Capítulo 13

Despertar

Rin estaba con los gemelos y Ayumi, entre las dos, les causaban a los pequeños risas sin parar.

-Mama!

Daisuke la llamaba en un tono gritón y chillón, se echaba hacia atrás como si fuese contorsionista y Rin lo alzaba haciendo sonidos como de motor de avión.

-Dai, te me vas a romper!!!

-Mama... mira...

Sakura intentaba pararse aferrada a las manos de Ayumi.

-No la sueltes, mi amor...

-No... Mama, tengo hambre...

-Sí? Voy a buscar galletas y jugo...

Rin fue por las galletas, al terminar de comer, tanto Daisuke como Sakura estaban embarrados de galleta por toda la cara, Rin sonrió y los llenó de besos antes de limpiarlos.


Taro necesitaba varios materiales para el colegio, Rin lo llevó a comprarlos, mientras veía varios libros, escuchó a Taro gritar del otro lado de la tienda, corrió hacia él para encontrarse a Joyce golpeándolo sin miramientos, hecha una furia le voló encima y propinándole un puñetazo, le partió la nariz.

-No te atrevas a tocarlo!

-Quítate del medio! Esto es entre el mocoso y yo...

Rin apretó los dientes tanto, que le rechinaron.

-No te le acerques...

-Mamá, por favor...

Joyce sonrió pensando que aquello le serviría para refrescarle la memoria a Rin, pero se quedó de una pieza cuando Taro tocó el hombro de Rin.

-Mamá, no lo vale...

Rin vio a Taro.

-Estás bien?

-Sí... mejor de lo que ella piensa...

Rin se dio vuelta y acarició su rostro.

-Vamos a casa...

Vio a Joyce.

-No sé qué haces suelta... pero te lo advierto... aléjate de nosotros... o no respondo...

Luego de pagar por los artículos, salieron de la tienda, Taro iba intimidado por la actitud de Rin para con Joyce, nunca la había visto más que gritarle dos cosas a Sesshoumaru, sin embargo, le había partido la nariz a Joyce de un sólo golpe. Rin caminó un rato hasta conseguir calmarse, se detuvo y vio a Taro que iba tras suyo.

-Kami, mi amor perdóname, es que esa mujer me hace...

-Gracias...

Taro la abrazó con fuerza, Rin sonrió y lo abrazó en respuesta.

-Te amo, cariño...

-Te quiero, mamá...

Al llegar a la casa, Sesshoumaru enloqueció al ver a su hijo en aquél estado, de inmediato llamó a la policía para avisar que Joyce estaba suelta, seguro de que se había escapado.

-Han pagado su fianza...

-Qué?! Pero...

-Kazami-sama, si tiene inconvenientes con ella...

-Claro que tengo inconvenientes, en pleno centro comercial atacó a mi hijo! Qué van a esperar? A que lo mate?!

-Kazami-sama...

Sesshoumaru cerró la llamada y tomó a Taro de la mano.

-Sessh...

-Vamos a la policía ahora mismo...

-Ten cuidado...


En el camino, Taro iba atontado, aún sorprendido por la forma de pelear de Rin.

-Taro, estás bien?

-Ah? S-sí... Es muy fuerte...

-Qué?

-Rin... es muy fuerte... parece tan delicidada e indefensa... pero...

-Así que te engañó, ah?

-Papá...

-Rin estudió artes marciales desde pequeña, pero no le gusta decirlo.

-Y no le tienes miedo?

-Más del que te imaginas... pero no puedes basar un matrimonio en el miedo.

-Y nunca te ha dado una tunda? Porque de que te las has ganado...

Sesshoumaru rió.

-Somos un matrimonio, Taro... La violencia nunca será la solución para nada y mucho menos para una discusión entre marido y mujer...

-Demo... cuando ella se enoja y dice que te va a matar...

-Ya comprenderás, hijo, que hay cosas que duelen mucho más que un golpe...

Taro desvió la mirada preguntándole si le dolía más no tener sexo. Sesshoumaru miró hacia todas partes completamente sonrojado.

-Pero de dónde sacas eso?!


Las cosas parecían volver a la calma, habían contratado una ayuda y aunque Rin aún trabajaba desde la casa, tenía más tiempo para concentrarse en su trabajo. Sintió un halón de su pantalón, al ver hacia abajo, Sakura levantaba los brazos con su paño en las manos.

-Mama...

-Sakura, mi amor qué haces aquí?

-Mama to...

-Quieres estar con mamá?

-Hai...

Rin la sentó en sus piernas y la besó con ternura.

-Mamá tiene que trabajar, te vas a quedar tranquila?

-Hai...

Rin sonrió, la pequeña se acomodó contra su pecho y cerró sus ojitos.

-Por cosas así es que nunca podría trabajar lejos de casa...

Rin continuó revisando los documentos que Sesshoumaru le enviara. Apenas pasaron unos minutos, y Daisuke entró en el mismo estado, soñoliento y queriendo dormir con su mamá.

-Mama...

-Dai, mi amor...

Rin decidió que era suficiente por un día, los llevó a su cama y se acomodó a su lado, sonrió mientras los contemplaba dormir.

-Gracias Kami...

Poco después se les unió Ayumi. Sesshoumaru y Taro llegaron y la vieron dormida, salieron en silencio para no molestarla, Taro vio a su padre.

-Se le nota la felicidad...

-Ta-ro...

-Es justo que sea feliz...

Sesshoumaru asintió. Estaba en la sala, leyendo una revista cuando sintió unos brazos que le rodeaban desde atrás.

-Preciosa...

-Hola, mi amor... porqué no me despertaste?

-Te veías tan hermosa dormida, que no quise interrumpir...

-Hm! Y yo que me dormí con la ilusión de que me despertarías con un beso y me regalarías una flor...

Sesshoumaru sonrió y acarició sus mejillas. La hizo sentarse en su regazo y la saludó con un beso en la mejilla.

-Esa es tu forma de decirme que quieres hacer el amor esta noche?

-Entre otras... pero tendrás que ganarme primero...

-Ah sí?

-Claro, no creas que siempre te saldrá fácil sólo por estar casados...

Sesshoumaru sonrió y la besó apasionadamente.

-Nunca me ha salido, siempre te haces la de rogar...

-Eso es lo que mantiene el calorcito, no?

-Y qué calor!

Ambos rieron, Rin se recostó de su cuello, aspirando su varonil aroma, suspiró y sonrió.

-Qué pasa, preciosa?

-Realmente nada... sólo estoy feliz...

-Eso me alegra mucho...

Dejando a los pequeños al cuidado de la niñera, salieron a cenar ellos dos sólos. Sesshoumaru sonrió al verla disfrutar la noche y tomando su mano, la besó, ella dejó de reír y lo vio fijamente.

-Sessh...

-Soy un tonto... perdóname por no prestarte la atención que mereces...

Rin le sonrió y movió la cabeza negativamente.

-Nadie es perfecto... pero te acercas bastante...

-En serio piensas eso?

Rin le sonrió nuevamente.

-No me vas a invitar a bailar?

-Sería más tarde... pero si quieres bailar ahora...

Ya en la pista, bailaban al suave compás de la música, Sesshoumaru acarició su espalda desnuda y la vio sonrojarse.

-Sessh...

Tomando su rostro por la barbilla, le dio un cálido beso de labios entreabiertos, al separarse, ella se refugió en su pecho.

-Mou! Cada vez que me besas así, me siento como una niña inexperta...

Sesshoumaru sonrió y le habló rozando su oído con sus labios.

-Significa que no he perdido el toque...


La noche ya terminaba y ninguno lo deseaba, se quedaron en el restaurante, tomando champaña y conversando hasta la hora de cierre.

-Disculpe, señor... pero ya cerramos...

-Ah... bien...

Al volver a la casa, se besaron larga y apasionadamente en el auto, como si fuese una cita que allí terminaba. Al entrar, la niñera se despidió y se dirigió a su habitación. Rin subió las escaleras y vio a sus hijos dormidos, Ayumi estaba al borde de la cama, la rodó al centro y la cubrió nuevamente.

-Mama...

-Shh... vuelve a dormir, cariño...

Rin la besó con ternura, salió de la habitación y se encontró con Sesshoumaru, sólo le sonrió.

-Preciosa...

-Tengo unos bebés preciosos, no crees?

-Con una madre así, no se puede esperar menos...

Entraron a su habitación, Rin se hizo el pelo a un lado y le dio la espalda en una petición silenciosa de que la ayudara con el vestido. Él soltó el botón en su cuello y lo besó donde marcaba la carga del peso. Deslizó sus manos por sus hombros y acariciando su espalda, la hizo darse vuelta y a la vez que la tela reposaba en su cintura, acarició su cuello con sus labios y lengua para luego perderse en un apasionado beso. Al separase, sólo se escuchó sus suspiros, las palabras sobraban, se tomó su tiempo para desvestirla y admirar su cuerpo desnudo, con los labios torcidos en una sonrisa la levantó en brazos y con delicadeza la tendió sobre la cama, el placer era para ambos a medida que él recorría su cuerpo con sus labios y la hacía estremecerse y su piel erizarse.

Sedienta, lo atrajo hacia ella y volvieron a unirse en apasionados besos acompañados de caricias que provocaban ardor en la piel, con una caricia la supo lista y en medio de aquél beso la hizo suya. Rodeándola con sus brazos y permitiendo que sus gemidos murieran en su garganta.

Finalmente el placer se apoderó de ellos y enviando fuertes descargas de energía por sus cuerpos se entregaron mutuamente a la culminación de aquél acto de amor.


Rin despertó sintiendo ardor en toda su piel y en especial entre sus piernas, una calidez en sus labios y un dulce aroma la envolvía, abrió los ojos y sonriendo se entregó al beso que le ofrecía, se separaron sonriendo.

-Buenos días, preciosa...

-Buenos días, mi amor...

-Cómo durmió mi reina?

-Como sólo se puede dormir entre tus brazos...

Sesshoumaru sonrió y le entregó la rosa.

-No te lo dije anoche... pero te amo, Rin...

-Anoche fue una noche maravillosa y sin nada a destacar, muy especial... no fue necesario, porque lo sentí...

Sesshoumaru sonrió, descansó unos minutos sobre su pecho.

-No quiero dejarte sola... pero tengo que ir...

Rin sonrió. Luego de preparar el desayuno, levantó a los niños. Taro no perdía un segundo sus movimientos, se veían y sonreían y por más increíble que pareciera, Sesshoumaru tenía las mejillas coloradas.

-Papá...

-Hm?

-Estás enfermo?

-Ah? No... porqué?

-No... nada...

Taro no quiso ponerlo en evidencia. Al momento de marcharse, se dio la vuelta completamente sonrojado al ver a su padre aprisionarla contra la pared y unidos en un apasionado beso. Se separaron la distancia necesaria para que el aire circulara entre ellos.

-Tengo que ir...

Rin sonrió, ya le pesaba dejar la casa, lo besó con ternura y acarició sus mejillas.

-Ve, cariño... ve con cuidado... cuando vuelvas, aquí me tendrás...

-Sí... pero... me tengo que ir?

Rin rió y lo hizo darse vuelta, dándole una nalgada, lo hizo reaccionar.

-Oye!

-Vendrás a comer?

-No... no puedo...

-Entonces hasta la noche...

-Adiós, preciosa...

-Adiós, mi amor...

-Mami...

Rin besó a su pequeña en la frente.

-Estudia mucho, cariño...

Una vez que se marcharan, Rin se preparó para hacer ejercicios, al cabo de una hora, llegó su entrenador personal.

-Vamos a pesarte...

-Anoche no hice dieta...

-Rin!

-Es que salí con mi esposo y a él le molesta que haga dieta cuando salgo con él... dice que no me lleva a los restaurantes a comer lechuga...

El entrenador suspiró.

-Al menos comiste bajo en grasa?

-Sí, por supuesto!

-Hiciste el amor?

-Ah?

-Una manera de compensar el que no hayas comido lo que te toca en la dieta, es hacer ejercicio, hacer el amor, es uno de los mejores.

-Bueno... sí... pero no fue una olimpiada...

Hizo un ademán virando los ojos.

-Ay, mi querida Rin... cuánto te falta por aprender! Que no sabes que una sesión de sexo lento y apasionado quema más calorías que una olimpiada de gritos?

-En serio?

-Por supuesto, querida!

-En ese caso... no importa lo que comiera...

Rin se subió al peso con una sonrisita de satisfacción.

-Muchas felicidades! Perdiste 10 libras...

-En serio?!

-Sí... bien, ahora dime qué te molesta, porque de aquí en adelante, vamos a moldear...

Rin se vio el pecho un tanto sonrojada.

-No las quiero perder, a mi marido le fascinan como están ahora, pero no quiere que me opere...

-Es inevitable... Sí podemos hacerlo más firme, pero al ejercitar tus brazos, vas a bajar un poco...

Rin suspiró.

-Lo único bueno que me deja el embarazo...

-Así como lo trae, se lo lleva...

Al terminar la ardua rutina de ejercicios, Rin se dio un largo y relajante baño. Al salir, vio a los pequeños sobre su cama.

-Rin-sama...

-Está bien, puedes dejarlos...

Rin se ajustó el nudo de la yukata a la cintura y abrazó a sus pequeños.

-A ver, mis amores...

-Mama...

-Qué tal si dejan que mamá se ponga ropa y después jugamos?

-Tí!!!!

Rin sonrió, al abrirse la yukata, Daisuke se puso de pie y caminó sobre la cama.

-Mama...

-No! Dai, quédate sentado o te bajo...

El pequeño tocó su pecho e intentó mamar.

-Dai, no! Eso duele!

-Lete! Mama! Lete!

-Ya mamá no tiene leche, mi amor...

El pequeño se la quedó viendo.

-O eres un genio o un pervertido... bueno... eres hijo de Sesshoumaru...

-Papa? Kocchi?

-Sí, pero papá no está aquí...

-Doko?

-Está trabajando...


Rin trabajó por un par de horas y dejando todo en orden, se dedicó a los pequeños. Ya a media tarde, la visitaron Kagome e Izayoi.

-Espero no haberte importunado...

-No! No! Pasen! Qué alegría verlas!

-Etto... espero que te guste...

Rin sonrió y recibió el pastel que Kagome traía.

-Hm! Si es lo que pienso... me encantará...

-Es un pie de limón...

-Mi segundo favorito...

-Sin azúcar...

-Pasó al primer lugar...

Las mujeres rieron.

-Abuelita!!!

-Ayumi, cariño!

La pequeña las saludó a ambas, Rin las guió hasta la terraza, donde los pequeños jugaban, Sakura y Daisuke se levantaron para abrazar a su abuelita también.

-Y Taro?

-Tiene clases hasta las 6, viene con Sesshoumaru... qué las trae por aquí?

-Bueno, es que... Inuyasha no quería hacer fiesta si tú no podías caminar, me dijo que te gusta tanto bailar, que sería una crueldad hacerte ir a una fiesta...

-Ay! Pero qué exagerado!! Sí me gusta bailar, pero no era que me pasaría la fiesta llorando! Además, sí bailé...

-Cómo?

-Sesshoumaru me cargaba...

Rin le sonrió.

-Bueno... Ya no queremos esperar más, así que nos casaremos en 2 meses...

-Eso es fantástico!

-Y... vengo a pedirte un favor...

-Claro, lo que desees...

-Por supuesto, que te voy a pagar...

-Kagome... ni siquiera sé lo que quieres...

-Quiero que hagas nuestro prenupcial...

Rin la vio un tanto desconcertada.

-Ah?

-Quiero que hagas un prenupcial...

-Sí, te escuché, pero... Kagome, el abogado de Inutaisho-sama es quien maneja esto... yo...

-Onegai, al menos oriéntame!

-Mira, los prenupciales son separaciones de bienes, con lo que llegas es con lo que te vas... claro, hay excepciones, que si el marido es infiel o varias cosas más, donde te beneficias... pero Inutaisho-sama los usa para proteger su empresa... no te preocupes por eso, estoy segura de que como yo, sólo lo verás el día en que lo firmes... serás feliz y ese papel se lo comerán las polillas...

Kagome sonrió un poco más tranquila.

-Es en serio... el mío, se lo comieron las polillas... hace como 4 años, verdad?

Izayoi asintió.

-Le he estado diciendo que no es la gran cosa, pero está muy nerviosa...

-Mama...

-Gracias, cariño...

Daisuke le había llevado una hoja.

-Y qué me dices de los hijos?

-No lo sé... aún no lo hablamos en serio...

-Maaa!!!

-Dai! Estoy con las visitas, se dice permiso...

-Izo...

Izayoi rió a carcajadas junto con Kagome.

-Dime qué quieres, mi amor?

-Oma...

Daisuke le dio más hojas, Rin sonrió y lo besó con ternura.

-Gracias, mi amor...

Una vez que los pequeños se durmieron, la niñera los llevó a sus camas, Ayumi estaba en otra sala. Sirviéndoles café, Rin se sentó nuevamente.

-Rin... cómo van las cosas entre ustedes dos?

-Ah? Sessh y yo?

-Sí...

-Pues de maravillas, mejor imposible, por qué?

-Supe que tenían algunas dificultades...

-Eso es historia, estamos muy bien...

Una vez que se marcharan, Rin se dispuso a preparar la cena, ya tenía todo listo para cuando Sesshoumaru y Taro llegaron.

-Mamá...

-Hola, cariño! Cómo te fue... qué te pasó?!

Taro tenía el labio partido. Pero aún así le sonrió.

-Decidí que era hora de enfrentar mis propios demonios...

-Taro, te peleaste en el colegio?

-No precisamente... Joyce fue a buscarme y me le enfrenté...

-Kami, Taro... Sesshoumaru, no pudiste ir por él o qué?!

-Yo? Y para qué? Cuando llegué ya estaba todo resuelto...

-No te preocupes, mamá... Si Joyce es inteligente, no se me acercará otra vez...

Rin acarició sus mejillas.

-Kami, mi amor... ve a cambiarte... la cena ya está lista...

-Hai!

Una vez sólos, Sesshoumaru la rodeó con sus brazos y la besó con ternura.

-Hola, preciosa...

-Mi amor, cómo te fue?

-Hmmm...

Rin rió, cuando Sesshoumaru imitaba a Largo, era porque el día no había sido bueno.

-Vamos, mi amor, no seas tan duro...

-Grr...

-Anda, ve a refrescarte, la cena está lista, voy por los mellos...

-Y Ayumi?

-Está en su habitación jugando...

Sesshoumaru subió las escaleras mientras se aflojaba la corbata, vio a Ayumi jugar con sus muñecas sola y sonrió, entró en la habitación, al verlo, la pequeña sonrió y dejando sus muñecas se abrazó a sus piernas.

-Papi!

-Hola, mi princesita... cómo estas?

-Bien...

-A qué juegas?

-Con mis muñecas...

-Puedo jugar?

-No! Es sólo para niñas!

-Ah... pero yo quiero jugar contigo...

-Demo, ya es la hora de cenar, papi... después de cena...

-Es una promesa?

-Hai!

Sesshoumaru sonrió y la besó con ternura.

-Ve con mamá... yo me daré un baño...

-Te quiero, papi...

-Te amo, princesa...

Sesshoumaru se fue a dar un baño, al volver, Rin le daba de comer a los pequeños.

-Necesitas ayuda?

-Onegai...

-Venga Dai! A comer con papá!

-Papa...

…..................

Rin salía de la habitación de los mellizos y vio a Sesshoumaru leyéndole una historia a Ayumi, la pequeña le sonrió sin abandonar la calidez del pecho de su padre.

-Preciosa...

-Ya me voy a dormir...

Rin la besó con ternura.

-Dulces sueños, mi amor...

-Te quiero, mami...

Rin salió de la habitación. Para cuando Sesshoumaru entró, ya Rin estaba dormida, se acomodó de frente a ella y acarició sus mejillas.

-Sessh...

-Gomen, preciosa...

-No importa... y Ayumi?

-Ya se durmió... está feliz... perdón por no prestarte atención...

-Mi amor... no importa...

-Preciosa...

Rin acarició sus mejillas y lo besó con ternura.

-Vamos a dormir, sí?

-Rin... no importa cuántas veces lo intente, al final...

-Sesshoumaru, onegai... me pasé todo el día con ellos, es justo que también tengan un momento contigo...

-Y tú?

-Sessh...

-Qué hay de nosotros?

-Nosotros... como pareja?

-Claro, Rin!

Rin sonrió y acomodándose sobre su pecho, lo besó a la vez que deslizaba su mano sobre su pantalón, él la apartó.

-Estás equivocada, Rin... no hablo del sexo... hablo de tiempo de calidad en pareja...

-El que está equivocado eres tú, Sesshoumaru. Tenemos 4 hijos, nuestro tiempo como pareja comienza cuando ellos se duermen, es el único momento en el que no nos veremos interrumpidos. Como queramos pasarlo es asunto nuestro, ya sea haciendo el amor o hablando. Pero recuerda que el día sólo tiene 24 horas, no puedes hacerlo todo en un día...

-Rin...

Rin se quedó recostada de su pecho.

-Si necesitas hablar, hazlo...

Sesshoumaru suspiró.

-Es sólo que te extraño, Rin...

-Eres un tonto, aquí me tienes...

Rin se sentó sobre su abdomen.

-Tengo una idea... vamos abajo y hacemos como antes, en la terraza...

-Preciosa...

Rin le sonrió y lo besó con ternura.

-Vamos...

Una vez en la terraza, Rin buscó una botella de vino y dos copas, se sentó a su lado y desplegó la manta sobre ellos.

-Qué tal?

-Me gusta...

Rin sonrió, a medida que se fueron relajando, la conversación fue fluyendo. Sesshoumaru se detuvo al escucharla reír, ella le sonrió y abrió los brazos en una invitación a que descansara en su regazo. Acarició su cabellera y sus mejillas.

-Esto está bien, verdad?

Sesshoumaru tomó su mano y la besó.

-Recuerdas cuando salíamos? Al principio te negabas a acostarte conmigo...

-No conocía las maravillas del sexo... era una chiquilla boba...

-Pero me alegro de que hayas esperado...

-Sessh...

-Quizás te pongas celosa, pero eres de las pocas mujeres que se no se arrepienten...

-Sesshoumaru, sé bien que eras un mujeriego...

-Por eso te lo digo... no hay cosa más decepcionante que una mujer que se arrepienta de algo que no puede dar marcha atrás...

-Sí, bueno, no me siento muy cómoda hablando de eso...

-Pero tú... Kami, preciosa, eres memorable...

-Sesshoumaru...

-No, en serio, Rin... lo recuerdo como si fuese ayer... me dijiste que querías celebrar nuestro aniversario en el restaurante del hotel Hilton, te complací sin imaginarme que habías reservado una habitación... aunque te notabas bastante nerviosa, estabas segura de lo que hacías...

-Me entregué por amor, Sesshoumaru... pero quise esperar a ver si era verdadero amor y no que caía ante tus palabras bonitas...

-Sabes qué me hizo tomar la decisión acerca de tí?

-Qué cosa?

-Una vez que todo pasó... te acostaste sobre mi pecho... y dijiste que estabas feliz de que fuera tu primero y que esperabas que fuera el único...

-Estabas despierto?!

Sesshoumaru sonrió. Continuó jugando con sus dedos.

-No puedo creerlo! Y vienes a decírmelo 16 años después!

-Era el secreto mejor guardado... cuando te hice el amor y vi tus lágrimas, pensé que eras como todas las otras, pero tú sólo me abrazaste y me dijiste lo feliz que eras por haberte entregado a mí...

-Qué cursi!

Ambos rieron, Sesshoumaru volvió a besar sus manos.

-Rin... te arrepientes de algo? En todo este tiempo...

Rin lo vio fijo a los ojos y cerró los suyos.

-De nada en lo absoluto... y tú?

-De haberte herido como lo hice... me arrepiento de haber ido a Francia aquella vez... no te merezco, Rin... estoy consciente de ello... jugué contigo y cometí un grave error... y...

Se vieron interrumpidos al escuchar algo de vidrio romperse, al ver al interior de la casa, Taro estaba allí, había dejado caer un vaso de agua. Rin se puso de pie de inmediato.

-Taro, cariño... estás bien?

-Por qué...

-Taro...

Aunque quería salir corriendo, sus pies los sentía atados a pesados yunques, Rin lo abrazó cuando vio sus ojos inundados en lágrimas y su única reacción fue llorar como un niño, aferrado a su pecho, gritar a lo máximo de sus pulmones y caer de rodillas.

-Taro! Taro, mi amor...

-Por qué?!

Sesshoumaru se acercó y le puso las manos en los hombros, lleno de rabia, se las aventó.

-Yo no elegí nacer! Yo no pedí ser tu hijo! Yo no tengo la culpa!!!

Taro lo golpeaba en el pecho, Rin intentó detenerlo y recibió un golpe ella.

-Taro!

-Yo no lo elegí! Yo no lo pedí! Rin!!!

Rin lo inmovilizó abrazándolo con fuerza desde atrás.

-Yo sí!!! Yo sí te elegí! Yo sí te pedí!!!

-Mentira!!!

-Quien le pagó a Joyce fui yo! A mí no me importa, eres mío! Eres mío, cariño... cálmate... onegai...

Taro cayó de rodillas, Rin lo abrazó con fuerza.

-No comprendes, Taro... toda la vida, de lo que Sesshoumaru se arrepiente es de la madre que te dio! No de tenerte!

-No lo defiendas...

-No lo defiendo, mi amor... es la verdad... míralo...

Taro levantó la mirada. Sesshoumaru permanecía parado, con la cabeza baja y lágrimas en su rostro.

-Te amamos, Taro... te amamos los dos... no llegaste a nosotros de la manera convencional, pero aún así, eres nuestro hijo...

Rin calmó a los pequeños y Ayumi, una vez dormidos, volvió con Taro.

-Te voy a castigar...

-Ah?

-Por llamarme Rin...

Taro sonrió.

-Descansa, cariño...

-Mi papá...

-Mañana hablas con él...

-Hai...

Rin fue por Sesshoumaru.

-Sessh...

-Rin, yo no...

-Shhh... tranquilo, mi amor... Taro se arrepiente de lo que hizo...

Sesshoumaru bajó la mirada.

-Sessh...

-No es cuestión de arrepentimiento, Rin... por mi culpa ha vivido un infierno... por mi culpa dejó de ser un niño antes de tiempo... por mi culpa...

-Papá...

-Kami, hijo...

Taro lo abrazó con fuerza.

-Papá, no es tu culpa que esa mujer sea una demente...

-Taro...

-Incluso ahora hace daño... sólo porque me llamo Taro...

Rin se acercó a ellos.

-No lo hace... al menos no a mí...

-Rin...

-Deja de llamarme Rin, muchachito terco!

Taro sonrió.

-Hijo... me perdonas?

-Perdóname tú... fue una reacción estúpida... Kami es testigo de que no hay mejor padre...

Sesshoumaru lo abrazó con fuerza.

-Te quiero, hijo...

-Papá...


Rin despertó y Sesshoumaru ya estaba despierto.

-Mi amor... cómo dormiste?

-No dormí...

-Cómo?!

-No te preocupes, preciosa...

Sin embargo, Sesshoumaru no fue a la oficina ese día y se dio cuenta de que Rin, lejos de tener un día más fácil por estar en la casa, cargaba con muchas responsabilidades. Un mensajero llegó y Rin le entregó los documentos aprobados. Pensó que había terminado, pero la vio tomar sus llaves y bolso.

-A dónde vas?

-Es fin de mes... hay que pagar las cuentas...

-Pero, hazlo por internet...

-No puedo, tengo que pagar la tarjeta primero...

-Te acompaño...

Sesshoumaru condujo hasta el banco, luego de pagar la tarjeta, hicieron los demás pagos. Al terminar, ya era la hora de ir por los niños al colegio. Durante el almuerzo, la escena que ya conocía, primero le daba de comer a los pequeños y luego comía ella. Después de comer, Rin los llevaba a dormir la siesta y volvía a la oficina.

-Papa...

-Ayumi, princesa...

-Me ayudas con mi tarea? Mami está ayudando a Taro...

-Claro...

Al terminar las tareas de Ayumi, la pequeña lo besó en la mejilla dándole las gracias.

-Y ahora? Qué hacemos?

-Mami va a hacer la merienda.

-Merienda? Pero si acaban de comer...

Ayumi rió.

-Papa, ya son las 4:30...

-Ah? Tanto tiempo nos tomó hacer las tareas?

-A veces no... pero hoy fueron muchas...

Esucharon a Daisuke y Sakura reír, estaban en el patio con Rin, los pequeños corrían detrás de ella y cuando la alcanzaban, los abrazaba y caían al césped en una guerra de cosquillas.

-Mama!!!

-El gran Dai!!!

Rin lo levantaba por los aires, el pequeño reía a carcajadas. Sakura se subía sobre ella.

-Mama...

-Ay! No! Sakura!!!

Sesshoumaru y Ayumi se les unieron en el juego. Al final, estaban todos tirados en el césped, los más pequeños sobre el pecho de su padre, Ayumi abrazada a Rin.

-Mama no mune ga atatakai...

Rin sonrió y la rodeó con sus brazos.

-Para siempre poder abrazar a mis angelitos...

-Mama...

-Te amo, cariño...

Rin la llenó de besos. Vio a Sesshoumaru con los pequeños abrazados y le sonrió.

-Tienen hambre?

-Síii!!!

-Entonces denle muchos besitos a papi para que nos lleve a comer helado!

-Papa!!!

-Eh? Es-esperen!!!!


N/A: Hola!! Aquí Mizuho feliz y contenta!! Para responder una pregunta, Kami, en el contexto que yo lo uso es Dios, pero también puede ser cabello, la diferencia es en el sufijo -sama, Kami-sama; Dios, kami; cabello. Espero que haya sido de ayuda aunque algo tarde.

Espero que la hayan pasado bonito. ¡¡Feliz año 2010!!

Besos

Mizuho