Disclaimer Nada me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es Jayeliwood, yo solo hago la traducción.

Capítulo 26

Bella estaba en completo y absoluto silencio cuando nos dirigíamos a casa del deli. Sus labios estaban fruncidos mientras pensaba en lo que tenía que hacer o decir. Decidí que en ese momento no era una buena idea tocarla o molestarla con mis pensamientos o palabras. Necesitaba espacio. Habían pasado muchas cosas en muy poco tiempo, Bella necesitaba tiempo para poder digerirlo todo.

Entré en el garaje, estacionándome al lado del BMW de Rosalie. Mi hermana estaba debajo del carro, cubierta de grasa. Los ojos de Bella se estrecharon con confusión al momento en que salió del carro. "¿Rose? ¿Qué es lo que estás haciendo?" Bella se acercó, agachándose sigilosamente y tratando de ver debajo del carro.

"¡Oh! ¡Era hora de un cambio de aceite! Lo estaba haciendo en todos los carros. Hey Edward, el tuyo lo necesita la próxima semana, ¿Quieres que lo haga esta noche?" Seguía bajo el auto mientras hablaba. Era divertido ver sus pies descubiertos, con perfecta manicura, saliendo bajo el auto. Pero yo estaba acostumbrado; obviamente, Bella no lo estaba.

"Gracias Rose, sería genial."Le respondí, apoyándome en la puerta de mi carro.

"Nunca te imaginé como un mono grasiento." Dijo Bella con una débil sonrisa.

"¿Qué puedo decir? ¡Amo mi carro! De todas modos, ¿Cómo esta tu madre?" Escuché un sonido de herramientas bajo el carro. Los autos eran una de las cosas de las que no tenia la más mínima idea. La idea de ensuciarme de esa forma no me atraía demasiado. No era un obsesionado con la limpieza, pero tampoco me quería ensuciar de tal manera.

"Uh… Esta bien, creo." Bella suspiró, recargándose a su vez en mi carro. Cruzó los brazos sobre su pecho, sujetando su antebrazo.

Rose rodó, saliendo de debajo del auto. Miró a Bella y se levantó. '¿Que pasó?' Me miró con una triste expresión.

"Le informamos a Renee y a Charlie acerca de nuestro compromiso." Contesté simplemente.

"Oh, veo, no salió muy bien." Rosalie asintió. Tiró la herramienta que tenía en su mano, haciendo ésta un ruido metálico al caer. Lentamente, se quitó el overol manchado, tratando de no ensuciarse de aceite a si misma. Después de eso, se dirigió rápidamente al lavabo que estaba en la esquina del garaje, limpiándose completamente. Cuando estaba lista, regresó donde Bella, envolviéndola en un fuerte abrazo. "¿Es difícil complacer a tus padres, Cierto?"

Bella asintió, dejándose abrazar. Rosalie acarició su cabello.

Posó sus ojos en mí. "Ve a la casa y trae a Alice y a Esme, por favor. Y, probablemente, si puedes encontrar una, trae una caja de pañuelos."

Asentí, yéndome sin decir una palabra. Alice ya había visto esto y en sus manos traía una gran y brillante caja de pañuelos desechables, color azul cielo. "Ya sé, ya voy. Esme va a traerle una cobija a Bella."

"No tiene gripa." Dije, sonriendo por las ideas de mi familia ante las enfermedades.

"No, ella tiene un dolor en el corazón. Créeme, va a necesitar eso." Palmeó mi hombro, y danzó hacia el garaje. Tenía un gran presentimiento de que no era bienvenido de vuelta a la cochera. Bella necesita apoyo femenino, no a la causa de sus problemas.

Fui a mi habitación, echándome en el sofá. Cogí el Ipod y me puse los auriculares en los oídos. La conversación en el garaje era casi inaudible, y con esto, iba a ser imposible de oírla. Puse a sonar la música, poniéndola a todo volumen. Podía escuchar los pensamientos de mi familia, pero los bloqueé fácilmente.

Me metí en la lista de Bella, una que hice para ella, para cuando no pudiera estar cerca de ella. Era una lista corta, pero iba creciendo cada día. Elvis empezó a cantar suavemente. Cerré los ojos, dejando que la música relajara mi tenso cuerpo.

No estoy seguro sobre cuanto tiempo estuve solo en mi habitación. La lista cambió a una canción que ponía cuando estaba furioso. Tenía tiempo sin escucharla, por lo que la dejé. 'Pardon me' de Incubus hizo eco en mis oídos.

La culpa empezaba a brotar en la boca de mi estómago. Arruiné la relación de Bella con sus padres. Estaban furiosos, y estaba seguro que Charlie no me dejaría entrar a la casa en un buen tiempo; eso enojaría a Bella, por supuesto. Me sentí aún peor por eso. Dejé de respirar, dejando que el aire se quemara en la garganta y en mi nariz. Estaba enojado conmigo mismo por no estar abajo con Bella en este momento, más aún, con el hecho de no saber si ella quería verme.

La canción cambió a Cold de Static-x. Estaba sorprendido por no escucharla entrar, más cuando se sentó en mi regazo, atrapando mi cintura con sus piernas. Los calidos dedos de Bella acariciaron mi mejilla. Abrí mis ojos, viendo su belleza. Su cara estaba seca de lágrimas, pero sus ojos se veían un poco rojos. Sonreí, girando mis labios para besar la palma de su mano. No pude evitar sonreír cuando la vi.

Me iba a quitar los audífonos, pero Bella se inclinó y me besó antes de que pudiera hacer algo. Sus labios empezaron a explorar los míos, suaves pero apremiantes. Sus dedos se enredaron en mi cabello. Empecé a respirar nuevamente, dejando que su esencia se filtrara en mi boca. El vampiro en mí se hubiera vuelto loco, pero el hombre en mí era el que respondía. La acerqué más a mí.

Ella bajó hasta mi cuello y empezó a besarlo. Sus labios hicieron un recorrido hasta mi oreja, calentando mi piel. Lentamente, quitó uno de los audífonos y besó mi oreja, tirando del lóbulo suavemente. Se alejó un poco y una sonrisa arrogante aparecido en su cara. Metió el audífono en su oreja, escuchando la canción. La canción cambió nuevamente, esta vez para Korn.

Se acercó a mí nuevamente, con la pieza de plástico aún en su oído. Continuó besándome, sus manos reposando en mi pecho. El latido de su corazón golpeaba contra mí salvajemente. Presioné mi mano en su espalda, dejándola justo debajo de su rosa pálida camisa.

Esto era único, por decirlo de alguna manera. Nos besamos al compás de la música, aumentando cuando ella lo hacia. Bella trataba de recuperar el aliento cada que podía, pero nunca se alejó de mí o disminuyó su dulce movimiento. Se sentía tan cálida sobre mí; yo sentía que estaba en llamas.

Bajé hasta su cuello, recorriéndolo con mis besos hasta la clavícula. La canción volvió a cambiar por Wait and Bleed de Slipknot, una canción mucho más fuerte que la anterior. Extendí mis gélidos besos por la parte expuesta de su pecho. La cabeza de Bella echó la cabeza hacía tras y gimió suavemente. "Sigue haciéndolo." Suspiró.

Eso me sacó de lo que estaba haciendo. La alejé de mí, y respiré profundamente, cerrando mis ojos. "Necesitamos parar antes de hagamos algo de lo que te puedas arrepentir."

"No me arrepentiré de nada."

"Esta noche peleaste con tus padres. Tu relación con ellos, probablemente, no volverá a ser igual. Estas enfadada. Quiero hacerte sentir mejor, pero no de esta forma." Suspiré y recargué mi cabeza en su pecho.

"No me arrepentiré de nada." Repitió. La miré, se veía completamente segura de lo que decía.

"¡Por Dios!, ¿Por qué eres tan tentadora?" Murmuré. Ella era tan suave y cálida.

"No me siento de esa manera" Suspiró y miró hacia otra parte.

Respiré profundo, recorriendo con mis dedos su rodilla, y por afuera de su muslo. Sus caderas se habían vuelto más redondas y hacía que sus curvas se vieran aún mejor. Sus jeans se ajustaban más a su cuerpo, y me preguntaba si se sentía incomoda. Pero, era mejor para mí, ya que podría ver cada centímetro de la piel que estaba cubierto por la tela. "Lo eres." La miré a los ojos, rogando por que me creyera.

Nos quité los audífonos, y dejé el Ipod a un lado para después apagarlo. La levanté, sus piernas rodeando mi cintura. Llevé a Bella a su habitación y la senté en la orilla de su cama. "Dejaré que te cambies." Empecé a caminar hacía la puerta.

"No te tienes que ir." Susurró. Me volteé y vi que su cara estaba sonrojada.

"Bella, eres tentadora con ropa, ¿Qué haría si no la tuvieras puesta?"

Su sonrojo se profundizó, y mordió suavemente su labio. Me fui antes de que ella pudiera responderme. Estaba asustado de que si ella lo hiciera, yo me quedaría. Bajé las escaleras, para encontrarme a Jasper y a Carlisle jugando ajedrez.

"¡Cielos Eddie! ¿Necesitas una ducha fría?" Jasper me miró con algo de burla.

Carlisle levantó una ceja, luego miró escaleras arriba. "¿Bella?"

"Cállense los dos." Me deslicé en la silla, sintiéndome frustrado en más de una forma.

"Yo no dije nada." Carlisle sonrió arrepentido.

"No, pero lo estabas pensando." Cerré los ojos, tratando de relajarme un poco. No estaba funcionando.

"No tienes que avergonzarte por eso." Dijo Carlisle, volviendo a mirar a las piezas del juego. "No hay que avergonzarse por desear a la persona que amas. Especialmente a alguien tan hermosa como Bella."

"Si hay, créeme, si hay." Suspiré profundamente.

"Es natural que quieras estar con ella." Añadió Jasper, moviendo su rey.

"No quiero herirla. Ella no está lista, yo tampoco lo estoy." Creo que trataba de convencerme más a mi mismo que a ellos.

Carlisle asintió, "Es entendible. Han pasado muchas cosas últimamente."

"Bien, ustedes me están haciendo las cosas más difíciles a mi." Jasper sonrió sarcásticamente. Pude sentir el afecto que me tenía, mostrándome que solo estaba bromeando.

"Lo siento." Me levanté de la silla. "Disfruten su juego."

"¡Estaba bromeando!" Me llamó cuando caminaba a las escaleras.

"Lo sé. No hay problema." Los dejé atrás. Necesitaba estar con Bella.

Bella ya estaba acostada en la cama para cuando llegué. Había tenido un día duro, y estaba seguro que su semana sería así, también. Necesitaba descansar todo lo que pudiera. Fui a mi habitación y me puse una pijama, por el simple hecho de estar más cómodo. Regresé a la habitación con Bella, acostándome con cuidado tras ella. Ella se recargó contra mí, acurrucándose.

"¿Por qué no me quieres hacer el amor?" Susurró de repente.

Casi gruñí en frustración. "¡Maldición!, ya hemos hablado de esto, muchas veces ¡Sabes que quiero! ¿Cómo no querría?"

Ella no contestó, pero apartó la vista. Odié eso. Sabía que todo esto era porque en este momento, no tenía confianza en si misma. No la podía culpar por eso. No sabía que hacer. Era tan frustrante. Desee que esa noche en Port Ángeles nunca hubiese pasado; quizá ella no se sentiría de esta forma ahora.

"¿Qué quieres que haga?" Demandé.

"¡Tócame!" Estaba casi llorando, cuando se volteó hacia mí.

"¡Eso no era a lo que me refería!" Me levanté, arrodillándome frente a ella.

"¡Eso es lo que yo quiero!" Ella se cruzó de brazos, lágrimas comenzando a bajar por su cara.

Más lágrimas, siempre más lágrimas. Odiaba esas malditas lágrimas, y las odiaba más aún porque yo las había causado. Era todo, no podía soportarlo más.

La acerqué bruscamente hacía mi, pero con el cuidado suficiente para no herirla. Fui salvaje al besar su acalorada boca. Dejé que sus lágrimas mojaran mi piel. Sus dedos atraparon mi camisa, tratando de encontrar apoyo. La alejé cuando estaba completamente sin aliento. Yo también jadeaba, pero no era específicamente por la falta de aliento, era por el deseo.

"Estoy dispuesto a esperar por lo que deseo. ¿Puedes hacer lo mismo?"

Me miró a los ojos, los suyos brillaban. Una ligera capa de sudor se extendía por su piel. Sus labios estaban algo hinchados y rojos. "Honestamente, no."

"Prometo que haré que la espera valga la pena." Dije sensualmente.

"No lo dudo." Dijo mientras se recostaba nuevamente en la cama. Pasó una mano por su frente, aún respirando con dificultad. Entonces, empezó a reírse suavemente.

"¿Qué?" Estaba confundido. Eso no era lo que yo esperaba.

"¡Eres un maldito y bastardo provocador!" Rió un poco más fuerte, y yo también reí.

"Lo siento. Si eso te hace sentir mejor, yo también me provoco, al igual que te provoco a ti." Le sonreí, recostándome a su lado.

Descansó su cabeza en mi pecho, y no tomo mucho tiempo a que se quedara dormida.

Estaba frustrado en varias maneras, deseaba poder ir a dormir y olvidarlas. Eso haría las cosas más fáciles. O quizá necesitaba tomar un baño en un lago helado. No estaba seguro si cualquier cosa pudiera ayudar, en este momento.

En la mañana, Alice y Rosalie sacaron a Bella de la cama. Alice traía una caja de donas y algo de leche. Bella simplemente gruñó cuando la sacaron de la cama. Se volteó hacia mí con una triste mueca en su cara.

"Vas a pasar un buen tiempo, Bella, ¡No te preocupes!" Alice frotó su hombro. Me lanzó otra mirada, como suplicándome. Simplemente me encogí de hombros, esta vez no la podía ayudar.

El día se pasó lento. Extremadamente a cazar, solo. Necesitaba un poco de tiempo a solas. La lluvia caía del cielo como una fuerte cortina; era refrescante. Deje que me mojara, lavando algunos de mis pensamientos.

Regresé a la casa alrededor de las tres. Después, tomé una ducha y empecé a preguntarme que tanto se demorarían, y cuando regresarían. Saqué mi celular y busqué el número de Alice. Sabía quien era la que estaba tras eso.

"Ama y señora de todo lo que es malvado y rosa, ¿En qué le puedo ayudar?" Podía escuchar como se reía.

"Bueno, su majestad, solo quería checar como esta Bella. ¿Ella está bien?" Traté de mantener mi risa bajo control. No quería que la broma siguiera a más.

"¡Se encuentra bien! Estamos en el Target de Seattle ahora mismo. ¡Vamos a tener una parrillada mañana!" Podía asegurar que ella estaba saltando. Me pregunté que pensaba Renee sobre eso. Alice era mucho para que alguien pudiera manejarla, especialmente al principio.

"¿Puedo hablar con ella?" Rodeé los ojos ante sus payasadas.

"Bien, bien, bien. Aquí está." Suspiró.

"Habla la rehén de la ama y señora." Rió Bella.

No pude contener una carcajada. "¿Cómo estás, preciosa?"

"Estoy muy bien. Mis pies duelen. En serio, ¿Quién necesita hacer tantas compras?" Suspiró. Esperaba que le estuvieran dando el tiempo suficiente para que pudiera descansar. Parecía que no lo estaba llevando mal, así que no iba a tocar el tema. No quería que ella pensara que la estaba mimando. Estaba segura que con Alice y su madre bastaba. No necesitaban mi ayuda.

"¿Cómo está tu madre?" Pregunté. Esperaba que entendiera a lo que me refería. No quería decir nada, ya que ella se encontraba por ahí.

"Está bien. No ha dicho nada sobre eso. De hecho, ahora está en las cosas de bebes. Me asusta un poco." Trató de bromear un poco, pero le falló.

"¿Quieres que vaya?"

"No, ya casi acabamos. Estaré en casa en un par de horas." Dijo rápidamente. Sabía que no quería que me preocupara por ella, pero eso era imposible.

"¿Sabes como esta tu padre?" Pregunté suavemente. No quería herirla.

"Está que se lo lleva el diablo. Pero puede estarlo, no me importa. Mi mamá ya viene, así que te dejo, ¡Te amo!" Dijo apresuradamente.

"Yo también te amo." Dije con una suave sonrisa. Cerré el teléfono y lo puse en mi bolsillo, después de decir adiós.

Bajé las escaleras para informarle a mi familia sobre los planes de Alice. Esme no podía estar más feliz, al igual que Emmett. Ellos dos amaban las fiestas y no pensaban si estábamos de acuerdo.

"¿Invitaremos a Charlie?" Preguntó Carlisle mientras leía el periódico; lo bajó un poco para mirarme.

"Eso depende de Bella." Respondí.

"Creo que seria buena idea hacerlo." Me miró. "No es bueno para ella estar envuelta en tantas preocupaciones y conflictos."

"Lo sé." Asentí. "Pero aun así, sigue dependiendo de Bella."

Continuara…

Hola aquí tienen el siguiente capitulo y quiero agradecerle a -Steph-Midnight que me ayudo a traducirlo. Mil gracias Steph. Nos leemos el domingo y gracias por leer.

Ale Snape Li