Capitulo 3
Recuerdos en el ocaso
Abrí mis ojo lentamente, era un día calmo y bello, tal vez el último en su clase, el hecho de saber que te iras me atormenta, no soporto la idea de que algo malo te pase. Le suplique a nuestro testarudo maestro ir yo en tu lugar, pero se negó tantas veces le implore. No sé que hacer sin ti.
Leivent abrazó el cuerpo de su compañera que recostada en su pecho estaba.
—Te amo…— Le dijo mientras internaba su hocico en el suave pelaje de su amada. Ella despertó lentamente y le devolvió el gesto dándole un delicado beso en los labios.
—Yo también te amo— Le respondió.
—Kodah, no quiero que te alejes de mí, temo perderte. Por favor larguémonos de aquí, tengamos un hogar en los valles del sur, alejados de todo esto, solos tu y yo —
Kodah bajo la mirada en ese instante. Para luego levantarse de entre los brazos de su amado y dirigirse a un ropero ubicado en una esquina de la recamara, de donde saco una bata, y se vistió. Ya que estaba desnuda al igual que su colega gris.
El lobo la observaba fijamente esperando una respuesta.
—Deberías confiar más en nuestro maestro— Respondió, para luego retirarse de la habitación sin decir más, se notaba el temor de perderlo todo en cada una de sus palabras, era conciente de lo que se le había encomendado y el riesgo que corría. Pero aún así obedecía. Siempre fuiste la estudiante más fiel.
Leivent volvió a recostarse de golpe, exhaló una gran bocanada de aire para poder liberar su tensión.
—Alexandros… — Se dijo a sí mismo entre dientes.
…
Mientras que en el último piso del templo principal de Oeivert, el gran maestro guardaba con delicadeza un artículo de oro enjoyado en un pequeño cofre de madera, el cual envolvió luego con una fina y hermosa seda, al finalizar puso sus palmas en el preciado empaque. Al parecer dando una oración en su mente.
—Ambos sabíamos que este día llegaría, mi viejo amigo — Dijo una figura que emergía entre las sombras de aquella sala.
—Lo sé, ya todo esta listo— Respondió el anciano maestro.
—Y el portador? —
—Está en camino — La silla rechinaba mientras el anciano se ponía de pie. Con la mirada perdida en el horizonte, se dirigió hacia el balcón que se ubicaba a unos metros de él.
El gran maestro vestía un elegante traje negro de bordes dorados, sus mangas y torso estaban decorados con escritos chinos. Tenía gran melena característica de su raza felina, esta era blanca por la edad del maestro, sus cejas eran muy largas y acababan en punta, el resto de su pelaje era también blanco como la nieve que rodeaba el lugar.
Desde aquel balcón se podía observar todo, la gran plaza, los dos templos secundarios que vigilaban al principal, los múltiples edificios de la escuela, las murallas, mas lejos se podía apreciar el blanco y congelado paisaje, pues Oeivert se ubicaba en la cima de una montaña, internándose aún mas en la penumbra se podía contemplar los valles que se encontraban a los pies de este gigante de roca.
—Cría cuervos y te sacaran los ojos — Dijo el anciano león entre una ligera sonrisa de ironía mientras observaba un grupo de estudiantes entrenando —Bien pudiste evitarlo, darme a conocer los frutos de mi esfuerzo, en una época mas temprana—
—Bueno, hay cosas que no me puedo dar el gusto de modificar —
El anciano quedó en silencio por unos segundos, sabía que aquel sujeto con el que hablaba era el único con el poder de remediar aquel brote maligno que emergía lentamente ante sus narices, mejor dicho era capaz de muchas cosas, cosas que tal vez no le era posible comprender. Se había vuelto muy poderoso.
—Veo que cumpliste tu sueño— Agregó el maestro dando una sonrisa, sin despegar la vista del paisaje.
—Aún no…, tú obtendrás mas…. —Le respondió.
El maestro al escuchar esto volteo a verlo, pues la intriga se apoderó de él después de tal respuesta, pero aquel ser no se hallaba en el salón, se había desvanecido. —Sabes que odio cuando haces eso— Dijo, mientras inútilmente trataba de ubicarlo. De pronto la puerta del salón se abrió.
—Gran maestro Alexandros, convoco usted mi presencia?— Una joven zorra de pelaje similar al color de las arenas del desierto se acercó y se arrodilló en reverencia a su mentor.
—Kodah… ponte de pie mi joven aprendiz— Respondió el místico león blanco —Después de esta misión ya no seré más tu maestro—
—No… no lo entiendo— Dijo desconcertada.
Alexandros tomó el preciado empaque y se lo entregó a su alumna.
—Lamento tomar estas medidas, pero… —El gran maestro se detuvo, la angustia de conocer lo que se avecinaba le dificultaba hablar—…esta mucho en juego— Retomó el aliento.
En ese momento Kodah abrió levemente el cofre sin estropear el delicado envoltorio que lo cubría, y vio aquel dichoso artículo de lujo acurrucado en un pequeño cojín. Era un amuleto de oro, incrustes de zafiros coronaban sus bordes, un trabajo digno un gran orfebre, tenía forma circular, en el centro de este había un espacio vacío, y dentro de él un extraño símbolo— Pero, cual es su utilidad?, por que el énfasis en él? — No pudo evitar preguntarse a sí misma.
—Pronto lo sabrás, todo a su tiempo…— Dijo el sujeto que anteriormente se había disuelto en las sombras de aquella sala, mientras abría las puertas del salón y se daba paso a entrar, como si nunca hubiese estado allí, esta vez llevaba una túnica negra que cubría su rostro.
—Acaso leyó mi mente?, esa voz yo la conozco…— Volvió a pensar para sí desconcertada.
. . .
Horas después, Leivent se hallaba en uno de los balcones de los edificios habitables de la escuela, esperando el ocaso.
—Se irá a la guerra en la región Zen— Dijo el personaje gris apenado, mientras observaba como el sol se apagaba y daba paso a la noche.
—Lo sé— Le respondió un estudiante, se trataba de un águila.
—Hemos enviado numerosas cuadrillas como refuerzos a nuestros aliados, ninguna ha vuelto con vida— Reclamó el lobo—Ahora enviamos a una templaría sola, DEMONIOS!! EN QUE PIENSAS!!!!, POR QUE A ELLA!! — Dió un golpe al pequeño muro de roca en el que estaba apoyado, éste no lo soporto y cedió.
—El maestro tiene algo en mente— Le respondió el águila invitándolo a calmarse —No sería aceptable la pérdida de un miembro de nuestro rango—
Leivent se retiró y se internó en la infraestructura de la edificación, se sentó en una banca que se hallaba en uno de los pasillos. Muchos de los estudiantes que pasaban a su costado, le daban reverencia al caminar, pues era admirado por muchos. Pero Leivent era indiferente, la angustia lo asfixiaba y carcomía por dentro, no sabía que hacer. La mujer a la que amaba se iba y para jamás volver.
En eso se acercó la misma águila con la que dialogó anteriormente.
—Kalipzo te agradezco lo que haces, pero… no me es de ayuda en este momento— Se anticipo el lobo con voz débil.
El silencio se tornó en el aire, era una dura prueba para ambos. La élite templaría era el segundo mayor rango de todo Oeivert, sobre ellos solo se encontraba el gran maestro. Entrenados tanto física como espiritualmente desde cachorros, fueron protagonistas de muy duras y torturantes pruebas, que sirvieron para poder elegir de entre los cientos a solo tres, que luego formarían la mano derecha de Alexandros y recibirían entrenamiento especial de parte de él. Desarrollando entre ellos muy fuertes lazos fraternales. Pero esta vez el cuerpo de tres miembros era amputado cruelmente por aquel que los fundió.
—Hace un tiempo envíe en secreto centinelas a informarme de lo que sucede en Zen, ya que lo que sabemos de nuestros atacantes es muy poco. Te mantendré informado— Agregó Kalipzo.
Leivent paró sus orejas al escuchar las palabras de su amigo. Lo miró fijamente con atención viendo en él la oportunidad de poder contactar con su amada.
—Kalipzo yo… — Leivent volvió a parar sus orejas nuevamente, un sonido le llamó la atención deteniendo su conversación. Se trataba del ruido de grandes cerrojos, seguido por el arrastre de piezas de acero gigantes que resquebrajaban las piedras en sus bases mientras se movían.
Leivent sin decir más volvió a abandonar a su colega. Dirigiéndose a toda velocidad al balcón en que se hallaba anteriormente, era el gigantesco portón de las murallas las que provocaban tal sonido, semejante a los relámpagos de una feroz tormenta; a la vez llamando la atención de otros estudiantes.
Normalmente por aquella titánica puerta salían equipos de expedición, cuadrillas de guerras en grandes números, pero esta ocasión era diferente a las demás. En vez de ver numerosas personas en aquél portal, solo se hallaba una. Se veía insignificante al lado de tales placas de metal, icono de la vanguardia en las murallas de Oeivert —Escuche que irá a comandar las tropas en Zen— Murmuró uno de los estudiantes —Que los dioses la protejan, solo muerte se cosechan en esas tierras— Le respondió otro.
La solitaria templaría equipada con un morral comenzó su marcha y se dió paso a salir de Oeivert, caminando en el congelado suelo de las afueras. El gran portón comenzó a cerrarse a medida que ella se alejaba. Kodah se detuvo a dar un último vistazo atrás ubicando a Leivent que la observaba. La puerta seguía cerrándose hasta el punto de ya no verla. —Eso era todo, se fue y no pude hacer nada— Pensó. El sol se había ido y la oscuridad de la noche comenzaba a reinar.
…
Muchos años después en el Templo de Jade el maestro Shifu esperaba en el pasillo de los dormitorios el sonido del Gong.
—Buenos días maestro Shifu! — Dijeron en coro los alumnos que salieron inmediatamente de sus respectivas habitaciones.
Shifu se dispuso a verificar cada puerta, y asegurarse de que ninguno faltase.
—Otra vez…— Dijo en un tono hostigado al darse cuenta que faltaba uno como de costumbre— Panda… ¡Panda! —
—Aquí estoy maestro— Dijo el panda mientras levantaba su mano para sorpresa del maestro—
—Pero… que? — Dijo desconcertado el maestro mientras se acercaba a la habitación que aún estaba cerrada, era la de Tigresa—No esta…— Dijo extrañado.
—Leivent tampoco se encuentra aquí— Agregó víbora después de verificar la habitación del invitado.
Continuara…
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Hola a todos, antes que todo gracias por leer. Por diversos motivos no pude colgar el capitulo 3 de mi fanfic anteriormente, pero aki lo tienen, de verdad… sorry por la demora!! TT .TT. Colgare el capitulo 4 de Paraíso Irreal pronto.
P.S: Estoy colgando este fanfic tmb en DeviantArt(con una cuenta con el mismo nick), cualquiera que le eche un vistazo será bienvenido ñ ñ , y si me agrega como amigo mucho mejor ñ ñ
P.S.S: Pongan comentario! :3
