Notas del Autor: La tercera entrega se nos viene (: Mis queridas lectoras, la continuación de una historia de amor eterna. Que aproveche (:

Disclaimer: Los personajes principales de la presente historia no son míos, sino de SM. Lo único original mío de mí aquí es la trama y demases personajes y ambientaciones.

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Había quedado inconsciente, de nuevo. Hace ya dos días que el extraño viajero fue encontrado por las criadas y vecinos del lugar en las orillas de la playa, a punto de ser succionado por una gran ola que arremetía en el malecón, unos metros más allá. Cada día bajaba a las cocinas para verle dormir. Sus facciones duras y sus delicados párpados me tenían absorta. No podía dejar de sonreír hacía mis adentros, y ruborizarme hacia el exterior al ver su cuerpo, grande, varonil, y, auque irónicamente, tierno. Se veía dulcísimo vagando por el mundo de Morfeo con las sábanas y cobertores abrigándole hasta los omoplatos, con las compresas de manzanilla sobre la cabeza (Para aliviar las marcas y moratones de los muchos cabezazos sufridos) y con sus musculosos brazos sobresaliendo por encima de la ropa. La verdad es que aún no me he prendado perdidamente de él, mas hay algo en su manera de ser, de vivir, de respirar que me mata cada vez que le veo largar un suspiro al aire.

- Uno de esos días, el galán despertó. A que no adivinan lo primero que vieron sus ojos al despegarse con esfuerzo del carnoso límite inferior. – El viejo mira alrededor, invitando. - ¡Tiren al azar, pues! – Unos pequeños granujillas que se habían unido al relato tiempo después de que empezara, gritaron a coro "Al ángel rubio que sabía hacer música" Muchos, sino todos, los adultos presentes, esbozaron una sonrisa al ver lo tiernos y sensibles que podían llegar a ser los niños. Estos agacharon la cabeza, cohibidos por las miradas que se posaban en ellos. El viejo cerró los ojos y se quedó inmóvil. Pasados unos segundos, los abrió. Sus pupilas tenían un nuevo brillo, un resplandor parecido al de los chicos. Su entusiasmo se le había contagiado, haciendo que su corazón se acelerara y sus manos temblaran. Carraspeó para tomar nuevamente la atención.

- Bien hecho. – Tomó una bocanada de aire, ya cansada su lengua y pulmones por tanta habladuría - ¿Dónde quedamos? A sí. Ya lo recuerdo. El joven despertó…

No sabía donde estaba. Había fuego. Podía sentirlo. Mas no era apabullante, por lo que comprendí que se trataría de unos leños tirados en la chimenea proyectando su calor y su luz rojiza hacia mi. Mis párpados, cerrados, veían con un pequeño tono rosáceo, y no el negro que acostumbraban. Había una lámpara cerca. De aceite. Esta vez, el olfato me lo susurraba al oído. Algo más se movía, aunque casi imperceptiblemente, dentro de esta acogedora habitación. Dispuesto a descubrir que era, abrí lentamente los ojos. Y me di cuenta que me hallaba en el cielo.

Verdes. Como el frondoso bosque de las tierras vírgenes, eran sus iris. Preciosos como un sol naciente en medio de la tenebrosa oscuridad, vivos como sus fuertes carmines labios y puros como su delicada alma. Se podía ver a través de ellos hasta lo más profundo de su corazón… Su piel, lisa, me recordaba a las pinturas de hadas en la Gran Bretaña. Siempre tan bellas, siempre perfectas… Me sonríe, y salta aquel músculo en mi pecho, extasiado. Toma mi mano, palpa mi frente en un movimiento invisible. Sus uñas rasguñan mi carne, mas no hay atisbo de dolor por aquellas erosiones, porque cuando estoy cerca de esta fuente de vida, de este sol, nada maldito ha de cruzar mi horizonte. Sí, nada ha de suceder mientras este ruin contacto no se deshaga con el agua de los océanos que mi vida quisieron apoderar.

Me acaricia el rostro, el cuello… peina mis cabellos con sus dedos finitos. Me besa las mejillas… Señor ¿Acaso ya estoy muerto?¿Acaso ya subí al paraíso prometido?¿Qué he hecho para llegar al Edén? Desde luego, no mucho me diría San Pedro y mi propio padre. Por eso te doy gracias por esta oportunidad. Y sus labios murmuran cerca de mi cuello… ¿Qué dicen? ¿Juran amor eterno? ¿Una vida imposible, en un cuento de hadas del que ya no queda nada? Y ya no puedo contener mi felicidad. Se desborda por mi sonrisa, mis ojos y mis manos. Me compongo en uno y dejo de divagar. La miro de frente. Asustada, sostiene el reto. Nuestras bocas se encuentran, en un fogoso desenfreno, que se detuvo en el punto cúlmine de la etapa. Sin oxígeno, nos separamos, radiantes. Cayó en mi pecho, con las ondas doradas y fértiles cayendo, enmarañadas, en su espalda. Los ángeles nos rodearon con sus arcos y magia. Sentí cómo un sentimiento desconocido se desbordaba dentro de mi pecho. Primera vez en mi mísera vida que sentía algo tan fuerte, tan excitante. Y había una razón. Porque había encontrado a la chica que me quitaría el sueño y me haría suspirar a cada momento. Que me haría sentir lo que ella sintiera. Que me hiciera hacer lo que ella pidiera. Porque al fin había hallado a mi alma gemela.

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Chan Chan! Tercer capítulo!

Espero que les haya gustado, porque a mi me hizo suspirar cada vez que lo leía.

Se nos viene el próximo lueguito (:

Espero reviews, que tengo sólo uno T___T

Cuídense. Adiós.