Disclaimer Nada me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es de Jayeliwood, yo solo hago la traducción
Capitulo 23
Nos quedamos en silencio el resto del camino. Como Forks era pequeño, el baile se celebraría en el gimnasio, por supuesto. No había mucho presupuesto para cosas como esta, y esto era lo mejor que se podía hacer. Sin embargo, era suficiente para mí.
Me estacioné a un lado del Jeep de Emmett. Caminé al otro lado del carro con paso humano, y ayude a Bella a salir del auto. Todos los chicos que se encontraban en el estacionamiento veían a mi Bella o mi carro; o ambos. Sonreí levemente; me encantaba tener a la chica más hermosa de la escuela de mi brazo, y también el mejor auto. Era un poco arrogante, pero no podía pasarlo por alto.
Bella arrastró sus pies a la entrada. Apretó un poco mi brazo, temblando levemente.
"¿Qué va mal?" susurré. Se veía como si estuviera a punto de tener un ataque de pánico.
"Estoy preocupada por avergonzarme a mi misma" susurró rápidamente de vuelta. Me reí y ella frunció el seño. Controle mi risa, apretando mis labios para no reírme más.
"No te dejare caer" le informé, besando suavemente su frente.
"Oh, encontraré la forma. Lo sé" murmuró mas que todo para si misma.
Después de eso, la guié hacia la pista de baile. Esperé una excusa, pero para mi sorpresa, no obtuve ninguna. Estaba aún más sorprendido cuando una canción que conocía y que me gustaba, sonó. Puse mis brazos alrededor de su pequeña cintura y empezamos a balancearnos siguiendo el ritmo de la música. Quería que se sintiera cómoda con esto. Bella cerró los ojos y apoyó la cabeza en mi pecho. Me sorprendí cuando, suavemente, empezó a tararear la canción. No creo que ella pensara que yo podía escucharla, era tan ligero, apenas un susurro. "Come with me my love, come with me to the sea of love. I want to tell you how much I love you. Do you remember when we meet? That's the day I knew you were mine. I want to tell you how much I love you..." (Ven conmigo mi amor, ven conmigo al océano de amor. Quiero decirte cuanto te amo. ¿Recuerdas cuando nos conocimos? Ese fue el día que supe que eras mió. Quiero decirte cuanto te amo… Sea of Love. The Platters)
Apoye mi cabeza en su cabello y lo bese suavemente. Aspire, dejando que su aroma me rodeara, y apartando el aroma de todos los hombres y mujeres hormonales en la habitación. Ella deslizo sus manos bajo mi saco, presionando su cuerpo contra el mió. Se encontraba terriblemente caliente, y estaba seguro que quería refrescarse. Estar rodeado de tantas personas en un lugar tan cerrado y pequeño no era un ambiente muy agradable para una mujer embarazada. La canción cambió y el golpeteo retumbo entre nuestros cuerpos. Era demasiado ruidosa, y abusaban del bajo. No era exactamente algo que le podría llamar música.
"Edward, salgamos un momento" musitó en mi pecho.
Rápidamente la guié a la puerta, recibiendo miradas extrañadas de algunos estudiantes. Honestamente, no era tan extraño. Cuando las puertas se cerraron tras nosotros, acune a Bella entre mis brazos. La lleve a una banca que estaba al otro lado del patio, alejándola del caliente gimnasio y de la ruidosa música tanto fuera posible. La senté en el banco y yo me senté a su lado.
"Gracias, eso fue un poco abrumador." Bella acariciaba la parte de atrás de su cuello, luciendo un poco avergonzada. "Solo dame un minuto para tomar algo de aire fresco."
Asentí. El edificio retumbaba con la música, risas y gritos de emoción. Sonreí para mi cuando supe que Alice y Rosalie estarían en medio de la pista de baile. Siempre estaban ahí; vivían para ese tipo de cosas.
"Estas muy callado" comentó.
"Solo estoy pensando" dije, sonriéndole para indicarle que no pasaba nada malo.
"Prométeme que me lo dirás después; llévame de regreso." Se levantó, ofreciéndome su mano, como si realmente pudiera ayudarme para que me pusiera de pie. Me reí ante su afán de fingir. Me puse de pie y la tome nuevamente en mis brazos.
Rió suavemente. "¿Qué pasa con eso de cargarme?"
"Me gusta sentirte cerca de mi cuerpo." susurré. Se ruborizó brillantemente y mordió su labio. La baje en la entrada del edificio. Me jaló adentro, probablemente tratando de ocultar el rubor de sus mejillas en la oscuridad.
La canción era ruidosa, con compases fuertes; aun así, no estaba tan mal como la última. Bella se hizo camino hacia donde estaban mis hermanas, quienes bailaban entre sí. Ellas le sonrieron y la jalaron entre su pequeño grupo. Reían, se abrazaban y bailaban juguetonamente. Me preguntaba que pensaban mis hermanos de esto. Los busque entre la multitud, hallándolos inmediatamente. Estaban apoyados en la pared, viendo con mucho interés. Decidí unirme a ellos.
"Me encantan los bailes escolares" murmuró Emmett entre dientes. Asentimos en acuerdo; nuestros ojos sin apartarse de nuestra pareja de baile.
No intentaban hacer otra cosa más que disfrutar de un buen rato. Me cuestionaba si entendían lo que hacían cuando se deslizaban hasta abajo las unas con las otras. Estaba seguro que Bella no lo entendía. Sabía que todos los chicos de este lugar estaban pensando en lo mismo, incluyendo a mis hermanos. Incluso cuando era tan frío, empezaba a sentirme un poco calido por la escena ante mis ojos.
"Estoy totalmente de acuerdo contigo, Edward" Jasper giró sus ojos cuando sintió mis emociones.
La canción cambió y Bella me hizo una señal para que me le uniera. Fui hacia ella con una gran sonrisa. "¿Qué?" Preguntó cuando me vio.
"Eres adorable, eso es todo" susurré en su oído. Ella sonrió, enredando sus brazos en mí, mientras la suave canción nos envolvía. "Soy el hombre más afortunado."
No sabia como era la siguiente canción, si era rápida o lenta; no importaba. Bella y yo llevábamos nuestro propio ritmo. Éramos los únicos en la sala, los demás no importaban. Sin embargo, aun cuando lo intentara, no podía alejar sus pensamientos.
"¿Como lo atrapó?"
"¿Por qué ella está con el?"
"Ellos son tan extraños."
"Es como si nadie más existiera."
También habían algunos pensamientos estúpidos que provenían de los hombres. Escondí mi cara en su cabello, tratando de ignorarlos. No los culpaba; ella lucía como un ángel en ese vestido. Un muy sensual y sexy ángel, pero seguía siendo un ángel.
Otra canción comenzó y, fuimos sacados de nuestro cómodo universo por mis hermanas. Jalaron a Bella al centro de la pista de baile junto con ellas, instándola a bailar nuevamente con ellas. Decidí volver con mis hermanos. Me apoyé en la pared, tomando una respiración profunda.
"¿Por qué estas tan nervioso?" Jasper me miró con la curiosidad filtrándose en sus ojos color caramelo.
Jugué un momento con la cajita de satín que se encontraba en mi bolsillo. Consideré no decirle, pero no había razón para hacerlo. Estaba seguro que Alice ya lo había visto y se lo había dicho. Saqué la cajita y se la mostré.
"¡Wow! ¿Es lo que creo que es?" Emmett me miró, una suave sonrisa asomándose en su cara.
"¿Qué crees que es?" Repliqué.
"Una cadena y un grillete" Emmett se burló. Jasper resoplo, tratando de no ver a las chicas en la pista.
"Eres un idiota" gruñí, tratando de devolver la cajita a mi bolsillo. Jasper la arrebató de mis dedos.
"Es lindo. A bella le gustará." Dijo Jasper mientras lo examinaba. La cerró nuevamente y me la devolvió.
"¿Cuándo empezaste a ver el futuro?" bromeé.
"Solo sé cuan feliz es a tu alrededor. Aún cuando actúa como si lo odiase, le encanta recibir cosas de ti."
Examiné la cajita, pensando en sus palabras. La regrese al bolsillo en mi pantalón, y fui hacia mi hermosa novia. Sonreía radiantemente cuando se dio cuenta que me acercaba a ella. La atrapé entre mis brazos, para disgusto de mis hermanas.
"¡Hey, todavía no hemos terminado!" Rosalie protestó.
"Estábamos pasando un buen rato. Regrésala pronto." Alice me sacó la lengua. Reí y le regresé el gesto. Se rió por lo bajo y, sabiendo que era lo que iba a hacer, me guiñó el ojo.
"Bella, mi amor, ¿Quieres dar un paseo?" Le ofrecí mi brazo.
Lo tomó sin decir ninguna palabra, y nos dirigimos a la salida. El frío viento de mayo era refrescante comparado con el calor que había en el gimnasio, hasta para mí. Caminamos nuevamente a través del patio. Bella encontró la banca en donde se había sentando anteriormente. Me senté al lado de ella, tomando su pequeña mano entre la mía.
"¿Te acuerdas del primer día que nos vimos?" La vi de soslayo, midiendo su reacción.
"Pensé que me ibas a pegar, o algo así." rió, mirando a nuestras manos entrelazadas.
"Quiero disculparme por eso. Olías tan maravilloso, solo quería tomarte entre mis brazos, llevarte al bosque y hacerte mía." Miré hacia el cielo.
"¿De donde salió eso?" preguntó, acurrucándose contra mí.
"Quería explicarte algo" respondí suavemente, pensando de antemano mis palabras antes de decirlas.
"¿Qué es, Edward?" Sus ojos eran grandes, como los de un ciervo, y hermosos. Era difícil no perder el hilo de mis pensamientos cuando los veía.
"Estar a tu alrededor ha cambiado mucho mi vida. Si hubiera cedido ese día, y dejar que el monstruo se apoderara de mi, ahora mismo no te pudiera tener entre mis brazos. No hubiera tenido la oportunidad de besar tus labios. No hubiera sido feliz" Paré considerando que era lo que iba a decir. "El monstruo aún está ahí, pero tú lo mantienes a raya. Con todo lo que hago, considero que es lo que te podrías hacer feliz."
"No tienes que hacerme feliz." Susurró apoyando su cabeza en mi hombro.
"Si, tengo. Porque si no lo eres, quiero morir. Tus lágrimas me desgarran. Tú eres mi razón de ser; eres mi vida, Bella. Antes de ti, nunca había conocido la felicidad." Puso sus dedos en mi mejilla para detener mi pequeño discurso.
"Te amo." Besó mis labios suavemente. Sonreí contra ellos, sintiendo como su calor me envolvía.
La aparté lentamente, mirando en sus ojos. "No quiero siquiera vivir sin ti."
"No tienes que hacerlo" Respondió. Podía decir que lo decía en serio.
"Eso es lo que espero." Deslicé una rodilla al suelo. Me miró consternada y confundida. "Isabella Swan, te amo más que a la vida misma. Todo es peor si no estoy contigo." Saqué la cajita de mi bolsillo. "¿Serías mi esposa?"
"Yo…Yo...Yo…" Tartamudeó, su piel estaba ruborizada. "Edward…Yo…"
Abrí la caja y saqué la sortija. La deslicé por su mano izquierda y lo examiné en la luz. "Es hermoso. Te sienta bien, creo. ¿Lo usarás?"
"Sí; pero con una condición." Mordió su labio, mirando a cualquier lugar, menos a mí o el anillo.
"¿Te acabo de proponer matrimonio y pones una condición?" Bromeé. "¿Qué es, Bella?"
"Hazme como tú. Hazme un vampiro, también." No me miró al momento de pronunciar las palabras. Me levanté, completamente asombrado. No me lo esperaba. Esperaba que me gritara porque era muy joven, o por el divorcio, ¿Pero eso?
"No puedo hacer eso." Dije cortantemente.
"Edward, escúchame. Escúchame bien." Pidió.
"No, ¡No te puedo hacer eso!" Grité.
"¡Edward, escucha!" Me ordenó, pero la ignoré.
"Creí que querías quedarte con el bebé" Susurré. Me alejé de ella. No la podía ver en ese momento.
"Déjame explicarte primero, y luego puedes enojarte, si quieres." Se levantó y tocó mi espalda. Aún cuando sentí que me moriría, me alejé de ella.
"Bella, ¿Por qué me pides algo que no te puedo dar? Sabes que no puedo." Crucé los brazos frente a mi pecho. El silencio era ensordecedor atrás mío. "¿Puedes pedirle a Alice que te lleve a casa?"
Sabía que era infantil y mezquino. Me sentía de esa forma. Realmente no quería apartarla, pero necesitaba tiempo para pensar. Sabía que mis hermanas estaban junto a Bella cuando yo iba a mitad de camino hasta el carro. Entre en él, y lo aceleré antes de que mis hermanos vinieran y me detuvieran.
No estoy seguro por cuanto tiempo manejé. Podrían haber sido minutos u horas. La noche se ponía más y más oscura. Lo odiaba. Odiaba como me sentía.
Me sentía rechazado.
Aunque, ella realmente no me rechazó. Dijo que sí. Pero, con una condición. Tal vez eso era peor.
Miré la caja vacía que todavía sostenía en mis dedos. Ni siquiera había notado que estaba ahí. Me preguntaba si seguía usando el anillo. Lucía perfecto en su delicada y cálida mano.
Estaba siendo inmaduro. Era completamente justo que escuchara sus razones antes de decirle que no. Por lo menos debí decirle que este no era el fin de nuestra relación… al menos que ella lo quisiera. Rogaba a Dios que ella no lo deseara.
Giré mi auto y me dirigí a la casa de Bella. Miré el reloj, eran las diez de la noche, no tan tarde, pero aun así las luces estaban apagas. Fui hacia su ventana, mirando a través de ella. La ventana estaba cerrada y la habitación estaba vacía. No podía oír los latidos de los dos corazones.
Regresé al auto y decidí volver a mi casa. Seguramente Alice estaría ahí y me diría donde estaba Bella.
El camino duró menos de lo normal, por decir algo. Normalmente manejo rápido, pero esto era demente. El Jeep estaba en garaje por lo que me estacioné a su lado. Corrí a la casa lo más rápido que podía.
"¡Alice!" Grité su nombre, aún cuando no tenía porque hacerlo. Podía decir que ella sabía que estaba aquí. Sabía que ella se encontraba en la casa, y también que me estaba ignorando. Estaba bloqueando sus pensamientos. El resto de mi familia estaba fuera, quizá cazando o algo así. "¡Alice, por favor! ¡Necesito hablar contigo!" Alegué.
"¡Eres un completo idiota! ¡No tenías que haberla dejado de esa forma!" Me gritó desde la parte de arriba de las escaleras. Aún vestía el vestido del baile; y las manos las tenía en sus caderas. Estaba furiosa.
"¿Qué tan enojada está?" Pregunté en un suave murmullo.
"De hecho, está increíblemente calmada. Esperaba que respondieras de esa forma. Voy a patear tu trasero." Dijo, con su barbilla sobresaliendo un poco. Mi hermana no me quería mucho en este momento, y sus pensamientos me lo aseguraban. Estaba viendo rojo, literalmente.
"¿Dónde está?" Pregunté suavemente, tratando que la culpa no me llenara. Alice no estaba ayudando.
"Oh, ¿Ahora si te importa?" Preguntó bruscamente.
"¡Ya para! ¡Sabes que lo hago! Solo estaba molesto. Quiero hablarle; ¿Dónde está?" Exigí saber. Alice bloqueó sus pensamientos y subió las escaleras para ir a su habitación. Azotó la puerta tras ella, haciendo que toda la casa temblara.
Gruñí y fui a mi habitación a cambiarme. La encontraría esta noche, pero no en esmoquin; me sentiría peor.
Me quité el saco y me senté un momento. Apreté el puente de mi nariz con mis dedos, cerrando mis ojos. Aparté la corbata negra de mi cuello y la tiré a través de la habitación. Paré de respirar un momento, esperando no sentir más la esencia de Bella, que cubría mi habitación. Ahora, se sentía en toda la casa, pero obviamente se sentía más fuerte en mi habitación y en la suya. Eso hacia que mi culpa aumentara. No merecía respirar ese encantador aroma, cuando yo la había lastimado.
"Edward…"
Continuara…
Hola a Todos. Antes que nada tengo que agradecer a StephMidnigth que me hizo el favor de traducir este capitulo, yo sigo enyesada, lo que se supone que serian tres semanas, van a ser cinco y todavia no es seguro, por que mi hueso no ha soldado correctamente. Muchisimas gracias Steph, por toda tu ayuda.
Y quiero agradecerles a todas por sus mensajes para que me alivie, me han levantado muchismo el animo, que mas quisiera yo poder seguir con las actualizaciones como normalmente lo hago, pero sigue siendo imposible, aunque con la ayuda de Steph, voy a tratar de seguir actualizando mas a momenos seguido. Una disculpa enorme y gracias de nuevo. No se cuando pueda volver a actualizar pero espero que sea pronto. De nuevo gracias a todas por todo su apoyo.
Ale Sanpe Li :)
