Capítulo 12

Amor Verdadero

Taro caminaba de vuelta a la casa desde el colegio, iba con el bulto lleno de libros cargado en los hombros y las manos entre los bolsillos.

-Nii-chan... qué pasa?

Taro vio a Ayumi, continuó caminando, la pequeña no habló más. Al llegar a la casa, Rin los recibió con un beso y un abrazo.

-Perdónenme, mis amores...

-Tengo calor, mama...

-Ahora mismo te refrescas... lo siento tanto, pero mi auto no quiere encender...

-Y mi papá?

-Está del otro lado de la ciudad... le tomaría 2 horas llegar...

-Como sea...

Taro subió las escaleras desganado. Rin vio a Ayumi.

-Qué tal si te das un baño y luego comes?

-Sí...

-Vamos...

Después de su baño y comer, Rin estaba lavando los platos. Ayumi se le acercó.

-Mama...

-Dime, cariño...

-Te quiero...

Rin sonrió y la abrazó con fuerza, repitiéndole que la quería igual. En toda la tarde, Taro no salió de su habitación. Para la noche, Sesshoumaru llegó a la casa. Los pequeños estaban despiertos y rieron al verlo.

-Pa!

-Hola, mi princesita! Y el principito también!

Sesshoumaru los llenó de besos, luego saludó a Rin.

-Y Ayumi?

-Se fue a dormir temprano, está muy cansada...

-Vaya! Son las 7:30...

-Es que tuvieron que caminar desde el colegio, mi auto no quiso encender y el mecánico nunca llegó y para colmo, no tenía suficiente efectivo para un taxi.

-Bueno, ni tan lejos que esté...

-Sí... pero creo que Taro está molesto...

-Olvida eso...

Sesshoumaru la besó nuevamente.

-La cena está lista...

-Entonces me pondré cómodo...

Subió las escaleras, vio a su pequeña dormida y la besó con ternura.

-Te amo, muñequita...

-Papa...

Sesshoumaru sonrió y acarició sus mejillas.

-Princesa...

-Papa, llegaste...

-Es temprano, cariño... tú te acostaste muy temprano...

-Tengo mucho sueño...

-Entonces descansa, mi amor...

-Papa...

-Hm?

-Papa, mama está triste...

-Yo me encargo de eso, mi amor...

La pequeña volvió a su sueño. Sesshoumaru salió de la habitación y fue a la de Taro.

-Taro.

-Papá...

-Qué es eso de estar de necio? Creí que ya habíamos superado esto.

-Pero es que...

-Taro...

Rin llamó a Sesshoumaru para que la ayudara con los gemelos. Una vez dormidos y acostados, salieron de la habitación.

-La cena está servida... me daré un baño...

-Ven conmigo...

-Huelo a leche cortada... no es nada romántico...

Sesshoumaru sonrió y la besó con ternura. Luego de un largo y merecido baño, Rin lo acompañó. Estuvieron un largo rato abrazados y compartiendo una botella de vino, Sesshoumaru descansaba de sus besos hundiendo su nariz entre su pelo y acariciando su oreja con sus labios.

-Hm! Mi amor! No hagas eso...

-Por qué? Sé que te gusta...

-Vamos, Sessh... sólo haces eso cuando sabes que me voy a incomodar...

-Me temo que es inevitable...

Sesshoumaru la besó en la sien. Rin se apartó de su pecho.

-Qué me vas a decir?

-Muy a pesar de que intenté posponerlo... y no olvidé nuestro aniversario... me tengo que ir de viaje la semana próxima...

Rin suspiró.

-A dónde irás?

-A París... puedes venir conmigo si quieres...

-Si fuese otro lugar...

-Rin...

-Sakura y Dai aún son muy pequeños y además, dos bebés? A quién le dejaremos dos bebés?

-Mi papá...

-Sessh, por más que tu papá ame a sus nietos... no se va a quedar sólo con 4 niños durante 2 semanas...

-3...

Rin suspiró y lo besó nuevamente antes de acomodarse sobre su pecho, Sesshoumaru acarició su hombro haciendo pequeños circulitos con sus dedos sobre su piel.

-Rin... estás molesta, verdad?

-No... sí te voy a extrañar mucho....

-Prometo que te repondré...

-Entonces mejor comienzas...


La noche antes del viaje, Sesshoumaru se esmeró en hacerla inolvidable, haciéndola estremecerse en una explosión de delirio y placer, pero con aquella espinita que les recordaba que estarían separados 21 días.

Él descansaba sobre su pecho, aún sin poder recuperar el aliento, sintió sus delicadas manos abrazarlo y acariciarlo.

-Te amo, Rin...

Rin lo vio a los ojos y acariciando sus mejillas, sonrió.

-Te amo, Sessh...

Se besaron lenta y apasionadamente, la noche era únicamente para ellos. Sintiéndolo aún en su interior, Rin lo supo erecto y sin siquiera hablar, volvió a sentir el placer como suaves oleadas al llegar a la orilla.


Sesshoumaru no había dormido el resto de la noche. Viendo a su esposa dormir apacible, con aquella fina capa de sudor sobre su piel que aún no se secaba, brindándole tiernas caricias y tibios besos en todo su cuerpo, la veía sonreír entre sueños y llamarlo completamente dormida.

Vio el reloj y apagó la alarma antes de que sonara. Se levantó con cuidado de no despertarla. al salir del baño, ya vestido, la vio sentada en la cama, se sentó frente a ella y la abrazó con fuerza.

-Tres semanas pasan pronto, mi amor...

-Eso no le quita a que serán 3 semanas...

Sesshoumaru la besó con ternura. Aunque le pidió que se quedara acostada, Rin se levantó y le preparó el desayuno.

-Estuvo delicioso, preciosa...

Fue a la habitación de los gemelos. Los cargó aún dormidos y los besó a cada uno antes de volverlos a acomodar en su cuna. Ayumi despertó al sentir el movimiento.

-Papa...

-Ya me voy, princesita... te amo...

-Te quiero, papa...

-Te voy a extrañar... prométeme que vas a cuidar a tu mamá...

-Sí...

Sesshoumaru sonrió y la besó con ternura.

-Vuelve a dormir, mi amor... es muy temprano...

La pequeña acarició su rostro y lo vio cerrar los ojos ante la caricia.

-Papa... no puedes volver antes?

-Haré todo lo posible, mi princesita... pero no te lo prometo...

Sesshoumaru la besó nuevamente y salió de la habitación. Fue a la de Taro.

-Papá...

-Ya me voy... Taro, onegai... compórtate... cada vez que no estoy, haces de las tuyas...

-Papá...

-Rin es quien manda, así que obedécela en todo lo que diga.

-Hai...

Sesshoumaru le pasó la mano por la cabeza, lo abrazó con fuerza y lo besó en la cabeza.

-Te quiero, hijo...

-Te quiero, papá...

Al salir de la habitación, estuvo un largo rato con Rin aferrada a su pecho.

-Preciosa...

-No quiero que te vayas...

-Vamos, amor... yo tampoco quiero dejar a mi familia por tanto tiempo...

-Vas a recordar que te amo cuando otras mujeres se te lancen encima?

Sesshoumaru rió, los celos de Rin no se podían quedar.

-Recuerdo que te amo a cada segundo que vivo, preciosa...

-Recuerda que aquí tienes una familia... que te espera desde el momento en que cruces esa puerta...

-Rin... Porqué sólo piensas en que te seré infiel?

Rin se aferró a su abrazo y Sesshoumaru pudo sentir la humedad de las lágrimas, la abrazó con fuerza y la besó en la cabeza. Había sido precisamente en Francia donde Sesshoumaru le fue infiel con Joyce.

-Las cosas son diferentes ahora, Rin... te lo juro, mi amor...

-No jures...

-Pues lo hago... Rin...

La hizo levantar la mirada, reconociendo que aunque no quisiera, estaba reviviendo el pasado. La besó con ternura y aferrándose a su abrazo, profundizó aquél beso, conviertiéndose en uno apasionado y candente.

-No llores, Rin...

-Debería estar acostumbrada a tus viajes, pero no es así...

-Te amo, preciosa...

Se besaron una última vez antes de que se marchara. Aún era temprano, Rin volvió a la cama.

-Mami...

-Ayumi, mi amor...

-Puedo dormir contigo?

-Sí, cariño...

La pequeña se acomodó entre sus brazos, acarició sus mejillas.

-No llores, mami...

-No quiero llorar, mi amor...

Se quedaron abrazadas y se durmieron hasta la hora de ir al colegio.

En el transcurso del primer día, con sus besos a flor de piel y sintiendo aún las cosquillas de sus caricias, Rin paleó su soledad con la alegría de sus hijos y sus risas que inundaban el lugar.

-Dónde está mamá?!

Rin se cubría y se destapaba el rostro con un paño. Los pequeños reían a carcajadas y la señalaban. Los llevó al jardín, donde extendiendo una manta enorme con una baranda lo suficientemente alta, les permitía gatear a sus anchas sin salirse del límite de la manta. Rin atendió a Daisuke que rió a carcajadas, notó que tenía una mariquita sobre la punta de su nariz. Se acercó a él y lo vio intentando tocarla, pero la mariquita volaba y volvía a posarse sobre su nariz.

-Mama...

Rin sopló con suavidad y el insecto voló fuera de sus vistas. Daisuke gateó hasta su madre.

-Ven con mamá, mi amor...

-Mama!

Rin lo abrazó con fuerza, lo llenó de besos. Sakura estaba acostada con un rascaencías entre las manos. Rin se acercó a ella con Daisuke en brazos.

-Mi amor, está rico?

-Mama...

La pequeña le ofreció el juguete, Rin sonrió y la besó con ternura.


Con el paso de los días, aunque Rin se mostraba alegre y siempre activa frente a los niños. Las noches eran extensos duermevelas, donde hablaba con Sesshoumaru al momento de acostarse.

-Cómo estás, preciosa?

-Te extraño mucho, Sessh...

-Mi amor... estoy haciendo lo posible para volver tan pronto pueda... amor... feliz aniversario...

-Feliz aniversario, Sessh...

-Cómo se están portando los niños?

-Están bien... Dai y Sakura ya se están parando solos... Sakura intentó caminar hoy, pero se cayó sentada.

-En serio?

-Sí... Ayumi ganó un premio en la feria de ciencias...

-Sí? Qué hizo?

-Taro la ayudó e hicieron un modelo del sistema solar motorizado... no sabía que vendían esos motorcitos...

-Sí, son para los modelos armables de carros a control remoto...

-Pues la experiencia de Taro ayudó mucho, es una cosa increíble. Yo sólo los llevé a comprar los materiales, ellos lo hicieron solos...

-Entonces Taro está tranquilo...

-Claro que sí, mi amor... me ayuda mucho con los gemelos.

Rin pasó una mano por su almohada.

-De verdad te extraño, mi amor...

-Yo también te extraño, preciosa... y no me refiero a esta vez, pero me gustaría que vinieras a París conmigo... es bellísimo y sé que lo disfrutarías...

-No, Sessh... a dónde quieras menos a ese lugar...

Rin lo escuchó suspirar.

-Hay algo en específico que quieras?

-Nada, no te preocupes, sólo quiero que vuelvas...

-Ya llegó mi taxi... te amo, preciosa...

-Te amo, Sessh...

Cerraron la llamada. Sesshoumaru se subió al auto y se pasó la trayectoria cabiz bajo. Rin se había negado a ir a París un sinnúmero de veces. Tampoco le agradaba que le llevara nada de aquella ciudad.


Rin tenía un mal presentimiento y le había pedido varias veces a Sesshoumaru que cancelara el viaje, pero él siempre lograba convencerla de que ya faltaba poco.

Rin llegó con los niños, la comida ya estaba servida y Taro y Ayumi se sentaron a comer de inmediato. Rin subió a los mellizos a sus cunas, fue a su habitación y apenas vio a Sesshoumaru salir del baño con una toalla a la cintura y otra secándose el cabello, dejó todo y corrió a sus brazos.

-Mi amor!!!

-Preciosa!

Rin se abrazó a él como monito, con brazos y piernas rodeándolo y comiéndoselo a besos. Sesshoumaru se sentó en la cama con Rin aún sujeta a él y acarició su espalda y trasero a la vez que se entregaba a sus besos.

-Te extrañé tanto, mi amor!

-Igual yo, preciosa...

Rin sonrió y lo continuó besando.

-Cuándo llegaste? Me dijiste que volvías en 3 días...

-Te vi salir, quise darte una sorpresa y te dije una fecha falsa...

-Pero...

-Claro, que la sorpresa se medio arruinó...

-Ay no! Mi amor! Si estoy igualmente sorprendida!

Sesshoumaru rió y la besó nuevamente.

-Esto era sólo una parte...

-Hm... ponte ropa porque si no...

Sesshoumaru notó que lo veía como un apetitoso postre.

-Hm... no me tientes...

Rin sonrió y mordiéndose el labio inferior se le acercó al oído.

-Los niños no saben que estás aquí y los gemelos están dormidos...

Los ojos de Sesshoumaru brillaron y en una carrera entraron al baño cerrando la puerta tras sí.


Los niños enloquecieron al ver a su padre, Sesshoumaru los abrazó a cada uno con fuerza y diciéndoles cuánto los extrañó.

-Papa...

-Te extrañé tanto, princesita... cada noche me dormía pensando en que no me diste mi beso de buenas noches...

-Papa...

Sesshoumaru la besó en la mejilla, acarició sus mejillas mojadas por las lágrimas.

-Mi amor, no llores...

-Yo creía que ya no nos querías...

-No, mi princesita... Te quiero a ti, a tus hermanitos y a tu mami...

Poco después, Sesshoumaru les entregó sus regalos. Incluyendo unos muñecos para los gemelos que aún no despertaban. Al final sólo faltaba Rin, Taro se dio cuenta.

-Papá... no le trajiste nada a Rin?

-Taro...

-No, Taro, no importa...

-Pero...

-No importa, cariño... iré a ver a los gemelos...

Rin subió las escaleras, pero escuchó a Taro reclamarle.

-Se durmió casi todas las noches llorando y tú no le traes nada?! Qué eres, idiota? Quieres que nos deje?! Hasta yo sé que le tenías que traer algo! Eso sin mencionar que pusiste el trabajo por delante de tu aniversario...

-Taro...

Taro vio a Rin.

-Taro, tu papá no tiene que saber cómo me dormí mientras no estuvo aquí. Y no deberías hablarle así...

-Pero es que es un...

-Taro!

Rin se le acercó.

-Yo no le pedí nada... cálmate, onegai...

-No tienes que pedírselo!

-Taro, lo que sí le pedí es que no me trajera nada de París...

-Ah?

-Discúlpate con tu papá...

-Lo siento...

-Está bien...

Taro se marchó. Sesshoumaru vio a Rin.

-Rin...

-No me importa, Sesshoumaru, en serio...

-No he dicho nada...

Sesshoumaru se puso de pie y la besó apasionadamente.

-Voy a salir, vienes conmigo?

-No hay quien se quede con los niños...

-No me tardaré mucho... una o dos horas...

-Estaré aquí...

Sesshoumaru la besó nuevamente y se marchó, Rin subió a la habitación de los gemelos. Estaba jugando con ellos cuando Taro entró en la habitación.

-Mamá...

-Mira a Taro!

Sakura sonrió y gateó hasta él, quien la cargó y la besó en la mejilla, se sentó junto a Rin sobre la manta.

-Mamá, perdóname por lo de hace un rato...

-No te preocupes, mi amor...

-Por qué?

Rin lo vio, su rostro reflajaba una gran preocupación, algo ajeno a un niño de 14 años.

-Taro...

-Por qué lloras tanto? Porqué le dijiste a mi papá que no querías nada...

Rin acarició sus mejillas.

-Aún eres un niño, Taro... y hay cosas que sólo comprenderás con el tiempo.

-Qué cosas? Que mi papá te pegó los cuernos? Que lo botaste como un perro?

-Así que lo sabías...

-Hace años que lo sé! Joyce lo siguió a París, aprovechó que estaba ebrio y se acostó con él. Pero claro, no esperaba que aunque lo dejaras, él no se casaría con ella.

Rin suspiró.

-Yo no quiero que sepas esas cosas... Taro, de todos los viajes de Sesshoumaru, el único que me altera es cuando va a París... tenía años que no iba, pero esta vez, Inuyasha no pudo ir...

-Entonces es cierto... Porqué me aceptaste, Rin? Porqué me aceptaste en tu casa?

-Independientemente de que eres el hijo de Joyce... o del hombre que amo... yo te amo... sólo por ser tú... por muchos años me adapté a la idea de que aunque fueses el hijo de esa mujer, serías mi único hijo... y aunque no es así, sigo amándote como tal...

Taro bajó la mirada.

-Eso no le quita a que por mi culpa no eres feliz...

-Sí lo soy, mi amor!

-Pero yo...

-Tú eres uno de mis motivos de felicidad... onegai, Taro, deja de hacerte a un lado...

-No te duele?

-Qué cosa?

-Llamarme Taro? Eso es lo que ella quería...

Rin acarició sus mejillas y lo besó en la frente.

-Tal vez si no te quisiera... pero no es así... Me duele más el verte en este estado...

Taro la abrazo con fuerza, Rin lo beso en la cabeza con ternura.


N/A: Hola!!! Espero que estén bien, yo aquí medio muerta, pero al menos aún respiro! Jejeje!! Gracias al cielo sólo falta 1 semana para terminar las clases, yuuhooo!!! Y eso es definitivo, ya termino mi carrera!!!! (Al menos medicina general) pero no importa, estoy super feliz!!!! Y por ahi viene un fic de navidad! Espero terminarlo a tiempo!!!

Besos y espero sus reviews!

Mizuho