Capítulo 27.
—No pienso volver a usar una bata de hospital jamás. —Se quejó Tony, terminando de abotonar su camisa—No tienen estilo.
Steve lo miró mientras negaba. Había terminado de empacar las pertenencias de Tony ya que sería dado de alta del hospital y podría irse a casa. Podrían, los dos juntos.
—Supongo que es más una cuestión de que sean prácticas.
Tony pareció pensar en aquello, como si por un segundo las batas de hospitales fueran lo más interesante de la vida.
—Te dejan el trasero al aire—razonó al final, —eso es bastante práctico, ya sabes.
Rogers apretó los labios para intentar no reír ante aquel comentario. Le gustaba escuchar cada vez que Tony hablaba de aquella forma, o expresaba su disgusto acerca de la insípida comida de hospital o sobre que era inaudito que no le dejarán hacer nada más que estar acostado en la cama; le gustaba escuchar todo aquello, porque sabía que estaba retomando su habitual forma de ser.
Tony había tenido que pasar un par de días más allá de lo normal en aquella habitación de hospital. Aquella larga estancia no había sido tanto por la pérdida sanguínea, pues habría podido salir quizás al día siguiente, sino más bien por dos asuntos que requerían más atención: la esclerosis múltiple y el intento no consumado de quitarse la vida.
El primer tema conllevó que localizaran al doctor Reed Richards, quien adelantó su llegada de sus vacaciones una semana en cuanto recibió el correo electrónico de Potts. Por suerte su regreso fue mucho mas rápido que la terrible conexión a internet del lugar donde estaba. En realidad aquel correo no pedía que volviera, sino que Pepper le explicaba parte de la situación —incluso que el primer correo había sido del abogado— y pedía permiso para que la secretaria del doctor le diera acceso a los archivos médicos del genio. Steve supo unos días después que Richards conocía a Tony, Pepper y Rhodey desde hacía mucho tiempo y que era muy amigo de los tres; y que, al igual que a los demás, Tony le había mentido indicando que sí le había mencionado de su enfermedad a los demás, pero que le evadía cada vez que le preguntaba acerca de los chequeos de rutina que debía iniciar.
Para Tony, el hecho de saber que Reed había adelantado el término de sus vacaciones le supo mal, e intentó protestar que no debían sacrificarse por él pues no era un niño pequeño, a lo que Steve le contestó "Pues ayúdanos a cuidarte y no te comportes como un niño pequeño", lo que pareció calmarlo y evitar que se siguiera quejando.
Reed Richards los puso al corriente —tanto a Pepper como a Steve, quienes se tomaron la idea de enfermeros personales muy a pecho— y les explicó en profundidad todo lo que conllevaba la enfermedad e, incluso, les explicó que quitando cualquier otra razón externa, la esclerosis múltiple sí tenía una tasa de intentos de suicidios debido a la depresión inherente que llevaba la enfermedad, como consecuencia de las invalidaciones que provocaba.
Eso aumentaba la atención en el segundo punto que provocó una estancia alargada de Tony en el hospital: necesitaba ayuda psicológica. Tony necesitó hablar con un psicólogo del hospital para que diera validación de que, por el momento, no volvería a cometer el acto que le había llevado hasta allá.
Tendría que hacer una cita con un neurólogo y fijar una también con un psiquiatra, y no lo iban a dejar salir del hospital a menos que aceptara cumplir con esas citas. Pepper se había encargado de buscar las citas con ambos doctores, pero también agendó una cita para obtener una segunda opinión con el neurólogo más reconocido y premiado que conocía. Él era uno de los más reconocidos en el campo de las enfermedades degenerativas, así que ella se tragó su orgullo de haberle dicho miles de veces que se fuera al diablo y le marcó a Stephen Strange, el cual le dijo que iría el lunes a la ciudad solo para reunirse con ellos.
Pepper no le había dicho a nadie, sabiendo que seguramente la cuestionarían por su decisión, pero el conocer a profundidad todo lo que conllevaba aquella enfermedad —pues además de la plática con Reed ella había hecho su propia investigación — y después de lo que Tony había hecho, no sentía mayor escape que el conseguir la ayuda del mejor investigador en el campo. Ella les diría cuando tuvieran que reunirse con él, no permitiría que Tony no fuera a la cita.
Steve supo, o sospechó, que algo sucedía cuando le preguntó a la mujer acerca de las citas agendadas. Ella lució ligeramente nerviosa, o quizás avergonzada de estar agendando una especie de reencuentro a Tony con su ex, pero tampoco le dijo nada a Steve y éste, confiando en que si Potts había hecho algo sería en beneficio del genio, tampoco indagó demasiado, suponiendo que en algún momento lo sabría.
De todas formas Rogers solo podía pensar en Tony y en cómo había cambiado su vida desde que lo conoció; para bien. Para Steve aquel sarcástico genio había cambiado su vida para bien.
Volvió a poner su atención en Tony, ya estaba decentemente vestido y sentado en la orilla de la cama. El genio miraba distraídamente los anillos unidos por la cadena de oro antes de volver a ponérsela. Steve no sabia lo que significaban aquellos anillos, solo que Stark los tenía puestos cuando lo encontró en la bañera, y se preguntó si de alguna forma estaban relacionados con Stephen, aunque no quiso a preguntar.
No se atrevió a preguntar.
—Steve,—habló Tony, mirándole fijamente. —Solo quiero que sepas que en verdad no necesitas hacer esto. Yo... puedo continuar solo sin que tú te sacrif...
Steve no lo dejó decir aquella frase, y su mejor manera de hacerlo callar fue acortar la distancia entre ellos y darle un beso demandante. Envolvió la cintura del genio de forma delicada y lo apegó más a su cuerpo, queriendo demostrarle que estar con él no era un sacrificio, sino todo lo contrario.
—A veces hablas demasiado Stark. —susurró cuando se separó ligeramente de él.
—Pero se que es una de las cosas que más te gustan de mi.
Steve no lo negó, no podía, le gustaban todos y cada uno de los detalles que conformaban a Tony Stark, desde su forma de ser, de hablar y de caminar; sus ojos y la forma en que le veían.
—Tus ojos.
Tony entrecerró el ceño sin entender, y Steve se apresuró a aclararle.
»De las cosas que mas me gustan de ti, tus ojos están en primer lugar.
—¿Mis ojos? —preguntó ligeramente burlón —Aunque se que soy hermoso mis ojos no son tan especiales como los tuyos, por ejemplo. Son azules, son bonitos. Los míos son comunes.
—Tony, no importa el color de los ojos, sino lo que dicen.
—¿Mis ojos te hablan?—No pudo evitar la enorme sonrisa burlona que se formó en sus labios. —¿Y te cuentan algún chiste divertido? Espero que no sean demasiado chismosos.
Steve no le hizo caso a la burla, feliz de ver que no solo Stark sonreía, sino que sus ojos brillaban en sintonía.
—Puedes burlarte todo lo que quieras, pero sí, tus ojos me cuentan el mundo que llevas dentro. Cuando te conocí tenía el presentimiento de que tus ojos me ocultaban algo, incluso llegué a odiar esos lentes oscuros tuyos por que no me dejaban verlos.
—¿Y ahora? ¿Te siguen ocultando algo?
Por un momento no dijo nada, pero después negó suavemente con la cabeza.
—Ya no más. Puedo ver en ellos el amor que me tienes, ahora entiendo todo lo que me quisieron decir.
—Malditos ojos traicioneros .— murmuró Tony y Steve río.
Volvió a acercarse a él para besarlo, esta vez de forma mas suave y pausada. Pronto saldrían de aquella habitación de hospital y sería el inicio, quizás, de una nueva etapa. Pero, por lo menos, la atravesarían juntos.
Fin?
Hasta aquí queda esta historia.
¿Me faltaron algunas cosas? Si
¿Tendrá una segunda parte? Si
No quise continuar más allá de esta parte pues perdería el rumbo inicial del enfoque del fic, asi que mejor dejo todo lo que quedó sin tocar para la segunda parte, como el deseo de niños de Steve, que pasaría con su madre, mi hermoso Brutasha o cómo evoluciona su relación con la enfermedad de Tony y, sobre todo, Stephen Strange, pero si lo ponia todo aquí sentía que el tema principal perdería el rumbo, asi que espero pronto empezar con la segunda parte, aunque no se cuantos quieran seguir leyendo de esta historia XD
De todas formas, si llegaste hasta aquí, espero que te haya gustado!
