidad me levante de la cama y la puse sobre mi hombro sin ningún preámbulo. La acomode y la sujete con un brazo de las rodillas así no se caería. Siempre teniendo cuidado de no presionar su estomago y no lastimarla de ninguna forma. Ella colgaba sin poder hacer nada, el calor de su cara ruborizada se sentía en mi espalda. Ella gritaba y reía, tratando de patearme.
"Si vomito, va a ser toda tu culpa." Se rió con fuerza. Bella me sorprendió, me golpeo la espalda lo más fuerte que pudo. Debí imaginármelo. Me reí mientras corría escaleras abajo, no corrí muy rápido, pero lo suficientemente más rápido que un humano. No quería que llegara a sentirse mal.
Mi familia nos vio cuando pasamos. Ellos pensaban que me estaba divirtiendo, lo que los sorprendía. Tristemente yo no era del tipo 'divertido'. Me encogí de hombros e hice que Bella subiera y bajara un poco. Se rió otra vez. "¡Bájame!" Me grito.
"¿Cuales son las palabras mágicas?" Sonreía y la sujete con más fuerza. Me estaba divirtiendo. Y como parecía que no la molestaba, iba a seguir haciéndolo un poco más.
"Voy a buscar una estaca." Bella resoplo las palabras. Puedo decir que ella pensaba que era graciosa.
"Nop, lo siento. No son las palabras. Pero inténtalo de nuevo." Me estaba acercando a la cocina.
"¡Por favor! Te amo. Ahora bájame. ¡YA!" Me golpeo otra vez, pero esta vez me también me sujeto, y me hizo reír con más fuerza. La deslice al suelo, asegurándome de que no perdiera el equilibrio. Su cara estaba totalmente roja, probablemente por toda la sangre que corrió hacia su cabeza.
"Eso me parece mejor." Bese suavemente su frente. Abrí el refrigerador y di un vistazo al interior. "¿Qué es lo que quieres comer?"
"Uhmm… ¿comida?" Se acerco junto a mí y también dio un vistazo adentro del refrigerador. .
"Eso me ayuda." Sonreí de lado. La deje que viera lo que había y recargue contra la barra de la cocina.
Saco un frasco de pepinillos y un refresco, cerró el refrigerador con el pie. Trato de abrir el frasco pero no lo logro. Tome el frasco de sus manos y lo abrí sin ninguna dificultad. El olor del vinagre era asqueroso. "¿Cómo puedes comer… eso?"
Saco un pepinillo y le dio una gran mordida. Y me sonrió. "Sabe muy bueno."
La mire dudándolo. "Si tu lo dices."
"¿Qué? ¡Los pepinillos son grandiosos!" Dio otra mordía y entrecerró los ojos con el sabor agrio. Me reí de su pequeña mueca.
"Si tu lo dices." Volví a decirle.
Alice entro bailando. Se estaba aburriendo de ver a Jasper y Emmett jugar video juegos. Rose estaba ocupada con una revista de alta moda. Y Alice estaba buscando entretenerse con nosotros. A sus ojos Bella siempre era entretenida.
"Hey Bella… wacala… ¿Que estas comiendo?" La molesto. Alice había escucha nuestra conversación de hacia unos momentos y también quería molestarla.
"Vamos. ¡Déjenme en paz! Al menos no me lo como con helado." Se mofo de nosotros. Alice se le acerco para palmear su hombro suavemente como si fuera un niño pequeño, pero de repente se quedo totalmente quieta.
Una visión se arremolino en su mente. Era sorprendente. Nunca había visto nada como esto antes. Al menos no para mí. Un destello de futuras memorias invadieron mi mente. Todas estaba llenas de felicidad y… alegría pura. No había otra forma de describirlas. No podía creer que yo estaría involucrado en ellas, si realmente sucedía esta felicidad.
Alice parpadeo una y otra vez, tratando de enfocarse. Una enorme sonrisa apareció en su cara. Estaba saltando en el mismo lugar con toda la emoción que recorría su cuerpo. Me preguntaba como Jasper podía soportarla algunas veces. Me miro fijamente y después a Bella, pidiéndome permiso con sus ojos.
"¿Qué?" Bella frunció la frente confundida. Siempre tan observadora. Pensé. A Bella nunca se le escapaba nada. Me miro directamente a mí. "¿Qué?" Volvió a repetir. No le gustaba que la dejáramos afuera de la jugada, pero yo no quería disgustarla.
"¿Puedodecirle?" Alce me rogó en su mente. Negué con la cabeza. "¿Porqué no?"
"Después." Susurre. Me gire hacia Bella que había regresado su atención a los pepinillos. Se los quite y los regrese al refrigerador. Lo que sea de mantenerme lejos de la mirada decepcionada de Alice. Ella realmente quería decirle, a Alice no le gustaba guardarse las cosas, especialmente cosas que ella creía que serian tan agradables.
"¿Qué es lo que sucede?" Bella pregunto empezando a molestarse. Cruzo sus brazos sobre su pecho y su pie empezó a golpetear en el suelo.
"A mi hermana le encanta entrometerse." Declare y fulmine a Alice con la mirada.
"¡No es entrometerme!" Alice se defendió.
"Lo es y tu lo sabes." Trate con fuerza de mantener mi voz tranquila, pero me estaba empezando a enojar. No queria darle a Bella información para la que no estaba lista.
"¿Qué es lo que va a sucederme?" La voz de Bella era suave y triste. Miro sus pies y sus brazos seguían cruzados.
"Oh, no es nada de eso." La abrace tratando de confortarla.
"¡Déjame decirle!" Alice dijo en voz alta. Literalmente estaba saltando de un pie a otro. Ojala que de humana no fuera así de hiperactiva.
"¿Decirme que?" Bella cuestiono a Alice.
"No. ¿Qué tal si ella no quiere saberlo?" Le dije a Alice, deteniéndola antes de que dijera algo.
"¿Y que si, si quiere saberlo?" Alce me rebatió.
"¡Solo díganmelo!" Bella grito. Los dos la vimos sorprendidos por su arrebato. Alice gano, o eso era lo que ella pensaba, sonrió victoriosamente.
"¿Te gustaría saber el sexo del bebe?"
Continuara…
Hola a todos: bueno les traje esta sorpresa, por que el dia de mañana se me complicaria poder actualizar y como no queria quedarles mal, adelante el dia y decidi hacerlo hoy. Espero que les gustar el capitulo. Muchas gracias por todos sus mensajesy por seguir leyendo. Nos vemos el domingo y un abrazo a todos.
Ale Snape Li
